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El Logos Solar, Cristo y los Cátaros

Posted by Gustavo Fernández en 02-09-2015

El autor, en el Prat des Cremats, al pie de Montségur

El autor, en el Prat des Cremats, al pie de Montségur

Los caminos del Langedoc-Rousillón francés son maravillas sinuosas entre montes y bosques. Fueron jornadas donde la Historia casi me sepulta: Carcassone, Rennes-le-Chateau y ahora, hacia Montségur. El castillo en la alta peña, casi inaccesible, refugio de los cátaros, donde los nazis buscaron afanosa e inútilmente el Santo Grial. A mi lado mi mujer, Mariela, se extasiaba ante el paisaje, esos villorrios de casitas de dos plantas y techos rojizos que salpican aquí y allá el paisaje, mientras hablaba sin parar con Maricarmen, la señora de mi amigo el escritor catalán José Luis Giménez quien no apartaba su mirada de los mandos del auto en caminos harto conocidos por él. Yo, estirando el cuello, clavaba la vista en el horizonte, recortado entre montañas, anhelando el momento que apareciera el mágico castillo. Montségur, cantado por bardos y trovadores, respetado por los Templarios, tan legendario como el Camelot del rey Arturo…

16 de marzo de 1214. Es apenas el día siguiente al equinoccio de primavera cuando doscientos cuarenta y cinco “cátaros” bajan cantando del castillo de Montségur, en el Languedoc francés, donde durante meses resistieron el asedio de las tropas mercenarias enviadas por la Iglesia de Roma y el Rey de Francia, el que sería conocido alguna vez como “San Luis”. Cantando caminaron cuesta abajo el empinadísimo camino y cantando, tomados de la mano, aceptaron su destino: ser empujados, atados de a tres, de a cuatro, dentro de un gigantesco foso rodeado por una

Ascendiendo al castillo de Quéribus

Ascendiendo al castillo de Quéribus

empalizada donde hacía horas ardía una monstruosa fogata. Quemados vivos, así comenzó el principio del fin para la “herejía cátara”, en lo que hoy todavía se llama “Prat des Cremats” (“Campo de los Quemados”), en provenzal. Un fin que se externdería hasta 1256, en que cae su último refugio en tierra hoy francesa, el castillo de Quéribus. En el ínterin, persecuciones en masa, decapitaciones masivas (sólo en Bèziers, las tropas al mando del sanguinario Simón de Montfort masacraron a veinte mil habitantes, mucho de ellos que sin ser cátaros se habían negado a traicionar a sus vecinos, responiendo la orden del representante papal, Arnaud Amaury, quien ante la consulta de Montfort respecto a cómo reconocerían a los herejes de quienes no lo eran, respondiò aquella célebre frase: “Matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos”.

Pero, ¿quiénes eran los cátaros?

Está instalada la idea que eran llamados así por la palabra “khatarii”, en griego, que significa “puros”. Ellos simplemente se llamaban a sí mismos, cristianos. Y el resto del pueblo, cálidamente, los llamaba “les bones hommes” (“los hombres buenos”). También conocidos como “albigenses”, erróneamente interpretado esto por considerarse que su fuerte era la ciudad de Albi (lo que no es verdad; allí eran pocos y, de hecho, muchos nativos de Albi no tuvieron inconveniente en conchabarse como cruzados en su contra por una buena paga); al parecer el término se les empleaba en un juego de palabras con la pureza (“alba”: blancura, sinónimo de inocencia).
¿Cuál era su credo?. Ellos se consideraban herederos de Cristo, pero de un Cristo distinto al Jesucristo aceptado por el Vaticano. Fuertemente dualistas, consideraban que Dios, siendo puro Amor, no podía haber creado este mundo donde impera la maldad. Por consiguiente, el mundo debiò haber sido creado por el Diablo. Toda creación material,

Castillo de Montségur

Castillo de Montségur

nosotros mismos por caso, compartimos ese grado de maldad, por lo que Cristo no podía haber nacido de mujer, ni vivido como hombre, porque esa sola condiciòn lo habría hecho impuro. En consecuencia, ellos sostenían que Cristo, el verdadero, era una manifestación exclusivamente espiritual y divina, y que las historias sobre la vida de Cristo Jesús eran simples alegorías para ilustrar a las masas. Por lo tanto, cuestionaban la realidad histórica del Nazareno, y así explicaban, por ejemplo, las contradicciones que los mismos textos testamentarios presentaban. Además de esto eran pacifistas, vegetarianos (aunque se permitían comer pescado por el hecho de no nacer de una cópula) y totalmente desprendidos de ritos y de posesiones. Andaban por el mundo predicando su doctrina, poniéndose a trabajar por voluntariado con cuanto granjero, artesano, albañil encontraran en su camino sólo a cambio de algo de comida y un lugar caliente para pasar la noche. Se distinguían por un hábito azul o negro atado con una cuerda basta a la cintura y un mínimo de sacramentos y liturgias. Sólo la imposición de manos para curaciòn y el “consolamentum” a quienes se aproximaban a la muerte.
Su organización era sencilla: los “creyentes”, personas que llevaban una vida normal pero asistían a sus enseñanzas y cuidaban ser solidarios, pacíficos y vegetarianos, y los “Perfectos”, que vivían consagrados al servicio, en castidad y trashumantes.
Todo esto soliviantaba a la Iglesia, porque esa regiòn –con fuertes tendencias independistas, que se conocía a sí misma como “el país de Oc”, que hablaban y escribían una lengua propia, el occitano, con más afinidad con los reinos del norte de lo que alguna vez sería España que con la entonces paupérrima París, y, sobre todo, desconfiados de la dinastía de los Capeto –que estaba en el poder- justamente ellos, los occitanos, que se sabían herederos de los legendarios visigodos. Y la soliviantaba porque ponía en ridículo el propio afán de posesiones y poder del Papado, porque desnudaba a un clero absolutamente ajeno a las cuitas y necesidades del pueblo, sólo interesado en disfrutar su posición social y atenazar a los vasallos con impuestos.
Pero algo más violentaba a Roma. Los Cátaros poseían un secreto. Un secreto que podía hacer colapsar su hegemonía…

Ese secreto era, seguramente, lo que buscaban quienes sitiaron a Montségur. En un extraño gesto de misericordia que no tuvieron en tantos pueblos arrasados, los sitiadores ofrecieron respetar la vida de todos los ocupantes del castillo si renunciaban a su fe y abandonaban la plaza. En otro extraño giro, los sitiados pidieron un plazo, y, aún más raro si cabe, se les dio los quince días de plazo que pidieron. En el ínterin, está sobradamente demostrado que dos “perfectos” primero, y días después otros tres, escaparon descolgándose por los peligrosísimos precipicios que rodean al peñasco. Los primeros llevaban –se dice en los reportes del Tribunal de la Inquisiciòn- dos grandes bultos. Los segundos, un atado pequeño, “como del tamaño de un bebé”. Algunos han teorizado que podría tratarse de un “tesoro material”, lo cual es un error: de haberlo habido, en bienes materiales esos bultos no podían sumar tanto y, menos aún, valer la vida de quienes decidieron quedarse para que esos pequeños grupos escaparan. Más aún: descolgarse peligrosamente por esos abismos no sería posible con grandes y pesados bulos de riquezas. Seguramente se trataba de otra cosa: para unos, el Grial. Para otros, documentos de lo que entonces se decía “vox populi” y aterrorizaba a la iglesia católica: que María Magdalena había sido compañera y amante de Jesús, huido a las Galias y vivido allí, y que la dinastía de los merovingios –derrotados luego por los carolingios, quienes se hicieron con el poder-, los llamados “reyes brujos” por sus dones de curaciòn con las manos, eran descendientes sanguíneos de Jesús… Incidentalmente, recordemos que Bernard de Claravel, el cisterciense fundador de la Orden Templaria, fue enviaod al Languedoc a convertirles, y pese a ser tratado burlonamente y literalmente expulsado, siem pre hizo especial hincapié en que el proceder de estos “herejes” no sólo no era reprobable sino “imitable”. Fueron justnte otros cistercienses los que empujaron el genocidio en décadas posteriores, pero los propios Templarios jamás quisieron involucrarse en ello. Los Templarios, aquellos que menos de un siglo después del exterminio cátaro serían exterminados a su vez por razones presunta y extrañamente similares a las que justificaron la matanza albigense.

Delgadas ventanas del castillo perfectamente alineadas con los solsticios...

Delgadas ventanas del castillo perfectamente alineadas con los solsticios…

Sea lo que fuere, llama la atención el plazo pedido y acordado. Quince días, lo que permitiò a los cátaros pasar en el castillo el Equinoccio de Primavera que, ese año, cayó el 15 de marzo. Este es unos de los detalles que avalan mi teoría que el catarismo era algo más que “una herejía cristiana”. Eso, y el propio castillo de Montségur. Hace décadas ya que el famoso ingeniero y matemático Ferdinand Niel demostrò que sus muros y esquinas se encuentran perfectamente alineadas con equinoccios, solsticios y los “ortos solares”, es decir, el punto de salida del Sol en cada signo zodiacal.

Las alineaciones del castillo de Montségur

Las alineaciones del castillo de Montségur

Un castillo por demás extraño, muy extraño. Se sabe que toda la regiòn fue, desde tiempos inmemoriales, mágica y sagrada. Y se sospecha de anteriores edificaciones -hoy completamente perdidas- donde luego se levantara un castillo que difícilmente estaba concebido como residencia o resguardo de un gran número de personas. Un “castillo” más bien residencia de sabiduría que fortificaciòn…

Es que el Catarismo fue la herencia occidental y cristiana de las enseñanzas de Mani, un Iniciador, un maestro espiritual o “avatar” persa quien enseñara esa Dualidad de la que habláramos antes. Discípulo de Zaratustra (o Zoroastro) según la tradición, tomaban al Sol y al fuego como expresiones simbólicas de las fuerzas inteligentes que dominaban los espacios interplanetarios. Mani enseñó a sus discípulos que en esta “guerra cósmica” entre las Fuerzas del Bien y el Mal, tienen papel preponderante los “Logos planetarios”, llamados luego por los griegos “kosmokratores”, fuerzas espirituales inteligentes que son “regentes” de cada astro planetario; en nuestro caso, estaríamos protegidos por un “Logos solar” que encarna en cada ser humano una “chispa de Divinidad”: el Arquetipo Solar. Y Cristo –según entendían los cátaros, herederos del pensamiento “maniqueo”- no habría sido entonces una persona, sino el símbolo de esa “luz interior” que duerme en todos y cada uno de nosotros. Todos tenemos un “Cristo interno”, y está en nosotros, en nuestra conducta y obras, manifestarlo.
Aún hoy es para muchos difícil comprender –y mucho más, aceptar- esta doctrina, en tiempos donde el fetichismo religioso y esperar que la salvaciòn venga “de afuera” es dominante (y si no, miren a su alrededor…). Cómo no iba a ser, además de incomprensible, francamente escandaloso para aquellas mentes retrógradas que sólo entendían el lenguaje de la fuerza bruta y la satisfacción de los meros deseos materiales que ordenaron el exterminio de “los hombres buenos”…

Cualquier semejanza con la actualidad, aunque sea metafórica, quizás no sea coincidencia.

En mi perspectiva, la riqueza simbólica del Catarismo comparte con el Templarismo provocar un eco profundo cuya motivación nos resulta inconsciente pero es intensamente movilizadora. Ya lo escribì alguna vez: aún en estas tierras, tan lejanas en lo geográfico y cultural a aquellos territorios europeos de gestas históricas, uno dice “Templarios” y genera una curiosidad intensa aún entre quienes admiten, sinceramente, “no saber muy bien de qué se trata” (alguna vez comenté, por ejemplo, que en la ciudad donde radico –que no se caracteriza precisamente por una intensa y masiva tradición cultural- una conferencia mía sobre ese tema reuniòn un número de asistentes como seguramente otros pocos temas culturales e históricos han tenido en esta localidad). Lo mismo ocurre con otros íconos: El Grial, por caso. A fin de cuentas, ¿no ocurre lo mismo en muchos países con el rey Arturo, la Tabla Redonda, Camelot, pueblos muchos de ellos totalmente ajenos a la tradición cultural sajona?. Y también sucede con los Cátaros: muchos no saben bien de qué va el tema, pero experimentan una instintiva atracción por acercarse a ello.
Y esto puede tener sólo una explicación: que esos ítems codifiquen y resuenen con imágenes arquetípicas del Inconsciente Colectivo. Es en ese sentido que adquiere relevancia el Héroe Solar que duerme en cada uno de nosotros. Perseo, el caballero que rinde culto al “amor cortés” medieval, San Jorge, Cristo mismo, Quetzalcoatl, Pachacutec, Kon Tiki Wirakocha, Hermes Trimegisto, Beowulf, el Sigfrido de Richard Wagner, trascendiendo su realidad histórica (o no) son Héroes Solares. Paradójicamente (o no tanto, yin y yang laten en cada uno de nosotros, independientemente de nuestro sexo) lo son también Juana Azurduy, Juana de Arco, Rosa de Luxemburgo, Boudica, Hipatia. Y todo Arquetipo se realimenta cuando un contexto doctrinal –que es decir, un paradigma filosófico- lo acoge y estimula, es decir, lo despierta. Esos son los Cultos Solares, explícitos : desde los egipcios a los inkas, la adoración a un “sol” que sólo la frivolidad y superficialidad académica contemporánea puede suponer concebido por los ancestros como un dios por sí mismo, perdiendo la perspectiva que lo tomaban como símbolo manifiesto de otro Principio Sutil (el Logos Solar), o implícitos, donde detrás de la concepción de una Dualidad se esconde una completa cosmogonía, de fuerzas –ya lo citamos- espirituales en permanente antagonismo y con “territorialidades” manifiestas: son las “inteligencias espirituales” asociadas a los astros, los Logos, los Kosmokratores, los Genios Planetarios. Pero lo que podría parecer sólo un complicado panteísmo tiene honduras metafísicas: hay un Principio de Correspondencia que señala que emanaciones, reflejos, hálitos de esas fuerzas superiores espirituales duermen en la baja y densa naturaleza humana y –lo escribimos ya- está en nuestra Voluntad despertarles.

