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EL EXTRAÑO LEGADO DE UN MILLONARIO ESOTÉRICO

Posted by Gustavo Fernández en 18-06-2017

No tengo problemas en reconocer todo lo que me falta por aprender en la vida. Por eso, cuando mi entrañable amigo Sergio Chorro Rocamora dijo aquello de “Tendríamos que ir a Sintra”, enarqué una ceja, curioso. Era la primera vez que escuchaba ese nombre.

En Sintra

Habíamos llegado a Lisboa con nuestras familias el día anterior, y descansábamos, relajados, tomando un oporto –qué otra cosa beber si se está en Lisboa-, mientras mirábamos el intenso ajetreo de la gente que iba y venía en esa agradable noche de abril por la Avenida Da Liberdade, a pasos del Teatro Tívoli.  Nuestro viaje al territorio lusitano fue casi una escapada al viejo estilo sesentista, subir al auto, poner una meta y ya, sobre la ruta, ver qué íbamos encontrando.

Como dije, ni idea tenía de la existencia de Sintra. Así que comencé a googlearlo, cuando Sergio me agrega: “creo haber leído por ahí que hay un lugar con mucho simbolismo que seguramente te interesará”.

Y vaya si me interesó. Sorprendido (si al mejor cazador a veces se le escapa la liebre, a mí se me había escapado una tortuga) vine a descubrir que a media hora de donde estaba sentado en ese momento, disfrutando una copa de ese vino dulzón y “fortificado” que era ese Ramos Pinto Tawny de 10 años, no sólo nos esperaba un pueblito paradisíaco, declarado “Patrimonio de la Humanidad”. Nos esperaba un reservorio de conocimientos esotéricos.

Al día siguiente ya caminábamos sus callejuelas. Derramándose sobre las sierras frondosas de árboles y no lejos del mar, Sintra es un poblado de ensueño, de abigarradas casonas de tres y cuatro pisos pintadas sus fachadas de vivos colores. Y allá arriba, subiendo una empinada colina, aguardaba la Quinta da Regaleira.

La historia parece sucinta.

Antonio Carvalho Monteiro, De Husond – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4024463

Sintra, una villa hermosísima de unos treinta mil habitantes a poco menos de treinta kilómetros de Lisboa, guarda numerosas construcciones de tipo renacentista y arquitectura “manuelina”. Pero el Palacio da Regaleira, edificaciòn principal de la “Quinta da Regaleira”, es relativamente reciente (comenzó a construirse en el año 1892) por parte del millonario Antonio Augusto Carvalho Monteiro, excéntrico hombre de negocios, nacido en Brasil de familia acaudalada y radicado en Portugal desde donde dirigía sus numerosos negocios (maderas, café, etc.) con su patria de origen.

Nace en 1848 y fallece en 1920, y a sus numerosos intereses rosacrucianos, masónicos, alquímicos y templarios se deben los excéntricos edificios y secretos de la Quinta que visitamos. Incidentalmente, permítaseme señalar como este profundo conocedor del Hermetismo (en efecto, Carvalho Monteiro no fue simplemente un “diletante” de lo esotérico sino un aplicado estudioso y experimentador del mismo)  dejó “señales” simbólicas no sólo en el camino de su vida sino más allá también: en efecto, el portón principal de acceso al Palacio da Regaleira se abre con la misma llave que su tumba, ubicada en el Cementerio Dos Prazeres,y que su palacio en Lisboa, sobre la Rua do Alecrim.

El Pozo Iniciático, visto desde el exterior

De sus prácticas alquímicas hay registro de un laboratorio que Monteiro había dispuesto en la torre octogonal del Palacio. De sus otras filosofías, numerosos símbolos accesibles a la observación y al experimento, que señalaremos a continuación.

 

La Torre Iniciática

La idea de “torre” es un tanto equívoca, por lo cual también se le conoce como “el pozo iniciático”. Tiene 33 metros desde el fondo a la cima, y dos terceras partes se hunden en la tierra. Presenta nueve rellanos, posiblemente emparentados con los nueve estadíos de la divina Comedia, y se trata de una profunda horadaciòn dentro de la cual desciende una cómoda escalera en espiral, cono baranda sobre el vacío, presentando en el fondo una Rosa de los Vientos sobre una Cruz Templaria. Por sobre la superficie, el tramo exterior es disimulado con rocas a semejanza de una pequeña colina, y el acceso a la misma presenta dos magníficas puertas – trampa de piedra, una deslizante –de manera lateral- y otra giratoria. Ambas hoy inutilizadas, se nos ocurre que debe haber sido sencillo manipularlas simplemente cubriendo el sueño de aceite o grasa.

Puerta de piedra deslizante

La razón de ser de éstas es evidente: se cerraba así el acceso durante la realización de ciertos rituales en ese pozo “iniciático”. Hay quienes hablan de rituales “masónicos”, pero sospecho más bien ceremoniales mágicos. Es interesantísimo descubrir que al fondo se abre un corredor que se pierde en un intrincado laberinto tallado dentro de la roca viva, con salidas detrás de cascadas artificiales o por detrás de balcones de playones ceremoniales a distintos niveles, porque todo el conjunto de La Regaleira está edificado en una verdadera colina extremadamente boscosa, con lo cual construcciones como este Pozo permite aprovechar distintos e intrincados niveles de acceso.

A medida que avanzábamos en nuestro relevamiento, se nos hace evidente que como parte de los ceremoniales allí llevados a cabo el perturbar y alterar los sentidos físicos o la percepción de la Realidad era parte preponderante. Cito dos ejemplos: uno, una “fuente”, aún útil –con agua en su interior- a un lado de una de las aras ceremoniales. A simple vista, la superficie del agua parecía estar a unos diez centímetros del borde de la misma. Pero –repetimos la experiencia varias veces- evidentemente la geometría de la fuente y el uso de colores de distintos materiales hacía que uno tuviera que bajar unos treinta centímetros la mano hasta realmente poder tocar el agua. Otro efecto apasionante, cuando buscábamos la salida de unos de las galerías laberínticas, encontramos, casi a la salida misma, unas banquetas talladas en la roca. Nos sentamos, disfrutando lo que frente a nosotros parecía un ventanal de alucinada geometría y (supusimos) un doble vidrio repleto de agua en

Palacio da Regaleira

su interior. La sensación era estar viendo desde el interior de un acuario. Y la sorpresa fue que, al salir y observar ese ventanal desde fuera, éste presentaba un sencillo vidrio que en nada explicaba la ilusiòn percibida anteriormente.

El “juego” con las ilusiones sensoriales no es ajeno al propio espíritu de la práctica ceremonial mágica, ya que, precisamente, ilustra sensorialmente el principio que “el Mago crea una Realidad a su albedrío”. No se trata de autoengañarse, de hacer creer a otros que esas ilusiones visuales “sean” Magia. Es como cuando los Magos de todas las épocas manipulaban el entorno arquitectónico para generar “ilusiones” visuales, auditivas, cinestésicas. Así como cuando el Chamán, para liberar a la persona enferme de su mal, entiende que debe “escupir” un insecto, el cual tendrá en la boca mientras “succiona” la enfermedad (en puridad, la componente de negatividad en el plano astral que en lo físico se expresa como “enfermedad”) frente a lo cual el antropólogo “erudito” cree que ese chamán engaña a sus “clientes”, haciéndoles creer que el insecto escupido “es” la enfermedad (y una vez más, eso no

Jardines

es lo que el Chamán trata de hacer creer, sólo atraer, por aquello de “lo semejante atrae lo semejante” la “miasma astral” que se manifiesta como enfermedad hacia el cuerpo astral de un insecto, molusco o lo que sea, cuerpo astral de poca evoluciòn como su expresión biológica), el Mago que manipula sensorialmente las “ilusiones de la percepción” sabe que el órgano sutil de ver Más Allá debe entrenarse quitándole –quitando a su poseedor- de la Realidad ordinaria. Y una de las maneras de lograrlo es “perturbar” la percepción de esa Realidad.

