AL FILO DE LA REALIDAD .com.ar

Ovnis, Civilizaciones Desaparecidas, Parapsicología y Esoterismo.

Posts Tagged ‘matrix’

Podcast AFR Nº 182: Planeta Alcatraz

Posted by Quique Marzo en 12-03-2017

Escuchá AFR, con Gustavo Fernández

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En este episodio de Al Filo de la Realidad:

  • Reflexiones sobre la mal llamada “globalización”. Cerrar las fronteras no es proteger a la gente ni evita el control. Hemos colocado al científico en el lugar del sacerdote de hace 500 años, consensuando la Matrix. El cambio es individual. ¿Dónde están los Illuminati? En control de la información.
  • ¿Cómo operan los guardiacárceles? Interpretando la tapa de “The Economist”. Bush, Clinton, Obama y Trump. Papa Francisco. El espionaje electrónico. Reflexiones finales.
El Mundo en 2017.

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Podcast AFR Nº 173: Reflexiones sobre los Illuminati

Posted by Quique Marzo en 08-09-2016

Escuchá AFR, con Gustavo Fernández

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En este episodio de Al Filo de la Realidad…

Orlando Rodríguez desde Tylker (Texas, EE.UU.) entrevista a Gustavo Fernández. Aquí algunos temas que se trataron:

  • Reflexiones acerca del Nuevo Orden Mundial. Los Illuminati. La Matrix. ¿El grupo que manipula al mundo, lo hace sólo por dinero y poder? ¿A qué inteligencias responden? Angustia, miedo y desesperación: el sustento energético de tales entidades. Los “brujos” de los poderosos. Los egrégoros. Los símbolos. La sala de meditación de Naciones Unidas. Breve guía para una vida espiritual.

 

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Podcast AFR Nº 172: Pokémon Go y La Matrix

Posted by Quique Marzo en 15-08-2016

Escuchá AFR, con Gustavo Fernández

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En este episodio de Al Filo de la Realidad…

  • El Origen de este juego. El sistema orwelliano quedó anticuado. La “realidad aumentada”. La Matrix está en todas partes. Tecnofobia e hipocresía. La evolución es imparable. La cuestión es cómo y para qué usamos la tecnología.
  • Más reflexiones sobre este tema en este artículo.

 

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PókemonGo y La Matrix

Posted by Gustavo Fernández en 05-08-2016

Hace rato que me he ganado –y con respeto- el mote de “conspiranoico”, así que si hay algo que no me moverá uno solo de los pocos pelos que me quedan es el vendaval (que preveo) de críticas mordaces por estas reflexiones. La mayoría, aunque no lo confiesen, de inevitables usuarios de este jueguito virtual. Y allá ellos con su parecer; y aquí yo (con algunos de ustedes) con estos pensamientos, que la sempiterna Grieta entre Paradigmas no se soslayará con infusos debates en las redes sociales.

Tampoco seré quizás demasiado original, pues ésta no es una información a la que he accedido subrepticiamente mediante el crackeo de sitios gubernamentales ni militares, sino, simplemente y como dice una habitual contertulia mía, acudiendo al San Google nuestro de todos los días. Pero (esto es lo importante) serán devaneos cuasi metafísicos basados en hechos: y éstos, aunque duelan, son la verdad.

Es innecesario a esta altura describir en qué consiste el PókemonGo: inevitablemente, los lectores lo deben estar padeciendo a diario con sólo mirar, en la vía pública, a su alrededor. Esa cotidianeidad me permite pasar directamente a lo que postularé: esta aplicación es una nueva vuelta de tuerca al Ojo del Gran Hermano Illuminati.

pokemon-go-portada-starterConversaba con algunos conocidos estos días que me señalaban que no tenía mucho sentido “escandalizarse” por este inmiscuirse de los recursos de “espionaje” (aunque fuere comercial) a los que alegremente accedemos cuando usamos Facebook, GPS, o el simple y benemérito correo electrónico. Empero, creo que aquí se va un paso más allá y es sobre lo que quiero advertir: quienes manejen el sistema tras bambalinas de esta aplicación, tienen así la capacidad de ver lo que ustedes están viendo cuando corren por las calles a la caza de pokemones. ¿Se nota la diferencia?. Es inevitable (salvo que nos encapsulemos en un termo) que aunque firmemos (bah, hagamos un click) en pretendidos “contratos” que aseguran reservar nuestros datos, éstos están absolutamente disponibles para todos quienes manejan el Sistema. No otra es la razón por la que te llaman por teléfono de bancos a los que nunca siquiera enviaste una pregunta para ofrecerte paquetes de servicios, o que cuando navegas por Internet, o usas Facebook, el tipo de publicidades que te aparecen a ti no son los que en un mismo sitio le aparecen a tu pareja que, unos metros más allá y en otra notebook, visita la misma página. La magia de los algoritmos. Y esto implica detenernos un momento y hablar sobre el sentido de estar “dentro” o “fuera” de La Matrix.

La expresión Matrix -se hizo popular, ya saben porqué; la alegoría de las películas homónimas donde, tras la exageración conceptual y estética, se dejaba traslucir la idea que en este mundo no solamente somos títeres sino engranajes funcionales a maquinarias para producir específicos resultados. Y a partir de allí, se viene instalando acalorados debates sobre si uno está o no dentro de ella. Malas noticias: si estás leyendo estas líneas, estás adentro. Me inspiran cierta tierna simpatía la ingenuidad de aquellos que diatriban que “no caerán en La Matrix” mientras whatsappean desde sus smartphones o compran su boleto aéreo con su tarjeta de crédito. Creo que esa gente se tomó demasiado literalmente la película y deben suponer que estar “dentro” es que te implanten un chip (y a eso vamos…). Pues no: estás dentro del Sistema, de La Matrix, por el sólo hecho que pagues tu hipoteca o que estés en un empleo estable, con seguro social y aportes jubilatorios. Estás en La Matrix cuando visitas al médico. Estás en La Matrix cuando compras tu entrada al recital o al partido de fútbol.