El secreto de María Magdalena. El Grial, improbable objeto físico. O los documentos que enseñaban a despertar el Héroe Solar particular. Cualquiera de esos elementos no sólo harían colapsar a la iglesia católica como la conocemos: sería una bomba de tiempo para los Poderes dominantes, por un colectivo de razones que he expuesto en otros trabajos. Por ello el exterminio cátaro. Pero el secreto sigue a resguardo. Y, cualesquiera sea su verdadera naturaleza, ya ha comenzado a develarse. La evidencia: todo cuanto se ha escrito, teorizado, fabulado, mentido o aseverado desde hace años sobre temas prohibidos durante siglos, ¿acaso no es evidente expresión que las pistas han abandonado los cenáculos crípticos donde estaban celosamente guardados?

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UNA EXTRAÑA HISTORIA DE TEMPLARIOS Y VIAJEROS EN EL TIEMPO

Posted by Gustavo Fernández en 08-06-2015

Ruinas del castillo templario de Opoul-Périllos

Ruinas del castillo templario de Opoul-Périllos

Como algunos de mis lectores saben, investigar los meandros de Templarios, Cátaros, la presencia de María Magdalena, consorte de Jesús, en Europa, el simbolismo del Santo Grial y la verdadera naturaleza de las enseñanzas del Cristianismo primitivo es una actividad que me está ocupando años, me ha llevado a recorrer tierras europeas en busca de cotejar fuentes y referencias en el terreno, intercambiar con otros especialistas de reconocida trayectoria mundial (forjando sólidos lazos de amistad con algunos de ellos) y, siempre, encontrar más preguntas que respuestas. Y en esta singladura aparecen historias, quizás colaterales a esos enigmas, quizás no, y uno no puede dejar de preguntarse cómo articularán –si es que lo hacen- en ese gigantesco rompecabezas sobre el que se construyó la historia de Occidente –y las implicancias para todo el mundo- de los últimos dos mil años. Ya escribiré sobre ese pico misterioso que es el monte Bugarach, en el Languedoc – Rousillón francés, que como nuestro Uritorco, el Shasta californiano, Montserrat en España, Machu Picchu y tantos otros es a la vez casi un “faro” para la aparición de OVNIs, refugio de un mitológico dragón y portal de mentadas ciudades subterráneas. Ahora, relataremos una extraña historia que se cruzó en nuestro camino.

Existe un pequeño, muy pequeño pueblo conocido como Opoul Périllos, en el distrito de Perpignan. Ochocientos

El monte Bugarach

El monte Bugarach

habitantes, apenas, y las ruinas de un castillo–encomienda Templario en sus afueras. Como tantos otros sitios que hemos caminado, el lugar es bucólico, agradable, pleno de historia y por qué no, leyendas. Y la de este pueblito en particular no es menor: se dice que donde se encuentra ese castillo se refugiaron María Magdalena y Jesús durante algunos meses.
Esta versiòn puede resultar ridícula a algunos lectores y francamente hereje a otros. Podemos discutir –quienes no somos cristianos claro, porque el resto está a priori condicionado por su propia creencia- la presencia o no de Jesús junto a su pretendida mujer en el sur francés: recordemos que según algunos historiadores –revisionistas, claro- habría descendido vivo de la cruz, su cuerpo convenientemente “secuestrado” luego de una pantomima de entierro y cuidado en secreto; pero habría fallecido de las heridas unas tres semanas más tarde. Otra corriente supone que partiò hacia el norte de la India, concretamente a la regiòn de Cachemira (donde al día de hoy el culto reverencial de Ysa Ussuf –el nombre de Jesús en esas regiones- y su sepulcro en Srinagar sigue siendo el epicentro de la devociòn de unas dos millones de personas que allá sostienen esa creencia). Algunos más, especulan que partiò hacia tierras americanas –donde la figura de Ce Acatl Topilitzin Quetzalcoátl, “aparecido” en Amatlán, Morelos, hace unos dos mil años, de aspecto y enseñanzas con tantas resonancias “crísticas”, da pábulo a esa teoría- y un número importante, como ya dijimos, entiende que se reuniò luego de un largo viaje por tierra, quizás años después, con su esposa, la de Magdala, en tierras celtas del Imperio Romano.
Todo esto es altamente discutible. Lo que no lo es, como dijimos, es la presencia de María Magdalena en el sur de

Posible cráneo de María Magdalena, en Saint Maximin (foto: José Luis Giménez, www.jlgimenez.com.es )

Posible cráneo de María Magdalena, en Saint Maximin (foto: José Luis Giménez, http://www.jlgimenez.com.es )

Francia. Habiendo llegado con las otras dos Marías –la de Betania y la Jacobea- José de Arimatea, su criada Sara y su hermano Lázaro a través del Mediterráneo, habrían atracado en lo que hoy es Saintes Maries de la Mer, vivido y predicado en Narbonne, Marsella y Saint Maximin muriendo y siendo en principio sepultada en esta última localidad, aunque luego parte de sus huesos –como reliquias- partieron con rumbo disperso. Mientras que el gran amigo e investigador catalán José Luis Giménez señala fuertemente a Tarragona como depositario de su cuerpo si bien su cráneo aparentemente aún está en Saint Maximin. De hecho, toda Francia tiene una devociòn increíblemente intensa hacia la santa y ni en ámbito profanos, ni religiosos, ni académicos se cuestiona –en esa tierra- la realidad histórica de estos hechos.

Bien. Pero como señalara, María Magdalena no solamente habría pasado por ese pueblito de Opoul-Périllos, sino que lo habría hecho en compañía nada menos que del propio Jesús (recordemos que existe una larga mitología, sostenidas oralmente de siglo en siglo, que apunta a que en cercanías del poblado de Rennes Le Chateau -antiguamente “Rhadés”, capital del imperio visigodo, los mismos que saquearan, con Alarico a la cabeza, la Roma inmortal- estaría el sepulcro del mismísimo Redentor). Verdad o mentira en la creencia de cada uno, lo cierto es que esa estadía de la sagrada pareja en Opoul-Périllos no la discuten en toda la regiòn. Y que habrían tenido como refugio una modesta choza construida precisamente donde, poco más de un milenio después, los Caballeros Templarios, en homenaje, levantaron ese castillo que hoy vemos en ruinas.Y bien, a esto, se suma este extraño dato.

En el año 2001, comienza a desarrollarse en Francia un proyecto, conocido con el nombre de “Proyecto Kéo”. Consiste en el lanzamiento de un satélite esférico, de unos 80 cm de diámetro, en una órbita excéntrica con la Tierra en uno de los focos, y un reingreso a la atmósfera de nuestro planeta planeado para dentro del 50.000 años. Bien, el Kéo –lanzamiento pospuesto por diversos motivos desde hace unos años, se llevaría a cabo antes de fin de este 2015- es un “arca del tiempo”, un reservorio de informaciòn en soportes de alta tecnología de todo lo que es la civilización humana, el aspecto de nuestros continentes, la clasificaciòn de nuestra flora y fauna global. Como otras experiencias parecidas ya llevadas a cabo, esta “cápsula del tiempo” busca contarle a nuestros remotísimos descendientes cómo es el mundo de hoy, en primer lugar. Pero en segundo lugar, lleva una propuesta inquietante: propone –visualmente, sonora y literariamente- a la gente del futuro que, en la suposición que ya han logrado el viaje en el tiempo, regresar, concretamente un 1 de mayo entre el año de lanzamiento y el año 2035, a un momento y lugar en la Tierra para contactar a los hombres y mujeres del pasado que apostaron a ese proyecto.
Y, ¿adivinen cuál es el punto en la superficie terrestre propuesto para la cita temporal?.

Acertaron. Opoul-Périllos.

¿Por qué?. Los responsables del proyecto simplemente sonríen cálidamente, se encogen de hombros y dicen que es un “lugar como cualquiera”. Quizás con ese hermoso paisaje, fácil acceso para los creyentes en el “contacto con el futuro” y a la vez suficientemente tranquilo… como para que, de ocurrir, dado que la “tecnología” que podría esgrimir los “crononautas” nos es desconocida, no poner en potencial peligro ningún gran centro urbano.
No sabemos –aún- si en el futuro realmente dominarán el viaje en el tiempo. El “Kéo” ni siquiera ha despegado, todavía, a bordo del “Arianne-5”, el cohete que Francia destina a este tipo de experimentos científicos. Ni siquiera sabemos si el “Kéo” sobrevivirá semejante periplo a través de los evos. Pero no podrán ustedes desmentir que es extraño, muy extraño, que con tantos lugares asaz más idóneos sobre la superficie del planeta sea, justamente, Opoul-Périllos el elegido para el encuentro con la humanidad (hipotética) del futuro. Y uno se pregunta, entonces, sobre las otras “historias” sobre Jesús. La de su origen, ni divino ni humano, sino pretendidamente extraterrestre… ¿o quizás, proveniente también del futuro?. ¿Y si fuera ésta, de éste modo, la tan mentada “Segunda Venida”?.

Addenda: el querido amigo Josep Bello (ya finalizada la redacciòn de este artículo) me pasa un dato cuando menos inquietante: el código postal de Opoul-Périllos es… 66600

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AJEDREZ: las claves iniciáticas

Posted by Gustavo Fernández en 11-09-2012

A mis amigos José Luis Giménez y Martín Arriarán Pérez, que en sus obras (el primero, “El legado de María Magdalena; jaque mate a la Inquisición” y el segundo en su novela “Tributo a Caissa”) al imbricar el ajedrez con la trama sugestiva de sus narrativas reavivaron en mí reflexiones ajedrecísticas.

 No aburriré a mis lectores relatando el nacimiento histórico de este solaz del intelecto, por el simple hecho que, si no es conocido por los mismos, se encuentra fácilmente “googleando”. Pero sí quiero extenderme sobre los aspectos más disimulados de una pasiòn que atrapa o rechaza –como deben serlo todas las pasiones-  el espíritu, y sus implicaciones esotéricas.

Parto del argumento que muchos de los “juegos” difundidos entre las sociedades han comenzado siendo herramientas de conocimiento metafísico. Cito, en apoyo de mi teoría, el propio Tarot, devenido en la baraja de naipes que tan popular ha sido a través de los siglos peor que parece iniciarse como el conjunto de láminas simbólicas que codificaban el conocimiento hermético del “tarah ha’ Thot” o “libro de Thot”, compendio de sabiduría intuitiva que el arquitecto, hierofante y sabio egipcio devenido apoteósicamente en el dios de cabeza de ibis, y helenizado como Hermes Trimegisto supo legar a las generaciones venideras. Avanzo, y cito que el Juego de la Oca, como demostré en un trabajo anterior, era iniciático (y casualmente de 64 casilleros, es realidad, 63 visibles y uno más “invisible” dedicado a dios). Y no puedo evitar recordar que así como el tablero de ajedrez tiene 64 casilleros o “escaques”, el I Ching, durante siglos devenido en “juego adivinatorio” (como las gitanas con la baraja española) y hoy recuperado como arcano de reflexiòn filosófica respetado por académicos y sinólogos, tiene el mismo número de hexagramas.

No es necesario tampoco extendernos demasiado en el propio sapiencial origen del juego, la historia o leyenda (pero, en cualquier caso, sumamente aleccionadora, lo que le da de por sí categoría de iniciática) que relata la saga de aquél hasta entonces ignoto sabio –unos dicen chino; otros, indio- que requerido por el rey por sus consejos y solicitado que estuvo de reclamar su paga, pidió un grano de arroz por el primer casillero del juego inventado para solaz del monarca, dos por el segundo, tres por el tercero, y lo que así parecía una magra recompensa por su carácter exponencial se transformó en todas las riquezas del imperio durante cien años. Pero sí debemos comenzar a detenernos en aspectos menos conocidos, como que el modelo indio de protoajedrez, llamado “Chaturanga”, coloca sus piezas en inequívoca disposición de cruz swástika, juego éste con la mitad de las piezas y el mismo número de casillas.

