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UNA EXTRAÑA HISTORIA DE TEMPLARIOS Y VIAJEROS EN EL TIEMPO

Posted by Gustavo Fernández en 08-06-2015

Ruinas del castillo templario de Opoul-Périllos

Ruinas del castillo templario de Opoul-Périllos

Como algunos de mis lectores saben, investigar los meandros de Templarios, Cátaros, la presencia de María Magdalena, consorte de Jesús, en Europa, el simbolismo del Santo Grial y la verdadera naturaleza de las enseñanzas del Cristianismo primitivo es una actividad que me está ocupando años, me ha llevado a recorrer tierras europeas en busca de cotejar fuentes y referencias en el terreno, intercambiar con otros especialistas de reconocida trayectoria mundial (forjando sólidos lazos de amistad con algunos de ellos) y, siempre, encontrar más preguntas que respuestas. Y en esta singladura aparecen historias, quizás colaterales a esos enigmas, quizás no, y uno no puede dejar de preguntarse cómo articularán –si es que lo hacen- en ese gigantesco rompecabezas sobre el que se construyó la historia de Occidente –y las implicancias para todo el mundo- de los últimos dos mil años. Ya escribiré sobre ese pico misterioso que es el monte Bugarach, en el Languedoc – Rousillón francés, que como nuestro Uritorco, el Shasta californiano, Montserrat en España, Machu Picchu y tantos otros es a la vez casi un “faro” para la aparición de OVNIs, refugio de un mitológico dragón y portal de mentadas ciudades subterráneas. Ahora, relataremos una extraña historia que se cruzó en nuestro camino.

Existe un pequeño, muy pequeño pueblo conocido como Opoul Périllos, en el distrito de Perpignan. Ochocientos

El monte Bugarach

El monte Bugarach

habitantes, apenas, y las ruinas de un castillo–encomienda Templario en sus afueras. Como tantos otros sitios que hemos caminado, el lugar es bucólico, agradable, pleno de historia y por qué no, leyendas. Y la de este pueblito en particular no es menor: se dice que donde se encuentra ese castillo se refugiaron María Magdalena y Jesús durante algunos meses.
Esta versiòn puede resultar ridícula a algunos lectores y francamente hereje a otros. Podemos discutir –quienes no somos cristianos claro, porque el resto está a priori condicionado por su propia creencia- la presencia o no de Jesús junto a su pretendida mujer en el sur francés: recordemos que según algunos historiadores –revisionistas, claro- habría descendido vivo de la cruz, su cuerpo convenientemente “secuestrado” luego de una pantomima de entierro y cuidado en secreto; pero habría fallecido de las heridas unas tres semanas más tarde. Otra corriente supone que partiò hacia el norte de la India, concretamente a la regiòn de Cachemira (donde al día de hoy el culto reverencial de Ysa Ussuf –el nombre de Jesús en esas regiones- y su sepulcro en Srinagar sigue siendo el epicentro de la devociòn de unas dos millones de personas que allá sostienen esa creencia). Algunos más, especulan que partiò hacia tierras americanas –donde la figura de Ce Acatl Topilitzin Quetzalcoátl, “aparecido” en Amatlán, Morelos, hace unos dos mil años, de aspecto y enseñanzas con tantas resonancias “crísticas”, da pábulo a esa teoría- y un número importante, como ya dijimos, entiende que se reuniò luego de un largo viaje por tierra, quizás años después, con su esposa, la de Magdala, en tierras celtas del Imperio Romano.
Todo esto es altamente discutible. Lo que no lo es, como dijimos, es la presencia de María Magdalena en el sur de

Posible cráneo de María Magdalena, en Saint Maximin (foto: José Luis Giménez, www.jlgimenez.com.es )

Posible cráneo de María Magdalena, en Saint Maximin (foto: José Luis Giménez, http://www.jlgimenez.com.es )

