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LO SAGRADO FEMENINO

Posted by Gustavo Fernández en 25-10-2016

botticelli-venusEs posible que sólo haya una cosa más grave, para un escritor, que no ser comprendido, y eso es ser mal comprendido. Muy especialmente cuando la riqueza propia de una idea puede impulsarnos a diversificar el pensamiento en distintos niveles, todos diferentes, todos interactuantes, y el lenguaje busca, infructuosamente, honrar con testimonio de esos devaneos. Sólo por este motivo decidí simplificar al máximo estas reflexiones, en la tranquilidad de saber que, bondad de mis lectores mediante, siempre podré regresar a ellas para ampliarlas.

Entre los distintos y estimulantes matices de la vida que vivimos, no es para mí menor el empoderamiento de lo femenino, recuperando así –si por vías armónicas o no es tema opinable- los espacios (por lo menos, algunos) que el machismo patriarcal les privó durante milenios. Un proceso que, estoy convencido, va mucho más allá (en efecto y persistencia) de una mera “moda intelectual”. La fuerza de lo Femenino llegó para quedarse.

Inevitablemente, toda acciòn provoca una reacciòn y ésta, también inevitablemente, es en sentido contrario. Cómo se manifiesta lo dejo a la apreciación de los lectores, toda vez que sólo repasarlos excedería con mucho el alcance de este artículo. Y no me refiero aquí a una supuesta “reacciòn defensiva” del machismo, sino al perjuicio que a lo Femenino puede ocasionarle cierto fundamentalismo. Algunos círculos femeninos que, en el proceso de recuperar su dignidad histórica, acentúan la “superioridad” de la mujer sobre el hombre. Rogativas para que, por fin, se acabe la sociedad “patriarcal” (y ser reemplazada por una sociedad… ¿matriarcal?). Apoteosis de la placenta.

Va de suyo que toda postura que, acudiendo a los “argumentos” que se plazca, defienda una “superioridad” de género, nos habla más de deseos de venganza y sublimación de resentimientos y una vuelta de los términos de la ecuación que con el tiempo acumulará más de lo mismo. Por si no queda claro: se trata de integrar los opuestos, de sumar las complementaridades. Y pienso (sólo expreso aquí mi humilde parecer) que ni la exacerbación ni la victimización puede cumplir sanamente esos objetivos. Voy a ejemplificarlo con la crónica periodística y policial diaria.

Vivimos en Argentina estos días el aire refrescante de multitudinarias marchas populares que, bajo la consigna “Ni Una Menos”, denunciaban el hartazgo de una sociedad frente al sadismo irracional de los femicidios. En estos mismos días, se multiplicaron horrorosamente episodios de los mismos. Cualquier texto básico de psiquiatría nos dirá que, inevitablemente, la mayor exposición pública de un tema sensible “dispara” las psicopatías de algunos individuos. También podríamos decir, aquí, que este tema está generando una “carga egregórica” (y ya hemos debatido este punto; cuidado con quien, siendo consciente de ello y conociendo los métodos, use esa energía a favor de sus propios intereses). Lo que también debe entenderse es que la vilipendiada pero inexorable Ley de Atracciòn (que, mal que les pese a los panrrefutadores militantes de siempre, es una Constante Universal), lo “semejante atrae lo semejante”, opera en ambos sentidos…. Y provoca más de lo mismo. ¿Estoy queriendo decir que no debe hablarse de los femicidios?. Por supuesto que no estoy diciendo eso. Pero no me negarán ustedes que hay un regordeo sádico, a veces irresponsable, mercantilista y en última instancia perverso cuando con la excusa de la “información periodística” se hace foco (metafórica y literalmente) en las manchas de sangre.

Teresa de Calcuta dijo: “No me inviten a marchas contra la guerra. Cuando organicen una Marcha Por la Paz, avísenme”. Clara expresión de quien conocía con idéntica, meridiana claridad el peligro de una mal aplicada Ley de Atracciòn. Insisto: equivocados estamos todos si creemos que los individuos y la sociedad mutarán favorablemente, depondrán actitudes y conductas colectivas y reprimirán patologías individuales. Otra vez, la exacerbación de lo anecdótico y la “hipervictimizaciòn” provocan el efecto contrario. El olor de la sangre atrae a los depredadores.

Por todo eso es que estoy convencido que mientras la Justicia (en todos sus estamentos y con todos sus instrumentos) debe acelerar y proceder con más ética moral que legal, el colectivo (todos nosotros) comprender que los Cambios (así, con mayuúscula, casi con naturaleza cuántica en lo que a géneros se refiere) no sobrevendrán con lo anecdótico (por terrible que ello fuese) sino con la construcciòn de lo Simbólico y lo Arquetípico. Hablándole, directamente,m al Inconsciente Colectivo de la Humanidad. Acompañando a los hombres a reconciliarnos con nuestra Feminidad interna y a las mujeres con su Masculinidad interna. “In lakesh, Hanah’ken”, el ancestral saludo maya, habla de esto también. “Tu eres mi Otro Yo. Yo soy tu Otro Tú”.

Y es por ello que estoy convencido, también, que esa violencia sádica e irracional se “descomprimirá” cuando a todos los públicos, todas las generaciones, las idioticemos menos con el televisor y les relatemos, más, la verdadera historia de María Magdalena y Jesús, esa historia que, ladinamente, ciertos academicistas y clérigos han tratado (y tratan, ¡si supieran ustedes cómo siguen tratando!) de ocultarnos.

Lo Sagrado Femenino es hoy una verdad pública, aunque muchos aún no tomen consciencia. Es, por lo tanto, una verdad “exotérica”. Que como toda verdad, oculta su antítesis, una verdad “esotérica”: lo Sagrado Masculino. El subtítulo del ficticio libro que el ficticio historiador Robert Langdom (sí, el de “El Código Da Vinci”) debió haber escrito.

778a-yin-yang_smEl Símbolo habla del complemento de los opuestos. Sólo hay Totalidad cuando lo “yin” se integra con lo “yang”. Pero en lo Yin está el “joven Yang”, y en lo Yang está el “joven Yin”. Éste y la Dualidad Arquetípica nos remiten a lo mismo. Por ello, la pareja María Magdalena – Jesús trasciende el debate menor de su historicidad y se transforman en Imagen de la Totalidad. Y siendo tal, nos dicen que esa Totalidad anida en cada uno de nosotros, en cada una de nosotras.

“Haremos al hombre a Nuestra Imagen y Semejanza”.

De eso se trata, precisamente.

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Incómodas reflexiones sobre remotos extraterrestres, reyes-sacerdotes y geopolítica actual

Posted by Gustavo Fernández en 25-11-2015

El archiduque Johann Salvator von Habsburg (de la casa real de los Habsburgo) renunció a sus títulos y honores en 1889. Se recluyó en Rennes Le Chateaux, nada menos, donde el cura Bérenguer Saunièré había accedido a misteriosos secretos centenarios que aún se discuten. “Murió” oficialmente poco después, pero como muchos maestros del conocimiento secreto decide “morir” para el mundo y, con renacida identidad, reconstruirse en otra vida. Para esta nueva vida, llamándose Jean Orth, elige la Argentina.

Jean Orth, el ex archiduque, conocía el secreto: Jesús no había muerto en la cruz sino, sobreviviendo a la misma, había emigrado con su mujer (conocida a través de los tiempos como María la de Magdala; la Magdalena) y su hija al sur de Francia donde, asentada y protegida la familia, parte luego él hacia el norte de la India a la búsqueda del conocimiento de Agharta con el fin de consolidar su legado que hasta entonces, más allá de la historia oficial, era más político que espiritual. Jeshua ben Josef, Jesús, hijo de José, de la casa de David y la tribu de Judá, era un rey-sacerdote sin reino y sin religión, heredero genético de una primitiva manipulación no humana para producir una estirpe de terrestres gendarmes de otros terrestres, un ente no humano, no terrestre, quizás no físico, cuyo verdadero nombre era la pronunciación aproximada de “Yehow” (demostrado está hace rato que era una “deidad ctónica” de quien Jetro, el suegro de Moisés, era sacerdote). Este grupo —cuya pureza racial estaba asegurada por la íntima convicción que instrucciones divinas imponían la segregación de los “goim”— sabe que es sólo cuestión de tiempo que una limitada numéricamente pero poderosa geopolítica y económicamente sociedad secreta, el Priorato de Sión (quien salga a afirmar que el mismo “es un fraude” sólo muestra con esa conclusiòn qué efectiva fue la manipulaciòn de la informaciòn), entronice en los Estados Unidos de Europa a un descendiente sanguíneo de aquél que, por carácter transitivo, aparecerá ante los “gentiles” como uno más, cuando en realidad responde a una programación arquetípica que los propios judíos, en su gran mayoría, desconocen a sabiendas. En las sombras, un poder detrás del poder —los Illuminati— conoce este entresijo y perpetúa en el mundo material la alianza con beneficios recíprocos hecha con inteligencias de Fuera de nuestro común Tiempo y Espacio.

Porque, ¿es sólo una casualidad que esa sociedad secreta elija, precisamente, llamarse Priorato de Sión, y “sionismo” sea la expresión politizada y segregadora del judaísmo?.

Sobre Pedro (petrus: piedra) se funda la Iglesia cristiana. Todos los evangelios vuelven constantemente sobre la categoría fundacional de una piedra. En el 2004 excavan la torre Magdala, en Rennes le Chateau, mandada construir por el padre Sauniéré, y donde el radar de profundidad hacía presumir la quizás presencia de un arcón con documentos o un cofre con tesoros… sólo se encuentra una piedra, cúbica y basta, que los arqueólogos dejan a un lado enfadados frente a las cámaras mismas de televisión del mundo entero. Jesús, la piedra angular del Templo, la Roca kaabade Sión. La roca cúbica de la obra masónica. El “sarcófago” de la Gran Pirámide (también quebrado en un ángulo, para simbolizar que la tarea humana puede aproximarse a la perfecciòn divina, pero nunca igualarla). Pero también la Kaaba islámica que, además, es meteorítica reafirmando su procedencia de los cielos.a propósito, en la Kaaba se encuentra una roca, presuntamente meteorítica, guarnecida en un relicario de plata…. sospechosamente similar a una vagina. Dice el Islam que “llegó de Venus”. ¿Extraterrestre o un guiño a la Diosa?). Y de los “cielos”, de “arriba” desciende según la tradición una energía que, ingresando en nuestro campo áurico a través del “chakra” coronario, vitaliza nuestro cuerpo energético. Jesús, el rey-sacerdote, se perpetúa en el tiempo a través de la dinastía merovingia y se han encontrado cráneos de monarcas de ese linaje que muestran en la coronilla lo que parece ser una incisión o agujero ritual. Incisiones parecidas se encuentran en los cráneos de sumos sacerdotes de los primeros tiempos del budismo tibetano. La tonsura clerical posterior, aun hoy, es un residuo de la práctica merovingia, lo cual expresa muy claramente que algunas personas en el Vaticano no sólo conocen su funcionalidad energética sino que la aprueban y estimulan, privando al común de la gente de esta información. Y si dos o más personas comparten un conocimiento y lo esconden a sus congéneres, es el germen de una conspiración del silencio.