 Pero, en sentido estricto, ¿qué hace esotérico al ajedrez?. Aceptando que “eisoteo” es “abrir una puerta” (para que fluya un Conocimiento) lo es cuando sabemos que ciertos movimientos, ciertas características se extrapolan del juego a la vida. Es decir, que su razón de ser no es la mera imaginación de quienes le crearon o modificaron a través del tiempo sino se constituyen en la regla mnemotécnica de un saber espiritual. Así, si al jugarlo, además del acto mecánico del juego somos conscientes de su razón trascendente, estamos realizando un Rito Iniciático, como rito iniciático es cualquier liturgia o ceremonia con contenido trascendente que hacemos conciente.

             Explicado esto, enumeremos algunas de sus claves crípticas:

 –         Sus casillas son alternativamente blancas y negras (como el embaldosado del piso de las logias masónicas) para recordarnos que el el andar de la vida pasamos permanentemente de zonas de luz a zonas de oscuridad, a zonas de luz, y así por el resto de nuestros días.

–         Tiene susurros políticos. Parece absolutamente monárquico (Con sus clases sociales bien marcadas: los peones, la gleba, todos iguales, los militares (torres y caballos), el clero (el alfil, cuya forma remite a la boca de un pez y la mitra de los obispos), la nobleza (reina y rey) pero encierra un trasfondo revolucionario: el peón que “llega” al corazón del territorio enemigo se “corona”, es decir, se convierte en Reina. Señala que el más bajo de los siervos puede ascender al máximo escalafón social. También, expresa junguianamente el Arquetipo del Héroe pues muestra como el máximo heroísmo lleva a la máxima gloria.

–         La pieza más “fuerte” no es el Rey; es la Reina. Esto habla de un matriarcado (además, es la única pieza que en el mundo material hace todos los movimientos: el de peón, torre, alfil… pero no el del caballo, pues como veremos el de éste es de un plano de trascendencia tal que el poder mundano no puede alcanzar).

–         El Rey es en verdad el más débil: sólo puede desplazarse de a un casillero, no puede nunca hacer jaque mate pero así también no puede ser “comido” (sólo “ahogado” o “jaqueado”) lo que dice que no es necesario –tan inútil es- matarlo para anular su peligrosidad inexistente. El “susurro político” entonces, habla de una monarquìa constitucional…

–         El Caballo es el único “animal”, expresa, por tanto, algo “no humano”. Pero, ¿qué?. Veamos como se mueve: “salta”. Es decir, representa la Intuiciòn y la percepción clarividente que “saltea” los razonamientos lineales. Pero aún hay más, ¿cómo salta?. En escuadra masónica…

 Proponemos al lector reflexionar sobre las otras enseñanzas ocultas en el Ajedrez (que no develaremos aquì pues entonces traicionaríamos su esotérica razón de ser) y sugerirle matizar una de sus tardes repasando los “cuentos de la Alhambra” de Washington Irving para encontrar, en ese ajedrez talismánico que desde las torres controla los destinos militares del reino el eco de un Saber: el que enseña que sólo el pensamiento racional cargado de connotaciones simbólicas puede mantener el orden y equilibrio en nuestras vidas…

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EL SANTO GRIAL ENTRE CÁTAROS Y TEMPLARIOS (Primera parte)

Posted by Gustavo Fernández en 10-07-2012

Nota importante: al lector recién llegado a esta serie de investigaciones, le sugerimos leer, primero:

“Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”

“En busca del idioma de los ángeles”

“El Grial de la Búsqueda”

“Venas del Dragón: ¿Camino de los ángeles?”

“La extraña tumba de un asesino de cátaros: la marca de la Diosa”

“La pirámide de cristal del Louvre: ¿marca del anticristo o mensaje al futuro?”

“Nazis a la caza del Grial en Argentina”

A lo largo de mis últimos artículos, he ido esbozando una hipótesis de trabajo: que el Grial no era un objeto físico y, si la teoría del “descendiente de Jesús” es válida (y yo creo que sí) es también más que eso: un “corpus” de Conocimientos que definen un Cristianismo Primitivo a  años luz de lo que la Historia nos trajo al presente como tal. Un Cristianismo heredero de los cultos a la Madre Tierra pretéritos, pacifista, matriarcal, de costumbres absolutamente austeras y quizás vegetariano en sus hábitos, con fuertes influencias orientales. Ese “culto matriarcal” era mucho más que una simple creencia: guardaba resabios de un Conocimiento perdido de naturaleza tecnológica a la vez que espiritual, evidenciado, por ejemplo, en el conocimiento y empleo de las líneas y puntos de fuerte energía telúrica.

Este Grial habría pasado por las manos de los primeros cristianos hasta la de los Cátaros (una formal desagradable aunque impuesta por la costumbre de llamarles: el término no era con el que se definían a sí mismos –sólo se llamaban “buenos cristianos”- sino en realidad como los llamaban sus enemigos (los que terminaron, a fin de cuentas, escribiendo la “historia oficial”) por propalar el infundio que en sus prácticas rozaban el satanismo y la perversión, por ejemplo, besando el ano de gatos negros (la partícula “cat” en el mote denota ese origen).

La propuesta era sencilla:  vida comunitaria, cooperativismo sin presiones. Conductas austeras, comidas frugales y, ya dijimos, vegetarianas (que los primeros cristianos se alimentaran sin duda de pescado no invalida esta observación. La carne de res era muy cara y, de hecho, muchos de ellos pescadores: pero las creencias de la época no consideraban a los peces como pertenecientes al reino animal ya que ser suponía que aparecían por generación espontánea de la acción de los rayos solares en el agua ) . Desarrollando así, entre otros “dones” energías  curativas que tenían la obligación de dispensar gratuita y solidariamente a amigos y enemigos. Un Grial, un Saber, que permitía manipular la Realidad. Al caer bajo la violencia de la “Cruzada Albigense” que los exterminó, alcanzaron a compartir su Conocimiento con los Templarios y es muy posible que ello haya sido la causa fundamental a su vez de la desgracia de éstos menos de un siglo después…

 Mirando en retrospectiva, uno (yo) experimenta la satisfacción (absolutamente personal pero, sepan disculparme, es lo primero que me anima en estos viajes) de creer haber encontrado algunas respuestas y como gusto decir, aprendido a formular mejores preguntas. Un Camino que enriquece, qué duda cabe, pero que como buen Camino Iniciático no termina en uno sino sabe proyectarse a los demás. Así es como a través de estas breves historias disfrutamos la oportunidad de compartir con nuestros lectores algunos enigmas, menores misterios, intrigantes acertijos. No con el afán de ponerles a prueba, sino con la humilde expectativa de esperar escuchar de ustedes sus propias interpretaciones a algunos de estos interrogantes. Y si no, compartir entre amigos curiosidades halladas en la senda.

 Reparo en este hecho: el estilo gótico (recuerden mi trabajo “El idioma de los ángeles”) aparece “de golpe” ya consumado, perfeccionado, en Europa. No hay un proceso ascendente, de ensayo, error y mejoras. Se “salta” del románico al gótico sin escalas, con perfección geométrica, arquitectónica, ingenieril… como ocurriera con la cultura egipcia, que de golpe pasa de ser un grupo de primitivos sedentarios a construir pirámides. Bien, reparen en esto: Los Templarios se constituyen en 1118, y viajan directamente a Jerusalem (tras el Grial). El Gótico “estalla” en Europa en 1130. ¿Casualidad?

Creo que no. Creo que el “Gótico”, arquitectónicamente hablando, es la Geometría Sagrada que permite amplificar tanto la energía psíquica –o, si prefieren, “espiritual”- de quienes se valían del mismo –digo “se valían” porque al recorrer hoy las catedrales góticas creo que en el tropel bullicioso de turistas, refacciones con desconocimiento de la mística original y aparatos tecnológicos y exhibidores ilustrativos se ha desnaturalizado su función original- como la energía telúrica del sitio donde fueron erigidas. De hecho, todas las catedrales góticas están construidas sobre asentamientos de culto muy anteriores, generalmente asociados a Isis (en unos pocos casos, a Palas Atenea o a Venus). Y en casi todos esos mismos sitios, ha surgido una devoción a las “Vírgenes Negras”, que hoy sabemos son la transposición metafísica de Isis al cristianismo de entonces.

 Escribí que los primeros cristianos fueron momentáneos depositarios de ese Grial, de ese Conocimiento. Pero bien, ¿cuál fue su origen, entonces?. El problema es que en el mejor de los casos podremos rastrear la documentación –o extrapolación- meramente histórica. Quedará sin duda en una espesa niebla en “verdadero origen” de ese Conocimiento. Si proveniente de entidades espirituales, otras dimensiones o extraterrestres, será a elección del lector…

Los rastros de ese Grial provienen previamente del mundo hebreo, y éstos lo recibieron del asiático central. No he podido aún bucear más atrás y más lejos. Es una búsqueda geográfica, filológica, hermética… alquímica.

 Tras escribir una serie de notas describiendo esta búsqueda, quiero dedicar ahora las líneas que siguen a presentar, sin aparente orden ni concierto, un conjunto de piezas que, adecuadamente ensambladas, me han dado esta convicción. Les invito a compartirlas, repasándolas con, si se quiere, cierta liviandad curiosa. Misceláneas, “tips”, píldoras de historias que les invito a articular con su propia creatividad…

Castillo de Quéribus, último refugio cátaro (que no fue Montségur, como erróneamente se cree)

Castillo de Quéribus, último refugio cátaro (que no fue Montségur, como erróneamente se cree)

Ascendiendo al castillo

Ascendiendo al castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Paisaje desde el castillo

Paisaje desde el castillo

En Rennes-le-Chateau Saunière descubriò algo más importante que un tesoro monetario. Y nos dejó un “libro criptográfico” en la aldea. Allí está la pila de agua bendita, con Asmodeo sosteniéndola. Y Asmodeo es el guardián del tesoro de Salomón.

 Además, Sauniére envió imprimir particulares “señaladores” para sus libros:

Señaladores para libros enviados a imprimir por Saunière

Señaladores para libros enviados a imprimir por Saunière

 Donde eligió reproducir el símbolo de la “Puerta Alquímica”, que en esta foto de nuestro amigo Sergio Chorro podemos ver (sita en Villa Palombara, en las afueras de Roma, 1655):

Puerta Alquímica

Puerta Alquímica

 Que a su vez se encuentra en esta obra del alquimista ADRIAN VON MYNSICHT (cortesía de Cristina Gargiulo: http://www.facebook.com/messages/cristina.gargiulo.73)

Texto alquímico

Texto alquímico

 Iglesia de los Santos Justo y Pastor, en el barrio gótico de Barcelona. Algunos piensan que esta imagen representa a la Virgen María (por la paloma sobre su cabeza), pero de hecho no tiene nombre y, claro, de haber sido entronizada como la madre de Jesús no habría habido ningún problema en rotularla. El hecho que no lo haya sido hace suponer a nuestro amigo José Luis Giménez que en puridad se trata de María Magdalena… ostentosamente embarazada. En efecto: nombrarla y caracterizarla como una mujer en estado de embarazo generaba preguntas incómodas. ¿Embarazada de quién?. Y esa paloma que no remitiría al Espíritu Santo sino al propio Jesús. Pero ya hemos advertido que dentro de la propia estructura –jerárquica o llana- de la Iglesia se ha movido una verdadera “orden secreta” legando conocimientos crípticos esotéricos a las generaciones futuras, con la venia disimulada del Vaticano o, pienso mejor, a espaldas de un Vaticano aislado e ignorante que bajo sus narices se perpetuaba en términos muy sutiles un Conocimiento Prohibido.

¿María Magdalena embarazada?

¿María Magdalena embarazada?

 Por cierto, en esta iglesia los templarios dejaron su huella. Por ejemplo, la torre octogonal, adaptada como librero privado del templo pero al que entramos subrepticiamente, como pueden ver en este video:

 Por cierto, muy próximo se encuentra la iglesia templaria de la calle Ataúlfo (donde hallamos entronizada una Virgen Negra), a metros de la puerta original de la encomienda templaria de Barcelona y próxima, a su vez, a la iglesia Colegia de Santa Ana, donde próxima a la pila de agua bendita con la cruz de los Caballeros del Santo Sepulcro (orden iniciática que existió entre el siglo XIV y el siglo XIX, pero, ¿quiénes eran los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro sino los Caballeros de la Orden del Temple, es decir, los Templarios?. Esa orden, precisamente, se crea como alternativa de “falsa bandera” ante la persecución de los templarios) hallamos la tumba de un caballero templario tardío.

Virgen negra en la iglesia citada

Virgen negra en la iglesia citada

Puerta original de la encomienda templaria en Barcelona

Puerta original de la encomienda templaria en Barcelona

Catafalco templario

Catafalco templario

Catafalco templario

Catafalco templario

Pila con la cruz del Santo Sepulcro (también "de Caravaca")

Pila con la cruz del Santo Sepulcro (también “de Caravaca”)

Señalando señales?