Saliendo del laberinto, el ventanal “efecto pecera”

Volvamos al Pozo Iniciático. Los practicantes trabajan –según el objetivo a alcanzar- en dos niveles: uno Ascendente y otro Descendente. En el Ascendente, el iniciado penetra al atardecer desde los jardines, con ojos vendados tiene que encontrar al tacto el camino dentro del laberinto hasta la base del Pozo. Allí es descubierto y participa de la Ceremonia, a la luz de una Luna (o un Sol, dependiendo de la ceremonia y por ende, la fecha) que se centra con el abierto orificio, allá arriba. Y para otras ceremonias, Monteiro había dispuesto un símil metálico de rama de árbol que permitía hacer pender una luminaria en el centro de la abertura, allá arriba. Luego, ascendía por la escalinata hacia el Cenit para salir al mundo de todos los días.

Pero la práctica Descendente era la más peligrosa, en términos físicos y en términos espirituales. Pues entraba al Iniciado a descender a su propio infierno y a los estratos más bajos del universo espiritual. Se ingresaba por la parte superior, cerrándose la puerta a sus espaldas –claro mensaje simbólico de “ya no puede volverse atrás” y el sujeto

El vidrio de la “pecera” desde el exterior

descendía hacia las profundidades y por ende las oscuridades. Pero a lo largo del camino, en veintitrés nichos, le esperaban agazapados otros iniciados con enigmas que tenía que superar, con obstáculos a sortear. Al llegar al fondo, le esperaban para, luego de la ceremonia, venderle los ojos y arrojarle al interior del laberinto, del que tenía, a la inversa, que buscar la salida a la luz de un Sol que amanecía.

La Quinta da Regaleira presenta varias Aras Ceremoniales, creados con todo primor, desde su orientación espacial –que permitía seguramente en fechas calendáricas dadas (solsticios y equinoccios) hacer coincidir el Sol naciente con el centro de las mismas- como el detalle de su construcciòn, empleándose calcita cuarcífera, verdadera joya geológica que refulgiría al sol del amanecer. Y dotándole, a estar del conocimiento de la llamada Gemoterapia, de propiedades vibratorias energizantes de las acciones allí llevadas a cabo.

La capilla desde el coro

Tiene también su propia capilla cristiana. Pero, ¿no es un contrasentido una capilla cristiana entre tanto Esoterismo?. Para la mirada del Vaticano y los católicos romanos, seguramente sí. Para la mirada cristiana gnóstica de Monteiro, definitivamente no. Ningún esoterista de cuño ha dejado (ni dejará) de honrar el vasto conocimiento durmiente en el llamado Cristianismo Esotérico cuando, aún más y dada la filiaciòn Templaria, si no de los saberes, por lo menos de los afectos, de este millonario, es esa Orden de Caballería el mejor reservorio de aquél.

Pero la capilla reservaba otros misterios. Debajo de la nave central (por otro lado, con el suelo orlado con un mosaico de un “urbe et orbis” muy interesante) se descendía a otro recinto, con su propia ara perfectamente alineada con el altar de la parte superior y el suelo cubierto de mosaicos alternativamente blancos y

Frente de la capilla

negros (el embaldosado masón, donde caminar sobre baldosas blancas y negras simboliza como en el andar de la vida pasamos de la luz a la oscuridad y de allí a la luz, sucesivamente). Esto significa que, por caso, mientras en la parte pública, “exotérica” se estaba celebrando una misa, en la parte inferior, “esotérica” se llevaba a cabo otro ritual que, al ser simultáneo y “conectado” con el superior, tomaba la energía de éste para multiplicarse.

El recinto subterráneo de la capilla

No es menor el hecho que este recinto subterráneo tenía otra salida, en diagonal y subterránea, que se alejaba de la capilla para emerger en…. Un cruce de túneles laberínticos transportadores de agua.

Es difícil detenerse en lo que cada uno pueda considerar más enigmático o sugestivo de este lugar, de manera que cerraré exponiendo tres comentarios, tes observaciones (en realidad, dos observaciones en el terreno y una reflexiòn) brindándole al lector, como hiumilde criterio, destacar aquerllo que en lo personal me enseña algo más que no haya sabido antes sobre los conocimientos esotéricos.

Primera observaciòn: llegando a la cima de la colina, existe una gigantesca roca, quizás un peñasco rodado en tiempo inmemorial de un lugar más elevado. Pero lo interesante es que ese peñasco -calculo, no menos de una veinte toneladas- está ubicado sobre una plataforma artificial. No la supongo

La roca de referencia

exageradamente antigua; tiene mortero y cal en su construcciòn, por lo cual seguramente es otro de los trabajos del excéntrico milonario. Pero la pregunta es: ¿para qué tomarse el trabajo de elevar, aunque más no fuera unos coincuenta centímetros, semejante mole en el lugar (para lo cual habría que haber movilizado hasta esa altura y sitio tan incómodo, maquinarias y personal de trabajo) sólo para hacer una plataforma y volver a depositar el peñasco

Maravilloso ara ceremonial en jardines de la Quinta, con sus dos obeliscos masónicos y simbolismo para Iniciados

sobre ella?. Mi opiniòn: Monteiro sabía que ese peñasco tenía valor ancestral, quizás un sitio de valor menhírico (de “menhir”) de pueblos primigenios (recordemos que la primitiva poblaciòn de Sintra fue de origen celta) y debías permanecer allí, como una aguja de acupuntura, para determinado efecto, debe tocar un punto y sólo ese punto de los meridianos energéticos de nuestro cuerpo.

Segunda observaciòn: La capilla, con todo su extraño simbolismo, está consagrada a… San Antonio de Padua. Otra vez San Antonio, patrono de la particular capilla y el pueblo de Capilla del Monte y de Piriápolis. ¿Hay una ruta de San Antonio de Padua a través del globo que identifica lugares que, detrás del velo católico, encierran secretos herméticos?. Y la reflexiòn: Monteiro en Sintra, Odilo Estévez en Capilla del Monte, Francisco Piria en Piriápolis… ¡y todos trabajando en la misma época, simultáneamente!. ¿es casualidad?. ¿Integraban todos ellos -y seguramente otros que iremos descubriendo- la misteriosa pero pwersistentemente poderosa Orden de los Caballeros de Heliópolis?.

Capas de calcita cuarzífera cuidadosamente dispuestas en el ara ceremonial

Algunas personas suponen que este interés metafísico de estos personajes (todos prósperos millonarios, pero -cabe destacar- no millonarios de cuna sino “self made men”, de hecho y por lo menos dos de ellos, de cuna verdaderamente paupérrima- ) es sólo una curiosidad circunstancial. Estoy convencido, por experimentaciòn propia, que los conocimientos que detentaban eran fundamentales y funcionales a la prosperidad que alcanzaron, verdadera herramienta para modelar su Realidad. Y me quedo pensando en cuántos entusiastas estudiosos de estas disciplinas, siguen penando en un mundo de infortunios cryendo que su búsqueda espiritual es necesariamente conflictiva con su prosperidad material, la que nunca se dan la oportunidad de alcanzar…

 

 

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EL EGIPTO DESCONOCIDO (3): EL SENDERO TEMPLARIO

Posted by Gustavo Fernández en 01-06-2017

Las reflexiones compartidas en la segunda parte de esta saga encuentran su natural justificación en este tramo; donde me propongo comprender el porqué de la inopinada presencia Templaria en las tierras del Nilo, una presencia que trasciende el afán de conquista y comercio y tiene resonancias bíblicas.

Antes de continuar, es necesario aclarar un par de puntos. La idea de un ejército Templario plenamente comprometido –diría, fanáticamente comprometido- con las distintas Cruzadas es sólo una versiòn hollywoodense; si bien combatieron –especialmente en Accra- contra los musulmanes, siempre fueron bastante independientes y sus intervenciones en combate parecían responder más a estrategias de geopolítica que convicciones metafísicas. Recordemos aquí que cuando se constituyen en Orden, en 1118, sostienen que su misiòn era “custodiar los caminos hasta Tierra Santa” para los peregrinos, pero hasta 1188 la Orden tuvo sólo nueve miembros (más unos cuantos “empleados”, más administrativos que guerreros): es ridículo pensar en sólo nueve caballeros custodiando semejantes extensiones. Sólo luego de 1188 comienza la “conscripción de miembros” y, lógicamente, la Orden crece de manera exponencial.