Alguien dirá entonces: “Pero…. ¡eso es una exageración. ¡Entonces nadie puede estar fuera de La Matrix”!. Es que de eso se trata. Salvo que rompas ya tu smartphone, vendas todos tus bienes, vayas al medio de una cordillera o alguna isla perdida (porque si, otra vez, compras un lote de terreno en algún paraje alejado has vuelto a estar…. Bueno, ya sabes dónde) vivas de lo que cultivas, la caza y la pesca, salvo que, repito, hagas todo ello, estamos en La Matrix. Y aún, aunque lo hiciéramos, satélites, chemtrails, residuos químicos y gaseosos, como espasmos sonambúlicos de un gato dormido a tus pies, te seguirían tocando.

La Matrix, con todo lo malo y con todo lo bueno (¿qué?. ¿Acaso hay algo bueno en ella?. Bueno, dado que lo “malo” o lo “bueno” es según la perspectiva y absolutamente relativo, sí puede haberlo) es parte de la ola evolutiva de la Humanidad. Ustedes acotarán que entonces esa evolución fue “dirigida”, en el sentido que no es “natural”, y estarán inevitablemente en lo cierto. No se puede “elegir” la evoluciòn, simplemente sucede. Pensemos por ejemplo –especialmente en este Tercer Mundo- la resistencia, avalada por algunos “opinólogos” de tanta informatizaciòn en todas las cadenas de servicios (accesos bancarios, retiro de bienes, etc.) ante la cual las personas mayores de edad se encuentran “analfabetas” digitalmente hablando. Y entonces surge cierto clamor de regresar a los viejos métodos de atención personalizada, de cumplimentar obligaciones en sitios físicos. Puede demorarse, puede acompañarse. Pero no puede detenerse. La evoluciòn (aún la “natural” o, para ser precisos, especialmente la natural) es amoral. Dura. Lo que no se adapta, se extingue. Como cuando, en tiempos de la Revoluciòn Industrial, los obreros salían a protestar (y pagaban en ocasiones con su vida ese derecho) ante el avance de las máquinas que les quitaban sus fuentes de trabajo. Fue hambre y desesperación para miles. Pero no seamos hipócritas. ¿Concebiríamos al mundo de hoy sin las máquinas?. ¿Con millones de obreros artesanales por caso?. La contaminación está matando al planeta pero, ¿regresaríamos –si pudiéramos- al caballo, el carro, la navegación a vela?. No seamos hipócritas, porque sé que desde el anonimato de Internet más de uno podría hacer un panegírico que “él (o ella) sí”.  Y luego se va al trabajo lo más campante en su automóvil, o de vacaciones en aviòn, o enciende el horno eléctrico para cocer su alimento. El ambiente de la New Age, el pensamiento ecológico y la seudo espiritualidad está lleno de estos hipócritas…

Déjenme contarles una anécdota personal. En diciembre de 2012 (sí, cuando algunos estaban esperando el fin del mundo) me invitaron como conferencista al Segundo Encuentro Internacional de Sabidurías Ancestrales, realizado en Cantona, estado de Puebla, México. Cierto día asistí a la charla de un compatriota, oriundo de la provincia de Mendoza y experto en Permacultura, quien disertaba sobre las bondades de volver a vivir en “uniòn con la naturaleza”. Explicaba como caminaba todo lo posible y no tenía vehículo y en su casa, su familia cocinaba los alimentos sobre fuego de leña (si siete mil millones de personas nos ponemos a cocinar o calefaccionar con leña…) en ollas de barro cocido, y hasta comían con las manos, para evitar el contacto del metal trabajado con sus alimentos…. Bien, la cosa es que al finalizar la charla y en un aparte con un par de conocidos, se suscitó (bah, suscité) este diálogo bizarro:

Yo: “Che, muy bueno lo tuyo. Al margen, ¿cómo llegaste al congreso”?

Él: “Pero Gustavo, ¿olvidaste que te dije que en el mismo vuelo que vos, y como no te conocía no me acerqué a conversar antes?”

Yo: “Cierto. En el mismo aviòn…. No, porque me quedé pensando si te habrías venido al congreso a lomo de mula o caminando. En seis o siete meses, llegabas”

Él (luego de unos segundos de tratar de entender a qué me refería): “Ah, bueno!. Tampoco seamos exagerados!”

Yo: “Ah, bien. O sea, cuando conviene al discurso comemos con las manos. Y cuando conviene, tomamos un aviòn…”

¿Se entiende lo que quise decir?

Entonces, ¿qué hacer?. Estamos, lo querramos o no, dentro de La Matrix. Por lo tanto, eso no está en discusión. Pero aún podemos hacer mucho. Que es ser conscientes (o no) de ello, y actuar en consecuencia. Para ponerlo sencillo: ¿qué permito, me permito, dentro de La Matrix?. ¿Porqué hago, o empleo, determinada cosa?. La diferencia la establece la toma de consciencia. Y la acciòn personal en consecuencia. Para poner un ejemplo hasta tonto: a mi mujer le costó años convencerme de cambiar mi viejo –pero eficientísimo- modelo de teléfono celular. Me bastaba para hablar y mensajear. Hasta que en un momento me di cuenta que podría brindarme otros beneficios. No, no jugar on line, o compartir emoticones sino usos que yo necesitaba para subordinarlos a otras funciones. Es sólo un caso.

