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Ovnis, Civilizaciones Desaparecidas, Parapsicología y Esoterismo.

Posts Tagged ‘Gustavo Fernández’

Ya viene: Gustavo Fernández en TN Noticias

Posted by Gustavo Fernández en 22-06-2017

Compartimos con sumo gusto un día de trabajo junto al conductor televisivo Eddie Fitte -“Los Especiales de Eddie Fitte” y su equipo junto a miembros del Instituto Planiuficador de Encuentros Cercanos (IPEC), en el fantasmal pueblito d eTezanos Pinto, provincia de Entre Ríos. El trabajo estará al aire por TN de Buenos Aires el domingo 25, a las 21 hs. Por el momento, les invitamos a compartir el backtage de ese día. Gracias a Quique Marzo, Emanuel Giúdice (del IPEC), Walter Zurdo y Pablo Gerk (Canal 6 de Crespo) y la gente del canal.

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Ya falta menos: NUEVO VIAJE GRUPAL DE APRENDIZAJE A MÉXICO con Gustavo Fernández

Posted by Gustavo Fernández en 03-06-2017

VIAJE GRUPAL DE APRENDIZAJE ANCESTRAL A MÉXICO

con Gustavo Fernández

Del 8 al 19 de octubre de 2017

Toda la info en nuestro blog “Movimiento Chamánico”: https://movimientochamanico.wordpress.com/2017/02/19/viaje-grupal-de-aprendizaje-ancestral-a-mexico-2/

En Facebook: https://www.facebook.com/events/730963220401722/?active_tab=about

Saludos cordiales

 

El Equipo de AFR

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EL EGIPTO DESCONOCIDO (4): CLAVES DEL ESOTERISMO EGIPCIO

Posted by Gustavo Fernández en 02-06-2017

Textos del Libro de los Muertos, escritos en las paredes de una Casa de la Vida

No puedo precisar con certeza cuándo comenzó mi pasiòn por Egipto, aunque sin duda fue de la mano de aquellas lecturas infantiles en la revista “Billiken” que llegaba a la casa paterna todos los sábados por la mañana. Le siguieron otras lecturas más extensas y profundas en la adolescencia. Llegó luego Erich Von Däniken y “Recuerdos del Futuro”, y su propuesta de la intervención extraterrestre en las megalíticas construcciones.

Pero no fue hasta allá por 1977, cuando mi ingreso en la Orden Hermética y Pitagórica, cuando comencé a escuchar, primero con racionalista escepticismo y luego con el corazón, sobre las claves esotéricas que el maestro Pitágoras había recibido en ese Egipto tan cercano entonces (siglo VI A.C.) a su propia ancestralidad, cuando aún la colonización

Isotipo de la Logia “Ad Lucem Per Voluntatem” de la Orden Hermética y Pitagórica

helénica no había matizado y ensombrecido los evos arcanos. A partir de entonces, certezas y suposiciones, conceptos anotados unos, practicados otros, hasta que el fluir de la vida me permitiera comenzar –porque todo es un eterno comienzo- a revisar las fuentes en el terreno. De ese andar habla este artículo, siendo el objetivo introducirles en el Esoterismo Egipcio. Pero, ¿cómo compartir, sin violar la discreción de un Conocimiento que –como desde siempre se enseña- debe ser dado a quien se decida a buscarlo?.

Decidí, entonces, compartir algunas grageas, algunas píldoras de esta Sabiduría. Presentando unas breves, otras más extensas, unas imbricadas con otras, algunas aisladas.

Los secretos del corazón son los bienes más preciados para actuar en inteligencia con la armonía del mundo. Ése es el metalenguaje del “juicio al corazón” expresado en el Libro de los Muertos, alimentando la convicción que si el mundo visible no cae en el caos o la inercia y se destruye, es gracias a su conexiòn con la fuente invisible de la vida.

El Cristianismo toma de la sabiduría egipcia las ideas de un Santo Sepulcro, la Divina Concepciòn, la Pasiòn y la Virgen.

El error de los materialistas es creer que lo sagrado es una fase en la historia de la conciencia, sin comprender que es un elemento en la estructura de la conciencia. El acto simbólico es creador de identidad..

Horus pierde un ojo en su lucha contra Seth, pues éste se lo hace estallar en sesenta y cuatro fragmentos. Precisamente, sesenta y cuatro, como hexagramas tiene el I Ching.

Ojo de Horus

El “ojo” es protector por su significado simbólico, que significa que sólo sirve (es decir, se activa) para quien conoce ese significado. En términos jeroglíficos, “ojo” (“Udjat”) corresponde al verbo “ver”, pero también, “crear”. Para crear, hay que “ver” qué se desea crear, y sólo quien tiene la “visiòn” de ver lo que aún no existe pero creará, tiene el “poder” de estar protegido del mal, ya que éste, siendo oscuridad, es sólo la ausencia de la luz. Si somos víctimas del mal, es que hay zonas en nuestra vida aún no iluminadas por la luz de nuestra voluntad creadora. La voluntad –conciente, concreta, manifestable; no como mera expresión de deseos o de un ego sobrevalorado- protege del mal porque ante ella aquél retrocede. Cuando los judíos, en el Antiguo Testamento –deudores del aprendizaje de sus sabios durante su período de sometimiento en el Nilo- redactaron el comienzo del Génesis como un acto voluntario de creación de la deidad, conservaron la idea simbólica que la Luz se “hace” como manifestación de ese acto, llamando (llamándonos) a recordar el potencial de nuestra Luz Interior. Ésa es nuestro “Aj”, durmiendo en nuestro “Dwat” (Cielo Interior). Porque el Dwat es como símbolo el “cielo” de las deidades, pero expresión macrocósmica del “Dwat” microcósmico en cada uno de nosotros, donde, otra vez, duerme la Luz, el Aj, a la espera de despertar.

Mudra de bendición

El miedo y la angustia existencial, como vacío interno, sólo pueden ser superados por quien es capaz de vencer a la adversidad en su propio terreno. Gracias a la imaginación activa, nutrida con lo simbólico, el ser humano inspirado por Toth (es decir, por la Sabiduría) se sitúa en el centro de la contradicción, en el centro de los opuestos, y los hace complementarios.

Por eso, la práctica de la magia tradicional no busca efectos o milagros, sino establecer una correspondencia, una relaciòn de simpatía entre las partes y el todo para que interactúen en armonía. Se trata, finalmente, de procurar y mantener la armonía entre la Tierra y el Cielo. Eso implica un gran trabajo interior para conocerse, dominarse y transformarse en un auténtico canal de las leyes que dirigen el Cosmos.

Hoy, en este siglo XXI, diríamos que ese proceso de Autococimiento puede tener distintas vías: trabajar operativamente en una Orden Iniciática, terapia, psicoanálisis, meditaciones… pero es indubitable que el cambio, como Transformaciòn (en un sentido alquímico: pasar de algo inferior a algo de orden superior) no es posible mientras que el Autococimiento no sea una cotidianeidad palpable y objetiva. Y quien, estando o sintiéndose aún en una fase “inferior”, “argumente” porqué el cambio no depende de eso sino seguramente de otros factores, haría bien en mirar con ecuanimidad cómo está su vida, luego cómo está la vida de quienes hacen esta propuesta, y sacar algunas conclusiones…

En Luxor

La entrega de ofrendas son también la expresión material de un simbolismo. Cuando se ofrenda trozos de lapizlázuli, por ejemplo, se representaba la reconstrucciòn del Ojo Perdido de Horus. En ese acto, el ofrendante expresaba su intenciòn de reconstruir aquellas cosas perturbadas o desgastadas por el mal o por el paso del tiempo. Cuando ofrendaba plumas, éstas significaban la liviandad del peso del alma y, como ofrenda a Maat, diosa de la Justicia, expresaba con ellas el ofrendante hacerse cargo de lo que habitaba su espíritu, aceptando las consecuencias de ello, es decir, haciéndose responsable –diríamos hoy- de su Karma. Porque sólo quien se hace cargo de su Karma tiene la posibilidad de transmutarlo.