Por otra parte, existe sobrada evidencia –especialmente en tierras hispanas- de la enriquecedora convivencia de Templarios con sabios musulmanes así como con judíos, y para cualquier estudioso de aquellos es evidente una “transfusión” de conocimientos entre unos y otros. Ya he escrito mucho sobre el particular en este blog (enlaces que aplico al final de esta nota) para remitir allí al interesado.

Las cruces de referencia

Bien, regresando a Egipto, las huellas del Arca de la Alianza descriptas en el capítulo anterior tuvieron, a posteriori, una impronta cuasi templaria. Observen la foto que acompañamos; la he tomado en el templo de Philae, próximo a la represa de Aswán. Prsenta cruces “templarias2, o eso parece a primera vista, aunque un análisis más detallado “in situ” me reveló otra cosa.

No son de la época de la erecciòn del templo: están grabadas con claras señales de ser posteriores porque, en un par de casos, se trabajaron sobre jeroglíficos allí anteriores. Pero tampoco son “modernas”; la protecciòn patrimonial del templo hubiera hecho imposible su tallado. El desgaste de sus aristas señalan, empero, que ya hay acusados signos de erosiòn.

Recordemos que cuando la construcciòn de la represa, hubo dos templos en peligro de quedar sumergidos por las aguas: el famosísimo de Abu Simbel y éste, menos promocionado, Philae. Ambos, se desmontaron y trasladaron a ubicaciones más elevadas para protegerlos. Pero con Philae ocurriò un detalle interesante.

Junto a la construcción y ubicación original, de hecho en terrenos propios del templo, había una pequeña iglesia cristiana del siglo XVI. Como resultaba muy “moderna” en términos arqueológicos no se rescató y quedó, allí, sepultada por las aguas.

Esa iglesia fue construida por orden y mandato de una sociedad iniciática: los Caballeros de San Esteban. De hecho, estaba consagrada a su patrono, el mismo San Esteban. Y la cruz “templaria” en Philae no es templaria: es la cruz de San Esteban.

Pero, ¿quiénes eran éstos?.

En Pisa

Para averiguarlo tuve que seguir algunas pistas en Pisa, Italia. Porque fue allí que Cosme de

Palacio que los Médici dieron a la Orden

Médici (sí, uno de esos Médici) luego de conquistar la ciudad -.en ese entonces, rival de Florencia- entregó uno de los palacios de su plaza central a una reciente Orden Militar e Iniciática constituida por él: en 1564, los Médici fundan la Orden con un objetivo “exotérico” y otro “esotérico”. El primero, “la defensa de la fe católica y el combate de los piratas de la mar” y la segunda “buscar el Arca de la Alianza”. Se decían, a sí mismos, herederos de la Orden Hospitalaria de San Esteban de Hungría, que a fines del siglo XII había sido la rama húngara de los Templarios. Y eligieron como emblema la cruz de ocho beatitudes pero las mismas más marcadas.

Heráldica de los Caballeros de San Esteban

De manera que aparecen en Philae (templo levantado durante la dominaciòn helénica de Egipto, alrededor del 300 A.C.) y hacen levantar una iglesia. A poca distancia, está la isla de Elefantina donde, ya hemos visto, habría estado custodiada durante algunos años el Arca antes de

Piazza del Cavalieri, donde se encuentra el palacio de la Orden

continuar viaje a Sudán y Etiopía. Si los caballeros continuaron viaje llegando a Adis Adeba, no pudieron avanzar o perecieron en el camino, se ha perdido bajo el polvo de la Historia. Pero este hallazgo ratifica mi convicción que el Arca de la Alianza estuvo más de una vez en territorio egipcio porque era “su” territorio.

Ya lo esbocé en mi trabajo anterior. Creo posible que el Arca no haya sido dada a Moisés en el Sinaí hacia el final del Éxodo, que el relato bíblico sea una adjudicación que los judíos se hacen de la misma y que, en verdad, hubiera sido muy antigua, egipcia y guardada en el interior de la Gran Pirámide (los argumentos, ver la nota anterior). Es comprensible entonces que al evacuarse luego de la segunda destrucción del templo de Salomón se la levara a la tierra desde donde provino, donde habría muchos lugares (y personas) dispuestas a protegerla. Es más, ¿qué seguridad tenemos que en esa catástrofe fueron los mismos judíos quienes la retiraron y no, aprovechando la confusiòn, un grupo a disposición de los egipcios?.

Iglesia de San Esteban, en Pisa

Hago aquí una breve disgresiòn. Me facilitaron el dato de una pretendida orden “templaria” (ya se sabe que todas las órdenes templarias existentes hoy en día dicen, cada una, ser legítima y las demás, fraudulentas), llamada Orden Templaria del Trébol (que se adjudica la friolera de 14.500 años de existencia) que reivindica las “cruces templarias de Philae” como evidencia de su propio relato. Permítaseme decir que, dicho así, eso demuestra que (a) sus miembros nunca estuvieron en Philae –y levantan de Internet las fotos- o (b) de haber estado, les bastó el “parecido templario” de las cruces, porque, de haber hecho una somera investigación, habrían arribado a esta misma conclusión: que no fueron específicamente Templarios sino Caballeros de San Esteban (recordemos que en el siglo XVI todavía pesaba la excomunión sobre aquellos y era políticamente incorrecto identificarse como tales). De hecho, la única referencia seria y argumentada se encuentra también en el libro del amigo José Luis Giménez, “El triunfo de María Magdalena: jaque mate a la Inquisición”

Dicho lo cual, concluyo. Si, como la presencia de esa Orden de San Esteban demuestra, había de parte de ellos un interés especial en el lugar por su previo interés en el Arca de la Alianza, y si, cuando menos conceptualmente, fueron herederos del conocimiento templario, es obvio que éstos últimos sabían ya en su tiempo sobre la probable ubicación del Arca. Y, extrapolando, deduzco que también sabían, entonces de su verdadera historia. Cuando en un artículo anterior, que puede verse a través de este enlace, postulé que los Templarios tenían quizás alguna información sobre presencias no humanas en la remota Antigüedad, sé que a algunos les habrá parecido exagerado. Hallazgos como éste, insisto y sin embargo, demuestran que esa presunciòn es cada vez más fuerte.

Continuará

Primera parte de este trabajo, hacer click aquí

Segunda parte de este trabajo, hacer click aquí

Enlace a “De Annunaki a Jesús, siguiendo la pista templaria…” (allí el lector encontrará enlaces a otros trabajos sobre Templarios)

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Podcast AFR Nº 168: Los orígenes esotéricos de Capilla del Monte

Posted by Quique Marzo en 17-05-2016

Escuchá AFR, con Gustavo Fernández

Para ir a iVoox, clic en la imagen.

En este episodio de Al Filo de la Realidad…

  • Al pie del mítico Cerro Uritorco. Aspectos comprobadamente históricos de la traza fundacional. ¿Existe la ciudad de “Erks”? La “capilla neotemplaria”.
  • Respondiendo a los podescuchas: acerca del podcast anterior sobre religiones afrobrasileñas. Los medios masivos de comunicación están para desinformarnos. Iglesias mediáticas: Pare de Sufrir. Las incorporaciones y despachos de Quimbanda.

 

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También puede descargar el podcast “Al Filo de la Realidad” directamente a su teléfono móvil suscribiéndose (gratis) desde la app de iVoox –para iOS y Android– (consígala a pie de página en: www.ivoox.com).

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Incómodas reflexiones sobre remotos extraterrestres, reyes-sacerdotes y geopolítica actual

Posted by Gustavo Fernández en 25-11-2015

El archiduque Johann Salvator von Habsburg (de la casa real de los Habsburgo) renunció a sus títulos y honores en 1889. Se recluyó en Rennes Le Chateaux, nada menos, donde el cura Bérenguer Saunièré había accedido a misteriosos secretos centenarios que aún se discuten. “Murió” oficialmente poco después, pero como muchos maestros del conocimiento secreto decide “morir” para el mundo y, con renacida identidad, reconstruirse en otra vida. Para esta nueva vida, llamándose Jean Orth, elige la Argentina.