 Hilando fino, quizás. En nuestro Grupo CAI debatimos esa mano de Asmodeo, tan antinatural. Quizás sujetaba algo por su posición pero, por cierto, la postura misma es antinatural: traten ustedes de imitarla. Si bien se sabe que un laico agredió a golpes dicha imagen hace unos cuantos años deteriorándola y es posible que ese brazo haya sido restaurado, de todos modos el artista que la reconstituyó respetó la posición original y, por cierto, tan antinatural como la mano es la posición de las piernas que, al decir de nuestro buen amigo Josep Bello, no debe ser precisamente por una malformación artrítica. Creemos que las posturas son “signos” absolutamente herméticos, como lo es la manera de dar la mano de los masones al encontrarse.

El Asmodeo de la pila de agua bendita

El Asmodeo de la pila de agua bendita

La mano de Asmodeo

La mano de Asmodeo

 En Empurias, la estatua del enigmático Asklepios:

Asklepios

Asklepios

 Y su mano:

Observen el anormal largo del dedo cordial, y su postura

Observen el anormal largo del dedo cordial, y su postura

 Fíjense el largo de ese dedo cordial… ¿error de un artista perfecto en todos los demás detalles?.

 Todo esto sirva como introducción a lo observado en la iglesia de Saint Sulpice, en París. Sí, la misma donde transcurren escenas de la película “El Código Da Vinci”, aquella iglesia del “gnomon” con la “línea rosa”, la línea de cobre que fuera construido en 1743 para mediciones astronómicas pero, como es sabido, señala en su proyección la capilla Rossline en Escocia, y, hacia el sur, se dirige hacia Barcelona…. Pasando por Rennes-le-Chateau, como indica Jean-Luc Robin en su libro “Rennes-le-Château: el secreto del abad Sauniére”) ¿Casualidad?.

Allí estábamos, fotografiando y observando la “línea rosa”, que atraviesa la nave central casi en diagonal. Haciendo caso omiso del personal de la iglesia que nos observaba con el ceño fruncido: Saint Sulpice tiene, desde el “boom” de la película, la afluencia de visitantes que jamás supo tener pero, claro, casi todos seguramente poco piadosos y con mucho de herejes, al punto que han colocado a un lado del gnomon un cartel, en francés e inglés, refiriendo que toda relación de ese gnomon con un “inexistente” Priorato de Sion” (en los vitraux se ven repetidas las letras “P” y “S” pero, se aclara, por los santos Pedro y Sulpicio, a los cuales está consagrada la iglesia) es fruto de la fantasías de un escritor, tan fantásticas como sus vínculos con María Magdalena, vínculo sobre el que no hay –sigue el cartel- evidencia científica e histórica alguna.

Saint Sulpice

Saint Sulpice

Junto al "gnomon" de Saint Sulpice

Junto al “gnomon” de Saint Sulpice

Claro. Justo ahora viene la Iglesia a invocar evidencias “científicas” e “históricas”. Justo ellos, con una creencia tan “lógica” y “empírica”. Y con una “historia” que no sobreviviría a cualquier indagación en serio. Pero eso es harina de otro costal.

El gnomon

El gnomon

La línea de cobre

La línea de cobre

El asunto es que se me ocurrió preguntarme qué pasaría si seguía a la “línea rosa” fuera de la iglesia, proyectándola imaginariamente. Pasé al exterior por una puerta lateral, y busqué en el muro exterior el hipotético “punto de salida” de la línea. Exactamente allí, esta estatua de Moisés –así, a mi pregunta en francés troglodítico, respondió el sacristán- con un dedo extendido, señalando…. ¿qué?.

Fuera de la iglesia

Fuera de la iglesia

¿Hacia dónde?

¿Hacia dónde?

¿Al centro de la misma calle?. ¿Habría que organizar una expedición clandestina para excavar?. ¿A algún pasadizo o cripta subterránea allí soterrada?. ¿O a mí mismo, allí de pie, observándole, como quien te dice “estás en lo correcto”?. Y como si fuera poco, alguien mutiló, alguna vez, “ése” y sólo ese, dedo.

Esa mano…. En esa iglesia. La que alguna vez tuvo también convento –hasta principios del siglo XX- y donde se educo y formó Alphonse Louis Constant, nombre verdadero de quien pasara a la posteridad como Eliphas Levi, genial ocultista y mago autor de numerosos libros referenciales, entre ellos, “Dogma y Ritual de Alta Magia”….

 (Continuará)

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EL ARCANO MISTERIO DE UN CURA MILLONARIO

Posted by Gustavo Fernández en 02-06-2012

RECOMENDACIÓN IMPORTANTE: Hay un orden de lectura de trabajos previos que sugerimos para un mejor aprovechamiento de este artículo. A saber:

“Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”

“El idioma de los ángeles”

“El Grial de la Búsqueda”

“Venas del Dragón: ¿Camino de los ángeles”

“La extraña tumba de un asesino de Cátaros: la marca de la Diosa”

De resultas de mi viaje traigo, sobre el enigma de Rennes le Chateau, tres posibles hipótesis: (a) la ya “clásica” de la pretendida paternidad de Jesús, fruto de su uniòn con María Magdalena; (b) un tesoro, material, Templario (o visigótico), o (c) un Santo Grial oculto en la regiòn, que es mucho más de lo que habíamos supuesto. Y lo que creo que suma: algunas observaciones (¿será mucho llamarles “descubrimientos”?) originales…

 

Que José Luis Giménez es un muy buen escritor es un hecho que cualquiera puede comprobar[1]. Pero lo que es igualmente cierto –y no conocido seguramente por sus muchos lectores- es que es igualmente bueno tras el volante de su Honda Civic. Que lo digamos nosotros, que ese domingo 29 de abril cruzamos el Languedoc en una y otra direcciòn, acumulando curvas en el camino como polvo bajo nuestros pies a una velocidad sobre la que elijo echar un piadoso manto de olvido.

Ah, que fecha especial. Mi cumpleaños número cincuenta y cuatro, y festejándolo así: del castillo de Quéribus (último bastiòn cátaro) al castillo de Puivert, de éste a Rennes, donde la imagen idílica de almorzar con mi mujer Mariela, José Luis y Maricarmen bajo el sol, calle de por medio con la iglesia del cura Suaniére mientras un buen vino rouge acariciaba el paladar ( y algo más, una deliciosa mesa de Paté de canard, cassolette, tartas y helados, cafés.…)  y sin tiempo para remoloneos, agotar la investigación en el lugar y seguir rumbo a Montségur, para brindar por un momento en silencio mis respetos a los cuatrocientos “perfectos” quemados allí por sus creencias, y culminar la jornada en Carcasonne…. Maratónico raid que además de encandilarnos con la belleza de los paisajes y las historias, me permitiò actualizar mi información –hasta entonces, a la distancia- y arriesgar algunas nuevas aproximaciones. Con, si se me permite, el humilde aporte de algunas observaciones que creo originales.

Castillo de Quéribus

Castillo de Quéribus

En el castillo de Quéribus

En el castillo de Quéribus

El castillo de Puivert

El castillo de Puivert

Otra vista del castillo de Puivert desde la "torre de homenaje"

Otra vista del castillo de Puivert desde la “torre de homenaje”

En Montségur, donde la estela recuerda la inmolaciòn de los cuatrocientos "perfectos" cátaros

En Montségur, donde la estela recuerda la inmolaciòn de los cuatrocientos “perfectos” cátaros

Caminando con José Luis, a la entrada de Rennes le Chateau

Caminando con José Luis, a la entrada de Rennes le Chateau

Disfrutando mi cumpleaños. Cruzando la calle, la iglesia de Sauniére

Disfrutando mi cumpleaños. Cruzando la calle, la iglesia de Sauniére

Apretada y necesariamente incompleta crónica

Callejuela de Rennes

Callejuela de Rennes

Rennes le Chnateau es un pequeñísimo pueblo en el sudeste de Franca, en tierras de lo que antiguamente se conocía como Occitania, patria de cátaros (sobre los que escribì en una nota anterior) magos y caballeros templarios. No ha crecido prácticamente nada en los últimos doscientos años, y se levanta sobre las ruinas de Rhadés, la antigua capital de los visigodos, allá a principios de nuestra Era.

Cualquier búsqueda en Google dará información más abundante que la que elijo ocupar en este espacio sobre el “enigma de Rennes”. Empero, y para ahorrarle a algunos perezosos la búsqueda –que siempre resultará aleccionadora- vaya aquì una síntesis que no hace justicia a la riqueza de matices y vericuetos de la historia.

A fines del siglo XIX se destina a la parroquia a un ignoto cura llamado Bérenguer Sauniére. Durante un par de años

El "pilar del escándalo"

El “pilar del escándalo”

dirige la menguada parroquia, viviendo en condiciones casi insalubres, al punto que tiene que salir a pescar y cazar para obtener el diario sustento. Pero un día sorpresivamente todo cambia: gracias al donativo de algunos fieles decide hacer algunas refacciones en la deteriorada iglesia (consagrada desde tiempo inmemorial a María Magdalena; como se verá, éste no es un dato menor) y al voltear un antiguo pilar en el altar, descubre un vetusto envoltorio con dos pergaminos en su interior. (En realidad, la historia del pilar tiene sus propios vericuetos, sobre los que regresaré).

Durante algunas semanas prácticamente se encierra en solitario dedicado a su interpretación. Pronto realiza un par de viajes a París y allí comienza la leyenda: porque, casi como si de la nada. Sauniére comienza a hacer, durante los siguientes quince años, demostraciones exacerbadas de dinero: reconstruye la iglesia, se hace erigir también un palacete a sus espaldas para vivir, cómodos jardines, una enigmática torre (que llama “torre Magdala”) unida por una galería a un invernadero en donde cultiva flores exóticas. Importa licores de todo el mundo y ofrece fastuosas comidas a amigos llegados de toda América. Lleva a vivir consigo a su jovencísima ama de llaves, Marie Denarnaud y a la familia de esta, y a pesar de los comentarios de todo el pueblo primero y la comarca después, que llegan a oídos del obispo en Carcasonne, nada detiene esta vida de lujos. El propio obispo se reúne dos veces con Sauniére y, extrañamente, no sólo no interfiere en su vida, ostentosa y licenciosa, sino que avala su actuar con informes favorables al Vaticano, donde los ingresos del sacerdote se justifican como “donativos anónimos de almas caritativas”.

Todo sigue así hasta 1914, en que el comienzo de la Primera Guerra Mundial impide a Sauniére seguir efectuando sus viajes al exterior (que parecían estar relacionados de alguna manera vital con su fortuna) y comienzan los problemas financieros: atrasos en los pagos –de obras que se siguen realizando- y deudas impositivas que le son reclamadas por grandes extensiones de tierra que ha comprado. Muere en 1917 dejando como única heredera a Marie, quien pese a ser propietaria por esa razón de bienes inmensos no se deshace de ninguno de ellos a pesar de los aprietes económicos que con los años llegaron, asegurándoles a sus allegados que antes de morir revelaría un secreto que les daría dinero y poder. Pero un inesperado ACV la imposibilita totalmente y fallece, a su vez, en 1953.

 El ninja catalán

En este viaje tuve suerte, mucha suerte. Como siempre reniego de la palabra “suerte”, estoy tentado de buscar otras explicaciones, como algún duende solidario acompañándonos todo el viaje y abriendo puertas allí donde a otros se les cerraban. De este punto en particular no diré más aqui (pero no porque tema hacerlo, sino porque le dedicaré un podcast). Sólo permítaseme comentar que, poco antes de irnos de Rennes, se me ocurre acercrme a una de las “siempre cerradas” puertas de la galería cubierta que corre bajo la vereda que en arco de semicírculo va desde la torre Magdala al invernadero…. y cede fácilmente bajo mi mano.