La práctica de ofrendas grupales expresa otra idea: la de que una sociedad sin vivir lo “sagrado” no es más que un conjunto de individuos que vivirán juntos, pero jamás reunidos (es decir, re-unidos)

La Merkaba

Todo hombre es un Osiris en potencia, por eso enfrenta a lo largo de su vida múlñtiples oportunidades de “osirificarse”, es decir, de llegar al estado de héroe que acepta el combate para renacer. Si lo evade a lo largo de la vida, indefectiblemente tendrá que enfrentarlo en el más allá; pero los numerosos combates contra Seth –simbolizado por las numerosas batallas de Horus contra Seth- serán cada vez más duras.

No podía hacer este viaje sin acercarme a una palabra muy popular en los ámbitos seudo espiritualistas de Occidente: la palabra Merkaba, Mer – Ka – Ba o Mer – Kha – Bha, como gustan escribir algunos, seguramente porque eso de ponerle unas cuantas “h” en el medio suena más sesudamente intelectual. Lo cierto es que la última traducciòn medianamente confiable que tenía era la expresiòn “vehículo ascensorial de luz”. Esto había llevado a que en el terreno de la Geometría Sagrada, las canalizaciones y otras cosas se discutiera si era tanto una nave espacial etérea como una técnica de meditaciòn. Y en Egipto, las veces que chequeé la expresiòn, con más o menos extrañeza, la respuesta fue siempre la misma: “el cuerpo, como receptáculo del alma y la mente”·

Pero –siempre hay un pero- no el cuerpo de cualquiera, sino el cuerpo del hierofante. Que es como decir, el Sacerdote Iniciado. Y en Karnak, me señalaron el jeroglífico, muy poco común, casi muy extraño, que lo representa: esa especie de triángulo de lados curvos, con un vértice apuntando hacia los cielos…

 

La profunda fuerza del culto a Isis

 Isis no sólo pervivió a través de los siglos transformándose en la Virgen como expresión de la Fuerza Femenina. Lo fue también por la riqueza de su simbología. En las representaciones antiguas se ve siempre detrás de Osiris, no refugiándose ni delegándose a un segundo plano, sino protegiendo su espalda. Según los egipcios, el fluido vital de cada ser recorre la columna vertebral (el “shushuna” de la India, con su Kundalini en ascenso), lo que hace de la espalda el lugar más expuesto a peligros. Cuando presenta alas, es porque activa, aleteando, esa vitalidad. Y su “culto” implica tres pasos:

  • “Reconstituir el cuerpo de Osiris desmembrado por Seth”, que significa reunir en un Todo armónico las fuerzas de nuestra vida dispersadas por las experiencias contradictorias.
  • “Clasificar e inventariar todo lo que contiene la Casa de la Vida y el sarcófago”, es decir, analizar y poner en orden nuestra mente, nuestros sentimientos y nuestro espíritu, disciplinando nuestra inteligencia.
  • “Adorar los misterios del Cielo”, es decir, comprender y respetar las enseñanzas que se reciben, y aplicarlas de manera conciente y sostenida.

La actitud hacia el Mal, cuando aparece en la vida, debe ser de Transmutaciòn. Es decir, de emplearlo para catalizar –en el sentido químico de la expresión, “una sustancia que acelera la transformación de otra”-. Y eso se logra comprendiendo que lo “bueno” del Mal es que aquello que éste no destruye con su acciòn, será inmortal. Eso se simboliza con las “pruebas” que supera Osiris.

 

Mudras

Atrás, en la pared, el jeroglífico de los puños enfrentados. Frente a él, lo reproducimos

 En lo personal me fascina seguir descubriendo como trozos de Sabiduría Universal se repiten (no podía ser de otra forma) en distintas geografías y épocas. Por caso, los “mudras” aquellos gestos y posturas que simbólica y energéticamente son herramientas para manifestar un proceso conciente de transformación. Ya escribí en su momento cuando los encontré –obviamente con otro nombre- entre los Toltecas, en el actual México. También estaban presentes en los antiguos egipcios.

Por ejemplo, esa postura de todo faraón de presentarse con la pierna izquierda adelantada. Eso era porque era la más cercana al corazón. Expresaba que el faraón pondría todo su sentimiento, todo su amor, toda su pasiòn en buscar el “adelanto” (el paso al frente) de los suyos. Por ello, también, era una “postura mágica”; se enseñaba al Adepto que adoptar la postura de pie izquierdo adelante como rutina en la vida facilitaba dirigir sus energías emocionales a favor de su prosperidad.

O la postura llamada “ka” –sí, como el Ka, el cuerpo energético diríamos hoy, de ambos brazos levantados a ambos lados de la cabeza: postura para “ser uno con el Todo”.

“Deret” era el gesto de “bendiciòn” –para llevar paz a terceros- luego perpetuado a través –nuevamente- de los cristianos.

En el centro, el mudra de “ka”, en el dintel de una Casa de la Vida

Mientras tanto, “Nini”, era una reverencia con las manos como cuenco al frente; simbolizaba a la diosa Hathor dejando fluir de sus manos las generosas aguas del Nilo, y garantizaba la prosperidad, bajo el concepto que lo que tenemos es, en puridad, lo que nos es devuelto multiplicado por lo que entregamos al Universo.

O caminar hacia atrás un trecho, moviendo frente a sí los brazos de manera ondulante: significaba a quien barre una habitación saliendo de ella, expresando que el lugar estará de nuevo “puro e incorruptible”, es decir, favorecer nuestra Regeneraciòn.

Respetaban los ciclos cósmicos como vivos, por lo cual entendían que debían “dormir”. Ése era el sentido de los “días epagómenos”, o “Días Olvidados”, los último cinco del calendario de 365 que ya tenían, donde las actividades se reducían al mínimo indispensable para que nuestras energías vitales (nuevamente, reflejo microcósmico de lo Macrocósmico) tomaran nuevo impulso. Además y por esa misma razón, son días peligrosos, en los que deben extremarse los cuidados. La existencia de estos días (y por ende, este calendario) es, cosa interesante, de los conocimientos más antiguos que se han conservado, ya que forman parte de los afamados “Textos de las Pirámides” y aparecen en Heliópolis citados en un calendario fechado… ¡en el 4.241 antes de nuestra era!.

En el centro, el jeroglífico de “heka”

Pero de lo que no se habla es de lo que deberíamos hablar: descubrir que uno de los rituales más antiguos era el de la “piel – cuna”: mucho, muchísimo antes, milenios antes que comenzara a practicarse la momificaciòn se celebraba con los difuntos este rito. En contra de la opinión instalada, que la elaborada momificación en la “Casa de los Muertos” es la evoluciòn de la simple momificaciòn natural por exposición a los elementos (el Sol, la arena, la sequedad ambiental de Egipto), ésta deviene de la costumbre mortuoria de colocar a los difuntos dentro de la piel de un animal –generalmente un chacal-  para que Anubis lo llevar a Sirio, ya que la primitiva religión egipcia era un religión estelar, donde el “más allá” era, concretamente, la continuidad de la vida del cuerpo astral –el Ba– sobre otro cuerpo planetario.