Los merovingios eran llamados los “reyes brujos”. Se los consideraba capaces de curar por imposición de manos, siendo iniciados en ciencias arcanas y dignos rivales de Merlin, su contemporáneo por otra parte. Estas propiedades ¿genéticas? desaparecían si se interrumpía la secuencia de transmisión sanguínea, ya sea por parte de padre o madre (lo que explica tantos casamientos interparentales en Europa hasta época reciente, buscando reforzar esa cualidad genética) y de allí el origen del atributo “divino” de la nobleza. Una nobleza que históricamente es calificada como de “sangre azul”, curiosa particularidad fisiológica que pone manifestamente de relieve la intervención artificiosa que hace a estos humanos no tan iguales a otros humanos.

De manera que tenemos aquí dos posibles lecturas: o los reyes merovingios (y sus descendientes legítimos, que aún existen) son la continuidad de Jesús, hijo de Dios, y la realeza tiene derecho espiritual a reivindicar el poder temporal aún hoy, o cierta nobleza desciende de Jesús, rey-sacerdote sin poder pero con la lucidez de comprender que su estirpe debía perpetuarse para imponerse en el mundo futuro, imposición temporal que sus seguidores aceleraron disfrazando la conquista política de revelación religiosa. Y la experiencia religiosa camuflando un programa diseñado desde tiempos inmemoriales para controlar (al decir de Salvador Freixedo) la granja humana.

Si la historia del Priorato de Sión es cierta y Jesús tuvo descendencia, los cristianos deberían admitir la carnalidad de Jesús y hacerle descender un escalón de su “divinidad”. Sería, entonces, sólo un “avatar”. Pero las masas no lo comprenderían y ¿qué religión se beneficiaría (de las más importantes) por tener de suyo muchos profetas? (lo más parecido a “avatar” que la gente puede entender): los musulmanes. Recuerden cómo muchos grandes esoteristas (René Guénon, por caso) terminan volcándose al Islam (los propios templarios en secreto).

La "piedra negra" meteorítica

La “piedra negra” meteorítica

Pero si se disemina el Islam, la posibilidad de que la gente explore el camino de “avatares menores” también crece. El Islam, con su “despersonalización de imágenes” y su sensualidad, liberaría institucionalmente otras energías en la humanidad, más “eróticas” (ya que la represiòn sexual que tanto obsesiona a los cristianos es por definiciòn, “thanática”. Liberaciòn de enerde masas que bien puede ser el “alimento” de entidades no físicas). Entonces, hay que demonizarlo. ¿Quién mejor que un musulmán que desencadene tragedias en nombre del Islam (Osama bin Laden, DAESH)?. Pero, en este caso, hay pistas: “la base” (la traducción de “Al Qaeda”). Los grupos fanáticos verdaderamente musulmanes jamás dejarían de usar nombres sagrados, como Jihad, Hamas, Jezbollah y Al Fatah) y los atentados en los propios países musulmanes. Si la afirmación de George W. y sus acólitos fuera cierta, el Islam atacaría más en Occidente que en Oriente. Pero es exactamente al revés. Sólo que de este lado, la sangre tiene más televisión.

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El Logos Solar, Cristo y los Cátaros

Posted by Gustavo Fernández en 02-09-2015

El autor, en el Prat des Cremats, al pie de Montségur

El autor, en el Prat des Cremats, al pie de Montségur

Los caminos del Langedoc-Rousillón francés son maravillas sinuosas entre montes y bosques. Fueron jornadas donde la Historia casi me sepulta: Carcassone, Rennes-le-Chateau y ahora, hacia Montségur. El castillo en la alta peña, casi inaccesible, refugio de los cátaros, donde los nazis buscaron afanosa e inútilmente el Santo Grial. A mi lado mi mujer, Mariela, se extasiaba ante el paisaje, esos villorrios de casitas de dos plantas y techos rojizos que salpican aquí y allá el paisaje, mientras hablaba sin parar con Maricarmen, la señora de mi amigo el escritor catalán José Luis Giménez quien no apartaba su mirada de los mandos del auto en caminos harto conocidos por él. Yo, estirando el cuello, clavaba la vista en el horizonte, recortado entre montañas, anhelando el momento que apareciera el mágico castillo. Montségur, cantado por bardos y trovadores, respetado por los Templarios, tan legendario como el Camelot del rey Arturo…

16 de marzo de 1214. Es apenas el día siguiente al equinoccio de primavera cuando doscientos cuarenta y cinco “cátaros” bajan cantando del castillo de Montségur, en el Languedoc francés, donde durante meses resistieron el asedio de las tropas mercenarias enviadas por la Iglesia de Roma y el Rey de Francia, el que sería conocido alguna vez como “San Luis”. Cantando caminaron cuesta abajo el empinadísimo camino y cantando, tomados de la mano, aceptaron su destino: ser empujados, atados de a tres, de a cuatro, dentro de un gigantesco foso rodeado por una

Ascendiendo al castillo de Quéribus

Ascendiendo al castillo de Quéribus

empalizada donde hacía horas ardía una monstruosa fogata. Quemados vivos, así comenzó el principio del fin para la “herejía cátara”, en lo que hoy todavía se llama “Prat des Cremats” (“Campo de los Quemados”), en provenzal. Un fin que se externdería hasta 1256, en que cae su último refugio en tierra hoy francesa, el castillo de Quéribus. En el ínterin, persecuciones en masa, decapitaciones masivas (sólo en Bèziers, las tropas al mando del sanguinario Simón de Montfort masacraron a veinte mil habitantes, mucho de ellos que sin ser cátaros se habían negado a traicionar a sus vecinos, responiendo la orden del representante papal, Arnaud Amaury, quien ante la consulta de Montfort respecto a cómo reconocerían a los herejes de quienes no lo eran, respondiò aquella célebre frase: “Matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos”.

Pero, ¿quiénes eran los cátaros?

Está instalada la idea que eran llamados así por la palabra “khatarii”, en griego, que significa “puros”. Ellos simplemente se llamaban a sí mismos, cristianos. Y el resto del pueblo, cálidamente, los llamaba “les bones hommes” (“los hombres buenos”). También conocidos como “albigenses”, erróneamente interpretado esto por considerarse que su fuerte era la ciudad de Albi (lo que no es verdad; allí eran pocos y, de hecho, muchos nativos de Albi no tuvieron inconveniente en conchabarse como cruzados en su contra por una buena paga); al parecer el término se les empleaba en un juego de palabras con la pureza (“alba”: blancura, sinónimo de inocencia).
¿Cuál era su credo?. Ellos se consideraban herederos de Cristo, pero de un Cristo distinto al Jesucristo aceptado por el Vaticano. Fuertemente dualistas, consideraban que Dios, siendo puro Amor, no podía haber creado este mundo donde impera la maldad. Por consiguiente, el mundo debiò haber sido creado por el Diablo. Toda creación material,

Castillo de Montségur

Castillo de Montségur

nosotros mismos por caso, compartimos ese grado de maldad, por lo que Cristo no podía haber nacido de mujer, ni vivido como hombre, porque esa sola condiciòn lo habría hecho impuro. En consecuencia, ellos sostenían que Cristo, el verdadero, era una manifestación exclusivamente espiritual y divina, y que las historias sobre la vida de Cristo Jesús eran simples alegorías para ilustrar a las masas. Por lo tanto, cuestionaban la realidad histórica del Nazareno, y así explicaban, por ejemplo, las contradicciones que los mismos textos testamentarios presentaban. Además de esto eran pacifistas, vegetarianos (aunque se permitían comer pescado por el hecho de no nacer de una cópula) y totalmente desprendidos de ritos y de posesiones. Andaban por el mundo predicando su doctrina, poniéndose a trabajar por voluntariado con cuanto granjero, artesano, albañil encontraran en su camino sólo a cambio de algo de comida y un lugar caliente para pasar la noche. Se distinguían por un hábito azul o negro atado con una cuerda basta a la cintura y un mínimo de sacramentos y liturgias. Sólo la imposición de manos para curaciòn y el “consolamentum” a quienes se aproximaban a la muerte.
Su organización era sencilla: los “creyentes”, personas que llevaban una vida normal pero asistían a sus enseñanzas y cuidaban ser solidarios, pacíficos y vegetarianos, y los “Perfectos”, que vivían consagrados al servicio, en castidad y trashumantes.
Todo esto soliviantaba a la Iglesia, porque esa regiòn –con fuertes tendencias independistas, que se conocía a sí misma como “el país de Oc”, que hablaban y escribían una lengua propia, el occitano, con más afinidad con los reinos del norte de lo que alguna vez sería España que con la entonces paupérrima París, y, sobre todo, desconfiados de la dinastía de los Capeto –que estaba en el poder- justamente ellos, los occitanos, que se sabían herederos de los legendarios visigodos. Y la soliviantaba porque ponía en ridículo el propio afán de posesiones y poder del Papado, porque desnudaba a un clero absolutamente ajeno a las cuitas y necesidades del pueblo, sólo interesado en disfrutar su posición social y atenazar a los vasallos con impuestos.
Pero algo más violentaba a Roma. Los Cátaros poseían un secreto. Un secreto que podía hacer colapsar su hegemonía…

Ese secreto era, seguramente, lo que buscaban quienes sitiaron a Montségur. En un extraño gesto de misericordia que no tuvieron en tantos pueblos arrasados, los sitiadores ofrecieron respetar la vida de todos los ocupantes del castillo si renunciaban a su fe y abandonaban la plaza. En otro extraño giro, los sitiados pidieron un plazo, y, aún más raro si cabe, se les dio los quince días de plazo que pidieron. En el ínterin, está sobradamente demostrado que dos “perfectos” primero, y días después otros tres, escaparon descolgándose por los peligrosísimos precipicios que rodean al peñasco. Los primeros llevaban –se dice en los reportes del Tribunal de la Inquisiciòn- dos grandes bultos. Los segundos, un atado pequeño, “como del tamaño de un bebé”. Algunos han teorizado que podría tratarse de un “tesoro material”, lo cual es un error: de haberlo habido, en bienes materiales esos bultos no podían sumar tanto y, menos aún, valer la vida de quienes decidieron quedarse para que esos pequeños grupos escaparan. Más aún: descolgarse peligrosamente por esos abismos no sería posible con grandes y pesados bulos de riquezas. Seguramente se trataba de otra cosa: para unos, el Grial. Para otros, documentos de lo que entonces se decía “vox populi” y aterrorizaba a la iglesia católica: que María Magdalena había sido compañera y amante de Jesús, huido a las Galias y vivido allí, y que la dinastía de los merovingios –derrotados luego por los carolingios, quienes se hicieron con el poder-, los llamados “reyes brujos” por sus dones de curaciòn con las manos, eran descendientes sanguíneos de Jesús… Incidentalmente, recordemos que Bernard de Claravel, el cisterciense fundador de la Orden Templaria, fue enviaod al Languedoc a convertirles, y pese a ser tratado burlonamente y literalmente expulsado, siem pre hizo especial hincapié en que el proceder de estos “herejes” no sólo no era reprobable sino “imitable”. Fueron justnte otros cistercienses los que empujaron el genocidio en décadas posteriores, pero los propios Templarios jamás quisieron involucrarse en ello. Los Templarios, aquellos que menos de un siglo después del exterminio cátaro serían exterminados a su vez por razones presunta y extrañamente similares a las que justificaron la matanza albigense.