Francia. Habiendo llegado con las otras dos Marías –la de Betania y la Jacobea- José de Arimatea, su criada Sara y su hermano Lázaro a través del Mediterráneo, habrían atracado en lo que hoy es Saintes Maries de la Mer, vivido y predicado en Narbonne, Marsella y Saint Maximin muriendo y siendo en principio sepultada en esta última localidad, aunque luego parte de sus huesos –como reliquias- partieron con rumbo disperso. Mientras que el gran amigo e investigador catalán José Luis Giménez señala fuertemente a Tarragona como depositario de su cuerpo si bien su cráneo aparentemente aún está en Saint Maximin. De hecho, toda Francia tiene una devociòn increíblemente intensa hacia la santa y ni en ámbito profanos, ni religiosos, ni académicos se cuestiona –en esa tierra- la realidad histórica de estos hechos.

Bien. Pero como señalara, María Magdalena no solamente habría pasado por ese pueblito de Opoul-Périllos, sino que lo habría hecho en compañía nada menos que del propio Jesús (recordemos que existe una larga mitología, sostenidas oralmente de siglo en siglo, que apunta a que en cercanías del poblado de Rennes Le Chateau -antiguamente “Rhadés”, capital del imperio visigodo, los mismos que saquearan, con Alarico a la cabeza, la Roma inmortal- estaría el sepulcro del mismísimo Redentor). Verdad o mentira en la creencia de cada uno, lo cierto es que esa estadía de la sagrada pareja en Opoul-Périllos no la discuten en toda la regiòn. Y que habrían tenido como refugio una modesta choza construida precisamente donde, poco más de un milenio después, los Caballeros Templarios, en homenaje, levantaron ese castillo que hoy vemos en ruinas.Y bien, a esto, se suma este extraño dato.

En el año 2001, comienza a desarrollarse en Francia un proyecto, conocido con el nombre de “Proyecto Kéo”. Consiste en el lanzamiento de un satélite esférico, de unos 80 cm de diámetro, en una órbita excéntrica con la Tierra en uno de los focos, y un reingreso a la atmósfera de nuestro planeta planeado para dentro del 50.000 años. Bien, el Kéo –lanzamiento pospuesto por diversos motivos desde hace unos años, se llevaría a cabo antes de fin de este 2015- es un “arca del tiempo”, un reservorio de informaciòn en soportes de alta tecnología de todo lo que es la civilización humana, el aspecto de nuestros continentes, la clasificaciòn de nuestra flora y fauna global. Como otras experiencias parecidas ya llevadas a cabo, esta “cápsula del tiempo” busca contarle a nuestros remotísimos descendientes cómo es el mundo de hoy, en primer lugar. Pero en segundo lugar, lleva una propuesta inquietante: propone –visualmente, sonora y literariamente- a la gente del futuro que, en la suposición que ya han logrado el viaje en el tiempo, regresar, concretamente un 1 de mayo entre el año de lanzamiento y el año 2035, a un momento y lugar en la Tierra para contactar a los hombres y mujeres del pasado que apostaron a ese proyecto.
Y, ¿adivinen cuál es el punto en la superficie terrestre propuesto para la cita temporal?.

Acertaron. Opoul-Périllos.

¿Por qué?. Los responsables del proyecto simplemente sonríen cálidamente, se encogen de hombros y dicen que es un “lugar como cualquiera”. Quizás con ese hermoso paisaje, fácil acceso para los creyentes en el “contacto con el futuro” y a la vez suficientemente tranquilo… como para que, de ocurrir, dado que la “tecnología” que podría esgrimir los “crononautas” nos es desconocida, no poner en potencial peligro ningún gran centro urbano.
No sabemos –aún- si en el futuro realmente dominarán el viaje en el tiempo. El “Kéo” ni siquiera ha despegado, todavía, a bordo del “Arianne-5”, el cohete que Francia destina a este tipo de experimentos científicos. Ni siquiera sabemos si el “Kéo” sobrevivirá semejante periplo a través de los evos. Pero no podrán ustedes desmentir que es extraño, muy extraño, que con tantos lugares asaz más idóneos sobre la superficie del planeta sea, justamente, Opoul-Périllos el elegido para el encuentro con la humanidad (hipotética) del futuro. Y uno se pregunta, entonces, sobre las otras “historias” sobre Jesús. La de su origen, ni divino ni humano, sino pretendidamente extraterrestre… ¿o quizás, proveniente también del futuro?. ¿Y si fuera ésta, de éste modo, la tan mentada “Segunda Venida”?.