En la vida –enseñaba el visir Ptahhotep- “debemos renacer permanentemente y no estancarnos bajo ningún concepto. Debemos aspirar a ser “unen nefer”, “el-perpetuamente-renovado” (“Máximas d ela palabra cumplida, papiro del 3.000 A.C.)

Cada obstáculo de la existencia es una prueba, jamás una barrera. Ella contiene la energía y el poder que debemos integrar en nosotros mismos, y para ello debemos “romper su cascarón” y alimentarnos: eso pasa cuando superamos la prueba. En sus “Máximas”, Ptahhotep enseña:

  • “Quién no escucha es ignorante y agitado, quien entiende y comprende, establece e inspira confianza”
  • “La energía creadora se encuentra en todas partes, tanto en lo animado como en lo no animado. El sabio debe aprender a servirse de ella, sabiendo que nunca será su dueño”
  • “No provocar en los demás acciones de furor u hostilidad, pues éstas perturban nuestra energía”
  • “Dar y no tomar. Así se actúa en compañía del Poder divino, confiere al actuante una fuerza auténtica”.
  • El amor nutre la energía; ella nutre al amor”
  • “Lavar el vientre y purificar el corazón para no contaminar la enseñanza”.
  • “El ser perpetuamente descontento de todo es una desgracia para su entorno”.
  • “Una condiciòn del éxito: siempre proponerse llevar a cabo cosas elevadas”.
  • “Quien sigue a un hombre mediocre, deviene mediocre”.

Entre los secretos egipcios, está la doble funciòn de las palabras. Veamos una: “Heka”, significa “magia” pero también el uso conciente (mágico) de un cierto instrumento. Heka se compone de “he”, nudo y “ka”, energía. Y remite al hecho que hay gente que sabe “hacer el nudo” pero no pone vida y energía. Otrtos saben proyectar su energía, pero su acciòn es dispersa y confusa. Por eso, Ptahhotep enseña: “Sumergir el corazón y ordenar la boca” (hace runa instrospecciòn para verter los pensamientos adecuados a través del Verbo, que es energía creadora).

 

Cenotafios y parapsicología

Los egipcios crean el “cenotafio”, tumba sin cuerpo, que es la tumba para el alma. Pero su naturaleza no era la de un simple monumento “recordatorio”, sino un instrumento para ser impregnado de una esencia. La esencia del individuo que trascendía su unicidad, y que me da pie a esta teoría.

Más allá de lo que los papás de uno pensaban cuando por sobre la cuna miraban a ese rozagante bebé que años después se transformaría en quien esto escribe, todo se complota en convencerme que nacemos con ciertos destinos prefijados. Que aunque, por ejemplo, uno sueñe con ser un intelectual más del montón, razonablemente tolerado por sus congéneres, las cosas ocurren para demostrarnos que ni siquiera somos dueños de nuestras ideas. Es el tipo de cosas que suelen pasarme: no puedo evitar la compulsión, a lo largo de los años, de volcarme a actividades o proponer cuestiones que despierten el sarcasmo, la burla escéptica o el escándalo. Me pasó cuando decidí ser parapsicólogo, me volvió a ocurrir cuando, en vez de apoltronarme en la comodidad conceptual de una parapsicología científica, opté por volcarme al Ocultismo, o cuando viajé en busca de extraterrestres en el pasado argentino por toda nuestra dilatada geografía, o cuando no tuve mejor idea que irme de paseo a hacer experiencias parapsicológicas a la cumbre del Aconcagua, o cuando fui en busca de extraños seres en la Caverna de las Brujas, o cuando tras una improbable, gigantesca serpiente acuática hice decenas de kilómetros en una temblorosa piragua por el río Pilcomayo, o las noches cuya cuenta he perdido en cementerios a la caza de fantasmas, o….

O cuando, como ahora, mientras leía atrasados artículos sobre los últimos experimentos sobre clonación, una idea se filtró en mi mente y, aún en contra de mi voluntad, creció hasta convertirse en una teoría. Una teoría que, debo reconocerlo, empieza a gustarme. Y que me parece absolutamente dictada “desde afuera”. Es feo eso de sentirse un instrumento pero, en fin, si el destino es ser canal de algún metafísico registro akhásico, no será un servidor quien se resista. Así que con la tranquilidad que da creerse entonces poco responsable de lo que uno dice, aquí va esta propuesta.

Que consiste básicamente en repasar –y concatenar- tres instancias: una biológica y genética –la clonación– otra esotérica –la reencarnación- y una parapsicológica –el así llamado “punto de anclaje”-. Y, si me apuran, una cuarta: lo extraterrestre –a través del conocimiento legado por visitantes en la antigüedad-. Repasemos algunos conceptos y aclaremos posturas frente a los mismos.

De la clonación no hay mucho interesantemente nuevo que pueda decir –perdón, escribir-. En mayor o menor grado, todos han escuchado de ese sistema novedoso –o no tanto, ya que sus fundamentos figuran en manuales de divulgación científica de sesenta años atrás- que consiste en copiar seres vivos –incluso humanos- reproduciendo el patrón genético de un sujeto en células soporte de otro individuo. Sobre este apasionante campo se ha generado una discusión más filosófica que técnica y de una dudosa moralina. En efecto, las iglesias han cuestionado la ética de clonar seres humanos, por aquello de la biodiversidad y que cada fulano que camina sobre el planeta es único e irrepetible; considero, sin embargo, que no sólo se ha enfocado erróneamente la cuestión, sino que incluso se ha informado malamente a la población, acudiendo a cuestionables golpes bajos emocionales (¿”qué pasaría si se clonaran muchos Hitler”?, es la tontera más habitual) para responder a oscuros intereses. Y nunca mejor empleado lo de “oscuros”. Lamentablemente, por estrechez mental o por maquiavélicas razones, muchas de las religiones dominantes hoy en día se han opuesto durante siglos al avance del conocimiento en todas sus formas. Antes, se quemaba a sus responsables. Hoy, se les cubre de ridículo, lo que es todavía peor, ya que el ridículo jamás ha creado mártires. Aún más, se les sindica de amorales, y la razón es sencilla: sólo se domina a la gente a través del miedo, y el miedo es hijo dilecto de lam ignorancia. Para controlar a las masas, no hay que dejarles pensar ni informarse sanamente. De donde podríamos inferir lo que vamos a llamar (si les parece bien) la Primera Ley de Fernández: “Toda estructura religiosa o pseudorreligiosa necesitada de bienes y recursos materiales y apoyo político crece numéricamente de manera inversamente proporcional a la masa de información y del buen uso que del raciocinio hagan sus feligreses”.

Porque si se hace un clon de Hitler tendremos un tipo bajito, de cabello chuzo y bigote cortito, gesticulante y pocaspulgas, pero lo realmente importante, es decir, todo lo demás, lo que es mentalmente, espiritualmente, emocionalmente, moralmente, no es producto de la clonación: no existe –eso los científicos lo saben muy bien- un gen del crimen. El ser humano es más que la suma de sus partes biológicas. Los factores ambientales, familiares, culturales, modelan la personalidad, sus virtudes y defectos. No cometamos el error de hablar de una moral de la clonación que necesariamente, para contradicción de las iglesias, sólo es defendible si se niega el espíritu; que no está en el ADN. Mil fulanos fotocopiados físicamente van a ser muy distintos psicológicamente, y esa es la única biodiversidad que cuenta.