Delgadas ventanas del castillo perfectamente alineadas con los solsticios...

Delgadas ventanas del castillo perfectamente alineadas con los solsticios…

Sea lo que fuere, llama la atención el plazo pedido y acordado. Quince días, lo que permitiò a los cátaros pasar en el castillo el Equinoccio de Primavera que, ese año, cayó el 15 de marzo. Este es unos de los detalles que avalan mi teoría que el catarismo era algo más que “una herejía cristiana”. Eso, y el propio castillo de Montségur. Hace décadas ya que el famoso ingeniero y matemático Ferdinand Niel demostrò que sus muros y esquinas se encuentran perfectamente alineadas con equinoccios, solsticios y los “ortos solares”, es decir, el punto de salida del Sol en cada signo zodiacal.

Las alineaciones del castillo de Montségur

Las alineaciones del castillo de Montségur

Un castillo por demás extraño, muy extraño. Se sabe que toda la regiòn fue, desde tiempos inmemoriales, mágica y sagrada. Y se sospecha de anteriores edificaciones -hoy completamente perdidas- donde luego se levantara un castillo que difícilmente estaba concebido como residencia o resguardo de un gran número de personas. Un “castillo” más bien residencia de sabiduría que fortificaciòn…

Es que el Catarismo fue la herencia occidental y cristiana de las enseñanzas de Mani, un Iniciador, un maestro espiritual o “avatar” persa quien enseñara esa Dualidad de la que habláramos antes. Discípulo de Zaratustra (o Zoroastro) según la tradición, tomaban al Sol y al fuego como expresiones simbólicas de las fuerzas inteligentes que dominaban los espacios interplanetarios. Mani enseñó a sus discípulos que en esta “guerra cósmica” entre las Fuerzas del Bien y el Mal, tienen papel preponderante los “Logos planetarios”, llamados luego por los griegos “kosmokratores”, fuerzas espirituales inteligentes que son “regentes” de cada astro planetario; en nuestro caso, estaríamos protegidos por un “Logos solar” que encarna en cada ser humano una “chispa de Divinidad”: el Arquetipo Solar. Y Cristo –según entendían los cátaros, herederos del pensamiento “maniqueo”- no habría sido entonces una persona, sino el símbolo de esa “luz interior” que duerme en todos y cada uno de nosotros. Todos tenemos un “Cristo interno”, y está en nosotros, en nuestra conducta y obras, manifestarlo.
Aún hoy es para muchos difícil comprender –y mucho más, aceptar- esta doctrina, en tiempos donde el fetichismo religioso y esperar que la salvaciòn venga “de afuera” es dominante (y si no, miren a su alrededor…). Cómo no iba a ser, además de incomprensible, francamente escandaloso para aquellas mentes retrógradas que sólo entendían el lenguaje de la fuerza bruta y la satisfacción de los meros deseos materiales que ordenaron el exterminio de “los hombres buenos”…

Cualquier semejanza con la actualidad, aunque sea metafórica, quizás no sea coincidencia.

En mi perspectiva, la riqueza simbólica del Catarismo comparte con el Templarismo provocar un eco profundo cuya motivación nos resulta inconsciente pero es intensamente movilizadora. Ya lo escribì alguna vez: aún en estas tierras, tan lejanas en lo geográfico y cultural a aquellos territorios europeos de gestas históricas, uno dice “Templarios” y genera una curiosidad intensa aún entre quienes admiten, sinceramente, “no saber muy bien de qué se trata” (alguna vez comenté, por ejemplo, que en la ciudad donde radico –que no se caracteriza precisamente por una intensa y masiva tradición cultural- una conferencia mía sobre ese tema reuniòn un número de asistentes como seguramente otros pocos temas culturales e históricos han tenido en esta localidad). Lo mismo ocurre con otros íconos: El Grial, por caso. A fin de cuentas, ¿no ocurre lo mismo en muchos países con el rey Arturo, la Tabla Redonda, Camelot, pueblos muchos de ellos totalmente ajenos a la tradición cultural sajona?. Y también sucede con los Cátaros: muchos no saben bien de qué va el tema, pero experimentan una instintiva atracción por acercarse a ello.
Y esto puede tener sólo una explicación: que esos ítems codifiquen y resuenen con imágenes arquetípicas del Inconsciente Colectivo. Es en ese sentido que adquiere relevancia el Héroe Solar que duerme en cada uno de nosotros. Perseo, el caballero que rinde culto al “amor cortés” medieval, San Jorge, Cristo mismo, Quetzalcoatl, Pachacutec, Kon Tiki Wirakocha, Hermes Trimegisto, Beowulf, el Sigfrido de Richard Wagner, trascendiendo su realidad histórica (o no) son Héroes Solares. Paradójicamente (o no tanto, yin y yang laten en cada uno de nosotros, independientemente de nuestro sexo) lo son también Juana Azurduy, Juana de Arco, Rosa de Luxemburgo, Boudica, Hipatia. Y todo Arquetipo se realimenta cuando un contexto doctrinal –que es decir, un paradigma filosófico- lo acoge y estimula, es decir, lo despierta. Esos son los Cultos Solares, explícitos : desde los egipcios a los inkas, la adoración a un “sol” que sólo la frivolidad y superficialidad académica contemporánea puede suponer concebido por los ancestros como un dios por sí mismo, perdiendo la perspectiva que lo tomaban como símbolo manifiesto de otro Principio Sutil (el Logos Solar), o implícitos, donde detrás de la concepción de una Dualidad se esconde una completa cosmogonía, de fuerzas –ya lo citamos- espirituales en permanente antagonismo y con “territorialidades” manifiestas: son las “inteligencias espirituales” asociadas a los astros, los Logos, los Kosmokratores, los Genios Planetarios. Pero lo que podría parecer sólo un complicado panteísmo tiene honduras metafísicas: hay un Principio de Correspondencia que señala que emanaciones, reflejos, hálitos de esas fuerzas superiores espirituales duermen en la baja y densa naturaleza humana y –lo escribimos ya- está en nuestra Voluntad despertarles.

El secreto de María Magdalena. El Grial, improbable objeto físico. O los documentos que enseñaban a despertar el Héroe Solar particular. Cualquiera de esos elementos no sólo harían colapsar a la iglesia católica como la conocemos: sería una bomba de tiempo para los Poderes dominantes, por un colectivo de razones que he expuesto en otros trabajos. Por ello el exterminio cátaro. Pero el secreto sigue a resguardo. Y, cualesquiera sea su verdadera naturaleza, ya ha comenzado a develarse. La evidencia: todo cuanto se ha escrito, teorizado, fabulado, mentido o aseverado desde hace años sobre temas prohibidos durante siglos, ¿acaso no es evidente expresión que las pistas han abandonado los cenáculos crípticos donde estaban celosamente guardados?

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UNA EXTRAÑA HISTORIA DE TEMPLARIOS Y VIAJEROS EN EL TIEMPO

Posted by Gustavo Fernández en 08-06-2015

Ruinas del castillo templario de Opoul-Périllos

Ruinas del castillo templario de Opoul-Périllos

Como algunos de mis lectores saben, investigar los meandros de Templarios, Cátaros, la presencia de María Magdalena, consorte de Jesús, en Europa, el simbolismo del Santo Grial y la verdadera naturaleza de las enseñanzas del Cristianismo primitivo es una actividad que me está ocupando años, me ha llevado a recorrer tierras europeas en busca de cotejar fuentes y referencias en el terreno, intercambiar con otros especialistas de reconocida trayectoria mundial (forjando sólidos lazos de amistad con algunos de ellos) y, siempre, encontrar más preguntas que respuestas. Y en esta singladura aparecen historias, quizás colaterales a esos enigmas, quizás no, y uno no puede dejar de preguntarse cómo articularán –si es que lo hacen- en ese gigantesco rompecabezas sobre el que se construyó la historia de Occidente –y las implicancias para todo el mundo- de los últimos dos mil años. Ya escribiré sobre ese pico misterioso que es el monte Bugarach, en el Languedoc – Rousillón francés, que como nuestro Uritorco, el Shasta californiano, Montserrat en España, Machu Picchu y tantos otros es a la vez casi un “faro” para la aparición de OVNIs, refugio de un mitológico dragón y portal de mentadas ciudades subterráneas. Ahora, relataremos una extraña historia que se cruzó en nuestro camino.