Entro sigilosamente, conciente que cuando cualquier responsable del lugar me vea, me echará con cajas destempladas. Les hago un gesto a Mariela, Maricarmen y José Luis que entren detrás mío. Es un depósito polvoriento de muebles, estanterías y allí, al final, un hogar y a un costado, una escalera en caracol que asciende… ¡sí, aquí estoy, donde las excavaciones de hace años descubieron la piedra cúbica a la que me he referido en “Templarios y Gnósticos, de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”!. La alegría de estar pisando esa tierra removida supera con creces el riesgo de ser descubiertos y expulsados. La tensiòn crece en el ambiente, las chicas caminan evitando cuidadosamente las tablas flojas del suelo para evitar todo ruido, respiramos casi sofocados, hasta por temor a que la misma nos delate, hablamos con susurros mínimos, el corazón expectante y a la defensiva que alguien irrumpa colérico… ¡y he aquì que el buenazo de José Luis, tan delicado como un bisonte en una cristalería, atravies la sala pisoteando estrepitosamente la tablas flojas del piso,  que salen disparadas, se elevan casi hasta el cielorraso y caen en ruido infernal!. Y como si no bastare, no una, sino dos veces hace José Luis el mismo recorrido con el mismo escandaloso efecto. Convencido que en segundos seríamos descubiertos y poco menos que entregados a los gendarmes, sólo se me ocurre decirle:

¿Recuerdas a Kwai Chang Caine? (el protagonista de la serie Kung Fu, que en todas las presentaciones de la misma mostraba cómo caminar sobre papel de arroz sin dejar ninguna marca como prueba de autocontrol) – Si a vos te hacen la prueba del papel de arroz rompés hasta las baldosas del piso…

La galería de la anécdota

La galería de la anécdota

¿Cómo no creer, ciegamente, que estábamos protegidos de manera celestial?. NADIE pareciò escuchar nada…

El extraño tesoro

 ¿Qué hizo millonario a Sauniére?. Todos los investigadores están de acuerdo que una de estas tres opciones:

a) Descubrió documentos que probaban que María Magdalena había sido mujer de Jesús. Recientemente este tema fue puesto de moda por la novela “El Código Da Vinci” pero, en contra de lo que se cree popularmente, la idea es antigua, habiendo muchos historiadores reunido sobre ello una gran variedad de evidencias. Recordemos que es casi una certeza histórica –y lo comprobé durante mi viaje a la regiòn- que luego de la Crucifixiòn María Magdalena, acompañada de José de Arimatea y Santiago el Menor habrían huido a través del Mediterráneo hasta arribar a costas francesas. Allí, ella habría tenido una hija (Sara, cuya tumba aún es lugar de peregrinaciones). María Magdalena habría predicado el cristianismo en la regiòn hasta su muerte (recordemos que no sólo la iglesia de Rennes le Chateau, que a su vez está cerca de Narbonne, donde se dice que vivió aquella) sino muchas otras iglesias de Francia están dedicadas a ella precisamente por esa historia. José de Arimatea habría seguido viajando hasta la actual Inglaterra –donde la abadía de Glastonbury señalaría su iglesia primitiva y el lugar donde murió) y Santiago hasta el norte de la actual España, donde la Catedral de Santiago de Compostela guardaría sus restos. Esos hipotéticos documentos tendrían tanto peligro para la institución ecleciástica establecida que Sauniére habría extorsionado a la misma, cobrando su “cuota” en cuentas fantasmas en bancos extranjeros para desviar la atención del dinero y así pasar la operación desapercibida.

b) El tesoro de los Templarios: cuando los Caballeros Templarios regresaron de Tierra Santa trajeron consigo el tesoro del Templo judío, según las crónicas, magnífico en artefactos de oro, piedras preciosas, plata… Los Templarios habrían designado a los Cátaros cuidadores de ese tesoro tras la disolución de la Orden, y estos lo habrían ocultado en esa regiòn cuando comenzaron las persecuciones. Opciòn alternativa a los Templarios: los propios Visigodos, guerreros germánicos que luego de saquear Roma se desplazaron hasta el sur de Francis y norte de la actual España fundando por un par de siglos su reino allí, y sepultando sus tesoros (su rito mortuorio solía incluir, por ejemplo en las exequias de reyes y otros gobernantes, sepultar también grandes riquezas) y siendo Rhadés (es decir, la actual Rennes) provisoria “capital” por algunas décadas, bien es posible que hayan sepultado algo en las cercanías. Recordemos que todo el SO de Francia es rico en cavernas naturales.

 c) El Santo Grial: casi todos los investigadores acordamos ya que el Grial no es la “copa” donde se habría recogido la sangre de Jesús, sino un eufemismo para referirse a otra cosa: una de las hipótesis, una descendencia de Jesús con María Magdalena (así, la “copa” sería simbólicamente el vientre de quien lleva “la sangre de Jesús”). Otra hipótesis dice que es un conjunto de conocimientos, de enseñanzas que predican cómo debe ser verdaderamente practicado el Cristianismo y muy distinto del que católicos y protestantes difundieron después, más cercano a la vida de los Cátaros que al Vaticano. Así, el dinero de Sauniére sería la paga de su silencio.

 d) La hipótesis más improbable. La que es casi imposible de digerir. Pero sin embargo… la dejaré para el final

Las claves y señales

 La investigación obliga a seguir extrañas “señales” y pistas que se presentan tanto en la iglesia como en sus alrededores. Su descripciòn completa exigiría un libro entero. Citemos, entonces, las que quiero sumar y que ustedes no encontrarán en otros textos sobre el tema (creo):

San Antonio de Padua

San Antonio de Padua

 La estatua de San Antonio de Padua es la más importante de la iglesia  (cuando debería ser una de Jesús o de la propia María Magdalena, a la que está consagrado el lugar): el santo, como sabemos, es patrono de los objetos “perdidos”. Pero la relaciòn va más allá. Y me provoca un escalofrío.

1) La cuestiòn es ésta: una de las visitas más conspicuas que recibía Sauniére era un noble de la casa de los Habsburgo, Juan. Algunos historiadores, incluso, han llegado a comentar que tal vez el “secreto” que descubriò Sauniére tendría que ver con esta casa real –gobernaron Austria, España, Alemania) y Juan de Habsburgo era “comisionado” para asegurarse la obtención de toda la documentación, objetos físicos o lo que fuere. Pero lo que casi todos los investigadores europeos ignorantes que Juan de Habsburgo estuvo a principios del siglo XX en la mitológica localidad de Capilla del Monte (a los pies del no menos mítico cerro Uritorco) en Córdoba, Argentina, y se alojò en el Hotel “Edén”, de la cercana localidad de La Falda, con toda su propia historia, tal como he descripto en mi trabajo “Nazis a la caza del Grial”. Pero el tema no termina así: coincidentemente, San Antonio de Padua es también el patrono de Capilla del Monte. Y, como si no bastare, también de Piriápolis, en la vecina Uruguay, esotérica ciudad trazada y construida por otro millonario, el esoterista y alquimista Francisco Piria que en la misma época, incluso, hacía sus negocios en la cercana Barcelona. ¿Exagero si intuyo una relaciòn explícita entre Rennes –Juan de Habsburgo – Capilla del Monte, donde el santo sirve de guiño críptico para “los que tienen ojos para ver…”?.

"María Magdalena"

“María Magdalena”

2) A la entrada, dice, no “Marie Madeleine” como debería (recordemos que estamos en Francia) sino “María Magdalena” en castellano, y la imagen lleva en sus manos una cruz que señala en direcciòn a España. Allí encontraríamos, después, otros misterios asociados a esta historia. Y, sobre todo, la frase enigmática, en latín: “Terribilis est locus iste” (“Terrible es este lugar”), frase extraña para una iglesia (aunque sobre esta frase, volveré próximamente pues hay un concepto que se les está escapando a muchos investigadores).. Con mi brújula, tomé la direcciòn en que “señala” la santa: SSO. Y José Luis me dice, con una gran sonrisa, que en esa direcciòn se encuentra el Monasterio de Santes Creus, Aiguamurcia, Tarragona; y en cuyo interior se encuentra el retablo de María Magdalena embarazada, así como otros detalles consecuentes (y que por otra parte también podemos leer en los libros de José Luis, “El Legado de María Magdalena” y “El Triunfo de María Magdalena – Jaque mate a la Inquisición”).

3) Ésta no es una observación mía, pero es por demás interesante: En el Vía Crucis reproducido en el interior de la iglesia, la estaciòn correspondiente a la bajada del cuerpo de Jesús de la cruz y su depósito en la tumba tiene una particularidad: es de noche y con luna llena, lo cual, claramente, no nos está hablando de la introducción de un cuerpo en aquella sino del retiro, en las sombras de la noche, del mismo. (¿quiere decir que Sauniére sabía que los discípulos habrían hurtado el cuerpo para justificar la “resurrección” después?).

Acceso a la iglesia. A la derecha, entrada a la galería y gruta.

Acceso a la iglesia. A la derecha, entrada a la galería y gruta.

4) Si uno cruza el jardín que se encuentra –visto de frente- a la derecha de la iglesia, llega, luego de superar la entrada al cementerio –que permanece cerrada- a una gruta artificial que el cura hizo construir. En realidad es una “doble gruta”, un portón da acceso desde la calle a una galería y después de un espacio al aire libre, se llega a la gruta en sí. Lo extraño es que esa galería, en vez de nacer perpendicular a la calle (y por ende, en diagonal a la iglesia cercana) fue construida en perfecto paralelo a ésta, al igual que la gruta, con lo cual incluso se desperdicia mucho espacio que, si la galería hubiera sido la proyecciòn normal del portón de acceso, se hubiera aprovechado. Pero no. Allí están, galería y gruta, paralelas perfectamente a la iglesia, como un “misterio de diseño” que aún no hemos develado.

María Magdalena, al pie del altar.

María Magdalena, al pie del altar.

5) María Magdalena, como dije, no tiene una imagen preponderante en el interior de la iglesia. Sin embargo, fuera del hecho que a ella esté dedicada la misma, hay dos detalles impresionantes: en su representación al pie del altar, se encuentra junto a una calavera (calavera sola o calavera y tibias cruzadas (como vemos en el frontispicio del cementerio de Rennes, en lugar de una piadosa cruz), este símbolo tiene implicaciones iniciáticas : ver mi nota “Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa” ) pero aparece sugestivamente embarazada. Y en esta otra representaciòn, con la sempiterna calavera a sus pies, lleva en las manos un jarroncito o grial; clara expresión que Sauniére sabía que, fuera lo que fuera el Grial, María Magdalena lo había traído

Entrada al cementerio

Entrada al cementerio

María Magdalena, con el vaso en la mano

María Magdalena, con el vaso en la mano

consigo.

Digamos de paso que la devociòn a María Magdalena está extendidísima en toda Francia, así como la profusiòn de “vírgenes negras”, prueba palpable que desde tiempos inmemoriales existìa la convicción de su presencia y tarea en esas tierras, al punto que la iglesia a ella dedicada en París es tal vez una de las más maravillosas, con un aspecto distintivo de todas las demás en su frontispicio claramente helenizado.

Iglesia de Marie Madeleine, en París

Iglesia de Marie Madeleine, en París

5) Los reyes brujos: Aquí debemos hacer un alto y extrapolar. Recordemos que los visigodos, en su estadía en Francia, dieron origen (según unos) o se mezclaron sanguínea y culturalmente (según otros) con el linaje de los reyes merovingios, primeros reyes en la Francia de entonces, que serían tardíamente reemplazados por los carolingios. Los merovingios fueron llamados así por Meroveo, su primer rey, y dieron castas históricas como las de Clodoveo, Dagoberto, etc. Pese a ser cristianos tenían una fuerte impronta pagana en general y celta en particular: Dagoberto II se educó en el monasterio irlandés de Slane (siglo VII) que era donde se concentraba el saber de entonces, pero también viajó en su juventud por el norte de España y todo el sur de Francia. Eso le hizo aprender la estrecha relaciòn que existía entre la iglesia irlandesa y la iglesia egipcia, y esta relaciòn no es tan extraña como puede parecer (por lo menos, hasta que Roma, escandalizada por los “componentes paganos” que se estaban filtrando entre los irlandeses y galos, enviò misiones evangelizadoras). Esta relaciòn llevó de Egipto a Europa el cristianismo nazareo, que luego cristalizaría como el Catarismo.[2], al mixturarse con las enseñanzas de Arrio.

 El tema no es menor; esta relaciòn establece un puente entre celtas y egipcios, y explica porqué, por ejemplo, hubo tantos “cultos a Isis” en Francia y España pre-históricas, devenidas luego en las “vírgenes negras” como la Moreneta en Barcelona. En efecto, no se trata de extrañas representaciones de María y Jesús sino de la adaptación a la creencia cristiana, en su color (negro, que simboliza África pero también el nigredo alquìmico), postura mayestática y simbolismo, de Isis con su hijo Horus.

 Esa relaciòn explica, por caso, nombres de lugares en Irlanda como Desertmartin, Desert Oeufrus, cuando no hay “desiertos” en la isla. Que en el siglo XI circulara en Irlanda copias manuscritas del libro “Salthair Na Rann”, una traducción del libro “De Adán y Eva” del cristianismo copto del siglo V, que no se encontró en ningún otro país. Que haya ilustraciones egipcias en monasterios irlandeses, que se repitan las mismas misas y plegarias apócrifas en los cristianos del Medioevo en Irlanda y Egipto, que en Waterford se hayan hallado cálices de cristal claramente egipcios, lo mismo que la campana del siglo V de St Patrick, y que el barco desenterrado en Sutton Hoo sea claramente egipcio.

 Con un esfuerzo pequeño de creatividad, podemos enfocarnos ahora en lo siguiente: los reyes merovingios –que entonces tendrían una fuerte influencia celta pero también egipcia- eran conocidos como “los reyes brujos”, porque se les atribuía facultades extrasensoriales. Eran, en verdad, “reyes – sacerdotes”, al estilo de los faraones egipcios o los “patesis” mesopotámicos. Como cultores de un conocimiento pagano, a la vista de monjes y cristianos ortodoxos lógicamente tenían que aparecer como brujos. Ellos fueron los iniciadores de la tradición que dijo –hasta épocas muy recientes- que el rey tenía “don sanador” (todavía en el siglo XIX se creía eso, y la costumbre que un monarca apadrine al séptimo hijo varón de una familia es un atavismo de sus capacidades sobrenaturales para ponerle a salvo de la maldición de ser “hombre lobo”. Se caracterizaban por llevar afeitad la cabeza hasta la mitad, pero el resto del pelo, por detrás, muy largo. Y, al fallecer, su cráneo era horadado para que sirviera al heredero en el trono de instrumento de comunicación con su antecesor en el Más Allá.