¿Hablamos de reencarnación?. No es necesario: si usted está leyendo estas líneas es porque, crea o no en ella, la conoce. Si no, ¿no se habrá equivocado de publicación?.

Pero sí dediquemos algunas líneas a un concepto parapsicológico ni siquiera muy difundido entre los especialistas: el “punto de anclaje”. Llámase “punto de anclaje” a un lugar, objeto o persona que, por la intensidad emocional que conlleva, resulta la única referencia cognoscible para un “paquete de memoria”. Este término (“paquete de memoria”) fue propuesto por el biólogo francés Jean Jacques Delpasse para definir a lo que vulgarmente se denomina “fantasma”, es decir, el residuo psíquico superviviente de una persona fallecida.

El “paquete de memoria”, luego de la destrucción biológica del cuerpo que le contuvo, tiende a “adherirse” a aquello que más significado emocional tuvo durante su vida física. En el estado pseudosonambúlico y desconcertante que atraviesa post mortem, el “paquete de memoria”, quizás no comprendiendo su nueva situación y condición, busca desesperadamente –si en vida ha carecido de la evolución espiritual necesaria para comprender lo que le ocurre y evolucionar a planos superiores de manifestación, “despegándose” así de esta realidad- aquella referencia que le es conocida.

Como está privado de medios sensoriales, su forma de orientarse es el sentir, ya que sólo puede valerse de lo único que tiene porque es lo único que es: psiquismo residual y emocionalidad. Y así como cuando nos perdemos en una ciudad desconocida buscamos puntos de referencia conocidos –una iglesia, el hotel donde nos alojamos, una plaza central o la terminal de ómnibus- el “paquete de memoria” se “fija” –se “ancla”- a lo más importante que jalonó su vida: sus seres queridos, su casa, un objeto muy apreciado o ambicionado, sus propios restos mortales. Ello se transforma, entonces, en el “punto de anclaje”. Los puntos de anclaje explican las viviendas con “presencias”, por ejemplo. Los objetos “malditos”, o las entidades detectadas en cementerios, también.

Bien. Supongamos por un momento que los antiguos egipcios conocieran el efecto “punto de anclaje”, lo que no es extraño, por otra parte, a su religión. Desde que se inició en las tinieblas de la prehistoria, sus prácticas rituales obligan a conservar no sólo el cuerpo, momificado, de sus difuntos, sino sus vísceras en vasijas ad hoc, además de sus tesoros (un buen motivo para “aferrarse” en esta vida), efectos personales de todo tipo y, en ciertas épocas, seres queridos que eran sepultados junto a ellos en sucesivas generaciones. Ellos mismos, en textos de todo tipo, papiros y petroglifos especialmente, señalan la importancia de estas prácticas para que, mientras el espíritu del difunto pueda ascender a los cielos, el “ka”, o doble astral, diríamos ahora, permanezca “vigilante” junto a los restos. De hecho, ellos entendían que la naturaleza humana se dividía en tres planos: “ba”, o cuerpo astral, “ka” o psiquismo, y “aj” o espíritu, como una versión microcósmica y adelantada en siglos al judeocristianismo de una Trinidad a escala humana.

Siempre me he preguntado el porqué de esa obsesión en querer conservar la materia carnal en las mejores condiciones el mayor tiempo posible. La suposición de la ortodoxia arqueológica en el sentido que lo hacían porque, en su ingenuidad supersticiosa, creían que en el futuro “resucitarían” carnalmente, me parece cuando menos una ofensa a la inteligencia que a los propios egipcios le atribuimos considerando sin ir más lejos su arquitectura, su astronomía o su arte plástico. Por otro lado, me parece mucho menos supersticioso que las creencias cristianas contemporáneas que esperan esa misma resurrección “en cuerpo y alma” aún cuando el paso de los siglos, qué digo, de los milenios, reduce a inveterado polvo hasta el más resistente de los huesos. Pero a esto hoy le llamamos, displicentemente, “devoción” y “fe”, y convivimos culturalmente con esa creencia que tantos –universitarios, políticos, intelectuales- consideran lógica. En cambio, cuando suponemos que los egipcios conservaban la materia para que los “dioses” en el futuro le devolvieran la vida al ser, sonreímos sardónicamente y nos reímos de su “ignorancia”. En fin, si eso no es soberbia vana, no sé qué lo es.

Así que mi teoría es simple. Aceptemos una presencia extraterrestre en el antiguo Egipto. Aceptemos que esa presencia fue intelectualizada como “dioses” por el primitivo pueblo violentamente arrancado de su oscurantismo y proyectado como la nación más poderosa de la Tierra en pocos años. Aceptemos que algunos egipcios, particularmente inteligentes, fueron iniciados en los “misterios” de la ciencia extraterrestre. Aceptemos que esos extraterrestres conocían y manejaban la clonación. Y así aceptaremos, entonces, la transmisión, generación tras generación, del dato fundamental que cuando más del cuerpo –especialmente de alguien dominante- se conservara en las mejores condiciones, podría ser clonado –reproducido, revivido- en algún momento futuro.

¿Y qué tiene que ver el “ka”, el “paquete de memoria”, el “punto de anclaje” y toda esa parrafada con esto, dirán ustedes?. Simplemente, que se me ocurre que, aunando ambas posibilidades, los antiguos faraones, los antiguos sacerdotes, nobles y jerarcas militares, conocedores, directa o indirectamente de los grandes secretos científicos traídos por los extraterrestres, sabían como resucitar no sólo en cuerpo, sino también en alma: si el “paquete de memoria” era obligado a permanecer junto a los restos mortales, y si de esos restos podía, en algún momento del futuro, obtenerse un “duplicado”, sólo bastara que el “paquete de memoria”, “anclado” en la tumba, ingresara en el nuevo individuo (el clonado, digo) mediante posesión para que, tres, cuatro o cinco mil años después, Ramsés II, Tuth-Ankh-Amón, Nefertari, Menes o el que fuera regresara a la vida (¿necesito repetirlo?) completamente en cuerpo y alma.

Se me ocurre una –una de tantas, quizás- objeciones que harán ustedes. Pero si el paquete de memoria está “anclado” en la tumba, ¿cómo hará para encontrar ye incorporarse (poseer) su nuevo cuerpo?. Podría decir que, simplemente, a un paquete de memoria la ubicuidad en el tiempo y el espacio no le afecta como a nosotros, prisioneros de la carne, con lo cual tal vez le sería fácil encontrar, deambulando sobre la faz de la Tierra, su nuevo receptáculo. Pero se me ocurre algo más simple y, si se quiere, obvio. Supongamos que algún día los científicos perfeccionan in extremis el arte de la clonación. Supongamos que ceden a la tentación –y la curiosidad- de clonar seres humanos completando las cadenas genéticas, necesariamente deterioradas, de hombres muertos milenios atrás. Supongamos que uno de esos experimentos se hace con tejido de la momia de un faraón, admirablemente conservado. ¿Hace falta mucha imaginación para suponer que el individuo, así clonado y quizás en algún momento consciente de su origen, no podría evitar la tentación de visitar la tumba y los restos de quien, en definitiva, sería su “padre”?. Si cualquiera de ustedes descubrieran que son clones del Tuth-Ankh-Amón, ¿resistirían la tentación suprema de viajar a Egipto para visitar su tumba?. Y allí, esperando, estaría el paquete de memoria…

Es muy personal este comentario, pero debe ser sincero: entre considerarse que los egipcios eran históricamente una masa de cretinos hábiles para obras de ingeniería que nosotros no podríamos reproducir pero imbéciles que creían en una mágica resurrección de tejidos deteriorados a los cuales, por otra parte, deben haber rastreado durante sus milenios de historia ajenos a cualquier resucitación vaticinada, y aceptar una teoría que nos muestre maestros extraterrestres preparando a los habitantes del Nilo en un plan cósmico cuyas consecuencias últimas hoy también nos siguen evadiendo, me quedo con esto último.