Existe un pequeño, muy pequeño pueblo conocido como Opoul Périllos, en el distrito de Perpignan. Ochocientos

El monte Bugarach

El monte Bugarach

habitantes, apenas, y las ruinas de un castillo–encomienda Templario en sus afueras. Como tantos otros sitios que hemos caminado, el lugar es bucólico, agradable, pleno de historia y por qué no, leyendas. Y la de este pueblito en particular no es menor: se dice que donde se encuentra ese castillo se refugiaron María Magdalena y Jesús durante algunos meses.
Esta versiòn puede resultar ridícula a algunos lectores y francamente hereje a otros. Podemos discutir –quienes no somos cristianos claro, porque el resto está a priori condicionado por su propia creencia- la presencia o no de Jesús junto a su pretendida mujer en el sur francés: recordemos que según algunos historiadores –revisionistas, claro- habría descendido vivo de la cruz, su cuerpo convenientemente “secuestrado” luego de una pantomima de entierro y cuidado en secreto; pero habría fallecido de las heridas unas tres semanas más tarde. Otra corriente supone que partiò hacia el norte de la India, concretamente a la regiòn de Cachemira (donde al día de hoy el culto reverencial de Ysa Ussuf –el nombre de Jesús en esas regiones- y su sepulcro en Srinagar sigue siendo el epicentro de la devociòn de unas dos millones de personas que allá sostienen esa creencia). Algunos más, especulan que partiò hacia tierras americanas –donde la figura de Ce Acatl Topilitzin Quetzalcoátl, “aparecido” en Amatlán, Morelos, hace unos dos mil años, de aspecto y enseñanzas con tantas resonancias “crísticas”, da pábulo a esa teoría- y un número importante, como ya dijimos, entiende que se reuniò luego de un largo viaje por tierra, quizás años después, con su esposa, la de Magdala, en tierras celtas del Imperio Romano.
Todo esto es altamente discutible. Lo que no lo es, como dijimos, es la presencia de María Magdalena en el sur de

Posible cráneo de María Magdalena, en Saint Maximin (foto: José Luis Giménez, www.jlgimenez.com.es )

Posible cráneo de María Magdalena, en Saint Maximin (foto: José Luis Giménez, http://www.jlgimenez.com.es )

Francia. Habiendo llegado con las otras dos Marías –la de Betania y la Jacobea- José de Arimatea, su criada Sara y su hermano Lázaro a través del Mediterráneo, habrían atracado en lo que hoy es Saintes Maries de la Mer, vivido y predicado en Narbonne, Marsella y Saint Maximin muriendo y siendo en principio sepultada en esta última localidad, aunque luego parte de sus huesos –como reliquias- partieron con rumbo disperso. Mientras que el gran amigo e investigador catalán José Luis Giménez señala fuertemente a Tarragona como depositario de su cuerpo si bien su cráneo aparentemente aún está en Saint Maximin. De hecho, toda Francia tiene una devociòn increíblemente intensa hacia la santa y ni en ámbito profanos, ni religiosos, ni académicos se cuestiona –en esa tierra- la realidad histórica de estos hechos.

Bien. Pero como señalara, María Magdalena no solamente habría pasado por ese pueblito de Opoul-Périllos, sino que lo habría hecho en compañía nada menos que del propio Jesús (recordemos que existe una larga mitología, sostenidas oralmente de siglo en siglo, que apunta a que en cercanías del poblado de Rennes Le Chateau -antiguamente “Rhadés”, capital del imperio visigodo, los mismos que saquearan, con Alarico a la cabeza, la Roma inmortal- estaría el sepulcro del mismísimo Redentor). Verdad o mentira en la creencia de cada uno, lo cierto es que esa estadía de la sagrada pareja en Opoul-Périllos no la discuten en toda la regiòn. Y que habrían tenido como refugio una modesta choza construida precisamente donde, poco más de un milenio después, los Caballeros Templarios, en homenaje, levantaron ese castillo que hoy vemos en ruinas.Y bien, a esto, se suma este extraño dato.

En el año 2001, comienza a desarrollarse en Francia un proyecto, conocido con el nombre de “Proyecto Kéo”. Consiste en el lanzamiento de un satélite esférico, de unos 80 cm de diámetro, en una órbita excéntrica con la Tierra en uno de los focos, y un reingreso a la atmósfera de nuestro planeta planeado para dentro del 50.000 años. Bien, el Kéo –lanzamiento pospuesto por diversos motivos desde hace unos años, se llevaría a cabo antes de fin de este 2015- es un “arca del tiempo”, un reservorio de informaciòn en soportes de alta tecnología de todo lo que es la civilización humana, el aspecto de nuestros continentes, la clasificaciòn de nuestra flora y fauna global. Como otras experiencias parecidas ya llevadas a cabo, esta “cápsula del tiempo” busca contarle a nuestros remotísimos descendientes cómo es el mundo de hoy, en primer lugar. Pero en segundo lugar, lleva una propuesta inquietante: propone –visualmente, sonora y literariamente- a la gente del futuro que, en la suposición que ya han logrado el viaje en el tiempo, regresar, concretamente un 1 de mayo entre el año de lanzamiento y el año 2035, a un momento y lugar en la Tierra para contactar a los hombres y mujeres del pasado que apostaron a ese proyecto.
Y, ¿adivinen cuál es el punto en la superficie terrestre propuesto para la cita temporal?.

Acertaron. Opoul-Périllos.

¿Por qué?. Los responsables del proyecto simplemente sonríen cálidamente, se encogen de hombros y dicen que es un “lugar como cualquiera”. Quizás con ese hermoso paisaje, fácil acceso para los creyentes en el “contacto con el futuro” y a la vez suficientemente tranquilo… como para que, de ocurrir, dado que la “tecnología” que podría esgrimir los “crononautas” nos es desconocida, no poner en potencial peligro ningún gran centro urbano.
No sabemos –aún- si en el futuro realmente dominarán el viaje en el tiempo. El “Kéo” ni siquiera ha despegado, todavía, a bordo del “Arianne-5”, el cohete que Francia destina a este tipo de experimentos científicos. Ni siquiera sabemos si el “Kéo” sobrevivirá semejante periplo a través de los evos. Pero no podrán ustedes desmentir que es extraño, muy extraño, que con tantos lugares asaz más idóneos sobre la superficie del planeta sea, justamente, Opoul-Périllos el elegido para el encuentro con la humanidad (hipotética) del futuro. Y uno se pregunta, entonces, sobre las otras “historias” sobre Jesús. La de su origen, ni divino ni humano, sino pretendidamente extraterrestre… ¿o quizás, proveniente también del futuro?. ¿Y si fuera ésta, de éste modo, la tan mentada “Segunda Venida”?.

Addenda: el querido amigo Josep Bello (ya finalizada la redacciòn de este artículo) me pasa un dato cuando menos inquietante: el código postal de Opoul-Périllos es… 66600

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“El secreto de María Magdalena” (conferencia pública)

Posted by Gustavo Fernández en 30-10-2013

conferencia ma magda

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DE ANNUNAKI A JESÚS, SIGUIENDO LA RUTA TEMPLARIA…

Posted by Gustavo Fernández en 17-08-2012

            Este trabajo puede, cual literario gato de Schrodinger, tener diferentes destinos. El de la indiferencia es quizás –por el fárrago informativo de la Web- el más previsible y, tal vez, el más penoso. “Que hablan mal de uno es horrible –escribiò Oscar Wilde- pero hay algo peor: que no hablen”. Otros, seguramente, moverán con tristeza la cabeza de un lado a otro en intuitivo diagnóstico psiquiátrico. A algunos más, espero, interesará. Sea cualesquiera la opinión del lector, es un hecho que si me cuestionara el “qué dirán” sencillamente no escribiría lo que no hesito en definir como “mi propia teoría de campo unificado”. Como escribí en otro lugar, relaciona Annunakis con Jesús, avatares con reptilianos, portales con el culto a la Diosa, abducciones con rituales, catedrales góticas con psicología junguiana…

             En aras de la brevedad –penosamente, sé que en Internet, cada día, mucha gente escanea más con la mirada, y lee menos…- expondré lo que llamaríamos las “conclusiones provisorias” (si me embarco en tejer el hilo de razonamientos y exposición de evidencias, no sólo estaré plagiándome a mí mismo, por cuanto lo he escrito en otras ocasiones, sino que me perderé por las ramas de un umbroso bosque) sugiriendo vivamente la lectura de estos artículos previos, para encontrar los fundamentos y evidencias:

 “El Sancta Sanctórum del Grial (y otra pista sobre Templarios en Sudamérica)”

“El Santo Grial entre Cátaros y Templarios (Tercera y última parte)”

“El Santo Grial entre Cátaros y Templarios” (Segunda parte)”

“El Santo Grial entre Cátaros y Templarios (Primera parte)”

“Nazis a la caza del Grial en Argentina”

“El sublime rompecabezas del Santo Grial”

“La pirámide de cristal del Louvre: marca del anticristo o mensaje al futuro?”

“El arcano misterio de un cura millonario”

“Venas del Dragón: ¿camino de los ángeles?”

“El Grial de la búsqueda”

“En busca del idioma de los ángeles”

“Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”

 . Y descuento que lo más jugoso serán sin dudas, sus propios comentarios, los de ustedes.

 La hipótesis es ésta:

 1) Millones de años atrás, una civilización extraterrestre, a la que genéricamente llamaremos “Annunaki”, como parte de su propia expansiòn galáctica, decidió generar en este planeta una especie nueva, funcional a sus propios planes así como a lo de otras entidades no humanas (hasta aquì, nada nuevo, Sitchin dixit). Para ello, previendo que la natural evoluciòn de las especies se dirigía –como quizás lo ha hecho en otros cuerpos planetarios- a un epítome inteligente de naturaleza reptiliana (seguramente por evoluciòn del “Trodon”),  provocan la catástrofe “natural” que extingue a los grandes saurios.

"Trodón" o Stenychosaurus, a la derecha. A la izquierda, su posible evolución si no se hubiese extinguido.

“Trodón” o Stenychosaurus, a la derecha. A la izquierda, su posible evolución si no se hubiese extinguido.

¿Meteorito?. ¿Cometa?. Qué oportuno para los mamíferos, que encontraron entonces un “espacio vital” para desarrollarse que de otro modo no habrían logrado, por no dejar nunca el escalón de desayuno dinosaurístico. A fin de cuentas, la “ingeniería planetaria” necesaria para provocar un cataclismo como ese evento es menor para una cultura de aquellos alcances. Recordar aquí la persistencia de las leyendas sobre “hombres-serpiente” desde aquellos que en tiempos preiranios fundaron la “Orden de la Serpiente” devenida después en la “Orden de Melquisedec”, los “hombres-serpiente del sudoeste americano que ayudaron a los hopi a protegerse de catástrofes cósmicas, los “hombres-dragón” de la China prehistórica, etc.

2) Esas modificaciones genéticas habrían incluido la adaptabilidad de esos cuerpos entonces “humanos” a, en ciertas condiciones –de selecciòn previa, ambientales, etc.) de resultar adaptables para la manifestación a través de ellos de otras entidades, no físicas y extradimensionales, como “avatares”. Esas entidades, de orden evolutivo superior (superior en términos espirituales, es decir “metafísicos”, pero no por carácter transitivo necesariamente “morales”, sea lo que fuere que en nuestro contexto entendamos por Moral) insuflan periódicamente a nuestra especie con “cargas informativas” que enfocan el desarrollo evolutivo –si no biológico, sí intelectual, espiritual, social- en determinadas direcciones. Por cierto, algunos “receptores” lo son de entidades decididamente trascendente y proactivas, y muchos otros, de calidad, rango o “vibraciòn” inferior.