Addenda: el querido amigo Josep Bello (ya finalizada la redacciòn de este artículo) me pasa un dato cuando menos inquietante: el código postal de Opoul-Périllos es… 66600

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Conferencia: “El Santo Grial entre Cátaros y Templarios” (videopodcast)

Posted by Gustavo Fernández en 26-09-2013

conferencia

“El Santo Grial entre Cátaros y Templarios”

(Hacer click en la imagen o el título)

En el marco del Congreso Argentino Anual “Carl G. Jung” 2012, organizado en Buenos Aires por la Asociación Junguiana Argentina, Gustavo Fernández presentó su investigaciòn en tierras europeas. Agradecemos al amigo prof. Jorge Olguín por la grabaciòn de este video.

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“El enigma de las Ocas Templarias” (Videopodcast Nº 1)

Posted by Gustavo Fernández en 13-08-2013

Comenzamos a compartir con ustedes una nueva vía de comunicación que estamos experimentando (con sus aciertos y errores): estos videopodcast. En esta ocasión:

Videopodcast Nº1: El enigma de las Ocas Templarias

En Barcelona una curiosidad casi local, apenas una nota de color para el turista, encierra las claves de un conocimiento herético transmitido sólo entre Iniciados…

Que lo disfruten.

Saludos cordiales

El Equipo de AFR

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DE ANNUNAKI A JESÚS, SIGUIENDO LA RUTA TEMPLARIA…

Posted by Gustavo Fernández en 17-08-2012

            Este trabajo puede, cual literario gato de Schrodinger, tener diferentes destinos. El de la indiferencia es quizás –por el fárrago informativo de la Web- el más previsible y, tal vez, el más penoso. “Que hablan mal de uno es horrible –escribiò Oscar Wilde- pero hay algo peor: que no hablen”. Otros, seguramente, moverán con tristeza la cabeza de un lado a otro en intuitivo diagnóstico psiquiátrico. A algunos más, espero, interesará. Sea cualesquiera la opinión del lector, es un hecho que si me cuestionara el “qué dirán” sencillamente no escribiría lo que no hesito en definir como “mi propia teoría de campo unificado”. Como escribí en otro lugar, relaciona Annunakis con Jesús, avatares con reptilianos, portales con el culto a la Diosa, abducciones con rituales, catedrales góticas con psicología junguiana…

             En aras de la brevedad –penosamente, sé que en Internet, cada día, mucha gente escanea más con la mirada, y lee menos…- expondré lo que llamaríamos las “conclusiones provisorias” (si me embarco en tejer el hilo de razonamientos y exposición de evidencias, no sólo estaré plagiándome a mí mismo, por cuanto lo he escrito en otras ocasiones, sino que me perderé por las ramas de un umbroso bosque) sugiriendo vivamente la lectura de estos artículos previos, para encontrar los fundamentos y evidencias:

 “El Sancta Sanctórum del Grial (y otra pista sobre Templarios en Sudamérica)”

“El Santo Grial entre Cátaros y Templarios (Tercera y última parte)”

“El Santo Grial entre Cátaros y Templarios” (Segunda parte)”

“El Santo Grial entre Cátaros y Templarios (Primera parte)”

“Nazis a la caza del Grial en Argentina”

“El sublime rompecabezas del Santo Grial”

“La pirámide de cristal del Louvre: marca del anticristo o mensaje al futuro?”

“El arcano misterio de un cura millonario”

“Venas del Dragón: ¿camino de los ángeles?”

“El Grial de la búsqueda”

“En busca del idioma de los ángeles”

“Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”

 . Y descuento que lo más jugoso serán sin dudas, sus propios comentarios, los de ustedes.