Oh, pero no nos preocupemos. Todo esto –seguramente alguien dirá- es sólo el delirio de una mente febril. Quizás.

 

Lo dicho hasta aquí, después de todo, no es más que levantar, un poco más aún de lo que ya ha sido hecho en los siglos pasados, el velo de Isis.

Continuará

Tercera parte: El Egipto Desconocido (3): El sendero Templario

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EL EGIPTO DESCONOCIDO (3): EL SENDERO TEMPLARIO

Posted by Gustavo Fernández en 01-06-2017

Las reflexiones compartidas en la segunda parte de esta saga encuentran su natural justificación en este tramo; donde me propongo comprender el porqué de la inopinada presencia Templaria en las tierras del Nilo, una presencia que trasciende el afán de conquista y comercio y tiene resonancias bíblicas.

Antes de continuar, es necesario aclarar un par de puntos. La idea de un ejército Templario plenamente comprometido –diría, fanáticamente comprometido- con las distintas Cruzadas es sólo una versiòn hollywoodense; si bien combatieron –especialmente en Accra- contra los musulmanes, siempre fueron bastante independientes y sus intervenciones en combate parecían responder más a estrategias de geopolítica que convicciones metafísicas. Recordemos aquí que cuando se constituyen en Orden, en 1118, sostienen que su misiòn era “custodiar los caminos hasta Tierra Santa” para los peregrinos, pero hasta 1188 la Orden tuvo sólo nueve miembros (más unos cuantos “empleados”, más administrativos que guerreros): es ridículo pensar en sólo nueve caballeros custodiando semejantes extensiones. Sólo luego de 1188 comienza la “conscripción de miembros” y, lógicamente, la Orden crece de manera exponencial.

Por otra parte, existe sobrada evidencia –especialmente en tierras hispanas- de la enriquecedora convivencia de Templarios con sabios musulmanes así como con judíos, y para cualquier estudioso de aquellos es evidente una “transfusión” de conocimientos entre unos y otros. Ya he escrito mucho sobre el particular en este blog (enlaces que aplico al final de esta nota) para remitir allí al interesado.

Las cruces de referencia

Bien, regresando a Egipto, las huellas del Arca de la Alianza descriptas en el capítulo anterior tuvieron, a posteriori, una impronta cuasi templaria. Observen la foto que acompañamos; la he tomado en el templo de Philae, próximo a la represa de Aswán. Prsenta cruces “templarias2, o eso parece a primera vista, aunque un análisis más detallado “in situ” me reveló otra cosa.

No son de la época de la erecciòn del templo: están grabadas con claras señales de ser posteriores porque, en un par de casos, se trabajaron sobre jeroglíficos allí anteriores. Pero tampoco son “modernas”; la protecciòn patrimonial del templo hubiera hecho imposible su tallado. El desgaste de sus aristas señalan, empero, que ya hay acusados signos de erosiòn.

Recordemos que cuando la construcciòn de la represa, hubo dos templos en peligro de quedar sumergidos por las aguas: el famosísimo de Abu Simbel y éste, menos promocionado, Philae. Ambos, se desmontaron y trasladaron a ubicaciones más elevadas para protegerlos. Pero con Philae ocurriò un detalle interesante.

Junto a la construcción y ubicación original, de hecho en terrenos propios del templo, había una pequeña iglesia cristiana del siglo XVI. Como resultaba muy “moderna” en términos arqueológicos no se rescató y quedó, allí, sepultada por las aguas.

Esa iglesia fue construida por orden y mandato de una sociedad iniciática: los Caballeros de San Esteban. De hecho, estaba consagrada a su patrono, el mismo San Esteban. Y la cruz “templaria” en Philae no es templaria: es la cruz de San Esteban.

Pero, ¿quiénes eran éstos?.

En Pisa

Para averiguarlo tuve que seguir algunas pistas en Pisa, Italia. Porque fue allí que Cosme de

Palacio que los Médici dieron a la Orden

Médici (sí, uno de esos Médici) luego de conquistar la ciudad -.en ese entonces, rival de Florencia- entregó uno de los palacios de su plaza central a una reciente Orden Militar e Iniciática constituida por él: en 1564, los Médici fundan la Orden con un objetivo “exotérico” y otro “esotérico”. El primero, “la defensa de la fe católica y el combate de los piratas de la mar” y la segunda “buscar el Arca de la Alianza”. Se decían, a sí mismos, herederos de la Orden Hospitalaria de San Esteban de Hungría, que a fines del siglo XII había sido la rama húngara de los Templarios. Y eligieron como emblema la cruz de ocho beatitudes pero las mismas más marcadas.

Heráldica de los Caballeros de San Esteban

De manera que aparecen en Philae (templo levantado durante la dominaciòn helénica de Egipto, alrededor del 300 A.C.) y hacen levantar una iglesia. A poca distancia, está la isla de Elefantina donde, ya hemos visto, habría estado custodiada durante algunos años el Arca antes de

Piazza del Cavalieri, donde se encuentra el palacio de la Orden

continuar viaje a Sudán y Etiopía. Si los caballeros continuaron viaje llegando a Adis Adeba, no pudieron avanzar o perecieron en el camino, se ha perdido bajo el polvo de la Historia. Pero este hallazgo ratifica mi convicción que el Arca de la Alianza estuvo más de una vez en territorio egipcio porque era “su” territorio.

Ya lo esbocé en mi trabajo anterior. Creo posible que el Arca no haya sido dada a Moisés en el Sinaí hacia el final del Éxodo, que el relato bíblico sea una adjudicación que los judíos se hacen de la misma y que, en verdad, hubiera sido muy antigua, egipcia y guardada en el interior de la Gran Pirámide (los argumentos, ver la nota anterior). Es comprensible entonces que al evacuarse luego de la segunda destrucción del templo de Salomón se la levara a la tierra desde donde provino, donde habría muchos lugares (y personas) dispuestas a protegerla. Es más, ¿qué seguridad tenemos que en esa catástrofe fueron los mismos judíos quienes la retiraron y no, aprovechando la confusiòn, un grupo a disposición de los egipcios?.