3) Esa “capacidad de asimilación” exige algunas condiciones, principalmente genéticas. De allí la importancia de los “linajes”, de ciertas transmisiones de autoridad conservadas en el seno de grupos parentales. La “sangre azul” de las metáforas de realeza retrotrae a esta “diferencia” genética. La arcaica relaciòn entre poder temporal transmitido sanguíneamente y poder “divino”, también. Luego, por supuesto, degenerado por razones políticas y econòmicas, como tantas otras cosas.

4)  Jesús incorpora uno de esos seres. Es Avatar. Podemos asimilar también a tantos otros guías espirituales, pero lo señalo como ejemplo obvio de lo que culturalmente se acepta como identidad divina en el hombre. Su continuidad de linaje –es de la casa de David, por lo tanto y aunque se nos oculte, rey de Palestina por derecho sanguíneo- le permite “sintonizar” esas entidades extradimensionales.

5) Ser “vehículo” de esas entidades no queda restringido sólo a unos pocos que son, cuando menos, “receptáculos” de entidades particulares. Otro universo (nunca mejor empleado el término) de entidades, discutamos luego los “porqué” necesitan acceder a través de cuerpos humanos a este mundo tetradimensional. Y para procesar eso, allí tenemos las abducciones pretendidamente extraterrestres.

6) La activaciòn de esa cualidad de sintonìa se vincula con una tecnología espiritual, donde la Geometría Sagrada, ciertos rituales –entendidos no como actos devocionales sino como operaciones que en el plano físico operan, por principio de Correspondencia, cambios en los planos sutiles, por eso los rituales ocultistas abrían portales dimensionales- la operación consciente de puntos de “energia telúrica” (en puridad, puntos geográficos donde se establecen amplificaciones de esos portales por la naturaleza electromagnética del lugar) y la alineación con la “Diosa” interna. El “Ánima” y el “Ánimus” de cada hombre, de cada mujer, es la dualidad microcósmica de esa dualidad Macrocösmica que debemos recuperar si queremos incrementar la percepción de esos planos. Así, a través del “ritual exterior” a la Diosa acompaña, sincrónicamente, el desarrollo de la “diosa interior”. Que en el hombre será el reconocimiento y aprovechamiento de su “joven Yin”, su lado femenino, y en la mujer la recuperaciòn de un espacio sagrado que despierta su “joven Yang” su lado masculino.

7) Intuyo que este Conocimiento estuvo a punto de “eclosionar” en el siglo XI. Ante el contraataque de ciertos grupos de poder (que se perpetuarían en el ideario colectivo de nuestros tiempos con el nombre de “Illuminatis”) hubo grupos muy activos en preservarlo. Simbólicamente, se le conociò –ya en tiempos más o menos modernos- como el Grial. Cátaros y Templarios fueron sus depositarios, así como las Órdenes que apoyados en la Geometría Sagrada construyeron las catedrales góticas, pensadas como amplificadores psíquicos. En los últimos siglos, ante el avance de una dialéctica materialista-consumista funcional al exterminio de esa Sabiduría, el Conocimiento mutó, casi como un ser vivo con entidad propia, para adaptarse y sobrevivir. Ante la imposibilidad de resguardarse oculto en mínimos cenáculos finalmente vulnerables, adoptó la hábil estrategia de atomizarse y multiplicarse en innúmeras corrientes de pensamiento, filosóficas, espiritualistas, neo espiritualistas, metafísicas, orientalistas, enmascarándose en tantas creencias polimórficas de las cuales sólo el ojo avizor y el espíritu entrenado podrìa distinguirlas de manera relevante.

 Bien, escrito está. Pueden continuar con lo suyo, si no les resulta de interés. O compartirlo, que también para eso fue pensado. Después de todo y como decían los romanos, “nullum librum essen tan malum, ut non aliqua parte prodesset”[1]


[1] “Ningún texto es tan malo, que no tenga alguna parte aprovechable”

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EL SUBLIME ROMPECABEZAS DEL SANTO GRIAL

Posted by Gustavo Fernández en 12-06-2012

“Los Templarios vociferaban su presencia, su paso y su mensaje a través de un camino de espirales que comenzaba en París, hablándonos de un secreto vinculado al Conocimiento y la Sangre. Yo tengo la absoluta convicción que este Secreto era propiedad de los Cátaros, quienes lo recibieron de sus relaciones con las dinastías Merovingias, y tras el exterminio de los primeros fueron los Templarios los encargados de conservarlo quizás siendo esto parte de la precipitación de su propia caída. Seguiré en un futuro tras los rastros del “después”.” En cuanto al Grial (que, por donde pasa, deja señales en forma de velloncinos de oro, vírgenes negras e historias de inframundo), ese secreto habla por un lado de la Sangre de Jesús; su descendencia, tal como sostiene la “historia revisada” tan de moda gracias (o a pesar de) “El Código Da Vinci”. Y de Conocimiento: cómo era, cómo debía profesarse y practicarse el Cristianismo original, más cerca del Budismo que del Catolicismo. ¿Olvidaremos que los cátaros, que se llamaban en realidad “buenos cristianos” (uno de las interpretaciones de la  expresión “cátaro”, aunque sorprenda, es despectiva, y remite, en provenzal, a la calumnia de sus enemigos que afirmaban que los “albigenses” (como también se les conocía) besaban el ano de un gato, lo que hace eco todavia en la partícula “cat”. Otra interpretación, más romántica, la aproxima a un término en griego que significaría “perfectos” término éste con el que, después de todo, se nombraba a quienes trascendían la vida mundana dentro de la colectividad). Reencarnaciòn, pacifismo, matriarcado y vegetarianismo serían sus cuatro principales pilares. (del autor, en este mismo artículo)

 
 RECOMENDACIÓN IMPORTANTE: Hay un orden de lectura de trabajos previos que sugerimos para un mejor aprovechamiento de este artículo. A saber:

“Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”

“El idioma de los ángeles”

“El Grial de la Búsqueda”

“Venas del Dragón: ¿Camino de los ángeles”

“La extraña tumba de un asesino de Cátaros: la marca de la Diosa”

“La pirámide de cristal del Louvre: ¿Marca del Anticristo o mensaje al futuro?”

             Sergio se recostó relajado en el sillón mientras miraba, vaya a saberse buscando qué, en el fondo de su copa, donde el cognac (cuando todavía podía llamarse así y no “brandy”) “Terry” de 1943, verdadera delicia arqueológica –si tal maridaje fuese posible-  reflejaba con sus matices de caoba la tenue luz de las velas que nos rodeaban. E insistió, inclinándose hacia mí:

–         Tienes que ver ese caracol, Gustavo. Hay allí alguna señal, algún acertijo que se nos escapa.

 Acabábamos de cenar algo informal (apenas unos trozos de jamón ibérico, queso curado de cabra con almendras, unos espárragos “cojonudos” de Navarra, unos bonitos del norte en aceite de oliva y otras olivas, pero de Cieza) en la terraza de su hogar en Murcia, apenas a la luz de algunas velas y el pálido reflejo lejano de las luminarias de la calle. Nuestras damas se habían retirado a descansar y estábamos empeñados en un meduloso y por momentos bizantino debate sobre los temas que nos hermanaban y apasionaban: cátaros y templarios, Esoterismo y el simbolismo del Grial. Hacía pocos días que habíamos llegado a España y si bien ya acumulábamos muchos kilómetros y hallazgos, no había comenzado a ordenar en mi mente los datos que me permitieron, tiempo después, “conectar” algunos descubrimientos.

            De modo que, cansado del trajín de ese día y disfrutando la espirituosa bebida, mi perezoso cerebro quizás no interpretaba el entusiasmo de mi amigo. Era bueno estar allí, en la templada noche de primavera, disfrutando la amistad y el placer de estar vivo. Levantarse bien temprano para partir raudamente rumbo a Caravaca, el pueblo de la cruz milagrosa, no entraba en mis planes y me parecía un esfuerzo innecesario, aún más cuando luego deberíamos seguir viaje a Cartagena. Cartagena, el puerto de fenicios y romanos, de cartagineses y griegos, el puerto deseado por las tropas napoleónicas, el de la mirada que se pierde en el desierto africano, no visto pero hacia allí, hacia el horizonte, intuido.

Puerto de Cartagena. Mariela ante los dos pilares muy egipcios que reciben a lols navegantes y con clara connotaciòn masónica.

Puerto de Cartagena. Mariela ante los dos pilares muy egipcios que reciben a lols navegantes y con clara connotaciòn masónica.

Anfiteatro romano en Cartagena

Anfiteatro romano en Cartagena

        Pero esos son los momentos en que se impone la educación familiar y, cómo no, se tiene la cortesía de complacer a un anfitriòn tan cortés, y especialmente tan sibarita, como mi buen amigo. De modo que acepté y me resigné a una brevísima noche de descanso para partir al amanecer. Pero me costó conciliar el sueño: de pronto, comencé a recordar otros caracoles que habían merecido mi atención.

Saliendo de la bahía de Cartagena, nidos de ametralladoras y cañones de todos los tiempos. Doblando el peñón, los "bunkers" de submarinos.

Saliendo de la bahía de Cartagena, nidos de ametralladoras y cañones de todos los tiempos. Doblando el peñón, los “bunkers” de submarinos.

 El laberinto en espìral

             Ya en mi artículo “El Grial de la Búsqueda” establecí claramente la relaciòn entre las trece ocas de la catedral de Barcelona , el plano de París y los templarios. Este deambular por la vieja Europa estaría plagado de huellas templarias tan significativamente simbólicas, y por lo tanto esotéricas, con grialescas connotaciones, donde sólo la lectura en perspectiva permitiría ir articulando las piezas de este rompecabezas.

             Seguimos, bajo la guía de Sergio Chorro, sumando “espirales”. Como la de la catedral de Murcia, donde en el paso de la sacristía a la nave central puede observarse, en el cielorraso, esta espiral:

Espiral en el cielorraso de la catedral de Murcia

Espiral en el cielorraso de la catedral de Murcia

Sobre el altar de la catedral de Murcia. Ecos del símbolo de la "Policía Astral"...