 La hipótesis es ésta:

 1) Millones de años atrás, una civilización extraterrestre, a la que genéricamente llamaremos “Annunaki”, como parte de su propia expansiòn galáctica, decidió generar en este planeta una especie nueva, funcional a sus propios planes así como a lo de otras entidades no humanas (hasta aquì, nada nuevo, Sitchin dixit). Para ello, previendo que la natural evoluciòn de las especies se dirigía –como quizás lo ha hecho en otros cuerpos planetarios- a un epítome inteligente de naturaleza reptiliana (seguramente por evoluciòn del “Trodon”),  provocan la catástrofe “natural” que extingue a los grandes saurios.

"Trodón" o Stenychosaurus, a la derecha. A la izquierda, su posible evolución si no se hubiese extinguido.

“Trodón” o Stenychosaurus, a la derecha. A la izquierda, su posible evolución si no se hubiese extinguido.

¿Meteorito?. ¿Cometa?. Qué oportuno para los mamíferos, que encontraron entonces un “espacio vital” para desarrollarse que de otro modo no habrían logrado, por no dejar nunca el escalón de desayuno dinosaurístico. A fin de cuentas, la “ingeniería planetaria” necesaria para provocar un cataclismo como ese evento es menor para una cultura de aquellos alcances. Recordar aquí la persistencia de las leyendas sobre “hombres-serpiente” desde aquellos que en tiempos preiranios fundaron la “Orden de la Serpiente” devenida después en la “Orden de Melquisedec”, los “hombres-serpiente del sudoeste americano que ayudaron a los hopi a protegerse de catástrofes cósmicas, los “hombres-dragón” de la China prehistórica, etc.

2) Esas modificaciones genéticas habrían incluido la adaptabilidad de esos cuerpos entonces “humanos” a, en ciertas condiciones –de selecciòn previa, ambientales, etc.) de resultar adaptables para la manifestación a través de ellos de otras entidades, no físicas y extradimensionales, como “avatares”. Esas entidades, de orden evolutivo superior (superior en términos espirituales, es decir “metafísicos”, pero no por carácter transitivo necesariamente “morales”, sea lo que fuere que en nuestro contexto entendamos por Moral) insuflan periódicamente a nuestra especie con “cargas informativas” que enfocan el desarrollo evolutivo –si no biológico, sí intelectual, espiritual, social- en determinadas direcciones. Por cierto, algunos “receptores” lo son de entidades decididamente trascendente y proactivas, y muchos otros, de calidad, rango o “vibraciòn” inferior.

3) Esa “capacidad de asimilación” exige algunas condiciones, principalmente genéticas. De allí la importancia de los “linajes”, de ciertas transmisiones de autoridad conservadas en el seno de grupos parentales. La “sangre azul” de las metáforas de realeza retrotrae a esta “diferencia” genética. La arcaica relaciòn entre poder temporal transmitido sanguíneamente y poder “divino”, también. Luego, por supuesto, degenerado por razones políticas y econòmicas, como tantas otras cosas.

4)  Jesús incorpora uno de esos seres. Es Avatar. Podemos asimilar también a tantos otros guías espirituales, pero lo señalo como ejemplo obvio de lo que culturalmente se acepta como identidad divina en el hombre. Su continuidad de linaje –es de la casa de David, por lo tanto y aunque se nos oculte, rey de Palestina por derecho sanguíneo- le permite “sintonizar” esas entidades extradimensionales.

5) Ser “vehículo” de esas entidades no queda restringido sólo a unos pocos que son, cuando menos, “receptáculos” de entidades particulares. Otro universo (nunca mejor empleado el término) de entidades, discutamos luego los “porqué” necesitan acceder a través de cuerpos humanos a este mundo tetradimensional. Y para procesar eso, allí tenemos las abducciones pretendidamente extraterrestres.