Iglesia de San Esteban, en Pisa

Hago aquí una breve disgresiòn. Me facilitaron el dato de una pretendida orden “templaria” (ya se sabe que todas las órdenes templarias existentes hoy en día dicen, cada una, ser legítima y las demás, fraudulentas), llamada Orden Templaria del Trébol (que se adjudica la friolera de 14.500 años de existencia) que reivindica las “cruces templarias de Philae” como evidencia de su propio relato. Permítaseme decir que, dicho así, eso demuestra que (a) sus miembros nunca estuvieron en Philae –y levantan de Internet las fotos- o (b) de haber estado, les bastó el “parecido templario” de las cruces, porque, de haber hecho una somera investigación, habrían arribado a esta misma conclusión: que no fueron específicamente Templarios sino Caballeros de San Esteban (recordemos que en el siglo XVI todavía pesaba la excomunión sobre aquellos y era políticamente incorrecto identificarse como tales). De hecho, la única referencia seria y argumentada se encuentra también en el libro del amigo José Luis Giménez, “El triunfo de María Magdalena: jaque mate a la Inquisición”

Dicho lo cual, concluyo. Si, como la presencia de esa Orden de San Esteban demuestra, había de parte de ellos un interés especial en el lugar por su previo interés en el Arca de la Alianza, y si, cuando menos conceptualmente, fueron herederos del conocimiento templario, es obvio que éstos últimos sabían ya en su tiempo sobre la probable ubicación del Arca. Y, extrapolando, deduzco que también sabían, entonces de su verdadera historia. Cuando en un artículo anterior, que puede verse a través de este enlace, postulé que los Templarios tenían quizás alguna información sobre presencias no humanas en la remota Antigüedad, sé que a algunos les habrá parecido exagerado. Hallazgos como éste, insisto y sin embargo, demuestran que esa presunciòn es cada vez más fuerte.

Continuará

Primera parte de este trabajo, hacer click aquí

Segunda parte de este trabajo, hacer click aquí

Enlace a “De Annunaki a Jesús, siguiendo la pista templaria…” (allí el lector encontrará enlaces a otros trabajos sobre Templarios)

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Conferencia OVNI de Gustavo Fernández en Estados Unidos

Posted by Gustavo Fernández en 29-05-2017

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El Egipto Desconocido (primera parte)

Posted by Gustavo Fernández en 25-05-2017

No alcanza un año, dos, de vivir radicado en Egipto, seguramente, para descubrir nuevos secretos. Por eso, hay algo de falsa pedantería en siquiera suponer que una recorrida a lo largo del Nilo de unos cuantos días pueda dar la oportunidad de descubrir algo. Pero sí, en cambio, puede ser oportuno para hacer una inspección “de visu”, ratificar o rectificar en el terreno determinadas opiniones previas, cruzar información, cotejar datos. Para ello, debe uno abandonar los tics, las mañas y procederes del turista y asumirse como viajero independiente, saber a quién preguntar, ir a fuentes directas y quizás el Universo haga un guiño cómplice y les permita levantar algunos velos. Como le ocurriò al autor.

 

La diosa viva

Dirijiéndonos a la capilla de Sejmet

 Era en mí una idea fija. Ver, de alguna manera, la capilla de la diosa Sejmet, en Karnak. Sejmet, “la más terrible”, la diosa con cabeza de leona, encarnación de la ira más tempestuosa pero también de la fuerza imparable de la mujer. Diosa feminista, si las había, en los primeros tiempos fue uno de los cultos más importantes, apenas por detrás de Ra, su padre. Diosa dual, porque tenía una advocación “dulcificada”, la muy conocida Bastet, la diosa con cabeza de gato. Sejmet es el arquetipo de la fuerza femenina, y yo iba detrás de un dato: que una de las diosas más antiguas era, también, la única a la que, secreta, clandestinamente, se le sigue rindiendo culto en la actualidad.

 Así que allí, en Karnak, sabía se había descubierto una capilla, es decir, un templete con una imagen de la diosa pero, a diferencia del resto del monumental templo, posiblemente el más grande del mundo y uno de los más antiguos (construido a partir del año 3.200 A.C.), se prohibía el acceso a la misma, tras una doble, metálica puerta con candena y candado. De manera que sin muchas esperanzas encaré al guía y le pregunté por ella.

La diosa en su recinto sagrado

Gabriel Moenes, el culto egipcio que habla perfecto español y sería mi guía en los días por venir, pero con quien compartíamos recién la primera jornada, me miró primero extrañado. Repetí el comentario: quería visitarla, si era posible. Sonriò y me dijo en voz baja: “Entonces, usted no es un turista como los demás”. Sonriò aún más y me dijo que tuviera unos minutos de paciencia. Y entonces, mientras fotografiaba la escultura más grande de todo Egipto de un escarabajo, símbolo de la protecciòn y fertilidad, se acercó a mí. Podíamos, rápida y furtivamente, ir a verla.

Así que allí estábamos. De pie, frente a la diosa aún viva. Es claro que no se permitía el acceso al público precisamente porque, a despecho y espaldas de arqueólogos formados en universidades europeas, el hombre de a pie, el obrero que trabajaba cotidianamente allí, veía al lugar como un espacio sagrado y, como tal, demandaba respeto. Un respeto que mancillaría la curiosidad turística.

Estuve unos diez minutos, contemplando y saludando en silencio a la diosa. Confirmaría luego por otras vías que en buena parte del Egipto profundo, pero muy especialmente entre el pueblo nubio –que se distribuye en partes proporcionales entre Egipto y Etiopía- su culto, prohibido por las autoridades fuertemente islámicas, sobrevivía con intensidad. Es una opinión muy personal, pero observando cierta decadencia cultural (no encontré en Egipto, por ejemplo, la vitalidad orgullosa de ciertos pueblos americanos, herederos de incas, toltecas y otros, que mantienen con honor sus costumbres ancestrales, estando aquí, en Egipto, todo subordinado a la frívola curiosidad extranjera) guardo la esperanza que sea alrededor de este culto (u otros de similar tenor que sospecho sobreviven en otros puntos de esa regiòn africana) que se sostenga en el tiempo y alguna vez resurja con intensidad la identidad arcaica.

 

El desván del Arca

Frente a la Esfinge

          Hay guiños del Universo que uno no puede ignorar. Cuando decidí hacer este viaje, sabía que tenía alguna posibilidad, menor, de poder ingresar a la gran pirámide de Keops. El flujo de turistas es severamente reglamentado: sólo un puñado cada día, y va rotando, de Keops a Kefrén y de esta a Micerinos, para permitir el mantenimiento, conservación y cuidado de cada uno de estos fantásticos monumentos. Quiso quizás Sejmet –a la que me había encomendado- que entrara en el grupo afortunado. Quiso quizás Horus que me correspondiera la Gran Pirámide. Debe haber querido el mismo Osiris que en el azar me asignaran para hacerlo el 29 de abril. Día de mi cumpleaños. Hay quien creerá en la casualidad.

Yo no.

Voy a ser breve, porque si no caeré irremisiblemente en la pendiente de la exageración verborrágica. Ingresar en las entrañas de esos dos millones de bloques no es apto para claustrófobos. Como afortunadamente no lo soy, resultó una experiencia muy motivadora, pese a ver cuánta gente daba vuelta a mitad de camino y se regresaba. No porque el pasadizo sea estrecho. Todo lo contrario: es impresionante en sus ¿innecesarios? Veinte metros de altura. Creo que la sensación de opresión es subjetiva y deviene de tomar consciencia de encontrarse en el corazón de semejante mole. Sin duda la geometría de ese pasadizo tiene que ver con distribuir la carga de los bloques por encima, pero su magia es inenarrable. Pero no es de eso de lo que quiero hablar ahora.

 

Deslizándome en el pasillo a la Cámara del Rey

No malgastaré este espacio volviendo a escribir sobre los “misterios de Keops”, de su construcciòn, de su funciòn (sin duda, certifico que no fueron tumbas). Se googlea, y ya está: todas las teorías y especulaciones al alcance de un click. No. Aquí voy a dejar constancia de dos observaciones, una de las cuales tras la que fui allí y la otra que me “visitó” inopinadamente.