En consecuencia, lo que propongo es que en vez de enredarnos en la discusiòn inútil si estamos dentro o fuera, seamos conscientes de qué nos permitimos en el “dentro”. Y el actuar “en consecuencia” no significa discursear sofísticamente porqué lo cambio todos los años sino hacer un uso racional del mismo.

Corre, Pókemon, corre

En este ir y venir de compartir opiniones, algunos me han comentado que es exagerado venir ahora a escandalizarse de este jueguito cuando hace rato que empleando otras redes sociales (como Facebook) los operadores del Sistema ya saben de nosotros todo lo que quieren saber. Cuéntenme algo que no sepa. Y por la razón expuesta más arriba, tampoco creo que la actitud adecuada sea “no tengo Facebook” porque quedate tranquilo que van a saber de vos por mil otros conductos. Cuando vas a un cajero automático bancario, cuando llenas los formularios de tu información tributaria obligatoria, cuando ……… (completar por la línea punteada con todo lo que se les ocurra). Yo mismo no he tenido problemas, por caso, cuando abrí por primera vez mi sitio en algunas de estas redes, en dar información biométrica, precisamente porque ya sé que es inútil hacerme el Anonymus y mentir edad, ciudad de residencia, sexo. Ya saben de mí lo que quieren saber, y un poco más también. Otros amigos, por el contrario, prefieren “mantener su intimidad” disfrazando esos datos, y están en todo su derecho.

Lo que me interesa a los efectos de este artículo no es que a través de PókemonGo obtengan datos de nosotros. Tu smartphone, tu laptop o computadora de escritorio, en este momento, está repleta de bots y troyanos que como laboriosas hormiguitas van y vienen al Gran Hormiguero llevando información (si crees que no, o que con habilitar un “antivirus” y un “cortafuegos” estás protegido, o es que eres muy ingenuo o hace rato no llevas tu aparato al técnico). Lo que realmente me interesa es que los dueños de la aplicación están viendo en tiempo real todo lo que tú estás viendo cuando tratas de cazar a uno de esos simpáticos bichitos (porque en eso vamos a estar de acuerdo: son simpáticos). Quienes diseñan el software de la aplicación, por el camino inverso que en tu pantalla aparece superpuesta la imagen virtual del Pokemon sobre el fondo real, reciben esa información real en tiempo real. Las cámaras y Ojos orwellianos que a todos miraban y vigilaban, las cámaras de seguridad, domos y sistemas de vigilancia interconectados que de por sí eran fuentes de información se ven potenciados entonces por millones de involuntarios agentes de espionaje corriendo por la vía pública sobre toda la faz del mundo civilizado.

Ésta es una de las condiciones que ustedes aceptan al bajar la aplicación:

pokemon

“Podemos revelar toda la información sobre usted (o menores autorizados) que está en nuestra posesión para el control del gobierno”

Pokemon Go fue creado por Niantic, empresa propiedad de un tal John Hanke. Ahora, Hanke también fue parte del proyecto “Ojo de Cerradura”, un sistema de espionaje informático adquirido por Google en 2004, peor que fue originalmente creado con fines militares por una empresa llamada In-Q-Tel, empresa de “capital de riesgo” vinculada a las agencias de Defensa de Estados Unidos. Insisto, éstos son hechos.

Si estuviéramos sosteniendo esta charla en altas esferas de decisiòn, sé que alguien me confiaría un supuesto argumento: ante el avance del terrorismo en todo el mundo, ya no bastan los métodos habituales de vigilancia e inteligencia. Es preciso tener “ojos” frente a cada ciudadano porque (ya hemos visto) cualquier ciudadano puede ser un asesino masivo en potencia. Buen argumento. Pero que no resiste la inversiòn de la carga de la prueba. Como que creando la necesidad (el temor real, el peligro “allá afuera”) es fácil vender a muy buen precio una potencial soluciòn…

Pero, ¿saben que es lo que más me perturba, hoy?. Que cuando comencé estos días a compartir mis primeros comentarios, con una gracia mezclada con preocupación llegaran opiniones de algunos criticando que critique (valga la redundancia) a esta aplicaciòn, con el argumento que es “oscurantista” oponerse al “avance de la tecnología” (estoy tentado a apostar que son los primeros que se bajaron la app). Increíble que uno tenga que estar todavía explicando que el problema no es la tecnología sino el uso (o mal uso, o abuso) que se de a la misma. Más penoso que confundan “tecnología” con “inteligencia”. Me recuerda a esa periodista televisiva en Montevideo que cuando me hacía una entrevista y yo hablé de la Sabiduría Ancestral como “tecnología espiritual”, se enojó porque, según ella, “tecnología” era usar celulares, wifi, cohetes… (la “tecnología” es “el conjunto de procedimientos ordenados que permiten satisfacer necesidades”)… En fin: comentarios de ese tenor creo que, inevitablemente, demuestran que estoy en lo cierto. Lo verdaderamente preocupante, entonces, es que los “defensores” del “avance de la tecnología” necesiten explicaciones tan sencillas y obvias…

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Podcast AFR Nº 148: Chemtrails (estelas químicas)

Posted by Quique Marzo en 30-05-2015

Escuchá AFR, con Gustavo Fernández

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Hoy les presentamos estos temas:

  • ¿Qué hay de cierto sobre las estelas químicas? Diferencias entre los chemtrails y los contrails. ¿Qué pasó en Rosario (Santa Fe, Arg) con el proyecto de declaración de la por entonces senadora nacional por Santiago del Estero (PJ), Ada Itúrrez de Cappellini? Llamamiento a persistir en los reclamos por su explicación. Ingeniería social para la manipulación global. Ejemplos en el sistema de salud.
  • Entrevista de Radio Vorterix a Gustavo Fernández sobre los “ataques de fantasmas” en la Escuela de Cadetes de Policía “Comisario General Juan A. PIRKER” (Policía Federal).
  • Finalizamos con una canción cantada en vivo por Gabriela Serrano Clavero y Claudio Calistro como cierre del “Congreso Argentino de Investigación OVNI y Contactos Extraterrestres” realizado el 1, 2 y 3 de mayo de 2015 en Paraná: https://www.facebook.com/events/299831343555596/

 

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EL SÍNDROME DE PEDRITO: ¿HOLLYWOOD ALIADO DE LOS ILLUMINATI?