6) La activaciòn de esa cualidad de sintonìa se vincula con una tecnología espiritual, donde la Geometría Sagrada, ciertos rituales –entendidos no como actos devocionales sino como operaciones que en el plano físico operan, por principio de Correspondencia, cambios en los planos sutiles, por eso los rituales ocultistas abrían portales dimensionales- la operación consciente de puntos de “energia telúrica” (en puridad, puntos geográficos donde se establecen amplificaciones de esos portales por la naturaleza electromagnética del lugar) y la alineación con la “Diosa” interna. El “Ánima” y el “Ánimus” de cada hombre, de cada mujer, es la dualidad microcósmica de esa dualidad Macrocösmica que debemos recuperar si queremos incrementar la percepción de esos planos. Así, a través del “ritual exterior” a la Diosa acompaña, sincrónicamente, el desarrollo de la “diosa interior”. Que en el hombre será el reconocimiento y aprovechamiento de su “joven Yin”, su lado femenino, y en la mujer la recuperaciòn de un espacio sagrado que despierta su “joven Yang” su lado masculino.

7) Intuyo que este Conocimiento estuvo a punto de “eclosionar” en el siglo XI. Ante el contraataque de ciertos grupos de poder (que se perpetuarían en el ideario colectivo de nuestros tiempos con el nombre de “Illuminatis”) hubo grupos muy activos en preservarlo. Simbólicamente, se le conociò –ya en tiempos más o menos modernos- como el Grial. Cátaros y Templarios fueron sus depositarios, así como las Órdenes que apoyados en la Geometría Sagrada construyeron las catedrales góticas, pensadas como amplificadores psíquicos. En los últimos siglos, ante el avance de una dialéctica materialista-consumista funcional al exterminio de esa Sabiduría, el Conocimiento mutó, casi como un ser vivo con entidad propia, para adaptarse y sobrevivir. Ante la imposibilidad de resguardarse oculto en mínimos cenáculos finalmente vulnerables, adoptó la hábil estrategia de atomizarse y multiplicarse en innúmeras corrientes de pensamiento, filosóficas, espiritualistas, neo espiritualistas, metafísicas, orientalistas, enmascarándose en tantas creencias polimórficas de las cuales sólo el ojo avizor y el espíritu entrenado podrìa distinguirlas de manera relevante.

 Bien, escrito está. Pueden continuar con lo suyo, si no les resulta de interés. O compartirlo, que también para eso fue pensado. Después de todo y como decían los romanos, “nullum librum essen tan malum, ut non aliqua parte prodesset”[1]


[1] “Ningún texto es tan malo, que no tenga alguna parte aprovechable”

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EL SANTO GRIAL ENTRE CÁTAROS Y TEMPLARIOS (Primera parte)

Posted by Gustavo Fernández en 10-07-2012

Nota importante: al lector recién llegado a esta serie de investigaciones, le sugerimos leer, primero:

“Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”

“En busca del idioma de los ángeles”

“El Grial de la Búsqueda”

“Venas del Dragón: ¿Camino de los ángeles?”

“La extraña tumba de un asesino de cátaros: la marca de la Diosa”

“La pirámide de cristal del Louvre: ¿marca del anticristo o mensaje al futuro?”

“Nazis a la caza del Grial en Argentina”

A lo largo de mis últimos artículos, he ido esbozando una hipótesis de trabajo: que el Grial no era un objeto físico y, si la teoría del “descendiente de Jesús” es válida (y yo creo que sí) es también más que eso: un “corpus” de Conocimientos que definen un Cristianismo Primitivo a  años luz de lo que la Historia nos trajo al presente como tal. Un Cristianismo heredero de los cultos a la Madre Tierra pretéritos, pacifista, matriarcal, de costumbres absolutamente austeras y quizás vegetariano en sus hábitos, con fuertes influencias orientales. Ese “culto matriarcal” era mucho más que una simple creencia: guardaba resabios de un Conocimiento perdido de naturaleza tecnológica a la vez que espiritual, evidenciado, por ejemplo, en el conocimiento y empleo de las líneas y puntos de fuerte energía telúrica.