Jean Orth, el ex archiduque, conocía el secreto: Jesús no había muerto en la cruz sino, sobreviviendo a la misma, había emigrado con su mujer (conocida a través de los tiempos como María la de Magdala; la Magdalena) y su hija al sur de Francia donde, asentada y protegida la familia, parte luego él hacia el norte de la India a la búsqueda del conocimiento de Agharta con el fin de consolidar su legado que hasta entonces, más allá de la historia oficial, era más político que espiritual. Jeshua ben Josef, Jesús, hijo de José, de la casa de David y la tribu de Judá, era un rey-sacerdote sin reino y sin religión, heredero genético de una primitiva manipulación no humana para producir una estirpe de terrestres gendarmes de otros terrestres, un ente no humano, no terrestre, quizás no físico, cuyo verdadero nombre era la pronunciación aproximada de “Yehow” (demostrado está hace rato que era una “deidad ctónica” de quien Jetro, el suegro de Moisés, era sacerdote). Este grupo —cuya pureza racial estaba asegurada por la íntima convicción que instrucciones divinas imponían la segregación de los “goim”— sabe que es sólo cuestión de tiempo que una limitada numéricamente pero poderosa geopolítica y económicamente sociedad secreta, el Priorato de Sión (quien salga a afirmar que el mismo “es un fraude” sólo muestra con esa conclusiòn qué efectiva fue la manipulaciòn de la informaciòn), entronice en los Estados Unidos de Europa a un descendiente sanguíneo de aquél que, por carácter transitivo, aparecerá ante los “gentiles” como uno más, cuando en realidad responde a una programación arquetípica que los propios judíos, en su gran mayoría, desconocen a sabiendas. En las sombras, un poder detrás del poder —los Illuminati— conoce este entresijo y perpetúa en el mundo material la alianza con beneficios recíprocos hecha con inteligencias de Fuera de nuestro común Tiempo y Espacio.

Porque, ¿es sólo una casualidad que esa sociedad secreta elija, precisamente, llamarse Priorato de Sión, y “sionismo” sea la expresión politizada y segregadora del judaísmo?.

Sobre Pedro (petrus: piedra) se funda la Iglesia cristiana. Todos los evangelios vuelven constantemente sobre la categoría fundacional de una piedra. En el 2004 excavan la torre Magdala, en Rennes le Chateau, mandada construir por el padre Sauniéré, y donde el radar de profundidad hacía presumir la quizás presencia de un arcón con documentos o un cofre con tesoros… sólo se encuentra una piedra, cúbica y basta, que los arqueólogos dejan a un lado enfadados frente a las cámaras mismas de televisión del mundo entero. Jesús, la piedra angular del Templo, la Roca kaabade Sión. La roca cúbica de la obra masónica. El “sarcófago” de la Gran Pirámide (también quebrado en un ángulo, para simbolizar que la tarea humana puede aproximarse a la perfecciòn divina, pero nunca igualarla). Pero también la Kaaba islámica que, además, es meteorítica reafirmando su procedencia de los cielos.a propósito, en la Kaaba se encuentra una roca, presuntamente meteorítica, guarnecida en un relicario de plata…. sospechosamente similar a una vagina. Dice el Islam que “llegó de Venus”. ¿Extraterrestre o un guiño a la Diosa?). Y de los “cielos”, de “arriba” desciende según la tradición una energía que, ingresando en nuestro campo áurico a través del “chakra” coronario, vitaliza nuestro cuerpo energético. Jesús, el rey-sacerdote, se perpetúa en el tiempo a través de la dinastía merovingia y se han encontrado cráneos de monarcas de ese linaje que muestran en la coronilla lo que parece ser una incisión o agujero ritual. Incisiones parecidas se encuentran en los cráneos de sumos sacerdotes de los primeros tiempos del budismo tibetano. La tonsura clerical posterior, aun hoy, es un residuo de la práctica merovingia, lo cual expresa muy claramente que algunas personas en el Vaticano no sólo conocen su funcionalidad energética sino que la aprueban y estimulan, privando al común de la gente de esta información. Y si dos o más personas comparten un conocimiento y lo esconden a sus congéneres, es el germen de una conspiración del silencio.

Los merovingios eran llamados los “reyes brujos”. Se los consideraba capaces de curar por imposición de manos, siendo iniciados en ciencias arcanas y dignos rivales de Merlin, su contemporáneo por otra parte. Estas propiedades ¿genéticas? desaparecían si se interrumpía la secuencia de transmisión sanguínea, ya sea por parte de padre o madre (lo que explica tantos casamientos interparentales en Europa hasta época reciente, buscando reforzar esa cualidad genética) y de allí el origen del atributo “divino” de la nobleza. Una nobleza que históricamente es calificada como de “sangre azul”, curiosa particularidad fisiológica que pone manifestamente de relieve la intervención artificiosa que hace a estos humanos no tan iguales a otros humanos.

De manera que tenemos aquí dos posibles lecturas: o los reyes merovingios (y sus descendientes legítimos, que aún existen) son la continuidad de Jesús, hijo de Dios, y la realeza tiene derecho espiritual a reivindicar el poder temporal aún hoy, o cierta nobleza desciende de Jesús, rey-sacerdote sin poder pero con la lucidez de comprender que su estirpe debía perpetuarse para imponerse en el mundo futuro, imposición temporal que sus seguidores aceleraron disfrazando la conquista política de revelación religiosa. Y la experiencia religiosa camuflando un programa diseñado desde tiempos inmemoriales para controlar (al decir de Salvador Freixedo) la granja humana.

Si la historia del Priorato de Sión es cierta y Jesús tuvo descendencia, los cristianos deberían admitir la carnalidad de Jesús y hacerle descender un escalón de su “divinidad”. Sería, entonces, sólo un “avatar”. Pero las masas no lo comprenderían y ¿qué religión se beneficiaría (de las más importantes) por tener de suyo muchos profetas? (lo más parecido a “avatar” que la gente puede entender): los musulmanes. Recuerden cómo muchos grandes esoteristas (René Guénon, por caso) terminan volcándose al Islam (los propios templarios en secreto).

La "piedra negra" meteorítica

La “piedra negra” meteorítica

Pero si se disemina el Islam, la posibilidad de que la gente explore el camino de “avatares menores” también crece. El Islam, con su “despersonalización de imágenes” y su sensualidad, liberaría institucionalmente otras energías en la humanidad, más “eróticas” (ya que la represiòn sexual que tanto obsesiona a los cristianos es por definiciòn, “thanática”. Liberaciòn de enerde masas que bien puede ser el “alimento” de entidades no físicas). Entonces, hay que demonizarlo. ¿Quién mejor que un musulmán que desencadene tragedias en nombre del Islam (Osama bin Laden, DAESH)?. Pero, en este caso, hay pistas: “la base” (la traducción de “Al Qaeda”). Los grupos fanáticos verdaderamente musulmanes jamás dejarían de usar nombres sagrados, como Jihad, Hamas, Jezbollah y Al Fatah) y los atentados en los propios países musulmanes. Si la afirmación de George W. y sus acólitos fuera cierta, el Islam atacaría más en Occidente que en Oriente. Pero es exactamente al revés. Sólo que de este lado, la sangre tiene más televisión.