Sobre el altar de la catedral de Murcia. Ecos del símbolo de la “Policía Astral”…

Y por si alguien cree que es apenas una rareza arquitectónica sin otro significado, ahí está la imagen bajo la pila de agua bendita, con un caracol en espiral a sus pies:

Obsérvese el caracol al pie de la talla

Obsérvese el caracol al pie de la talla

Pero todo suma. Murcia es conocida por sus danzas en espiral. Danzas en Semana Santa, una escenificación sacral de Cristo como “Dóminus Daedali”. Éstas son alegorías de puertas hacia el Paraíso, laberintos protectores de Cristo o caminos-laberintos hacia la salvación espiritual. Son ejecutadas por los “armaos”, personas disfrazadas de soldados romanos, y se llaman “danzas del caracol”. En tanto que la espiral simboliza el camino hacia el Más Allá, y las pruebas que el espíritu probo debe superar para llegar a la Iluminaciòn en la vida material y la Unidad con el Todo en el plano metafísico, estas danzas son una alegoría del camino espiritual del Cristo.

Danzas en caracol

Danzas en caracol

            Si la espiral es un símbolo de la Transmutaciòn Ascendente del espíritu, los círculos concéntricos son un símbolo de la Unidad con el Todo, de la identificación de lo Microcósmico –el punto central- con el Macrocosmos –la circunferencia exterior: “dios es un círculo cuya circunferencia está en todas partes y su centro en ninguna”. La cita es de Descartes, si no me equivoco). Eso explica que en Oriente, los “mandalas” fueran lisa y llanamente instrumentos de meditaciòn para superar las limitaciones del Ego, y que en Occidente, en una umbría ignorancia sólo superada por élites, las masas fueran inducidas a una “despersonalizaciòn instintiva” al someterlas al efecto “mandálico” de los rosetones de las catedrales. Y recordemos que fue en la catedral de Murcia donde observé esa imagen de un “peregrino de Compostela” pero con el corte de pelo de los reyes merovingios (ver “El arcano misterio de un cura millonario”). Los Templarios vociferaban su presencia, su paso y su mensaje a través de un camino de espirales que comenzaba en París, hablándonos de un secreto vinculado al Conocimiento y la Sangre. Yo tengo la absoluta convicción que este Secreto era propiedad de los Cátaros, quienes lo recibieron de sus relaciones con las dinastías Merovingias, y tras el exterminio de los primeros fueron los Templarios los encargados de conservarlo quizás siendo esto parte de la precipitación de su propia caída. Seguiré en un futuro tras los rastros del “después”.

El rosetón de las catedrales góticas como "mandala"

El rosetón de las catedrales góticas como “mandala”

             Pero la cuestiòn no se agotaba con las danzas, o el caracol en el techo, o al pie de la pila: en el mismo patio de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia –que al día siguiente de esta fotografía me vería dictando en sus claustros la conferencia que allí me concitó-  alguien, con conocimiento de causa (o no, sólo una hoja arrastrada por el viento de las sincronicidades) decidiò que el amplio suelo mostraría este símbolo:

Espiral en la Universidad de Murcia

Espiral en la Universidad de Murcia

 En Caravaca

             Ya en el trabajo “Venas del Dragón: ¿Camino de los Ángeles?” hablé del enigma de la Torre templaria en las Fuentes del Marqués, junto al río Argos, y del templete de Caravaca, así como de la anécdota con el cura del lugar. De modo que permítame el amable lector centrarme en lo que me interesa señalar: los acertijos encarnados en la propia iglesia de Caravaca.

Frontispicio de la iglesia con pirámides

Frontispicio de la iglesia con pirámides

      Podría señalar, quizás como el menos significativo, la rica simbología de su frontispicio; sin ir más lejos, esas pirámides perpendiculares a la fachada y dispuestas en forma regular. ¿Por qué considero importantes esas “pirámides”?. Porque las creo una “marca de cantera” típicamente egipcia, como egipcia en la cuna de esos obeliscos en el puerto de Cartagena, y egipcia la raíz de las Vírgenes Negras, ya que éstas son trasposiciones de cultos a Isis. Y porque estando probada,. como referiré en otro trabajo, la relaciòn entre la iglesia copta egipcia y la cristiana primitiva irlandesa con fuerte componente celta, todo a espaldas de Roma, son por esas mismas razones el contexto documental donde el Grial, como Conocimiento, debe ser rastreado.  Pero prefiero enfocar la atención en estos dos detalles:

Caracol en voladizo

Caracol en voladizo

            Otro caracol, otra espiral, en un volado de un techo interno y de menor importancia que da al atrio. O no tan menor, pues a su inmediata izquierda –como marca de reconocimiento- señala la presencia de una extraña habitación circular, a la que es muy difícil acceder, y cuya finalidad es desconocida. Nada explica su presencia. Apenas tiene una pequeña ventana y en ninguna parte aparecen indicaciones sobre su funciòn o razón de ser. Y es aquì donde debo remitirme a otro amigo y compañero de estos caminos, el ya citado Josep Bello.

Desde el atrio, la habitaciòn circular

Desde el atrio, la habitaciòn circular

             Cuando  visitamos Vilajüiga y nos alojamos en su casa, comenzamos a desandar el apasionante recorrido de decenas de misterios en unos pocos kilómetros a la redonda. En efecto, tomando como centro de operaciones en bucólico pueblito de unos mil habitantes, con el buenazo de Josep viajamos hasta el Cap de Creus, donde los Pirineos se arrojan en brazos de la mar; Cadaqués, retiro de ese loco lindo que fuera Salvador Dalí, Port de la Selva, donde la luz angelical del sol mediterráneo nos recibiò en ese tranquilo pueblito de la Costa Brava para almorzar distendidamente, Empurias, donde pudimos darnos el solaz de un día de mar y playa, las ruinas de Empuries, donde junto a la amiga Fina Sánchez recorrimos un lugar que nos dejó maravillados. Pero, muy especialmente, el castillo de Quemançor, el monasterio de San Pedro de Rodas…. Y el enigma del monte Pani y la “curva de la muerte”, pero de eso hablaré en otra nota.

En Cap de Creus

En Cap de Creus

En Port de la Selva

En Port de la Selva

Iglesia, quizás románica, de Vilajuïga

Iglesia, quizás románica, de Vilajuïga

             Vilajüiga (qué extraño me resultaba que un pueblito tan mínimo pudiese existir desde tiempos medievales), “Villa Judía”, que tal su gentilicio, es parte del Camino de Santiago con su iglesia y un castillo en ruinas al cual ascendimos, Quermançor. De él se dice que tiene túneles secretos que llevan a cuevas ignotas donde una “cabra de oro” (según otras versiones, una “oveja de oro”, y aquì la inevitable vinculaciòn con el “velloncino de oro” argonáutico –ver “El idioma de los ángeles”– me estaba advirtiendo que tras las leyendas se esconde otra cosa) me permitía clavar otro alfiler en el mapa para reflexionar después. Pero, sin duda –cuando menos, así lo veo yo- esa leyenda es un guiño críptico al futuro para perpetuar en el canto de trovadores y juglares (luego, en el cuento de sobremesa de abuelas y tíos) un saber ancestral: el Grial pasó por allí. Y voy por más: por donde pasa el Grial, hay Vírgenes Negras e historias de inframundos. Creo que ambas, las Vírgenes Negras y las historias de mundos subterráneos, son transposiciones semióticas del recuerdo de un matriarcado original, de una Diosa Madre, de un cristianismo hermafrodita que actualiza hace dos milenios el poder de la energía femenina (y por eso la compulsión maníatica de la Iglesia de Roma es descastar a la mujer como género, a la Magdalena como individuo, y “someter” el culto mariano a ser un mero “escalón intercesorio” con Jesús, Dios y el Espíritu Santo que, como se sabe, son bien machitos.

Marca del Camino de Santiago en la iglesia Sant Feliú, en Vilajuïga

Marca del Camino de Santiago en la iglesia Sant Feliú, en Vilajuïga

Castillo de Quermançor

Castillo de Quermançor

 Deténgase el lector un momento, para ordenar algunas ideas pues no deseo confundirle, pero la interpretación del mensaje no es sencillo, simplemente porque sólo quien tiene ojos para ver, verá. Dije que para mí, el Grial es un Secreto de Conocimientos y de Sangre. De la Sangre de Jesús;: su descendencia, tal como sostiene la “historia revisada” tan de moda gracias (o a pesar de) “El Código Da Vinci”. Y de Conocimiento: cómo era, cómo debía profesarse y practicarse, el Cristianismo original, más cerca del Budismo que del Catolicismo. ¿Olvidaremos que los cátaros, que se llamaban en realidad “buenos cristianos” (uno de las interpretaciones de la  expresión “cátaro”, aunque sorprenda, es despectiva, y remite, en provenzal, a la calumnia de sus enemigos que afirmaban que los “albigenses” (como también se les conocía) besaban el ano de un gato, lo que hace eco todavia en la partícula “cat”. Otra interpretación, más romántica, la aproxima a un término en griego que significaría “perfectos” término éste con el que, después de todo, se nombraba a quienes trascendían la vida mundana dentro de la colectividad). Reencarnaciòn, pacifismo, matriarcado y vegetarianismo serían sus cuatro principales pilares.

 Pero regresemos a la habitación circular de Caravaca, que de ella estábamos hablando. ¿Porqué ese salto a Vilajuïga?. Porque en el monasterio de San Pedro de Rodas, que visitamos, existe una igual. Y Josep Bello nos cuenta de la misma, copiando el texto de un mail reciente: “Pues bien, esta alarma es referente a otra habitación circular encima de la iglesia de Sant Pere de Rodes. ¿Recuerdas el folleto que cogimos a la entrada de la visita? Me diste uno. ¿Conservas el tuyo (No, no lo conservaba, y Josep tuvo la amabilidad de escanearme el que estaba en su poder, del cual reproduzco un fragmento) ?. En la página en que explica el (18) Deambulatorio Superior, al final del párrafo, dice: “…Al lado de las escaleras del final de la girola, encontramos el acceso a una pequeña cámara circular, hoy llamada Capilla de Sant Martí, que habría hecho las funciones de sacristía de la capilla de Sant Miquel.”. ¡Es la habitación que a mí me produjo “claustrofobia” hace muchos años, y que tanto afectó a mi mujer el martes siguiente a tu visita! (Aquí, Josep nos remite a un comentario que nos hizo durante nuestro viaje, en el sentido que padeciò muy incómodas sensaciones en esa habitación, y que días después de nuestra partida visitó con su señora, a quien perturbó bastante.). Josep escribe esto pensando en un párrafo sobre la habitación circular de la iglesia de Caravaca que yo comenté en un trabajo anterior (y cito): “esa extraña e inaccesible habitación circular en lo alto de la iglesia de Caravaca, vacía de simbolismos y riquezas, ajena a la arquitectura convencional… con mucho de “occultum”, de lugar de práctica esotérica”. Mi comentario había sido motivado por el recuerdo de un párrafo de Eliphas Levi quien, en “Dogma y Ritual de alta Magia”, menciona que el occultum ideal debe ser circular… Y sigue Josep: “Evidentemente no podía usarse como sacristía con un acceso tan incómodo. Pero si, como dices de la de encima de la iglesia de Caravaca, se usó para prácticas esotéricas, ¿pudo quedar impregnada con tanta intensidad que mi mujer y yo, que nunca hemos participado en rituales de magia ceremonial, tuviéramos que salir huyendo?. Creo, amigo Gustavo, que en tu próximo viaje a Europa tendrás que hacer otra visita con más tiempo a Sant Pere de Roda. Y con mejor tiempo, subir al castillo de Sant Salvador de Verdera, no sea que tengan razón las leyendas que te linké ayer, y resulte ser, realmente, el Castillo del Grial.”….