Ahora, en la Catedral de Murcia, hallé esta imagen.La concha en su pecho lo identificaría como un peregrino que hace el camino a Santiago de Compostela. Pero fíjense en su cabello: es claramente merovingio. Y la particularidad es que en esta catedral mi amigo Sergio Chorro me llamó la atención sobre una extraña serie de espirales que se repiten… y aquì, necesariamente, han de recordar mi artículo “El Grial de la búsqueda” para comprender cómo articula esta pieza en el rompecabezas… A fin de cuentas, el rey Segisberto IV instaló su corte en Rhadés (Rennes le Chateau) en el 681…

 

 Volviendo a Juan de Habsburgo:

          Por pereza, cito a mi colega Luis Burgos, quien en “La Trama Secreta de las Profundidades”, escribe: “El 25 de Noviembre de 1852, nació Jean Nepomuceme Salvator de Habsburgo, hijo de Leopoldo II, príncipe imperial de Austria, príncipe real de Bohemia y hungría y gran duque de Toscania y de la princesa Margarita de las Dos Sicilias. Desde joven le apasionaron las artes, y en su inevitable camino de la herencia real tuvo dos opciones por delante: reinar algún día en un sitio de Europa o cumplir con la tradición y vaticinio de Carlos V. Pero rápidamente sus tiempos se acortaron, ya que al morir misteriosamente su primo, el archiduque Rodolfo, hijo de Francisco José, rey desde 1848, se lo acusó de conjurar en la muerte, por lo que en Febrero de 1889 hace su testamento y renuncia a la herencia, pasándose a llamar de ahora en mas JEAN ORTH. Tal es asì, que el 26 de Marzo de 1890 se embarca en Chatam, puerto cercano a londres, en el “Santa Margarita”. Su destino ?. Era obvio, las pampas argentinas…por lo que el 19 de Abril arriba al puerto de la Ensenada, en la provincia de Buenos Aires (mi lugar de nacimiento). Con 38 años a cuestas, el archiduque pasó los siguientes tres meses organizando su próxima partida y reclutando algún ensenadense de confianza. Al escribir éstas líneas, un mágico pensamiento recorre mi mente: se habrá cruzado con él, mi abuela Aurelia, que por entonces tenía tan sólo 6 años y correteaba por ésas calles ?. O habrán sido acaso vecinos por un tiempo ?…

 Así las cosas, el 10 de Julio emprendió viaje hacia la…TIERRA DEL FUEGO, región que de ahora en mas reiteraré varias veces. Qué buscaba Jean Orth ?. Lo inquietante es que a partir de allí, se “pierde todo rastro y nunca mas se supo de él”. Hasta su muerte parece extraìda de una película de terror, ya que se le enterró en tres sepulturas distintas !. A saber:

 a) A principios del siglo XX, contando con unos 50 años, habrìa fallecido en Noruega con el nombre de Hans Kohler, a orillas del lago Traum, donde había construído un Museo en “su” Castillo de Orth…

 b) La segunda muerte habría acontecido en el invierno de 1910, a los 58 años, en la estancia “Cañadón Largo” de la provincia de Santa Cruz, bajo el nombre de Fred Otten, según consta en crònicas de Jean Liniers, bisnieto del conocido virrey Santiago de Liniers…

 c) Por último, su tercer deceso se habría producido en 1923, en Buenos Aires, a la edad de 71 años, siendo enterrado en el cementerio británico con el nombre de Juan Guameri. Lo curioso es que desde 1914 a 1946 no figuró ningún ingreso de féretro con ésa identidad…

 Muertes mas, muertes menos, éste archiduque gustoso de ponerse pseudónimos, desapareció en Argentina, y aquí mismo habría tomado contacto con enigmáticos personajes que lo condujeron a lugares secretos e inexpugnables de la Patagonia y la cordillera andina. El propio JULIO VERNE llegò a merodear literariamente los pasos de Orth, a sabiendas que sus movimientos siempre resultaron misteriosos.

 A Luis se le escapa –bueno, nadie tiene todas las piezas en su puño- el paso de Juan por Capilla del Monte, que hemos chequeado personalmente en Córdoba. El hecho que sus pasos se pierdan en la Patagonia, no es menor: ¿entienden ustedes ahora porqué el primer artículo de esta serie se titulaba, ya saben, “Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia…. Etc”?

 Un enigma dentro de otro misterio

 Durante décadas, los “buscadores de tesoros” han cavado a diestra y siniestra en la regiòn, tras el hipotético hallazgo de algo que no hubiera sido descubierto en su momento por Sauniére. Estudiando ahora el material recolectado, me pregunté que pasaría si aplicaba ciertas nociones de Geometría Sagrada (ya que siempre está vinculada a lugares de poder) a Rennes. Y recordé esa extraña “anomalía arquitectónica” en la galería y gruta del jardín. ¿Recuerdan?. El hecho que no se construyera perpendicular al acceso, sino en paralelo a la iglesia. E hice esta prueba:

Tracemos una línea que una la Torre Magdala con el Invernadero, al final de la vereda. Luego, desde la entrada a la galería que conduce a la gruta, una nueva línea que pase por la puerta de la iglesia (en realidad, por la ubicación de Asmodeo), y las prolongamos, se unirán en un punto en los bosques que rodean al pueblo, como se indica en la ilustración, tras formar un perfecto triángulo isósceles. Si esto es “casual” y hay o no algo allí, es lo que dejo a otros investigadores en el terreno.

Triangulaciòn sobre Rennes

Triangulaciòn sobre Rennes

El demonio Asmodeo

          Estoy seguro que además de pistas para conocer la naturaleza de su secreto, Sauniére tuvo la amabilidad de dejar, cifrados en simbolismos, parte del conocimiento que adquirió. Esto se ve claramente en la sorprendente, icónica pero nunca bien explicada imagen del demonio Asmodeo bajo la pila de agua bendita.

A la izquierda, Asmodeo, a la derecha, el autor (aclaramos por las dudas)

A la izquierda, Asmodeo, a la derecha, el autor (aclaramos por las dudas)

Los ángeles y el signo

Los ángeles y el signo

       Inmediatamente sobre ésta podemos observar esa imagen religiosa de cuatro ángeles con la frase “Par ce signe tu le vaincras”. ¿De qué signo habla?. Obviamente, del signo de la cruz: nótese que el ángel de la parte superior lleva sus dedos a la frente; el de abajo, al centro de su pecho, el de la derecha, a su hombro izquierdo y el de la izquierda, a su hombro derecho. De todos modos, el feligrés o visitante, tras mojar sus dedos en el agua de la pila, obviamente hace sobre sí mismo ese signo. Pero la frase en sí es interesante. A primera vista, es la traducción al francés de “In hoc signo Vinces”, la frase que junto con la cruz vio Constantino en su momento, antes de la batalla que abriría las puertas grandes al Cristianismo en Europa. Pero hay un error ex profeso: la traducción debería ser “par ce signe le vaincras”. El “tu” permite traducirlo como “por este signo TÚ le vencerás”. ¿Qué tiene de importante esta sutil diferencia?. Que pone el poder de derrotar al Mal, a la negatividad, en fin, a la entropía, más que en el signo, en quien lo haga, cada uno de nosotros mismos.  ¿Conocen la Ley de Atracción?. De eso se trata: nos hace “dioses” individuales, pues somos nosotros quienes tendremos el poder. Casi blasfemo para una ortodoxia donde el poder está el los ritos y en los intermediarios con dios…

          Luego, el demonio mismo, inclinado, agobiado por el peso de la pila y el agua bendita. No se trata como algunos simplistas han dicho- de una muestra de “satanismo” o perversión religiosa: es una imagen simbólicamente impactante del poder de quien entiende el esoterismo cristiano.

         Pero fíjense en esa mano a la izquierda. Índice y pulgar forman un círculo. Hay dos posibilidades: u originalmente llevo algo allí (una pica, quizás) o es un signo también críptico. Nunca lo sabremos: aunque sospecho lo primero. ¿La razón?. Traten ustedes de formar un círculo así de perfecto con sus pulgares e índices en réplica a la imagen: no lo conseguirán. Y como al artista no podría escapársele esta limitaciòn de la articulación de la mano humana, es obvio entonces que ha sido funcional a alguna herramienta.

La argentinidad al palo

          Como si no alcanzaran los misterios sin resolver, las preguntas con “multiple choice” que hasta aquì se desparramaban a nuestro paso, al husmear en las habitaciones del pequeño “museo de sitio” un encuentro me dejó perplejo: una maqueta del lugar, primorosamente hecha por un artista local hace unos treinta años. Allí, un poco “kitsch”, tenemos a las construcciones del lugar dentro de una especie de cápsula plástica y todo el conjunto reposando…. Sobre un tablero circular de aspecto ajedrecístico. De uno u otro lado, piezas d ese ajedrez, pero piezas asaz extrañas. Cilíndricas, cúbicas, con símbolos esotéricos y astroógicos… era lógico que no haya llamado la atención en particular de ningún otro investigador que haya escrito o hablado sobre el lugar, lo cual simplemente demostraba, ntonces, que yo era el primer investigador argentino: porque ese extraño tablero no era otro que el panajedrez de Xul Solar…

 

La maqueta de referencia

La maqueta de referencia

Otra vista de la maqueta

Otra vista de la maqueta

Otra vista de la maqueta

Otra vista de la maqueta

panajedrez

panajedrez

         No es nada muy especial: sólo había que ser argentino para reconocerlo, porque Xul Solar ni siquiera es muy conocido entre nuestros compatriotas. Pero, ¿quién era él?

          Uno de sus mejores amigos, nada menos que Jorge Luis Borges, escribiò: “Hombre versado en todas las disciplinas, curioso de todos los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitologías, huésped de infiernos y de cielos, autor panajedrecista y astrólogo perfecto en la indulgente ironía y en la nerosa amistad, Xul Solar es uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época. Hay mentes que profesan la probidad, otras, la indiscriminada abundancia; la invención caudalosa de Xul Solar no excluye el honesto rigor. Sus pinturas son documentos del mundo ultraterreno, del mundo metafísico en que los dioses toman las formas de la imaginación que los sueña. La apasionada arquitectura, los colores felices, los muchos pormenores circunstanciales, los laberintos, los homúnculos y los ángeles inolvidablemente definen este arte delicado y monumental. El gusto de nuestro tiempo vacila entre el mero agrado lineal, la transcripción emotiva y el realismo con brocha gorda; Xul Solar renueva, a su modo ambicioso que quiere ser modesto, la mística pintura de los que no ven con los ojos físicos en el ámbito sagrado de Blake, de Swedenborg, de yoguis y de bardos.”

Una de sus obras: "Desarrollo del I Ching"

Una de sus obras: “Desarrollo del I Ching”

Tarot de Xul Solar

Tarot de Xul Solar

         Oscar Alejandro Schulz Solari nació en Buenos Aires, en 1887. Murió en su casa del Delta del Tigre, sobre el rió Luján, en 1963, era hijo de inmigrantes ítalo-alemanes, en 1912 abandonó su hogar y se embarcó en un barco mercante visitando Italia, Inglaterra, Alemania y Francia. En 1920 expuso en la Galería de Arte de Milán junto al escultor italiano Arturo Martini. En 1924 regresó a Argentina, se asoció al grupo ” Martín Fierro ” en cuya revista aparecían sus trabajos . En 1925 expuso en el Salón de los Independientes de Buenos Aires, y en los años 1926 y 1926 en los Amigos del Arte junto a Pettoruti en la primera ocasión y junto a Antonio Berni en la segunda. En una época tan temprana como 1925, formuló un sistema pictórico de escritura ” Neocriollo ” , que se basaba en el español, portugués y otras lenguas, reflejando sus estudios de filosofía, astrología, idiomas y notación musical. La obra de este místico y visionario evolucionó a lo largo de toda su vida. Así mientras que sus primeras pinturas sobre todo acuarelas y témperas, son una muestra de fantasía y de humor, a partir de los años treinta su pintura se vuelve más esotérica, representando paisajes imaginarios y ciudades futuristas, frecuentemente realizadas de forma monocroma. Pasando los años sesenta retorna al uso del color, pero reduciendo sus imágenes a signos y formas.

En 1977 se celebró, en el Musée d’Art Moderne de la Ville de París, Una exposición antológica de su obra bajo el título de Xul Solar, 1887 – 1963. Las matemáticas no fueron ajenas a sus intereses. Xul utilizaba un sistema basado en el zodiaco de carácter duodecimal. No es extraño que quisiera analizar la estructura astrológica de sus amigos y ocasionales visitantes. Era la forma de conocerlos realmente.

Xul Solar vivió siempre austeramente con humildad. Se definía a sí mismo como : ” recreador – no inventor – campeón mundial de un panajedrez y otros serios juegos, padre de una panlengua que quiere ser perfecta y padrino de otra lengua vulgar sin vulgo, autor de grafías plastiútiles, exegeta de doce ( más una total ) religiones y filosofías.”