Posted by Gustavo Fernández en 27-11-2012

Ya conocen el cuento. Es el de aquél pastorcito (llamado Pedrito en estas latitudes, seguramente con otros nombres en otros lares, como le cabe a toda parábola que se precie de tal) que, para gastar una broma a sus vecinos, anuncia con gritos destemplados la aparición de un lobo. La primera vez los aldeanos, espantados o solidarios, corrieron unos a refugiarse y otros a enfrentar al animal, encontrándose sólo con Pedrito despanzurrándose de la risa. El gracioso repite una, dos veces (supongo que con matices; me resisto a imaginar una caterva de gente tan cretina plausible de caer más de dos veces ante el mismo truco) su broma, tal vez cada vez con menor espectacularidad en los resultados. Hasta que un día aparece el lobo y Pedrito, desesperado, desanda corriendo el camino a la aldea, a los gritos anunciando la llegada del depredador. Nadie le creyó, claro. Y las ovejas de Pedrito pagaron las consecuencias.

         Si repetí la metáfora (que es seguramente una de las más extendidas del globo) es para que mis lectores tengan frescas en sus mentes las imágenes a las que voy a asociar mi hipótesis: todo parecido con la realidad, doy por sentado, no es pura coincidencia.

         En distintos números de AFR[1] hemos ido consolidando la teoría que no solo nuestro planeta se encuentra gobernado desde las sombras por un Poder Oculto (al que llamamos, genéricamente, “Los Illuminati” o “Los Iluminados” sino que ese Gobierno en las Sombras no solo se vale del poder político, militar y sobre todo financiero para sus fines, sino que cuenta con específicos recursos de otra naturaleza (“espirituales”, “psíquicos” o “astrales”, como ustedes prefieran) para la consecución de sus fines. O, invirtiendo los términos de la ecuación: es la posesión de esos recursos lo que consolida su poder político y financiero. Doy un paso más: esos recursos les son facilitados por inteligencias no humanas, a cambio de ser funcionales a los intereses de éstas.

         No digo más. No, cuando menos, hasta que cesen las risas.

         Es muy, muy difícil (si no imposible) fundamentar una hipótesis en el sólo contexto de un artículo. Como dijera Ernesto Sábato: “la Teoría de la Relatividad explicada en cinco minutos ya no es la Teoría de la Relatividad”. Especialmente cuando la hipótesis es tan ardua, compleja, multifacética, tangencial… Quizás, tendría que hacer un alto aquí, y recomendar al lector recién llegado que primero repase los trabajos ya citados antes de continuar en este punto.

         Pero supongamos que ya lo ha hecho; la relación específica entre los Illuminati e inteligencias no humanas (extraterrestres o extradimensionales o atemporales) demanda de mi parte otro trabajo que no está lejano. Hoy, sólo quiero agregar un ladrillo a la pared: advertir cómo ciertos “entretenimientos” pueden estar ocultando otras cosas.

          Las operaciones de contrainteligencia nunca han sido, son ni serán sencillas ni obvias. Supongo que debe ser uno de los pocos ámbitos donde no se cumple el principio de economía de la energía; precisamente porque su fin es confundir, despistar y desviar, deben aplicar tácticas basadas muchas veces en el conflicto con el sentido común. Moraleja: cuando frente a lo que llaman una “teoría conspiranoica” las personas que disfrutan llamándose racionales las execran por considerar que carecen de lógica y atentan contra el sentido común, pierden la perspectiva que precisamente eso es lo que buscaron que pensaran aquellos (servicios de inteligencia o poderes estratégicos. No confundamos “tácticas” con “estrategias”. “Estrategia” hace a la pregunta: “¿Qué es lo que busco?”. “Táctica” responde a la pregunta: “¿Cómo lo consigo?”).

         De resultas de lo cual, a estas alturas tildarnos de “conspiranoicos”, como ya escribí en alguna oportunidad, deja de ser un insulto o una descalificación para terminar transformándose en el elogio a quienes logramos advertir las piezas que no encajan en el Sistema que diariamente nos tratan de vender. Un sistema que, como parte de su autónoma lucha por la supervivencia, apela a uno de sus órganos más poderosos (en términos de manipulación de las masas) para sus fines: la industria cinematográfica y los medios masivos de ¿comunicación?. (Primera gran tautología: un “medio de comunicación” supone un ida y vuelta de ideas. Si sólo somos espectadores pasivos, ya no es un medio de comunicación sino de manipulación, de condicionamiento, con todo lo de pavloviano que encierra este término). Y así, podemos plantearnos que ciertas producciones vinculadas a estas temáticas no están hechas sólo para entretener ,generar millones y, como piensan algunos ingenuos y bienintencionados, “preparar y concienciar” a la gente frente a “otra” realidad, sino todo lo contrario: descomprimir (a través de la exaltación de los sentidos) la curiosidad objetiva y la atención seria puestas en ciertos temas para que, al ser colectivamente tomados en calidad de comedia o ficción, resulten indigeribles para la masa como cuestiones dignas de ser tenidas en cuenta.