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El Logos Solar, Cristo y los Cátaros

Posted by Gustavo Fernández en 02-09-2015

El autor, en el Prat des Cremats, al pie de Montségur

El autor, en el Prat des Cremats, al pie de Montségur

Los caminos del Langedoc-Rousillón francés son maravillas sinuosas entre montes y bosques. Fueron jornadas donde la Historia casi me sepulta: Carcassone, Rennes-le-Chateau y ahora, hacia Montségur. El castillo en la alta peña, casi inaccesible, refugio de los cátaros, donde los nazis buscaron afanosa e inútilmente el Santo Grial. A mi lado mi mujer, Mariela, se extasiaba ante el paisaje, esos villorrios de casitas de dos plantas y techos rojizos que salpican aquí y allá el paisaje, mientras hablaba sin parar con Maricarmen, la señora de mi amigo el escritor catalán José Luis Giménez quien no apartaba su mirada de los mandos del auto en caminos harto conocidos por él. Yo, estirando el cuello, clavaba la vista en el horizonte, recortado entre montañas, anhelando el momento que apareciera el mágico castillo. Montségur, cantado por bardos y trovadores, respetado por los Templarios, tan legendario como el Camelot del rey Arturo…

16 de marzo de 1214. Es apenas el día siguiente al equinoccio de primavera cuando doscientos cuarenta y cinco “cátaros” bajan cantando del castillo de Montségur, en el Languedoc francés, donde durante meses resistieron el asedio de las tropas mercenarias enviadas por la Iglesia de Roma y el Rey de Francia, el que sería conocido alguna vez como “San Luis”. Cantando caminaron cuesta abajo el empinadísimo camino y cantando, tomados de la mano, aceptaron su destino: ser empujados, atados de a tres, de a cuatro, dentro de un gigantesco foso rodeado por una

Ascendiendo al castillo de Quéribus

Ascendiendo al castillo de Quéribus

empalizada donde hacía horas ardía una monstruosa fogata. Quemados vivos, así comenzó el principio del fin para la “herejía cátara”, en lo que hoy todavía se llama “Prat des Cremats” (“Campo de los Quemados”), en provenzal. Un fin que se externdería hasta 1256, en que cae su último refugio en tierra hoy francesa, el castillo de Quéribus. En el ínterin, persecuciones en masa, decapitaciones masivas (sólo en Bèziers, las tropas al mando del sanguinario Simón de Montfort masacraron a veinte mil habitantes, mucho de ellos que sin ser cátaros se habían negado a traicionar a sus vecinos, responiendo la orden del representante papal, Arnaud Amaury, quien ante la consulta de Montfort respecto a cómo reconocerían a los herejes de quienes no lo eran, respondiò aquella célebre frase: “Matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos”.

Pero, ¿quiénes eran los cátaros?

Está instalada la idea que eran llamados así por la palabra “khatarii”, en griego, que significa “puros”. Ellos simplemente se llamaban a sí mismos, cristianos. Y el resto del pueblo, cálidamente, los llamaba “les bones hommes” (“los hombres buenos”). También conocidos como “albigenses”, erróneamente interpretado esto por considerarse que su fuerte era la ciudad de Albi (lo que no es verdad; allí eran pocos y, de hecho, muchos nativos de Albi no tuvieron inconveniente en conchabarse como cruzados en su contra por una buena paga); al parecer el término se les empleaba en un juego de palabras con la pureza (“alba”: blancura, sinónimo de inocencia).
¿Cuál era su credo?. Ellos se consideraban herederos de Cristo, pero de un Cristo distinto al Jesucristo aceptado por el Vaticano. Fuertemente dualistas, consideraban que Dios, siendo puro Amor, no podía haber creado este mundo donde impera la maldad. Por consiguiente, el mundo debiò haber sido creado por el Diablo. Toda creación material,

Castillo de Montségur

Castillo de Montségur

nosotros mismos por caso, compartimos ese grado de maldad, por lo que Cristo no podía haber nacido de mujer, ni vivido como hombre, porque esa sola condiciòn lo habría hecho impuro. En consecuencia, ellos sostenían que Cristo, el verdadero, era una manifestación exclusivamente espiritual y divina, y que las historias sobre la vida de Cristo Jesús eran simples alegorías para ilustrar a las masas. Por lo tanto, cuestionaban la realidad histórica del Nazareno, y así explicaban, por ejemplo, las contradicciones que los mismos textos testamentarios presentaban. Además de esto eran pacifistas, vegetarianos (aunque se permitían comer pescado por el hecho de no nacer de una cópula) y totalmente desprendidos de ritos y de posesiones. Andaban por el mundo predicando su doctrina, poniéndose a trabajar por voluntariado con cuanto granjero, artesano, albañil encontraran en su camino sólo a cambio de algo de comida y un lugar caliente para pasar la noche. Se distinguían por un hábito azul o negro atado con una cuerda basta a la cintura y un mínimo de sacramentos y liturgias. Sólo la imposición de manos para curaciòn y el “consolamentum” a quienes se aproximaban a la muerte.
Su organización era sencilla: los “creyentes”, personas que llevaban una vida normal pero asistían a sus enseñanzas y cuidaban ser solidarios, pacíficos y vegetarianos, y los “Perfectos”, que vivían consagrados al servicio, en castidad y trashumantes.
Todo esto soliviantaba a la Iglesia, porque esa regiòn –con fuertes tendencias independistas, que se conocía a sí misma como “el país de Oc”, que hablaban y escribían una lengua propia, el occitano, con más afinidad con los reinos del norte de lo que alguna vez sería España que con la entonces paupérrima París, y, sobre todo, desconfiados de la dinastía de los Capeto –que estaba en el poder- justamente ellos, los occitanos, que se sabían herederos de los legendarios visigodos. Y la soliviantaba porque ponía en ridículo el propio afán de posesiones y poder del Papado, porque desnudaba a un clero absolutamente ajeno a las cuitas y necesidades del pueblo, sólo interesado en disfrutar su posición social y atenazar a los vasallos con impuestos.
Pero algo más violentaba a Roma. Los Cátaros poseían un secreto. Un secreto que podía hacer colapsar su hegemonía…

Ese secreto era, seguramente, lo que buscaban quienes sitiaron a Montségur. En un extraño gesto de misericordia que no tuvieron en tantos pueblos arrasados, los sitiadores ofrecieron respetar la vida de todos los ocupantes del castillo si renunciaban a su fe y abandonaban la plaza. En otro extraño giro, los sitiados pidieron un plazo, y, aún más raro si cabe, se les dio los quince días de plazo que pidieron. En el ínterin, está sobradamente demostrado que dos “perfectos” primero, y días después otros tres, escaparon descolgándose por los peligrosísimos precipicios que rodean al peñasco. Los primeros llevaban –se dice en los reportes del Tribunal de la Inquisiciòn- dos grandes bultos. Los segundos, un atado pequeño, “como del tamaño de un bebé”. Algunos han teorizado que podría tratarse de un “tesoro material”, lo cual es un error: de haberlo habido, en bienes materiales esos bultos no podían sumar tanto y, menos aún, valer la vida de quienes decidieron quedarse para que esos pequeños grupos escaparan. Más aún: descolgarse peligrosamente por esos abismos no sería posible con grandes y pesados bulos de riquezas. Seguramente se trataba de otra cosa: para unos, el Grial. Para otros, documentos de lo que entonces se decía “vox populi” y aterrorizaba a la iglesia católica: que María Magdalena había sido compañera y amante de Jesús, huido a las Galias y vivido allí, y que la dinastía de los merovingios –derrotados luego por los carolingios, quienes se hicieron con el poder-, los llamados “reyes brujos” por sus dones de curaciòn con las manos, eran descendientes sanguíneos de Jesús… Incidentalmente, recordemos que Bernard de Claravel, el cisterciense fundador de la Orden Templaria, fue enviaod al Languedoc a convertirles, y pese a ser tratado burlonamente y literalmente expulsado, siem pre hizo especial hincapié en que el proceder de estos “herejes” no sólo no era reprobable sino “imitable”. Fueron justnte otros cistercienses los que empujaron el genocidio en décadas posteriores, pero los propios Templarios jamás quisieron involucrarse en ello. Los Templarios, aquellos que menos de un siglo después del exterminio cátaro serían exterminados a su vez por razones presunta y extrañamente similares a las que justificaron la matanza albigense.

Delgadas ventanas del castillo perfectamente alineadas con los solsticios...

Delgadas ventanas del castillo perfectamente alineadas con los solsticios…

Sea lo que fuere, llama la atención el plazo pedido y acordado. Quince días, lo que permitiò a los cátaros pasar en el castillo el Equinoccio de Primavera que, ese año, cayó el 15 de marzo. Este es unos de los detalles que avalan mi teoría que el catarismo era algo más que “una herejía cristiana”. Eso, y el propio castillo de Montségur. Hace décadas ya que el famoso ingeniero y matemático Ferdinand Niel demostrò que sus muros y esquinas se encuentran perfectamente alineadas con equinoccios, solsticios y los “ortos solares”, es decir, el punto de salida del Sol en cada signo zodiacal.