 ¡Bingo!. Un nuevo castillo explícitamente vinculado al Grial (recuerden mis alfileres clavados en el mapa) y, que duda cabe, tendré que volver al monasterio… y buscar caracoles y espirales en el mismo. Hoy por hoy y hasta aquí, ¿es mucho para un solo día?. De acuerdo, seguimos en otro próximo artículo. Porque aún faltaba mucho, porque aún no lo sabíamos pero, desde París, un dedo remoto nos estaba señalando…

Monasterio de San Pedro de Rodas

Monasterio de San Pedro de Rodas

Gustavo y Josep en el monasterio

Gustavo y Josep en el monasterio

 

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TEMPLARIOS Y GNÓSTICOS DE PALESTINA A LA PATAGONIA: la pista francesa.

Posted by Gustavo Fernández en 26-12-2011

Aclaraciòn importante al lector: favor de leer esta nota como un esbozo de investigación. Sé que la documentación bibliográfica es importante, pero no lo es todo. En realidad, este artículo es haberle dado forma a algunos pensamientos –alguien llamaría “desvaríos”- que vienen a mi mente a medida que me voy aprontando para viajar a investigar esto “in situ”- Sirva, pues, de mera introducción a lo que vendrá después.

 
 Como con pesar he descubierto, quizás tardíamente, que buen número de lectores en Internet no leen sino “escanean” –difícilmente soportando cualquier texto que tenga más de diez líneas- pienso, con tristeza, que tanto extenso y meduloso artículo mío se ha perdido en las brumas del pasado en virtud, precisamente, de su extensión. Penosamente también, recuerdo cuántos lectores me han criticado que “escriba tan difícil”, es decir que, en definitiva, haga uso de un idioma tan rico como el castellano porque, claro, se les hacía arduo bucear en las profundidades metafóricas del uso de la lengua nuestra. De modo ke hantes de seder a la tentación d ser 1 + de akeyos ke odian consultar 1 dixionario si ai una palabra ke no entienden, (para simple mortificaciòn de la lengua que nos tocó) resumiré casi a trazo alzado mi teoría, y después, para quienes sí gusten de reflexionar entre los umbrosos renglones de sucesivos párrafos, brindaré el hilo conductor que buscaré seguir en inminentes investigaciones de campo.

 En esta nota presentaré la analogía entre una roca “accidentalmente” descubierta en Rennes-Le-Chatèau, Francia, y el sarcófago vacío de la pirámide de Keops, proponiendo una transmisión ancestral de un saber. Un saber que llega a América mucho antes que Colón, pero que los europeos iniciados (como el propio Don Cristóbal) conocían y vienen a buscar. Un saber que estaba también en posesiòn de algunos bucaneros y filibusteros, mal llamados “piratas”, que en sus correrías estaban pendientes de identificar entre hermanos corsarios. Un saber que algunos curas expectantes sospechaban estaba en tierras americanas a poco de poner pie en ellas, y marcaron señales crípticas destinadas a quien tuviera ojos para ver.

De ese saber, ya sabemos, valga el retruécano: Jesús propuso una cosmovisión gnóstica, emparentada, si no surgida, con el pensamiento esenio. Un pensamiento donde la transmisión se basa en la importancia dada a la dualidad masculino – femenina.

En su grupo, reconversión esenia, María Magdalena era mucho más que su mujer: era su dualidad, la que compartía la direcciòn del grupo junto a Jesús.

Y embarazada de él, tras la crucifixión (que no la muerte) huye con José de Arimatea rumbo a Francia.

Allí, en algún lugar del Languedoc, se instala hasta su muerte, rodeada de un pequeño pero fiel grupo de perpetuadores de sus enseñanzas y vivencias.

De su hija, protegida por el Priorato de Sión, deviene el linaje de los reyes merovingios (linaje que aún hoy disputa, aunque sea simbólicamente, su lugar en la Historia a los carolingios).

 ¿Qué esto es el Código Da Vinci?. Perdón, el “Código Da Vinci” es un pésimo plagio no sólo de libros anteriores dignos de respeto, sino de una historia mucho más apasionante que la fantasía de Dan Brown.

 Y volvemos. Los Templarios originales –no los que devienen con los años- sabían y protegían este secreto.

Allá, en el sudeste de Francia, cerca de donde se estableciò María Magdalena, los Templarios tuvieron una preceptoría que no fuera arrasada por los senescales de Felipe “El Hermoso” cuando, en contubernio con el papa Clemente V, deciden exterminar a la Orden. Por el contrario, logra ese grupo huir a su puerto privado en La Rochelle y partir con rumbo desconocido.

Ese rumbo fue América.

 Pero mucho antes, en el Languedoc, las primitivas enseñanzas auténticas de María Magdalena se materializaron en un movimiento que parece calcado de los esenios: los cátaros. Fue en Montségur donde salieron de la historia y entraron en la leyenda.

 Y muy cerca, en Rennes-le-Chateàu, un cura, Bérenger Saunière, se hace inmensamente rico en pocos días, luego de años de ser inmensamente pobre, cuando descubre “algo”. La pobre imaginación aldeana habla de “tesoro”. Nosotros pensamos en otra clase de tesoro. Un secreto por el que podría extorsionarse a muchos, a toda una institución aparentemente omnipotente, con tal de mantenerlo en secreto.

Pero Saunière se cuida. Y va dejando, como Pulgarcito metafísico, signos y señales en ese pequeño villorrio.

Y quizás no sólo en ese pueblecito. Es posible que haya “duplicado” la información en España.

 El punto es que los templarios llevaron ese conocimiento a América. Y cuando los conquistadores arribaron, sabían que aquì esperaba “alguien” que sabía. Por eso lo buscaron, pero con el embozo propio de hermanos de iniciación.

Mientras tanto, atisbos de catarismo (o ded “templarismo”) ya se habían inmiscuido en las filosofías y religiones ancestrales americanas. La “dualidad ometeoica” –la complementaciòn hombre – mujer, que en el “kalpulli” tolteca (hermandad de transmisión del conocimiento ancestral) debía existir entre el “tekutli” (hombre) y su “cihuacoatl” (mujer – serpiente) no es más que el eco de la dualidad gnóstica de los “perfectos”, maestros de Catarismo. Y, suponemos, de un Jesús que le dio a María Magdalena no sólo el lugar de esposa sino de “dualidad” (lo que es mucho más profundo): es María Magdalena quien prácticamente le disputa a Pedro la autoridad sobre los apóstoles tras la captura de Jesús. Es ella la que se dirige a los ángeles que afuera del vacío sepulcro le dicen que no busque entre los muertos, etc. Y es ella la primera que le ve “resucitado”. Una iglesia machista y feminicida no podía permitir esto. Y una María Magdalena que, aún en los evangelios canónicos (ni hablemos de los apócrifos) no es ramera ni mucho menos; es tardíamente, allá por el siglo XVI, cuando una bula papal le adscribe esa profesiòn. En tiempos en que se discutía si las mujeres tenían alma…

Pero, como escribí al principio –y quien avisa, no es traidor- esto no es una investigación, sólo un esbozo de lo que será algún día salvo que, como cantara Credence, algún día nunca llegue.

La sabiduría del ángulo

 Fue en un lejano 1978. Pedro Romaniuk, corriò la vetusta máquina de escribir que tenía ante él en ese living de su casa en General Rodríguez y desparramó frente a mí algunos papeles que como por arte de birlibirloque extrajo de un raído maletín. Con veinte años, mi afecto personal por Don Pedro no me obligaba a ser consecuente con sus teorías y especulaciones (que él presentaba como verdades de a puño) y hacía más de dos horas que discutíamos acaloradamente. Pasarían los años, coincidiríamos en algunos congresos, conferencias o pisos de televisión y creo que siempre nos causó una cómplice gracia ver las caras de mutuos conocidos, embanderados en los bandos de “cientificistas” y “contactistas” perplejos de nuestra relaciòn pese a que pensábamos tan distinto.

 Fue en un momento de esa charla perdida en el tiempo que Don Pedro me preguntó (ya olvidé a tenor de qué): “¿Sabés porqué los “elementales” se llaman así?”. Cuando uno es muy joven tiene la petulancia de la intelectualidad y comencé a recitar alguna definición de diccionario. Pero me interrumpió con su habitual gesto impaciente y me dijo: “No. Es porque son fuerzas mentales que aparecen por las “L” es decir, por los ángulos”.

Por respeto no respondí lo que me pareciò una explicación alocada. Pero Pedro nos tenía acostumbrados a eso y no llevaba sentido contradecirle. Pensé, rápidamente, cómo se aplicaría esa definición etimológica si estuviéramos conversando en inglés, croata o urdu. Y me sigue pareciendo alocada. Pero no pude evitar evocarlo cuando, hablando de ángulos, comparaba estas fotos.

 

El cura misterioso

 Si tuviera que resumir lo más alocadamente posible la historia de Sauniére –no cediendo a la fácil tentaciòn de invitar al lector, simplemente, a “googlearlo”- tendría que decir que se trató de un joven cura que a fines del siglo XIX, quizás por su carácter levantisco y transgresor, fue destinado a la humildísima parroquia de Rennes-le-Chateàu, en el sudeste francés, donde al cabo de un par de años y luego de encontrar dos antiguos manuscritos en el interior de un pilar visigótico durante unas refacciones en la humilde iglesia, se transformó en un verdadero potentado. Nunca quedó en claro –y siempre evitó hábilmente-  la manera como lo logró, siendo ésa la inflexión para los aldeanos que los llevaron a murmurar del “hallazgo de un tesoro”. Es posible algunos estudiosos, incluso, lo suponen templario. Pero otros –yo mismo, sin creerme un estudioso- suponemos que fue otra clase de “tesoro”. Uno que, por lo demás, lo llevó a realizar numerosos viajes al exterior mientras su ama de llaves y fiel compañera, Marie Denarnaud, cuidaba sus intereses y mantenía el secreto aún décadas después de la muerte del sacerdote.