         Y propongo dos ejemplos:

Tommy Lee Jones y Will Smith, en “Men In Black” (1997).

Tommy Lee Jones
y Will Smith, en “Men
In Black” (1997).

   a)    La película “Hombres de Negro”: Antes de ella, el tema de los MIBs si bien no era de conocimiento masivo para el público (recuerdo aún en ciertas conferencias antes del estreno de la cinta cuando los asistentes –salvo que estuvieran empapados en estas cuestiones- enarcaban las cejas con sorpresa e interés cuando uno planteaba el tema) tenía una entidad propia: generaba suspicacia, temor o escepticismo, pero todo ello en el marco de un debate racional. Después del estreno (y hago excepción, si me permiten el argentinismo, de quienes “son del palo”, es decir, aquellas personas con conocimiento previo y relativamente profundo de la cuestión), ¿quién se toma con seriedad el asunto?. Luego de verlo a Will Smith cubierto de moco del alienígena recién nacido, ¿quién puede proponer públicamente el caso (en un programa televisivo, una conferencia, una reunión de amigos) sin que los demás muestren una amplia sonrisa, digan “Ah, sí, yo vi la película” y no falte el idiota que grite aquello de “¡A mí me sienta el negro!” con lo que automáticamente y por asociación todo el verdadero “dossier MIB” quede descalificado?.  La cinta no instaura el tema en la opinión pública; ni siquiera allanó el camino a los divulgadores ahorrándoles ante un público neófito largas y tediosas introducciones: por el contrario, la película boicoteó toda discusión popular del tema. Si las inteligencias que operan detrás de los MIBs desean evitar todo conocimiento cierto de la masa sobre sus actividades, esta película les fue sumamente funcional. ¿Coincidencia?. No creo en ellas.

Carrie-Anne Moss, Keanu Reeves y Laurence Fishburne, en “The Matrix” (1999).

Carrie-Anne Moss,
Keanu Reeves y
Laurence Fishburne, en
“The Matrix” (1999).

   b) THE MATRIX: más allá de la espectacularidad visual (otra vez: la exaltación de los sentidos). Matrix propone alegóricamente lo que planteamos en esta serie de artículos: que la “realidad” no es la Realidad, y que en esa Otra Realidad hay quienes nos explotan a través del Sistema (the matrix). Oh, sí, hasta aparecen nuestros “alter ego”: Neo, Orfeo  y los demás. Muy interesante. Sólo que (otra vez) desde el estreno de la película ya me harté que cada vez que expongo mis tesis ante un público neófito, alguien exclame “muy Matrix para mi gusto”, o “¡Ah!, ¿algo así como en la película Matrix?”. Nuevamente: por la exageración metafórica y la exaltación de los sentidos, nuestras prolijas tesis “conspiranoicas” quedan ridiculizadas y, de paso, lo que las ridiculiza genera millones (o sea, fortalece el Sistema). Muy conveniente.

 Incidentalmente, se me ocurre ahora que lo que hace al brazo financiero de los Illuminati tan poderoso es este hecho: que la consecución de un objetivo, además del objetivo en sí, también produce dividendos contables, a diferencia del brazo militar que alcanza objetivos primarios pero los mismos no producen en sí dividendos inmediatos (por favor; no incluyamos aquí los resultados económicos de la producción de armamentos o la explotación de los países sojuzgados –que son innegables- porque esos resultados no pertenecen al Poder Militar sino al Financiero al cual aquél se subordina). Insisto en esto: el Poder Militar necesita destruir –restar- para alcanzar sus propósitos. El Poder Financiero, cuando alcanza sus propósitos, ha generado divisas –suma-. Esa es la razón de la supremacía de éste sobre aquél, y se me ocurre que el Sistema comenzaría a debilitarse el día que el Poder Financiero, para obtener resultados que les sean imprescindibles, deba resignarse a soportar masivas pérdidas.

Will Smith, Bill Pullman y Jeff Goldblum, en “Independence Day” (1996).

Will Smith, Bill Pullman y
Jeff Goldblum, en
“Independence Day” (1996).

   Pero no volvamos a irnos por las ramas. Lo que he querido consignar en estos dos ejemplos (“Matrix” y “Hombres de Negro”, y mejor no hablemos de “Día de la Independencia”: la sola inclusión del Área 51 en esta película de héroes impolutos con un Bill Putman tan insoportable como George W. Bush pero menos disléxico, le quita toda posible respetabilidad a la cuestión) es que Hollywood ha demostrado ser muy útil a los intereses de los Illuminati. Por cierto, ahora hasta este epíteto es gracioso después de haber visto a Angelina Jolie – Lara Croft vencerlos a puro colágeno, perdón, balazos…

Angelina Jolie, en “Lara Croft: Tomb Raider” (2001).

Angelina Jolie, en “Lara Croft: Tomb Raider” (2001).

Ciertamente, no creo que ni los directores, actores o guionistas de estos filmes hubieran sabido a lo que se estaban prestando. Para ellos era apenas un negocio. Claro que hay otras maneras de inficionar la producción: el origen de los capitales, por caso (y las sugerencias que siempre acompañan a los mismos, y sobre las que no se firma recibo). De estas –y otras- maneras es hasta posible obligar subrepticiamente a “alguien del palo” (¿recuerdan el argentinismo?) a terminar siendo involuntariamente útil exactamente a quienes en otro contexto tomaría no menos que como sus enemigos dialécticos. Y como muestra basta un botón…

Maussán y la ¿mercadería podrida?