Las alineaciones del castillo de Montségur

Las alineaciones del castillo de Montségur

Un castillo por demás extraño, muy extraño. Se sabe que toda la regiòn fue, desde tiempos inmemoriales, mágica y sagrada. Y se sospecha de anteriores edificaciones -hoy completamente perdidas- donde luego se levantara un castillo que difícilmente estaba concebido como residencia o resguardo de un gran número de personas. Un “castillo” más bien residencia de sabiduría que fortificaciòn…

Es que el Catarismo fue la herencia occidental y cristiana de las enseñanzas de Mani, un Iniciador, un maestro espiritual o “avatar” persa quien enseñara esa Dualidad de la que habláramos antes. Discípulo de Zaratustra (o Zoroastro) según la tradición, tomaban al Sol y al fuego como expresiones simbólicas de las fuerzas inteligentes que dominaban los espacios interplanetarios. Mani enseñó a sus discípulos que en esta “guerra cósmica” entre las Fuerzas del Bien y el Mal, tienen papel preponderante los “Logos planetarios”, llamados luego por los griegos “kosmokratores”, fuerzas espirituales inteligentes que son “regentes” de cada astro planetario; en nuestro caso, estaríamos protegidos por un “Logos solar” que encarna en cada ser humano una “chispa de Divinidad”: el Arquetipo Solar. Y Cristo –según entendían los cátaros, herederos del pensamiento “maniqueo”- no habría sido entonces una persona, sino el símbolo de esa “luz interior” que duerme en todos y cada uno de nosotros. Todos tenemos un “Cristo interno”, y está en nosotros, en nuestra conducta y obras, manifestarlo.
Aún hoy es para muchos difícil comprender –y mucho más, aceptar- esta doctrina, en tiempos donde el fetichismo religioso y esperar que la salvaciòn venga “de afuera” es dominante (y si no, miren a su alrededor…). Cómo no iba a ser, además de incomprensible, francamente escandaloso para aquellas mentes retrógradas que sólo entendían el lenguaje de la fuerza bruta y la satisfacción de los meros deseos materiales que ordenaron el exterminio de “los hombres buenos”…

Cualquier semejanza con la actualidad, aunque sea metafórica, quizás no sea coincidencia.

En mi perspectiva, la riqueza simbólica del Catarismo comparte con el Templarismo provocar un eco profundo cuya motivación nos resulta inconsciente pero es intensamente movilizadora. Ya lo escribì alguna vez: aún en estas tierras, tan lejanas en lo geográfico y cultural a aquellos territorios europeos de gestas históricas, uno dice “Templarios” y genera una curiosidad intensa aún entre quienes admiten, sinceramente, “no saber muy bien de qué se trata” (alguna vez comenté, por ejemplo, que en la ciudad donde radico –que no se caracteriza precisamente por una intensa y masiva tradición cultural- una conferencia mía sobre ese tema reuniòn un número de asistentes como seguramente otros pocos temas culturales e históricos han tenido en esta localidad). Lo mismo ocurre con otros íconos: El Grial, por caso. A fin de cuentas, ¿no ocurre lo mismo en muchos países con el rey Arturo, la Tabla Redonda, Camelot, pueblos muchos de ellos totalmente ajenos a la tradición cultural sajona?. Y también sucede con los Cátaros: muchos no saben bien de qué va el tema, pero experimentan una instintiva atracción por acercarse a ello.
Y esto puede tener sólo una explicación: que esos ítems codifiquen y resuenen con imágenes arquetípicas del Inconsciente Colectivo. Es en ese sentido que adquiere relevancia el Héroe Solar que duerme en cada uno de nosotros. Perseo, el caballero que rinde culto al “amor cortés” medieval, San Jorge, Cristo mismo, Quetzalcoatl, Pachacutec, Kon Tiki Wirakocha, Hermes Trimegisto, Beowulf, el Sigfrido de Richard Wagner, trascendiendo su realidad histórica (o no) son Héroes Solares. Paradójicamente (o no tanto, yin y yang laten en cada uno de nosotros, independientemente de nuestro sexo) lo son también Juana Azurduy, Juana de Arco, Rosa de Luxemburgo, Boudica, Hipatia. Y todo Arquetipo se realimenta cuando un contexto doctrinal –que es decir, un paradigma filosófico- lo acoge y estimula, es decir, lo despierta. Esos son los Cultos Solares, explícitos : desde los egipcios a los inkas, la adoración a un “sol” que sólo la frivolidad y superficialidad académica contemporánea puede suponer concebido por los ancestros como un dios por sí mismo, perdiendo la perspectiva que lo tomaban como símbolo manifiesto de otro Principio Sutil (el Logos Solar), o implícitos, donde detrás de la concepción de una Dualidad se esconde una completa cosmogonía, de fuerzas –ya lo citamos- espirituales en permanente antagonismo y con “territorialidades” manifiestas: son las “inteligencias espirituales” asociadas a los astros, los Logos, los Kosmokratores, los Genios Planetarios. Pero lo que podría parecer sólo un complicado panteísmo tiene honduras metafísicas: hay un Principio de Correspondencia que señala que emanaciones, reflejos, hálitos de esas fuerzas superiores espirituales duermen en la baja y densa naturaleza humana y –lo escribimos ya- está en nuestra Voluntad despertarles.

El secreto de María Magdalena. El Grial, improbable objeto físico. O los documentos que enseñaban a despertar el Héroe Solar particular. Cualquiera de esos elementos no sólo harían colapsar a la iglesia católica como la conocemos: sería una bomba de tiempo para los Poderes dominantes, por un colectivo de razones que he expuesto en otros trabajos. Por ello el exterminio cátaro. Pero el secreto sigue a resguardo. Y, cualesquiera sea su verdadera naturaleza, ya ha comenzado a develarse. La evidencia: todo cuanto se ha escrito, teorizado, fabulado, mentido o aseverado desde hace años sobre temas prohibidos durante siglos, ¿acaso no es evidente expresión que las pistas han abandonado los cenáculos crípticos donde estaban celosamente guardados?

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Podcast AFR Nº 153: La Toltequidad

Posted by Quique Marzo en 27-08-2015

Escuchá AFR, con Gustavo Fernández

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En este episodio de Al Filo de la Realidad…

  • El Ánahuac. El Náhuatl. ¿Quiénes eran los toltecas? ¿Qué es la Toltequidad? ¿Hay que imitar a rajatabla la tradición? Una tecnología espiritual. Una manera
    de entender el orden social. La Hermandad. El Guerrero.
  • El dar la palabra es un compromiso. No supongas ni des nada por supuesto. No tomes nada personal. No eres responsable de las consecuencias de tus acciones, sólo eres responsable de tus acciones. Pero que tus acciones sean impecables.
  • Huhuetlatolli. El Guerrero es líder del cambio, no depende del “qué dirán”. Lo conveniente y lo correcto.
  • Los “emperadores” “aztecas”. Technotitlán. Los mal llamados “Tobas” y  “Comechingones”. “Teot” y el politeísmo.
  • Los kalpullis. El honor y el dinero como ejemplos del cambio de paradigma cultural.

 

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El significado esotérico del 8 y la Merkhaba

Posted by Gustavo Fernández en 22-06-2015

Siendo los números conceptos por sí mismos abstractos y absolutos (adquieren “forma” cuando hablo de una manzana, dos manzanas, etc.) les cabe plenamente la definición de símbolos, tanto en un sentido exotérico (“remiten a varias aplicaciones vinculadas por un sentido común, expreso o por petición de principios”) como esotérico (claves para codificar un conocimiento).