            Ambos, patrón y empleada compañero y compañera, invertían largas tardes en recorrer los alrededores del pueblito, modificando la ubicación de las tumbas del pequeño cementerio, ordenando y planificando construcciones onerosas y simbólicas: la “villa Betania”, donde fijaron residencia, o la “torre Magdala”, casi columpiándose sobre el vacío, una hiperbólica referencia a María Magdalena. Ah, por cierto, desde tiempos muy remotos la iglesia del pueblo también estaba consagrada a Santa María Magdalena.

La torre Magdala

La torre Magdala

             A poco de morir el enigmático ecleciástico, y hasta la casi actualidad, se han sucedido en el lugar múltiples excavaciones en busca de esos secretos, casi todas ellas clandestinas. Debo al amigo Máximo Decimo Meridio” (Sergio), empero, los detalles y el material fotográfico de la más reciente y académica: la realizada en agosto de 2003, cuando tres especialistas canadienses que supervisaron las investigaciones ecográficas a la Gran Pirámide de Keops, en Egipto, cuatro arqueólogos de la John Merril Foundation –un organismo privado de Palm Beach, Florida, que financia diversas excavaciones por todo el mundo–, y el director de investigaciones, el profesor Robert Eisenmann, uno de los mayores especialistas en exégesis bíblica, autor de libros dedicados a los rollos del Mar Muerto, llegaron al lugar y en compañía del alcalde, realizaron primero prospecciones con georradar.

Se relevó con este instrumental el subsuelo de la iglesia (donde parecen haberse localizado dos sepulcros hasta ahora desconocidos) y bajo el sótano de la Torre Magdala, el georradar mostró la presencia de un paralelepípedo.

Acceso -actualmente sellado-al sótano de la torre

Acceso -actualmente sellado-al sótano de la torre

Imaginen ustedes la expectativa cuando, frente a las cámaras de televisión, se procediò a excavar lo que se creía un “baúl” o “cofre” quizás con tesoros, sepultado. Pero la decepciòn ganó a todos cuando descubrieron que se tratable una roca, tallada artificialmente en forma de prisma, de 113 x 91 cm. Y con uno de sus ángulos, roto.

roca hallada en el sótano

roca hallada en el sótano

Terminó la nota para la televisión. Terminò, también, la promociòn publicitaria que algún hallazgo espectacular hubiera significado. Alguien había rellenado una excavación con una roca o, quizás, se había burlado de alguien sepultando una piedra, tal vez luego de robar el entierro original….

Pero yo tengo otra teoría. La piedra es un mensaje.

Comparen la roca extraída de la torre Magdala con el mal llamado sarcófago de la “cámara del rey”, en la mal llamada “pirámide de Keops” (que debería ser de “Kufu” si no fuera que ni siquiera sabemos si el faraón Kufu tuvo algo que ver con ella). Sarcófago que nunca fue tal porque, como está probado, nunca se colocò ningún cuerpo en él.

sarcófago de Keops

sarcófago de Keops

Bien, a ese sarcófago le falta también una esquina. Y no es producto de ningún intento de expoliación, ya que no tuvo nada jamás en su interior. Ni siquiera tapa (por lo que no era necesario forzarla). Una rotura que, claro, también fue hecha adrede. Y ambas, la roca de Rennes-le-Chateáu y el sarcófago de Keops tienen el mismo mensaje hermético:

 El paralelepípedo, representa la Obra de Dios, Basamento del Universo (la colocaciòn de toda “piedra fundamental” al iniciarse una construcciòn es el resabio del antiguo ritual, perpetuado y conocido por los masones, de darle a la “primera piedra” el significado hermético de “ángulo del Universo”, entendiéndose que quiere dotarse a la edificación del valor de correspondencia Microcósmica, y por lo tanto, perenne, que el Macrocosmos al cual pertenece.

Pero a esa roca, se le quita un ángulo, una esquina, para recordar que el tesoro más preciado es el que más fácil perdemos (y cuesta recuperar): la Humildad. Porque nada que haga el Hombre será como la Obra de Dios. Será, por ende, imperfecta.

             Mi referencia a los Masones no es gratuita. Permítanme incluir este hilo de razonamientos, además:

 Dijimos que los Templarios, cuya preceptoría en Bézu (a pasos de Rennes-le-Chateáu)”demoró” en ser invadida por los hombres del rey (a pesar que en una maniobra milimétricamente calculada, en el amanecer del viernes 13 de octubre de 1307 en toda Europa se abrieron los sellos de las órdenes de captura que fueron ejecutadas al instante, tal como se advertía bajo pena de muerte), tuvieron unos días de ganancia para escapar a su puerto privado en La Rochelle y partir con sus navíos con rumbo desconocido. Seguramente América. Esa es la razón por la que las carabelas de Colón llevaban pintadas en sus avíos la “cruz pateada”, símbolo histórico de los Templarios: quizás con la intenciòn que si los mismos –o sus descendientes- las avistaban, no huyeran de su presencia o, mejor aún, atacaran (habida cuenta de sus innegables y legendarias dotes de estrategas militares que hubieran hecho desaparecer la escuálida expedición colombina en un santiamén).

Pero hay más:

Los Masones se constituyen en 1704. Designan a uno de sus máximos grados con el nombre de “Caballeros Templarios” y para ese grado adoptaban como símbolo una calavera sobre dos tibias cruzadas. Esto tiene una razón.

Cuando en 1312 se sustancian los procesos contra los Templarios en Francia, una de las leyendas que se exhuman como prueba de “necrofilia” son sus propios relatos, de puño y letra, que retrotraen a dos siglos atrás cuando un caballero de la Orden del Temple, enamorado de una doncella, ante la muerte por enfermedad de ésta no puede resistirse y exhuma el cadáver con el que tiene relaciones sexuales. Luego, para que nadie vuelva a mancillarla, decapita el mismo, y coloca su cabeza sobre sus piernas entrecruzadas. Años después, cuando oficiales del rey abren la sepultura, encuentran (¿adivinen qué?) el esqueleto desmembrado pero, ostensiblemente, las tibias cruzadas y sobre ellas, la calavera de la infeliz joven.

Esta crónica que peca de ingenua fue sin embargo una de las “evidencias” de sus “prácticas diabólicas”. A cualquier interesado en Hermetismo y Alquimia no se le escapará que en realidad tenemos aquì la descripción de todo un proceso de transmutación (suponer lo contrario sería como suponer que los textos alquìmicos medievales, cuando nos hablan de la “muerte tras los esponsales”, describen morbosamente un asesinato post nupcial…). El hombre que busca su evoluciòn espiritual debe aceptar el fin (la muerte) de sus creencias habituales (“inocente como una virgen”) para enfrentar y penetrar (“la consumación sexual”) lo desagradable de una verdad que, sobre todo, es Verdad: detrás de la Cruz (las tibias cruzadas) hay un secreto que no es apto para el vulgo (la calavera).

 Y cuando a fines del siglo XVII y principios del XVIII los “piratas” comienzan a asolar el Caribe (en tiempos en que estaban gestándose las sociedades masónicas) algunos (no todos; como vemos, había distintos tipos de “Jollies Rogers”, denominación popular de las banderas piratas) eligen como símbolo, precisamente ése: porque era una señal críptica entre hermanos, a los que se buscaba o se les suponía en algún lugar de la geografía americana.

Bandera pirata que NO presenta exactamente la imagen a que nos referimos, precisamente porque cada capitán la seleccionaba a su gusto

Bandera pirata que NO presenta exactamente la imagen a que nos referimos, precisamente porque cada capitán la seleccionaba a su gusto

La "Jollie", sobre la que (y sus dueños) Borges escribió: "Te aguarda incorruptible tu tesoro: la vasta y vaga y necesaria muerte"

La "Jollie", sobre la que (y sus dueños) Borges escribió: "Te aguarda incorruptible tu tesoro: la vasta y vaga y necesaria muerte"

Pero esto último ya era sabido por algunos miembros conspicuos de la Curia católica (siempre hubo ocultistas que se sumaron a las filas vaticanas, ya sea por ser una protecciòn –la mejor- para sus entonces arriesgados estudios, ya sea porque en sus archivos encontraban el material que tanto necesitaban para trabajar), esoteristas de cuño que trabajaban de curas en horario laboral. Recordemos, sin ir más lejos, cuántos sacerdotes católicos resultaron ser, al paso de los años, masones. De hecho, sospecho que fue en el seno del propio Vaticano donde la Orden Templaria –cuando menos, sus enseñanzas,- se perpetuò con los más variopintos disfraces.

Y vinieron a “evangelizar” a América. Pero quizás, también, a establecer contacto con los viejos templarios que se sabía huidos a estas tierras. Y por eso, en algunos lugares, ya en 1535 inscribían, en frontispicios de catedrales como la de Cuernavaca (Morelos, México) en el lugar más visible posible, las tibias cruzadas y la calavera: porque sabían inevitable que a esos centros depositarios del saber y la política europeos, para hacer contacto o simple espionaje, los herederos de los templarios americanos habrían de acercarse….

Catedral de Cuernavaca

Catedral de Cuernavaca

Frontispicio

Frontispicio

La señal de referencia

La señal de referencia

En estos contextos, no resultan tan extrañas las investigaciones del ingeniero argentino Fluguerto Martí y su gente quienes dicen haber hallado, en las patagónicas costas del Golfo San Matías, los restos de una “factoría templaria”, ruinas simplemente conocidas como “El Fuerte” y sobre las cuales los arqueólogos no logran ponerse de acuerdo. O los trabajos del desaparecido Jacques De Mahieu, que hablan de presencia templaria en un Paraguay prehispánico….

 Ah, por cierto, debo a nuestra amiga Fina, de España, un dato y material muy interesante. ¿Sabían que aparentemente Sauniére cruzó a España y en Girona hizo construir otra “Torre Magdala”, tal vez para ocultar allí más información?

Antigua foto que muestra, abajo y a la derecha, la "torre Magdala" de Girona, destruida años después

Antigua foto que muestra, abajo y a la derecha, la "torre Magdala" de Girona, destruida años después

 Fuente: http://www.andrewgough.co.uk/girona_photos.html

 Pero, como ya he escrito, esto es apenas un borrador. Veremos qué sumo cuando camine esas tierras.

Posted in Arqueología Revisionista, Esoterismo, Los Illuminati, Política y Esoterismo | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , | 43 Comments »

 
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