          La sonadísima aparición de objetos voladores no identificados en El Campeche (México) el 5 de marzo del 2004 y fotografiados por aviadores militares mexicanos ha sido reivindicado y vapuleado hasta el hartazgo y aún hoy, cuando no hay un consenso unívoco de interpretación del fenómeno –resulta no menos que curioso la multiplicidad de “explicaciones” escépticas, todas aparentemente tan fundamentadas y sensatas que uno tendería a sentir vacilar su hipotética credulidad si no fuera que recordáramos aquél viejo adagio que decía “no pueden coexistir dos verdades diferentes sobre un mismo hecho”, con lo cual seguimos tan en agua de borrajas como al principio. No es por tanto nuestro objetivo identificar el episodio, sino simplemente acercar algunos comentarios colaterales en la línea que venimos proponiendo en este trabajo.

         Como es público y notorio, el hecho tuvo también su sonad repercusión gracias a los oficios de Jaime Maussán, periodista mexicano y apasionado divulgador del tema OVNI. Si bien existe la opinión entre muchos que para Jaime “todo lo que vuela es un OVNI”, si bien es también un hecho que en distintas ocasiones Jaime ha presentado de manera rimbombante hechos y personajes que casi parecían ponernos a las puertas de alguna revelación cósmica y más tarde, tras las oportunas conferencias a lo largo y a lo ancho de México, de ellos no vuelve a saberse nada (remember Jonathan Reed)[2], no puede negarse la importancia mediática en la divulgación del fenómeno que Jaime ha tenido por aquellas tierras. Es, de alguna manera, como nuestro vernáculo Fabio Zerpa (Fabio Pedro Allés, en puridad, ya que “Fabio Zerpa” es su pseudónimo artístico) un ex actor volcado más a la difusión que a la investigación. Denostado no sólo por escépticos sino también –y muy especialmente- por quienes adscriben a una ufología “seria”, yo me pregunto: respecto de quienes andamos promediando la década quinta de nuestra vida y menos, ¿quién no se inició con Fabio?. ¿Quién no leyó con fruición su revista “Cuarta Dimensión” o esperaba su nocturno programa por Radio Splendid de Buenos Aires?. Es inútil, guste o no, Fabio fue un pionero[3].

         De la misma manera y en México, seguramente la Ovnilogía no necesitaba antes a Maussán pero, qué duda cabe, a su sombra –aunque ya sabemos que toda sombra excesiva crea humedad y hongos, alimenta parásitos e incuba enfermedades varias- han incubado un par de generaciones de ufólogos.

         Así que, de pronto, algunos creyeron lógico que a él se diera el video filmado por los militares. En un sorpresivo ataque de transparencia mediática, las Fuerzas Armadas de ese hermoso país decidieron que el público ya estaba maduro, por lo visto, para conocer de frente y con semejante aval a estos fenómenos. Y Maussán –quien ciertamente no se ha negado a investigar seriamente el fenómeno- salió a difundir a diestra y siniestra esta “prueba irrefutable” de la presencia extraterrestre.

         Sólo que ocurrió un pequeño detalle. Apenas pasadas unas horas, mientras “respetables científicos” explicaban el fenómeno como:

 –         centellas

–         reentrada de algún vehículo espacial (terrestre, se entiende)

–         refracciones de lejanos pozos petrolíferos

–         inversiones de temperatura

–         faros de automóviles reflejándose en aisladas capas de nubes

–         meteoritos

–         y un largo etcétera

los militares, por su parte, reaccionaron escandalizados. Que ellos nunca quisieron hablar de naves extraterrestres, que no avalaban las palabras de Maussán, que… Me pregunto, entonces: ¿porqué se lo dieron a él?. ¿Podemos aceptar que estos uniformados sean tan ingenuos de haber confiado en que Jaime haría las cosas “bien” –al darle un material “caliente” a un periodista, podemos discutir horas respecto a qué es hacer las cosas “bien”- sin tener previamente una verdadera “radiografía” del individuo?. O para plantearlo directamente: creo que se lo dieron a Maussán porque deseaban que hiciera precisamente lo que hizo: salir a divulgar la “primicia”sin investigar previamente y de manera exhaustiva el material.

          Realmente, es necesario no ser periodista para argumentar que ante un notición en manos -¡y exclusivo!- se puede evitar fácilmente la tentación de su divulgación inmediata. El “chequear las fuentes” (axioma ineluctable de todo periodista serio) no fue obviado por Maussán: sus fuentes eran indudablemente confiables. Y seguramente esas fuentes no habrán comprometido su opinión respecto a la “naturaleza extraterrestre”: bastaba sólo algún comentario al paso, y un bien dispuesto como Jaime mordería sólo el anzuelo. Después de todo; si no se admitiera la “posibilidad alienígena” y, como salieron a decir después ls fuentes oficiosas, “nunca se descartó una explicación convencional”: ¿porqué le dieron precisamente a Maussán el video?. ¿Porqué no a los numerosos, bien dispuestos y eficientes astrónomos y científicos de diversas disciplinas con que cuentan instituciones oficiales y privadas mexicanas?.

                  Mi opinión (quizás falible, pero ocurre que ustedes están leyendo mi artículo y están condenados a considerarla) es que algún día tendremos de estas “luces” una simple explicación convencional, y lo que fuera una “movida” de Jaime para acrisolar el fenómeno OVNI terminará siendo, de rebote, una operación de contrainteligencia para desprestigiar a este fenómeno, usando a alguien mediáticamente expuesto pero muy permeable a considerar sin demasiadas exigencias metodológicas el material proveniente de observadores tan confiables (recuerden el axioma: “todo periodista serio chequea las fuentes”… “las fuentes”, sí, pero no necesariamente “los contenidos”). Esencialmente, Jaime compró “mercadería podrida”, como decimos en el oficio. Tal vez no por su naturaleza, pero sí por las intenciones de quienes la entregaron. Es decir: exponer, generar expectativas y después destruir. Ergo, por un lado los militares encuentran así justificado poder afirmar que “la próxima vez procederemos con más cautela” (lo que es casi institucionalizar el secreto), y por otro generar en la opinión pública un refuerzo de la incredulidad y el escepticismo. Lo mismo que hemos señalado a lo largo de este ya un poco extenso artículo.