Basílica de Guadalupe, México

Basílica de Guadalupe, México

Así, el número ocho (8) es de importancia no casual en las más distintas culturas y creencias. Puede discutirse la extrapolación, es decir, a qué remite (cuando menos para nosotros, aplica a una estricta herramienta espiritual, de la que luego escribiremos); aquí, empero,

La Alhambra, España

La Alhambra, España

comenzaremos señalando su importancia histórica, recordando que, precisamente, es tarea de distinta sendas de búsqueda trascendente –entre ellas, diversas Órdenes Iniciáticas (entre las cuales el Pitagorismo, por la presencia vertebral del estudio de claves numéricas, es quizás la más relevantes)- invitar al interesado en ahondar la aplicación de los otros Números Naturales. Permítaseme mientras tanto que la grafía del número ocho es una evoluciòn del concepto de “infinito” y no es azaroso -y debe necesariamente llamar la atención del estudioso- que se haya elegido al mismo (en posiciòn horizontal) para expresar matemáticamente ese concepto. el 8¿O por ventura cree el lector que si el “diseño” de un símbolo matemático fuera producto de la libre imaginaciòn podría haberse optado por cualquer otro trazo que, de hecho, evitara eventuales confusiones?.
En ese sentido, basta con remitirse a las imágenes: en Europa, América, Asia, el octógono

Iglesia de los Santos Justo y Pastor, Barcelona

Iglesia de los Santos Justo y Pastor, Barcelona

–representaciòn geométrica del 8- es omnipresente, en la antigüedad y la actualidad, en centros de importancia religiosa de confesiones en ocasiones hostiles entre sí –en términos históricos- o, simplemente, ajenas unas a otras.
No olvidemos a su vez que el Octógono tiene, como forma geométrica, Trascendente, especial

Guadalupe, México

Guadalupe, México

consideración ya en tiempos, precisamente, pitagóricos. Y el Pitagorismo –no olvidemos- es heredero directo de los Misterios del Antiguo Egipto. Es por ello que allí deberemos buscar sus raíces.
Y esas raíces están en la Merkhaba.

Merkhaba. Se la describe en la literatura especializada como un “vehículo ascensional de luz”, frase que suena muy agradable pero que ha dado pie a innúmeras malinterpretaciones. Incluso, hemos leído por ahí que se trataría de una “nave espacial suprafísica” para ”viajar

Flor de ocho pétalos, castillo Pittamiglio, Montevideo

Flor de ocho pétalos, castillo Pittamiglio, Montevideo

por el cosmos”. Hay que ser imprudente para tratar de convencer a intelectos dispuestos de buena fe de semejante tontería. Porque la palabra Merkhaba –como debe escribirse, ya que el añadido de tantas “h”nada tiene que ver con la pronunciación (menos aún, con la grafía jeroglífica) de una expresión que ciertamente puede traducirse como:
Mer: vehículo (pero en sentido verbal, entonces: “transportar”)
Kha: doble astral (y no “espíritu”, que entre los antiguos egipcios era “Aj”)
Ba: cuerpo mental (se lo representa con la imagen del dios Toth –el de cabeza de Ibis-. De

Urna octogonal con los restos del patriota José Artigas, Montevideo

Urna octogonal con los restos del patriota José Artigas, Montevideo

resultas de lo cual, la Merkhaba es el camino para unir y sincronizar la psiquis y el cuerpo astral. Ni un platillo volante etéreo ni un teletransportador esotérico para elevar el nivel vibratorio de nuestras moléculas. Creo que parte el error proviene de haber comprendido (no

Torre octogonal templaria. Barcelona

Torre octogonal templaria. Barcelona

los arqueólogos que, cuando menos semánticamente, entienden el significado original, sino de tanto “geómetra sagrado”) la palabra “ba” por “cuerpo” –en el sentido físico- cuando, como puede verse al consultar cualquier texto de Egiptología, la palabra designaba otra cosa. Pero debemos ir más allá aún. Comprender que la Merkhaba era en el Antiguo Egipto solamente un instrumento. Pero, ¿un instrumento para qué?. Para intensificar –decían ellos-el “reflejo del Aj en la vida”. A tal punto se entendía la importancia de esto que muchos faraones lo hicieron parte de su nombre. Akh – en – Atón (Akhenatón) era, en realidad, Aj- Atón. El Aj es un concepto relacionado claramente con la luz, el resplandor y conceptos equivalentes. En concreto esta en unión muy íntima con la palabra Shu, la cual además, representa al dios egipcio

Salón oratorio musulmán. Granada

Salón oratorio musulmán. Granada

mas identificable con la luz (Sheut, o Shu es hijo de Atum, el sol primigenio). En un talatat (bloque de piedra normatizado, de un codo real egipcio de largo, y medio codo de ancho y alto)

Taxco, México

Taxco, México

de Karnak de la época de Ajnatón, el nombre del Atón se escribió con una ligera variante, sustituyendo la palabra Shu (Sheut) por la palabra Aj (el resto idéntico). Es evidente que son conceptos casi equivalentes. Por los textos de los sarcófagos sabemos que el dios Shu, asimilado a la Vida, es imperceptible a los ojos de los hombres. La Vida no puede verse, aunque sepamos que está ahí. De igual modo, Shu no puede verse, porque él es la Vida. Sin embargo los egipcios sabían que Shu estaba ahí, en el aire, y por eso, decían que “aspiraban el aliento de lavida”.
Al aspirar el aire, aspiraban a Shu, que estaba en él (cualquier relación con el “präna” hindú, está bien encaminada). Lo que si veían era la Luz quebrillaba en el aire. Ese resplandor en el aire era la prueba inequívoca de que Shu, es

La Alhambra, Andalucía

La Alhambra, Andalucía

decir laVida, estaba allí. Esa forma visible (a la visión clarividente) de un dios (Shu), por definición invisible, es el Aj.

Volviendo a Ajnatón, que él se defina literalmente como “el Resplandor del Atón”,vendría a

Cruz templaria

Cruz templaria

significar que él es la “Representación visible del Atón”. Si tenemos además encuenta que Ajnatón se representaba en esculturas de Karnak (y otras) identificado con el dios Shu (portando la corona de cuatro plumas propia de Shu), tenemos a un rey asimilado.
La religión egipcia sostenía (casualmente) que el ser humano estaba formado de siete “planos”: el cuerpo físico, el “Ka” –asimilable al cuerpo astral- el “Ba” –residuos psíquicos-, el “Aj” –espíritu-, el “Ib”-doble etéreo-, el “Ren” –hoy lo llamaríamos “campo bioplasmático”- y

Burgos. España

Burgos. España

el “Sheut” –“alma” o “reflejo átmico”- a Shu, que se llama, y por tanto es, el “Aj del Atón”, es decir el “Resplandor del Atón”: una forma visible de Dios ante los hombres.

¿Qué queda en claro de todo esto?. Que el empleo de la Merkhaba vivificará –hará más

Soria. España

Soria. España

sensible, más “visible”- el Aj de (y en) nuestras vidas. Si el Aj es el espíritu humano como reflejo del Espíritu Universal –lo que es una verdad a gritos- entonces todos y cada uno de los planos de nuestras cotidianas, a veces grises, pragmáticas y materialistas vidas humanas –pero nuestras en el aquí y ahora y por esa razón causal,

Representación de Quetzalcoatl. INAH, México

Representación de Quetzalcoatl. INAH, México

respetables-, lo económico, lo afectivo, la salud física y psíquica, lo intelectual, las relaciones sociales, todos los matices de nuestro diario devenir que a ustedes se les ocurra, se verán iluminados por el reflejo del Aj.Ahora bien, ¿cómo lo lograremos?. Esto se obtiene mediante la meditación dinámica (visualización en movimiento) de un concreto esquema geométrico. Concretamente, dos tetraedros (pirámides de una base y tres caras contiguas) una invertida respecto de la otra y entrelazadas, girando en el sentido de las agujas del reloj. O sea:

Merkhaba

Merkhaba

Es a partir de aquí cuando el interesado deberá incursionar –otra vez- en el aprendizaje estrictamente esotérico (es decir, “puertas adentro del templo”) para descubrir sus implicancias prácticas.