         Por si el dato suma: Xul era primo de Benjamín Solari Parravicini, el “Nostradamus argentino”. Parece que el gen profético estaba en esos tiempos particularmente activo en la familia.

          Bien, entonces aquí teníamos también su panajedrez. Cierto, no contemporáneo a la época de Sauniére pero la pregunta flotaba: ¿qué llevó, qué quiso decirnos el desconocido artista que fabricó esa maqueta con ese “signo”?. ¿Porqué montarla sobre el pananjedrez?. Hay varias lecturas posibles: una, repasar la obra pictórica de este artista en busca de claves que “resuenen” con Rennes (no me consta que Xul haya pasado por el lugar, aunque ya había visitado Francia en 1912 –es decir, en vida de Sauniére-). Otra: sugerirnos su parentesco, y revisar las psicografias de Parravicini en la misma búsqueda. La tercera, la que me parece más factible: el panajedrez es, simbólicamente, un juego en múltiples dimensiones (de hecho, para jugarlo aceptablemente bien, es necesario que el jugador piense en varios frentes simultáneamente) por lo que cabe la posibilidad que el maquetista insinuara que Rennes (o la iglesia y su entorno) fuera un “vórtice” de “n” dimensiones…

 

¿Y si…?

 Dije que había otra hipótesis para explicar el arcano misterio del cura millonario. Pero por su complejidad (y la necesidad de sustentarlo con algunos argumentos de sus defensores que cuando menos le eviten la categoría de “delirio”) le dedicaremos otra próxima nota completa. Porque recuerden: aún no contamos la “otra historia” del pilar visigótico y la otra interetaciòn de la frase del frontispicio, además de algunos simbolismos ue parecen haberse escapado a la aguda observaciòn de muchos. Historias de cementerios, de lápidas alteradas…

         Esto ha sido apenas un superficial y rápido repaso por los misterios del lugar. Nos alejamos, y mientras a nuestras espaldas Rennes comenzaba a teñirse de ocres y dorados por el fuerte sol de la tarde, no se necesitaba un gran esfuerzo de imaginación para intuir al fantasma de Sauniére, reclinado sobre la baranda de la torre Magdala, sonriendo irónicamente.


[1] Por ejemplo, con su trabajo: “El triunfo de María Magdalena: jaque mate a la Inquisición”, disponible en ediciòn gráfica y electrónica, informes www.jlgimenez.es

[2] En efecto, cuando se habla de Jesús de Nazareth, se comete un error histórico: Nazareth, el pueblo, no existiò hasta el siglo I…DC, es decir, no existía en épocas de Jesús aún. Esto es una mala traducción de “Jesús el Nazareo” que remite NO a Nazareth sino a la secta de los Nazareos, una facciòn religiosa del Judaísmo integrada por un número importante de fariseos.

Desde el interior de la iglesia

Desde el interior de la iglesia

"Villa Betania", el palacete de Sauniére

“Villa Betania”, el palacete de Sauniére

El valle de Rennes, desde la vereda que comunica la torre y el invernadero

El valle de Rennes, desde la vereda que comunica la torre y el invernadero

Frente a la torre Magdala

Frente a la torre Magdala

Capilla privada de Sauniére

Capilla privada de Sauniére

Algunas de estas fotografíws se deben a la amabilidad de nuestro amigo Sergio Chorro. Otras, a la cámara de José Luis Giménez. Las menos atractivas, seguramente, serán las del autor.

 

Muchas más fotos de Rennes le Chateau, en nuestra cuenta en Flickr!

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LA EXTRAÑA TUMBA DE UN ASESINO DE CÁTAROS: LA MARCA DE LA DIOSA

Posted by Gustavo Fernández en 27-05-2012

Fue el brazo ejecutor de un rey y un papa asustados del crecimiento de un cristianismo demasiado fiel a las enseñanzas origtinales de Jesús. Simón de Montfort arrasó pueblos, exterminò decenas de miles de albigenses o simples simpatizantes de los mismos.

 ¿Quiénes eran los Cátaros?

 Cuando uno (yo, ustedes) crece en un determinado ámbito cultural, puede tener la errónea percepción que ciertas situaciones son verdades históricas. Por ejemplo, que “ésta”  forma contemporánea de entender las enseñanzas de Jesucristo ha sido, con algunas variantes protestantes, la única que ha existido. A fuerza  de desandar miles de kilómetros y bucear en bibliotecas, uno aprende otras cosas.

Aprende por ejemplo que en los siglos posteriores muchos grupos tratan de preservar el “cristianismo primitivo”, entre ellos los “arrianos” (por seguir a un monje llamado Arrio) y los “albigenses” (pues comienzan a expandirse desde la ciudad francesa de Albi). Los “arrianos” pasan a llamarse luego “cátaros” (del griego “khatarós”: “perfecto) en tiempos que la Iglesia se dividía en dos, la “Católica” (“Universal”, o Apostólica Romana) y la “Kafólica” (“Verdadera”, con sede en Constantinopla, que devino en la Ortodoxa).

 Los Cátaros eran vegetarianos y pacifistas, creían en la Reencarnaciòn, permitían libremente el sexo y sostenían que Jesús era un “Avatar” (término que existe desde mucho antes que la película de James Cameron, pues en Esoterismo define a una persona que actúa de “canal” o “medium” de otra entidad superior) absolutamente humano, con familia y descendencia. Todo esto fue la excusa que necesitaba la Iglesia para buscar su exterminio; las razones reales eran la popularidad creciente que ganaban entre los pueblos, a su vez ahogados por la represiòn y los tributos económicos que los reyes imponían a instancias de Roma. Los cátaros, a su vez, se estaban transformando en la justificación religiosa de toda una regiòn de Francia, el Languedoc (llamada así porque allí se hablaba la “langue d’Oc”, la “lengua del país de Oc”, el occitano) y otra de lo que alguna vez sería España y correspondía a Catalunya. Los aires independentistas comenzaban a correr por la regiòn poniendo en peligro más de la mitad del territorio del Rey de Francia. Fue el momento de convocar la primera cruzada, la Cruzada Albigense, al mando de un experto genocida: Simón de Montfort.

la tumba de Montfort

la tumba de Montfort

 Responsable de la muerte de más de 20.000 personas, entre hombres, mujeres y niños en Bèziers, por proteger la ciudad a los cátaros perseguidos. Engañó al obispo de Carcasonne prometiéndole respeto a su vida, sus bienes y su familia si entregaba la ciudad, y luego acabó con todo ello y se proclamó a sí mismo obispo de la ciudad, donde finalmente murió. Pero este hombre tan devoto de la Iglesia Católica, tras su deceso, fue sepultado en bizarras circunstancias. Su tumba está empotrada verticalmente en un muro de la iglesia de Carcasonne, tal y como muestra la imagen, en algo que suena como un eco incómodo de lapidaciòn. Pero no fue un castigo, sino sus precisas instrucciones testamentaria. Pero lo extraño no se agota allí…

 En honor a la prolijidad documental, aquí comienzan dos versiones. Citaré ambas. La primera tiene como fuente al amigo –ya referido- José Luis Giménez, escritor, quien fue el artífice de esa visita a la mágica ciudad. Y dice que  tras el velatorio de sus restos, su cuerpo fue hervido en un caldero hasta quedar reducido a huesos limpios y éstos enpaquetados en el cuero de una oveja y esta bolsa colocada en el muro… en lo que a todas luces remite al rito celta ancestral de exequias de reyes.

En efecto, los antiguos celtas –que precisamente desde tiempos inmemoriales ocuparan la regiòn- habían practicado la extraña costumbre de, muerto sus reyes, hervirlos en un gigantesco caldero (en una época, junto a una yegua blanca), distribuida la carne así desprendida entre la tribu para su comida y sepultados bajo un dolmen de piedra sus huesos previamente envueltos en un cuero de oveja, Algunos exégetas e preguntan si el rito de antropofagia post mortem, el acto de comer los restos mortales de su rey, no resuena todavía en sacramentos religiosos donde se “bebe la sangre” y se “come la carne” consustanciada de sus avatares…

Carcasonne

Carcasonne

Carcasonne

Carcasonne

Carcasonne

Basílica de Carcasonne

Basílica de Carcasonne

Recorriendo con José Luis Giménez sus callejuelas

Recorriendo con José Luis Giménez sus callejuelas

 La otra versiòn es producto del afán documentalista del también muy amigo (y protagonista de otro de los artículos por venir en esta saga), Josep Bello, quien cuenta (y cito):

El poeta Victor Balaguer rescató un fragmento del canto “LA MORT DEL LLOP” compuesto por el pueblo tolosino en 1218 para celebrar la muerte de Simón de Montfort:

Montfort es mort!
Es mort!
Es mort!
Visca Tolosa
ciutat gloriosa
e poderosa!
Tornats son lo paratge e l’honor.
Montfort es mort!
Es mort!
Es mort!
Provenza bella,
del mon estrella
llum e centella,
ets spill de virtuts e d’amor.
Montfort es mort!
Es mort!
Es mort!

Que a “ojo” se podría traducir: LA MUERTE DEL LOBO – !Montfort ha muerto! ¡Ha muerto! ¡Ha muerto! – ¡Viva Toulouse – ciudad gloriosa -y poderosa! – Han vuelto la alcurnia y el honor. – !Montfort ha muerto! ¡Ha muerto! ¡Ha muerto! – Provenza hermosa, – del mundo estrella – luz y centella, – eres espejo de virtudes y de amor. – !Montfort ha muerto! ¡Ha muerto! ¡Ha muerto!

¿A qué se debe esta alegría por la muerte del jefe militar de la cruzada? Occitania era posiblemente la tierra más civilizada y tolerante de la época.

Al sur estaba la corona de Aragón, que aunque compartían la lengua (entonces, después de la cruzada el occitano se dividió en muchas lenguas y dialectos) y estaban muy emparentados, estaban más dedicados a la espada que a la pluma. Los intelectuales catalanes, casi siempre terminaban en Occitania. Y buena parte de los europeos; Ricardo Corazón de León, por ejemplo, fué trovador occitano, vivió siempre que pudo y finalmente murió en Occitania (los libros de historia dicen que vivió y murió en Francia, lo que habría hecho montar en cólera al bueno de Ricardo).

En el norte era peor. Los franceses no compartían las costumbres corteses ni la lengua. Estaban habituados a unos dirigentes ferozmente autoritarios e intransigentes. Y con la cruzada, que les permitía cometer todo tipo de atrocidades con el beneplácito de Dios…

Imaginaos como se sintieron los civilizados occitanos, que eran víctimas de una cruzada precisamente por haberse negado a entregar a sus vecinos “herejes”, cuando vieron que Simón de Montfort apresó a cien ciudadanos de Bram, un pueblecito que había conquistado casi sin lucha, les cortó la nariz, las orejas, el labio superior y les sacó los ojos, excepto al último, al que le dejó un ojo, para que guiara a los demás en un viaje de exhibición por la comarca. Y todo esto sin motivo, simplemente para causar terror psicológico.

Personalmente no he estado en Carcasonne, y no sabía nada de la supuesta tumba de Simón de Montfort. Buscándolo por Internet he encontrado esta web en francés que parece bastante seria: http://bbcp.pagesperso-orange.fr/francais/cite/basilique/basilique.html
Explica que la basílica de Saint-Nazaire, románica en tiempos de la cruzada, fué parcialmente destruída y reconstruída en estilo gótico, combinando armoniosamente románico con gótico, cosa bastante difícil de lograr. En el apartado “La Pierre du Siège”, cuenta que Simón de Montfort fué muerto en el sitio de Tolosa el 25 de junio de 1218, su cadaver llevado a Carcassonne y sepultado en la iglesia de Saint-Nazaire. Sus restos fueron exhumados tres años más tarde y llevados a un monasterio cerca de Montfort-l’Amaury (Seine et Oise). Es posible que la piedra llamada “piedra del sitio”, descubierta en 1835 por Mérimée en la basílica, sea uno de los pedazos de la tumba del jefe de la cruzada albigense. También dice que el cenotafio que está al lado de la “piedra del sitio”, supuestamente de Simón de Montfort, es falso.

La “piedra del sitio”, evidentemente esculpida por los vencedores, muestra el arma manejada por mujeres que acabó con Simón de Montfort, su alma guiada al cielo por un ángel, y su cuerpo en una camilla. http://medieval.mrugala.net/Architecture/France,_Aude,_Carcassonne,_Basilique_Saint_Nazaire/

(fin de la cita)

Según la versiòn de la web francesa, entonces, los restos de Montfort no estarían hoy en la tumba. Aún en el caso que así fuera (de lo que no estoy convencido), lo que quiero traer aquì a colación es el extraño ritual asociado a sus exequias. Extraño, muy extraño, para quien fuera la persona de confianza del Vaticano en la Cruzada cátara y quien fuera obispo de esa iglesia….