 


[1] “Mutilaciones de ganado, el informe total”, ;y todo lo publicado sobre Illuminati”

[2] Seguramente, los defensores de Maussán argumentarán aquí –y no sin cierta dosis de razón- que Jaime no ha hecho más que “hacerse eco” de las afirmaciones de Reed, que de ninguna manera da fe que los hechos que aquél cuente sean verídicos. He tenido oportunidad de verlo a Jaime en el programa de Adal Ramones (“Otro Rollo”) y no estaría de acuerdo: Jaime aparece entusiásticamente convencido que la historia es real. Podría argumentarse que ha sido engañado en su buena fe; pero puede entonces señalarse que no merecería alguien cuya credibilidad es puesta en duda ser avalado en su gira arancelada por México por alguien con una trayectoria como Maussán.

[3] Lo que no quita que el autor haga reserva de derecho de discrepancia sobre ciertos detalles quizás no menores

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Gripe A: MUTATIS MUTANDIS… o todo lo políticamente incorrecto de comentar

Posted by Gustavo Fernández en 03-07-2009

En la pantalla, un evento gubernamental más. Un par de días antes había renunciado la ministro de Salud de Argentina, Graciela Ocaña, y era la ocasión para el que hasta entonces fungía como vice gobernador de la pequeña provincia de Tucumán, el doctor Manzur, asumiera como nuevo Ministro del área. En el estrado, todos y todas. Con la Presidente, Cristina Fernández de Kirchner en primer plano, obvio. Las palabras de rigor, las esperables y las que no. La gripe A avanzaba. No debía cundir el pánico, pero había que extremar todas las precauciones. Había que actuar con responsabilidad. El Gobierno tenía sus recursos y estrategias. Estaba, diría alguien, todo fríamente calculado. Pero el viejo Sigmund siempre mete la cola.

Terminó el acto gubernamental. En un momento que -esto nos vendía minuto a minuto la TV- un peligroso jinete apocalíptico, el de la Peste, parecía galopar por las pampas argentinas. Tiempos de crisis, de actos de conducción preclaros, valientes, decididos. De gestos y acciones que mostraran a las claras las virtudes del liderazgo…

Y la cámara retrocedió. El salón, en la Casa Rosada, plagado de hombres, mujeres y niños que con fervor partidario se apiñaban como fans en un recital de rock. Codo a codo, cheek to cheek, por mucho, a centímetros unos de otros. Y en un freudiano acto fallido, la Presidente finaliza el acto, baja un par de escalones… y comienza repartir besos y abrazos, a niños, niñas, compañeras y compañeros agolpándose cholulos para la foto que luego exhibirán con contagioso orgullo porcino en oficinas y salas de estar, más besos, más abrazos… y yo congelado ante el televisor preguntándome: “Pero… ¿no era que teníamos una pandemia?”.

Allí comprendí que todo era un gigantesco, mediático, invalorable acto fallido del inconsciente colectivo estatista. Porque si hubiera la pandemia peligrosa que medios periodísticos y voceros gubernamentales quieren vendernos, uno (yo) hubiera esperado un acto de asunción recoleto, no digo con barbijos (tampoco es de exagerar) pero con los mínimos presentes necesarios, con unas sonrisas y batir de palmas en al aire como profiláctico saludo. Pero no. En franco entusiasmo corporativo, las respiraciones de todos los presentes se mezclaban solidariamente y uno (yo) casi podía adivinar las microgotitas de saliva saltando de rostro en rostro, de cargado maquillaje al bótox más cercano.

A la mañana siguiente, caminaba las callecitas de Buenos Aires que siguen teniendo ese “no sé qué”. A pesar de la manía paranoica de algunos, el clima era distendido. Uno (yo) parecía vivir a caballo de dos realidades: la que se palpita en la calle, y la que vende la TV. Hora tras hora, se alimenta ridículamente el miedo. Guillermo Andino y Mónica Gutiérrez transmitiendo el noticiero de América TV desde la mera calle frente a un hospital del partido Malvinas Argentinas, no como “movileros” sino con mesa de trabajo y todo montado en plena calzada, ambos con barbijos y tratando de disimular el frío de órdago que hacía quizás matizado por los calores de estar protagonizando semejante papelón en aras de un mayor rating. De poco importa que algunas (pocas) voces sensatas recuerden que todos los años en Argentina fallecen, a consecuencia de las implicaciones de la gripe o influenza “estacionaria” (es decir, la común, la de siempre) más de 500 personas. Es decir, la misma tasa de mortalidad (0,5 %) que muestra esta gripe A. De la cual los propios infectólogos dicen que en una semana, en el 90 % de los casos, remite espontáneamente en personas sanas.

Déjenme decirlo más claro: aunque la voz oficial de la gripe tiene en el Arquetipo del Académico (y la bendiciòn de la OMS) la garantía de confiabilidad de estar frente a una “peligrosa pandemia” que justifica medidas extremas (como los mil millones de pesos que el Estado argentino acaba de ddestinar a compras masivas de antibióticos para engrosar cada vez más las arcas de Roche), aún cuando los disidentes (uno, es decir, yo, y algunos más) vengamos advirtiendo hace un par de meses que estamos ante un, primero, jugoso negocio de algunos pocos laboratorios multinacionales (ver aquí), el hecho es que un análisis desapasionado de la informaciòn, salvo que uno ame sentirse protagonista de una versión tercermundista de “Exterminio”, apunta a revelar otra cosa: el Poder en las Sombras (llámenlos corporaciones industriales farmacéutico financieras, Illuminatis o como prefieran, no entraré ahora en esas menudencias) otra vez (¡otra vez!) nos manipula, siembra el miedo a medida que siembra virus, genera pingües beneficios del temor de buena fe pero ingenuo y poco analítico de las masas y nos predispone a cosas peores.