Observaciòn número uno. Medida in situ, el interior del sarcófago de pórfido (granito rojo) de la así llamada “cámara del rey” tiene las medidas exactas del exterior del Arca de la Alianza (si piensan en Indiana Jones, van en sentido correcto) según la refiere la Biblia. Que todavía circule en Egipto, como pude comprobar, la leynda que la permanencia de los judíos en tierras del Nilo también significó que el Arca estaba entre ellos, y que la isla de elefantina –que también conocí- fue el lugar donde el Arca reposó durante varios años tras haber sido evacuada del Templo de Salomón en su camino final a Adís Adeba, capital de Etiopía, donde la Tradiciòn la sitúa actualmente. Y tiene lógica: si permaneció en confianza y seguridad en una isla egipcia, es porque los judíos que huyeron con ella no solamente conocían la geografía y sus seguridades, sino también sabían que sus antepasados habían dejado una huella rspetuosa, así como de sus artefactos religiosos, en ese país.  Esto abre la puerta a uno de los Misterios Iniciáticos mejor preservados entre sociedades esotéricas desde esa remota Antigüedad: que la Gran Pirámide no solamente era un gigantesco reservorio de conocimientos, una enorme biblioteca en piedra, sino también

El interior del sarcófago, increíblemente alisado

una verdadera “máquina” espiritual y energética, que alcanzó su epítome cuando en el punto de mayor concentración de energías (la “cámara del rey”) se guardó allí el Arca de la Alianza, la que sería, en verdad, un poderoso generador electrostático. El recuero de esta antiquísima tradición y, repito, que las medidas internas del sarcófago coincidan perfectamente con las medidas bíblicas del Arca, abona esta teoría.

La rotura del sarcófago

Otro detalle: la esquina rota del “sarcófago” (ahora lo entrecomillo porque es obvio que jamás con tuvo momia ni enterratorio alguno) es decididamente artificioso. ¿Se comprende?. Lo diré de otra manera: la rotura de esa esquina no es producto, como algunos suponen, de forcejear por agrir una tapa que por otra parte no está en ningún lugar. Es una rotura simbólica. ¿Por qué digo esto?. Porque no tiene la geometría de una fractura por palanca sino evidencia de repetidos golpes y alisamientos ex profeso a posteriori. Y creo saber de qué se trata.

La geometría de este paralepípedo, en tanto cobertura del Arca de la Alianza, reúne otros significados. Simboliza la Gran Obra; aquí los masones tienen mucho que llevar a su propio molino. Entonces, esa rotura traduce que si el paralepípedo representa la Obra d ela Divinidad, la Rotura simboliza que la Gran Obra hecha por humanos no puede alcanzar la perfecciòn del trabajo de esa Divinidad.

La segunda observación: hay fuerzas aún activas en la Gran Pirámide. Y fui testigo (y casi protagonista) de ello.

La unión de los bloques, sin armasa, no permite intercalar un papel

Estaba en la cámara,  luego de haber observado, meditado, fotografiado con obsesiòn milimétrica. ¿Debo hablar del encastre perfecto de los bloques, sin argamasa que, como muestran las fotos, no permiten colocar un papel entre ellos?. El asunto es que luego de medir el sarcófago, debo admitir, tuve un deseo casi irrefrenable de meterme dentro de él. No sé por qué ni para qué. Quizás sólo tontamente para sentir qué se siente.

Así que acomodé mis bártulos, puse mi celular en “selfie” (no se permite introducir cámaras fotográficas a la pirámide pero, bueno, me consolé diciendo que no violaría la ley si dejaba fuera mi cámara y sólo ingresaba con mi móvil) y en el momento, el preciso instante que me acomodo para toma impulso y treparme al sarcófago, una mujer, una extranjera del grupo que habíamos entrado y que estaba detrás y a mi derecha observando desde esa posición el sarcófago… cayó redonda al suelo, desvanecida, literalmente como un títere al que le cortan los hilos.

Obviamente mi intentona quedó en eso porque, presto, con otros presentes me aboqué a reanimar a la pobre mujer, que desorientada y confusa fue llevada de regreso fuera, a la luz y el aire fresco. Para cuando retorno la calma, recapacité: la mujer podría haberse desmayado cinco minutos antes, o diez minutos después. Pero no, ocurriò en el preciso instante en que iba yo a meterme en el sarcófago. Tuve un escalofrío, y el lugar era muy húmedo y caluroso para ello. Sentí como si “algo” o “alguien” tocara con un dedo invisible a quien estaba a mi lado como una advertencia, una advertencia que decidí acatar y, humildemente, pedí disculpas, a lo que fuese, por lo que casi fue mi atrevimiento.

 

(Continuará)

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RETIRO DE SANACIÓN Y SUPERACIÓN PERSONAL EN CAPILLA DEL MONTE con Gustavo Fernández

Posted by Gustavo Fernández en 22-05-2017

RETIRO DE SANACIÓN Y SUPERACIÓN PERSONAL EN CAPILLA DEL MONTE
con Gustavo Fernández
17 a 20 de junio de 2017
El objetivo de este Retiro es compartir tres días de convivencia armónica donde los asistentes trabajarán sobre sus problemáticas u objetivos personales. Bajo la atenciòn personalizada de Gustavo Fernández, la propuesta es que cada persona, enfrentada con situaciones que no logra solucionar, mejorar, corregir, lleve su inquietud y a través de esos tres días, en sesiones individuales (donde se trabajará con Tarot, evaluaciones radiestésicas, lectura áurica, estudio de sus energías, etc.) y grupales (aprovechando el Solsticio de Junio se realizará prácticas de armonizaciòn y energetizaciòn de acuerdo al cxronograma) encontrar el camino para solucionar esos problemas o concretar esos objetivos.


Sábado 17: Por la
mañana.. Recepciòn y traslado a las cabañas de Pueblo Encanto, donde nos alojaremos. Desayuno de bienvenida. Descanso hasta el almuerzo
Almuerzo.
Por la tarde. Caminata por Pueblo Encanto, señalando el tipod e actividad que se realizará de acuerdo a cada caso. Explicaciòn teórica del abordaje mediante Alquimia Espiritual. Al atardecer, revisiòn grupal del análisis de energías “tonales” (según el Tonalamatl o Calendario Tolteca) y potencialidades dormidas en cada uno/a.
Noche libre

Domingo 18: Luego del desayuno, distribuciòn de tareas de meditaciòn y trabajo personal mientras comienzan las atenciones personalizadas, que se realizarán a lo largo de ese día y el lunes.
Almuerzo.
Luego de un descanso, Trabajo grupal en el Laberinto de Cuarzo.
Trabajo de Armonizaciòn en la Estrella Pentacular.
Por la noche, Ceremonia del Fuego Sagrado. Consagraciòn de peticiones a los Elementales de la Naturaleza.
Cena.

Lunes 19: Desayuno. Continúan las entrevistas personales. Caminata espiritual hasta un recodo del río Calabalumba donde se trabajarán limpiezas áuricas.
Retorno para almorzar.
Luego de un descanso, Ceremonia individual (pero coordinada grupalmente) de Anclaje de la Ley de Atracciòn Universal en la Capilla Neotemplaria.
Al atardecer, salida al terreno para liberar ofrendas al Universo.

Martes 20: tras el desayuno, partida a sus localidades de origen.