Simbolismo de la “yegua blanca”

          Robert Graves ya había señalado –y es recurrente en los estudiosos de esa mitología- que la Gran Diosa o Diosa Madre era, entre los celtas, llamada “la Yegua Blanca”. De allí que el ritual mortuorio de hervir el cadáver del rey con el de este animal en un gran caldero, sepultar las osamentas y comer la carne hervida de ambos tenía un doble, poderoso simbolismo: por un lado, como ya señalé, la consustanciaciòn antropofágica (se adquiere cualidades del rey, que por lo menos en esos tiempos, llevaba, por heredad o logro personal, la “marca” de los dioses en su cuerpo), y por otro la incorporación del símbolo, que es la expresión terrenal, de lo divino. A la vez, al “mezclarse” la carne del rey con la de la yegua se llegaba al momento alquímico de equilibrio entre los opuestos y complementarios, ya que la naturaleza hermafrodita del alimento así preparado “sembraba” su naturaleza en los comensales.

 No hay referencias que en las exequias de Simon de Montfort se haya mezclado su cuerpo con el de un animal, pero sospecho que sin duda ese ritual no se llevo a cabo a la vista de todos y así como de su naturaleza quedó sólo el recuero oral de terceras personas, es posible que se hayan perdido u omitido algunos “detalles” quizás demasiado chocantes para el espíritu de la época.

La pregunta obvia es: ¿qué era Simon de Montfort, después de todo?. Yo tengo mi propia hipótesis: un celta “converso”, mercenario al servicio de unas autoridades mundanas que despreciaba (por representar la estirpe que les había arrasado en el pasado) y unas espirituales que aborrecía. ¿Qué mejor a sus intereses, qué más maquiavélico que cometer horrores genocidas en su nombre, es decir, en nombre de una religión que despreciaba, para estigmatizarla de cara al porvenir –y quizás, con el propósito también que tanto espanto pusiera a las generaciones venideras en contra de esa creencia?. Así, este “terrorista” infiltrado obtenía un doble propósito: por un lado, su enriquecimiento personal, por otro dejar a la historia el recuerdo trágico de una Iglesia asesina…

 

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EL GRIAL DE LA BÚSQUEDA

Posted by Gustavo Fernández en 21-05-2012

Cuando la búsqueda del Grial se transforma en…

EL GRIAL DE LA BÚSQUEDA.

Desde la pequeña iglesia de un cura inopinadamente famoso por el Secreto que encontró (y guardó), a una bandada de simpáticas aves condenadas a un retiro monástico inesperado, desde la extraña tumba de un asesino de Cátaros a una larga ristra de “coincidencias significativas”: el camino suele estar constelado de sorpresas para el ojo avizor.

 

Como anticipo y necesaria introducción a este trabajo, sugerimos leer:

“El idioma de los ángeles”

https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2012/04/12/en-busca-del-idioma-de-los-angeles/

 “Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”

https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2011/12/26/templarios-y-gnosticos-de-palestina-a-la-patagonia-la-pista-francesa/

            Inevitablemente, al regreso de cada viaje uno enfrenta –o, cuando menos, a mí me ocurre- la angustiante situación de intuir que por mucho esfuerzo literario que hagamos, lo que llegará a nuestros lectores será un pálido reflejo de lo vivido. Resignados que estamos a esta pauperización expresiva, se impone establecer algún orden, un criterio de prioridades, una minuta de conclusiones. Sírvase entonces el paciente lector ser el Teseo de su propio Laberinto, siguiendo el hilo de Ariadna de los artículos que vendrán.

Primera señal

 ¡Moveos!. ¡Moveos! –la imperativa demanda en la voz del amigo José Luis Giménez [1] nos arrastraba en tropel por las estrechas callejuelas del barrio gótico de Barcelona. Aún no hacía un día que con mi mujer Mariela habíamos desembarcado en la bella ciudad catalana y había bastado un almuerzo con los amigos locales del Centro de Armonizaciòn Integral para que surgieran varias ideas que agotarían nuestros pulmones y robarían horas a un innecesario descanso en los días por venir pero, qué va, para eso habíamos viajado a Europa.

Gustavo y José Luis


 

No, no estoy cumpliendo ninguna promesa. Sólo haciendo una panorámica.

“Calle de los Templarios” en el barrio gótico


 Nuestro amigo estaba empeñado en que hiciéramos un meteórico tour esotérico por las mágicas callejuelas, aprovechando así para conocer cada lugar que podía ser de interés para mis reflexiones. Al otro día y con su cálida mujer, Maricarmen, seguiríamos corriendo, pero esta vez a más de cien kilómetros por hora tras el volante a lo ancho y largo del Languedoc. Esta vez, partimos de la Catedral de Barcelona, recorriendo el templo y su claustro monástico, con un atrio donde Saint Jordi (San Jorge) renueva la energetizaciòn de un agua que fluye de una corriente subterránea desde época inmemorial. Con respeto dejé que mi boca se aproximara al varias veces centenario grifo y bebiera de ese agua, más por empirismo que por devociòn, más por sed de conocimientos que física. De reojo, todavía seguìa la marcha còmica de las trece (sí, 13) ocas que desde el medioevo se crían y medran en ese claustro. Ah, sí. Porque esta es toda una historia. Desde tiempos medievales, nadie sabe a ciencia cierta por qué, en la Catedral de Barcelona, más bien en el monasterio adjunto, se crían trece ocas. Cuando alguna muere, los monjes ocultan a las demás el tiempo que sea necesario hasta que nazca una nueva, vuelvan a ser 13, y se las libere en el atrio. No van al mercado a comprar otra, no. Simplemente los animales “salen del plató” hasta que la natural procreación suma un nuevo ejemplar. Si esto es cierto, esos trece animales que yo miraba eran descendientes consanguíneos de múltiples generaciones condenadas al cómodo encierro entre esas paredes (y quizás víctimas de alguna cuidadosa selecciòn genética que reducìa la nefasta posibilidad que, en algún momento, sólo hubiera treces machos o trece hembras).

Las ocas

Minutos después bajábamos a la cripta de Santa Eulalia, mártir cristiana local que es patrona de la ciudad, pero no puedo negar que mi mente seguìa en otra cosa. Había aquì tres símbolos: oca, número 13 y consanguinidad.

 

Muchas veces me he preguntado porqué la significancia histórica del número 13. Si remitiera a Jesús y sus 12 apóstoles, pues debería ser un número de “buena suerte” (de “mala” porque luego de la Última Cena las cosas siguieron como siguieron es una contradicción: eso significaría que Jesús no tenía control y conocimiento de lo que vendría después. Y si –siempre y sólo siguiendo la tradición o leyenda cristiana- lo sabía y lo quería para que se completara su misiòn, pues bien, el número no podía ser más afortunado. Me “cerraba” mucho más la otra versiòn: la que remitìa a un nefasto viernes 13 de octubre de 1307 cuando a través de toda Europa son capturados los Templarios, con el final por todos conocido. Si nos extraña que ese suceso arcaico haya quedado impregnado a tal punto en el Inconsciente Colectivo que por asociación aún hoy ve a todo “viernes 13” como teñido de malignidad, sólo deberíamos imaginar qué pasaría si hoy, en un solo día, por orden y mandato de algún alto poder todos los máximos empresarios, economistas e intelectuales del mundo fueran encarcelados a la vez… Por consiguiente, creo que toda referencia al 13 se vincula, necesariamente, con el final Templario. Y siendo un final abierto, entonces, señala con un dedo lo que vino después.

 La oca. Bichito simpático. Protagonista de un juego que parecería un frívolo divertimento si no admitiera otras lecturas. En efecto, el “Juego de la Oca” tiene aristas muy interesantes. Veamos algunas.


Antiguo juego de la oca

 En primer lugar, es una espiral. Por lo tanto, evoca al Laberinto, Se sabe que era muy empleado entre los Masones primigenios así como los Templarios (otra vez) pues las vicisitudes de sus casilleros remitían a las pruebas que el Adepto debía afrontar a lo largo del camino de la Vida. En algunos casos, se lo ha empleado asociado a “postas” en el Camino de Santiago. El Destino –representado en el azar del dado- pende a lo largo del juego (de la vida) sobre nuestras cabezas, y si bien en ocasiones no podemos escapar a él, en otras podemos “elegir”.

La casilla de la Muerte no es la 13 –como se esperaría si se le vinculara al Tarot, lo cual, de todas maneras, sería una interpretación simplista: en Tarot la “Muerte” sólo es una brusca transformación a otro estado de cosas- sino la 58, números que sumados entre sí, lógicamente, dan 13. Lo que advierte al lector que es necesario la lectura numerológica –es decir, simbólica- de aquello donde se está jugando.

Encontraría la espiral nuevamente en otras instancias de este viaje, así que recuérdenla en los días por venir. Por ahora, y regresando al juego de la Oca, señalo que tiene 63 casillas pero, claro como un “viaje” no comienza de la nada sino siempre tiene un punto de partida, son 64 (63 + 1 “oculta”; en Numerología antigua, siempre se “restaba” un número en honor a Dios). Y 64 son los escaques del ajedrez (otro juego místico si los hay) y 64 los hexagramas del I Ching.

Pero volviendo a la espiral del Juego de la Oca, eso lo había visto en otro lado también y un esfuerzo de memoria lo trajo a mi mente: preparando este viaje, había visto y revisto el mapa de París, punto final de nuestro viaje, para memorizarlo en sus detalles generales. Y París –cuando menos, su “casco histórico”- es una reproducción geográfica del juego de la oca, a saber:

 

la espiral de París

 

Templarios. París. ¿Es gratuito que el Louvre esté en el casillero 1 (perdón, en el “quarter” 1)?. Ignoro qué supo haber habido allí en el pasado, y experimentaba cierta decepciòn pues esperaba que la casilla 1 coincidiera más bien con Notre Dame –relegada a un modesto casillero 4- cuando recordé que si bien no sé en el pasado, pero en tiempos muy presentes el Louvre ha sido excusa para dejar grandes hitos esotéricos…. Me refiero a sus pirámides, la gran, famosa, de cristales, sobre la que supe escribir:

 “SIEMPRE CREÍ QUE ERA UN MITO URBANO aquél que decía que la pirámide de cristal del Louvre tenía 666 cristales (emparentando esto con ciertas inclinaciones ocultas -u ocultistas- de François Miterrand (quien, a propósito, visitó Rennes-le-Chateau). Pero cuando estuvimos allí, los contamos: son 654. Si tomamos el área que hace de puerta de acceso, claramente caben otros 12 cristales, con lo que suman los benditos 666. ¿Cuál es la probabilidad matemática que “por azar” un número tan simbólico sea el necesario para cubrir esta estructura?”

 

Pirámide del Louvre

 En contra de lo que parece ser una errónea interpretación extendida, las otras pirámides significativas (no las tres pequeñas que acompañan a la mayor ya ilustrada) son la gran pirámide invertida de cristal, que no está debajo de la mostrada –acceso principal al museo- sino a unos setenta metros, sobre el centro comercial –no he contado sus cristales- y casi coincide con otra pequeña, de material, como se aprecia en esta foto:

Antipirámide y Pirámide Refleja del Louvre

 Las autoridades siempre han restado importancia a estas extrañas construcciones, reduciendo todo a explicaciones “estéticas”. Cuesta aceptar que no hay otros motivos –cualquiera que haya estudiado Piramidología tendrá muy en claro el concepto de “antipirámide” y “pirámide refleja” al ver estas imágenes, más aún, cuando el propio François Miterrand, a la sazón presidente de Francia bajo cuyo mandato se realizaron las mismas, tenía aficiones esotéricas e, incluso, tuvo su tiempo para visitar Rennes le Chateau, su iglesia y su demonio Asmodeo.

A la izquierda, Miterrand, a la derecha, Asmodeo, favor de no confundir aunque los perfiles sean tan parecidos

La consanguinidad. El tercer mensaje del enigma de las ocas. Era importante, imprescindible, casi se diría que la presencia de aquellas en el claustro no tendria razón de ser sin esta condiciòn. Y si lo hilvanamos con Templarios + París habla de una “razón de sangre” importante para la historia francesa… pero con el depositario del conocimiento en España….

La fuente de Saint Jordi

 
Una cuestiòn de sangre. Donde los Templarios tenían que ver, así como el Camino de Santiago que comenzaba en París… Imposible describir mi estado de ánimo, ¡y sólo había pasado un día desde mi llegada!. Pero ya estaba detrás de algo grande. Si a través de la historia los “Guardianes de la Luz” habían logrado dejar estas “marcas” en distintos sitios y momentos para ojos atentos, ello significaba que aún podríamos rescatar buenas premisas para seguir mi investigación. Pedante y soberbio, en algún momento creí que no encontraría cosas más significativas que este “código animal” y podría dedicarme a descansar y disfrutar del paseo. Qué equivocado estaba…

 (Continuará)


[1] Escritor, investigador y bellísima persona. Invocaremos su nombre (esperamos que no en vano) numerosas veces en éste y los trabajos por venir. Ver su blog http://www.jlgimenez.es/

Posted in Arqueología Revisionista, Esoterismo, Los Illuminati, Política y Esoterismo, Psicología Esotérica | Etiquetado: , , , , , , , | 12 Comments »

 
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