Visiten ahora el blog de nuestro amigo y webmaster, “Quique” Marzo, Inquietamente. En él, nuestro Editor relaciona este “brote” con la apariciòn (de la que no ha habido antecedentes hasta ahora en nuestro país) de “chemtrails”, esos extraños trazos en el cielo producto de sustancias despedidas por aviones civiles o militares con fines sobre loos cuales ninguna fuente ha acercado hasta ahora más que afirmaciones ambigüas (la más graciosa que he escuchado: que en algunos vuelos se inyectan en la turbinas componentes químicos para que desde tierra puedan comprobar su funcionamiento. ¡En un país donde se reciclan aviones destruidos para recuperar repuestos!. Eso, sin considerar lo tonto de evaluar una turbina con prismáticos mientras está a 10 km de altura cuando en tierra pueden hacérsele todos los estudios del caso) con otros episodios sobre los cuales la frágil memoria pública parece no guardar registro. ¿Recuerdan ustedes los experimentos con virus recombinantes (un virus recombinante es la combinaciòn de dos virus distintos, por ejemplo, gripe y viruela: si no te mata uno, lo hace el otro) hechos a fines de los 80 en los alrededores de Azul, provincia de Buenos Aires, en convenio secreto con la empresa francesa Transgene, la misma acusada de haber provocado a principio de los 60, en el curso de una “vacunaciòn masiva” en Angola -tapadera de otros experimentos- la mutaciòn del HIV de primates a humanos?. ¿Los brotes nunca explicados de ántrax en el sur y centro de Entre Ríos en 2002 y 2003, en coincidencia con la detecciòn de maniobras clandestinas de “marines” yankies en la regiòn?.Vayan, vayan al blog de Quique Marzo, y estudien con perverso deleite el cuadro ilustrativo que les ha preparado. Habla por sí solo, simpático el cuadrito…

¿Por qué no se da la cobertura necesaria a las denuncias, ya en curso, que implican al gobierno de Obama en avalar actos de bioterrorismo? ¿O las denuncias de profesionales sobre las maniobras con medicamentos en nuestro país? ¿O las acusaciones al gobierno argentino por manipular las circunstancias?

Vamos por más. ¿Nadie ha reparado en que todos, absolutamente todos los actores políticos de las elecciones legislativas del domingo pasado han demostrado, en relaciòn a la “pandemia”, ser unos absolutos e irredimibles corruptos?. No, no por ese escándalo de… No, no, tampoco por ése otro… ¡pero que no! ¡No era de aquél del que estaba hablando!…

Simplemente, llamo la atenciòn sobre que ninguno de ellos apareció la semana previa, públicamente, diciendo algo como: “Muchachos, creo que debemos postergar las elecciones”. Estábamos con pandemia y, claro, si la gente se junta en algún lugar, es en el acto eleccionario. A propósito, adivina adivinador… ¿a quién puede beneficiarle que esta elecciòn haya sido la que tuvo el nivel más bajo de concurrencia jamás registrado?. Y no me digan que es por el escepticismo y el hastío de la gente. Porque si estoy escéptico y hastiado, con más razón voy a votar, para castigar con mi voto a quien se lo merezca. No, el nivel de asistencia cayó drásticamente (creo recordar que asistió sólo el 60 % del padrón electoral) porque mucha gente tenía miedo.

Pero si bien la poca asistencia beneficia al oficialismo, el punto es que todos los otros actores políticos consensuaron y fueron cómplices. De la izquierda a la derecha, de arriba y abajo, del centro a afuera, todos. Porque, o bien sabían que había una epidemia y fueron cómplices en preferir exponer a la gente con tal de asegurar sus sueldos (perdón, sus bancas) en las elecciones, o bien sabían que no había tal pandemia -y por ello, no había tal peligro- y fueron cómplices en silenciar esa verdad.

Vuelvo a ver esas imágenes casi bizarras, propias de comedia italiana de los cincuenta, la Presidente poniendo en su cargo a un Ministro de Salud Pública que alimenta los temores mediáticos de la sociedad y luego, lo dije, besos y más besos, abrazos y más abrazos… Alguien dirá que son las irresponsabilidades de los tontos. Pero no me creo eso de “los bobos en el poder”. Los que están encaramados al poder son cualquier cosa menos bobos. En todo caso, humanos como cualesquiera, víctimas de sus propios actos fallidos.

Gripe A, el terror que es igual a la gripe nuestra de todos los años, sólo que año tras año a ningún medio televisivo le interesan 500 muertos por algo tan tonto como la gripe estacionaria. En una adaptación psicodélica de “El Secreto”, por aquello de “sacar la atención de lo que no nos gusta y ponerla en lo que nos gusta”, los que manipulan nuestra conciencia sacan nuestra atenciòn de lo que nos gusta (o de lo que debemos saber) y la enfocan en lo que no nos gusta (o en lo que prefieren que creamos). Un toque profesional, un par de médicos autosuficientes, un comunicado de la OMS, y sus afirmaciones son serias y científicas. Y nosotros, claro, conspiranoicos.

Mutatis mutandis. Debemos cambiar lo que hay que cambiar. Y lo primero es el anquilosado paradigma de creer que elegimos saber libremente lo que queremos pensar o creer, ignorando que la Matrix es cada vez más Matrix.

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