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UNA EXTRAÑA HISTORIA DE TEMPLARIOS Y VIAJEROS EN EL TIEMPO

Posted by Gustavo Fernández en 08-06-2015

Ruinas del castillo templario de Opoul-Périllos

Ruinas del castillo templario de Opoul-Périllos

Como algunos de mis lectores saben, investigar los meandros de Templarios, Cátaros, la presencia de María Magdalena, consorte de Jesús, en Europa, el simbolismo del Santo Grial y la verdadera naturaleza de las enseñanzas del Cristianismo primitivo es una actividad que me está ocupando años, me ha llevado a recorrer tierras europeas en busca de cotejar fuentes y referencias en el terreno, intercambiar con otros especialistas de reconocida trayectoria mundial (forjando sólidos lazos de amistad con algunos de ellos) y, siempre, encontrar más preguntas que respuestas. Y en esta singladura aparecen historias, quizás colaterales a esos enigmas, quizás no, y uno no puede dejar de preguntarse cómo articularán –si es que lo hacen- en ese gigantesco rompecabezas sobre el que se construyó la historia de Occidente –y las implicancias para todo el mundo- de los últimos dos mil años. Ya escribiré sobre ese pico misterioso que es el monte Bugarach, en el Languedoc – Rousillón francés, que como nuestro Uritorco, el Shasta californiano, Montserrat en España, Machu Picchu y tantos otros es a la vez casi un “faro” para la aparición de OVNIs, refugio de un mitológico dragón y portal de mentadas ciudades subterráneas. Ahora, relataremos una extraña historia que se cruzó en nuestro camino.

Existe un pequeño, muy pequeño pueblo conocido como Opoul Périllos, en el distrito de Perpignan. Ochocientos

El monte Bugarach

El monte Bugarach

habitantes, apenas, y las ruinas de un castillo–encomienda Templario en sus afueras. Como tantos otros sitios que hemos caminado, el lugar es bucólico, agradable, pleno de historia y por qué no, leyendas. Y la de este pueblito en particular no es menor: se dice que donde se encuentra ese castillo se refugiaron María Magdalena y Jesús durante algunos meses.
Esta versiòn puede resultar ridícula a algunos lectores y francamente hereje a otros. Podemos discutir –quienes no somos cristianos claro, porque el resto está a priori condicionado por su propia creencia- la presencia o no de Jesús junto a su pretendida mujer en el sur francés: recordemos que según algunos historiadores –revisionistas, claro- habría descendido vivo de la cruz, su cuerpo convenientemente “secuestrado” luego de una pantomima de entierro y cuidado en secreto; pero habría fallecido de las heridas unas tres semanas más tarde. Otra corriente supone que partiò hacia el norte de la India, concretamente a la regiòn de Cachemira (donde al día de hoy el culto reverencial de Ysa Ussuf –el nombre de Jesús en esas regiones- y su sepulcro en Srinagar sigue siendo el epicentro de la devociòn de unas dos millones de personas que allá sostienen esa creencia). Algunos más, especulan que partiò hacia tierras americanas –donde la figura de Ce Acatl Topilitzin Quetzalcoátl, “aparecido” en Amatlán, Morelos, hace unos dos mil años, de aspecto y enseñanzas con tantas resonancias “crísticas”, da pábulo a esa teoría- y un número importante, como ya dijimos, entiende que se reuniò luego de un largo viaje por tierra, quizás años después, con su esposa, la de Magdala, en tierras celtas del Imperio Romano.
Todo esto es altamente discutible. Lo que no lo es, como dijimos, es la presencia de María Magdalena en el sur de

Posible cráneo de María Magdalena, en Saint Maximin (foto: José Luis Giménez, www.jlgimenez.com.es )

Posible cráneo de María Magdalena, en Saint Maximin (foto: José Luis Giménez, http://www.jlgimenez.com.es )

Francia. Habiendo llegado con las otras dos Marías –la de Betania y la Jacobea- José de Arimatea, su criada Sara y su hermano Lázaro a través del Mediterráneo, habrían atracado en lo que hoy es Saintes Maries de la Mer, vivido y predicado en Narbonne, Marsella y Saint Maximin muriendo y siendo en principio sepultada en esta última localidad, aunque luego parte de sus huesos –como reliquias- partieron con rumbo disperso. Mientras que el gran amigo e investigador catalán José Luis Giménez señala fuertemente a Tarragona como depositario de su cuerpo si bien su cráneo aparentemente aún está en Saint Maximin. De hecho, toda Francia tiene una devociòn increíblemente intensa hacia la santa y ni en ámbito profanos, ni religiosos, ni académicos se cuestiona –en esa tierra- la realidad histórica de estos hechos.

Bien. Pero como señalara, María Magdalena no solamente habría pasado por ese pueblito de Opoul-Périllos, sino que lo habría hecho en compañía nada menos que del propio Jesús (recordemos que existe una larga mitología, sostenidas oralmente de siglo en siglo, que apunta a que en cercanías del poblado de Rennes Le Chateau -antiguamente “Rhadés”, capital del imperio visigodo, los mismos que saquearan, con Alarico a la cabeza, la Roma inmortal- estaría el sepulcro del mismísimo Redentor). Verdad o mentira en la creencia de cada uno, lo cierto es que esa estadía de la sagrada pareja en Opoul-Périllos no la discuten en toda la regiòn. Y que habrían tenido como refugio una modesta choza construida precisamente donde, poco más de un milenio después, los Caballeros Templarios, en homenaje, levantaron ese castillo que hoy vemos en ruinas.Y bien, a esto, se suma este extraño dato.

En el año 2001, comienza a desarrollarse en Francia un proyecto, conocido con el nombre de “Proyecto Kéo”. Consiste en el lanzamiento de un satélite esférico, de unos 80 cm de diámetro, en una órbita excéntrica con la Tierra en uno de los focos, y un reingreso a la atmósfera de nuestro planeta planeado para dentro del 50.000 años. Bien, el Kéo –lanzamiento pospuesto por diversos motivos desde hace unos años, se llevaría a cabo antes de fin de este 2015- es un “arca del tiempo”, un reservorio de informaciòn en soportes de alta tecnología de todo lo que es la civilización humana, el aspecto de nuestros continentes, la clasificaciòn de nuestra flora y fauna global. Como otras experiencias parecidas ya llevadas a cabo, esta “cápsula del tiempo” busca contarle a nuestros remotísimos descendientes cómo es el mundo de hoy, en primer lugar. Pero en segundo lugar, lleva una propuesta inquietante: propone –visualmente, sonora y literariamente- a la gente del futuro que, en la suposición que ya han logrado el viaje en el tiempo, regresar, concretamente un 1 de mayo entre el año de lanzamiento y el año 2035, a un momento y lugar en la Tierra para contactar a los hombres y mujeres del pasado que apostaron a ese proyecto.
Y, ¿adivinen cuál es el punto en la superficie terrestre propuesto para la cita temporal?.

Acertaron. Opoul-Périllos.

¿Por qué?. Los responsables del proyecto simplemente sonríen cálidamente, se encogen de hombros y dicen que es un “lugar como cualquiera”. Quizás con ese hermoso paisaje, fácil acceso para los creyentes en el “contacto con el futuro” y a la vez suficientemente tranquilo… como para que, de ocurrir, dado que la “tecnología” que podría esgrimir los “crononautas” nos es desconocida, no poner en potencial peligro ningún gran centro urbano.
No sabemos –aún- si en el futuro realmente dominarán el viaje en el tiempo. El “Kéo” ni siquiera ha despegado, todavía, a bordo del “Arianne-5”, el cohete que Francia destina a este tipo de experimentos científicos. Ni siquiera sabemos si el “Kéo” sobrevivirá semejante periplo a través de los evos. Pero no podrán ustedes desmentir que es extraño, muy extraño, que con tantos lugares asaz más idóneos sobre la superficie del planeta sea, justamente, Opoul-Périllos el elegido para el encuentro con la humanidad (hipotética) del futuro. Y uno se pregunta, entonces, sobre las otras “historias” sobre Jesús. La de su origen, ni divino ni humano, sino pretendidamente extraterrestre… ¿o quizás, proveniente también del futuro?. ¿Y si fuera ésta, de éste modo, la tan mentada “Segunda Venida”?.

Addenda: el querido amigo Josep Bello (ya finalizada la redacciòn de este artículo) me pasa un dato cuando menos inquietante: el código postal de Opoul-Périllos es… 66600

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