IMPORTANTE: Cada asistente, una vez confirmado, debe responder un cuestionario informativo sobre sus necesidades, así como preparársele un estudio anticipado conforme a las mismas.

ARANCEL: $ 6.800

INCLUYE: tres noches de alojamiento, cuatro comidas, cuatro desayunos, traslados hacia las salidas de campo, actividades, estudios individuales previos y durante el Retiro. Elementos de trabajo individuales.

NO INCLUYE: traslado hacia y desde Capilla del Monte, una comida diaria sábado y lunes.

PLAZO LÍMITE DE INSCRIPCIÓN: lunes 12 de junio.
Inscripciòn: abonando el 50 % del monto (saldo al llegar a destino), enviando un mail con datos personales (nombre y apellido completo, fecha y hora de nacimiento, domicilio, teléfono de contacto, medicaciòn y posología -si se consume-

Informes e inscripción: caintegral@yahoo.com.ar
Whatsapp: +54 9 343 6234381

Pagos: por transferencia bancaria a esta cuenta:
Banco BERSA
(Gustavo Mario Fernández)
CBU nº 3860001003000029467852
o
Banco de la Nación Argentina
(Alberto Enrique Marzo)
CBU nº 01103906-30039072705165

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RETIRO DE MAGIA Y CONTRAMAGIA CEREMONIAL

Posted by Gustavo Fernández en 02-01-2017

18, 19, 20 y 21 de marzo de 2017

Capilla del Monte.

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Nuevamente Gustavo Fernández invita a nuevos Buscadores y Buscadoras del Camino de la Hechicera y el Mago. A quienes se intuyen Hermanos de una Ciencia sin Academias, una Filosofía sin Foros y una Cosmopercepciòn sin Iglesias.

Este Retiro es una apertura del Portal, la entrega en mano del Mapa de un Camino que el Aprendiz deberá seguir según el dictado de su corazón, su espíritu y su intelecto. Es ser guiado de la mano para colocar sus pies en un sendero que a partir de allí, solo, sola, de nuestra mano o de otras manos deberá continuar. Por eso al Aprendiz se le entregará una serie de Ejercicios Espirituales y Recomendaciones que sugerimos hacer durante los nueve días previos al encuentro, a fin de acondicionar aquellos sus tres planos a estas jornadas. Asimismo se indicará los elementos que optativamente pueden llevar a efectos de ser consagrados.

Celebraremos el Equinoccio, ofrendaremos en un cálido y lúdico marco de hermandad a los Elementales de la naturaleza y trabajaremos los mecanismos más profundos de la Ley de Atracciòn Universal para que sus beneficios se precipiten en la vida nuestra de todos los días.

Asimismo, quienes así lo deseen podrán ser Iniciados en la Respetable Orden Hermética y Pitagórica.

Los organizadores se reservan el derecho de reordenar las actividades en funciòn del ritmo que se lleve o cuestiones climáticas.

Cronograma de actividades:

Sábado 18: Recepciòn en Capilla del Monte. Traslado y Alojamiento en cabañas de Pueblo Encanto (donde se llevará a cabo el Retiro). Desayuno de bienvenida. Distribución y entrega del material de trabajo (Varas de plata, Grimorios, sahumadores y elementos de sahumar y túnicas)

Almuerzo grupal

Por la tarde: Cátedra teórica, de 16 a 18 hs. Preparaciòn de rituales personales de peticiones a los Elementales.

Encendido del Fuego Sagrado. Ceremonia de Fraternidad. Caminata Espiritual desde el Fuego al Laberinto de Cuarzo. Trabajo de meditaciòn personal en el mismo.

Por la noche: Ofrenda personal a los Gnomos del Bosque Encantado.

Domingo 19:

Desayuno.

Ceremonias rituales de Apertura de Caminos.

Almuerzo.

Descanso.

Por la tarde: Cátedra teórica sobre Principios Pitagóricos. Qué es la R . : Orden Hermética y Pitagórica. (de 16 a 18 hs). Ritual de Tenida (Blanca)

Ofrenda a las Sílfides en la cima de Villa de Luz (excursión)

Lunes 20

A la Salida del Sol, quienes deseen ser Iniciados en la R. : O . : H . : y Pitagórica asistirán a su Ritual de Paso.

Desayuno.

Preparaciòn de Amuletos y Talismanes personales (para ser consagrados en Ceremonia de Equinoccio). Teoría y Práctica.

Almuerzo.

Descanso.

Ceremonia de Equinoccio. Consagraciòn de Amuletos y Talismanes.

Noche libre.

Martes 21

Desayuno

Enseñanza de Ceremonias de Contramagia Ritual (teoría y práctica).

Almuerzo

Preparaciòn de Rituales Personales de Magia Mimética (a elecciòn: Plano Material, Plano Fisiológico, Plano Afectivo, Plano Espiritual)

Ofrenda a las Salamandras en el Fuego Sagrado.

Noche libre.

Miércoles 22

Desayuno de Despedida. Retorno a sus localidades de origen.

A los asistentes se les entregará:

  • Túnica ceremonial
  • Vara de plata (vara de membrillo con punta de plata, para trabajos en el Occultum)
  • Grimorio (libro encuadernado en tapa dura con Recetarios, Formuleos y Enseñanzas)
  • Materiales de Trabajo personal (velas, velones, velas de forma, aceites y resinas, sahumador)
  • Certificado de Cumplimiento y Asistencia

INCLUYE:

Traslado in y out Terminal de Capilla – Pueblo Encanto. Cuatro noches de alojamiento en cabañas (compartido). Cinco desayunos. Cuatro almuerzos. Grimorio. Vara de plata.. Túnica. Toda la Formaciòn. Materiales de Trabajo (velas, velas de Forma, aceites, resinas, hierbas, etc.) Certificado de Cumplimiento y Asistencia.

NO INCLUYE:

Traslado desde y hacia su localidad de origen. Elementos – Soporte para Amuletos y Talismanes (medallas, rosarios, escapularios, yantras, símbolos, que a elecciòn propia traerá el Aprendiz según indicaciones que se le brindará anticipadamente). Más eventuales días de estadía (si el asistente desea llegar antes o permanecer después, podrá hacerlo en Pueblo Encanto pero a su cargo queda ese costo). Inscripciòn en la Orden (de desearlo)

Único arancel: $ 9.000 (nueve mil pesos)

Límite de inscripciòn: 10 de febrero de 2017 (o cuando se completen las 20 vacantes),.

Importante: se comprenderá lo anticipado del cierre de inscripción teniendo en cuenta que hay que preveer la preparación de los materiales (túnicas, varas, grimorios) en funciòn del número de asistentes.

Formas de pago: con el 50 % del total (saldo al llegar a Capilla del Monte) a;

Mediante depósito en:
Banco de la Nación Argentina
Caja de Ahorro Nº 2650-3907270516 (Sr. Alberto Enrique Marzo)
Transferencia electrónica:
CBU: 01103906 – 30039072705165
CUIL: 20-21512438/0

o bien

Nuevo Banco de Entre Ríos S.A.
CBU 3860001003000029467852
(Gustavo Mario Fernández)

CUIT: 20-12154716-4

o bien

Por Western Union a:

Apellido: Fernández
Nombres: Gustavo Mario
DNI: 12.154.716
Paraná, Entre Ríos., Argentina
(notificar junto con sus datos personales, el número de depósito o transferencia).

Informes: por inbox o por mail a: gusfernandez21@yahoo.com.ar

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