Este Grial habría pasado por las manos de los primeros cristianos hasta la de los Cátaros (una formal desagradable aunque impuesta por la costumbre de llamarles: el término no era con el que se definían a sí mismos –sólo se llamaban “buenos cristianos”- sino en realidad como los llamaban sus enemigos (los que terminaron, a fin de cuentas, escribiendo la “historia oficial”) por propalar el infundio que en sus prácticas rozaban el satanismo y la perversión, por ejemplo, besando el ano de gatos negros (la partícula “cat” en el mote denota ese origen).

La propuesta era sencilla:  vida comunitaria, cooperativismo sin presiones. Conductas austeras, comidas frugales y, ya dijimos, vegetarianas (que los primeros cristianos se alimentaran sin duda de pescado no invalida esta observación. La carne de res era muy cara y, de hecho, muchos de ellos pescadores: pero las creencias de la época no consideraban a los peces como pertenecientes al reino animal ya que ser suponía que aparecían por generación espontánea de la acción de los rayos solares en el agua ) . Desarrollando así, entre otros “dones” energías  curativas que tenían la obligación de dispensar gratuita y solidariamente a amigos y enemigos. Un Grial, un Saber, que permitía manipular la Realidad. Al caer bajo la violencia de la “Cruzada Albigense” que los exterminó, alcanzaron a compartir su Conocimiento con los Templarios y es muy posible que ello haya sido la causa fundamental a su vez de la desgracia de éstos menos de un siglo después…

 Mirando en retrospectiva, uno (yo) experimenta la satisfacción (absolutamente personal pero, sepan disculparme, es lo primero que me anima en estos viajes) de creer haber encontrado algunas respuestas y como gusto decir, aprendido a formular mejores preguntas. Un Camino que enriquece, qué duda cabe, pero que como buen Camino Iniciático no termina en uno sino sabe proyectarse a los demás. Así es como a través de estas breves historias disfrutamos la oportunidad de compartir con nuestros lectores algunos enigmas, menores misterios, intrigantes acertijos. No con el afán de ponerles a prueba, sino con la humilde expectativa de esperar escuchar de ustedes sus propias interpretaciones a algunos de estos interrogantes. Y si no, compartir entre amigos curiosidades halladas en la senda.

 Reparo en este hecho: el estilo gótico (recuerden mi trabajo “El idioma de los ángeles”) aparece “de golpe” ya consumado, perfeccionado, en Europa. No hay un proceso ascendente, de ensayo, error y mejoras. Se “salta” del románico al gótico sin escalas, con perfección geométrica, arquitectónica, ingenieril… como ocurriera con la cultura egipcia, que de golpe pasa de ser un grupo de primitivos sedentarios a construir pirámides. Bien, reparen en esto: Los Templarios se constituyen en 1118, y viajan directamente a Jerusalem (tras el Grial). El Gótico “estalla” en Europa en 1130. ¿Casualidad?

Creo que no. Creo que el “Gótico”, arquitectónicamente hablando, es la Geometría Sagrada que permite amplificar tanto la energía psíquica –o, si prefieren, “espiritual”- de quienes se valían del mismo –digo “se valían” porque al recorrer hoy las catedrales góticas creo que en el tropel bullicioso de turistas, refacciones con desconocimiento de la mística original y aparatos tecnológicos y exhibidores ilustrativos se ha desnaturalizado su función original- como la energía telúrica del sitio donde fueron erigidas. De hecho, todas las catedrales góticas están construidas sobre asentamientos de culto muy anteriores, generalmente asociados a Isis (en unos pocos casos, a Palas Atenea o a Venus). Y en casi todos esos mismos sitios, ha surgido una devoción a las “Vírgenes Negras”, que hoy sabemos son la transposición metafísica de Isis al cristianismo de entonces.

 Escribí que los primeros cristianos fueron momentáneos depositarios de ese Grial, de ese Conocimiento. Pero bien, ¿cuál fue su origen, entonces?. El problema es que en el mejor de los casos podremos rastrear la documentación –o extrapolación- meramente histórica. Quedará sin duda en una espesa niebla en “verdadero origen” de ese Conocimiento. Si proveniente de entidades espirituales, otras dimensiones o extraterrestres, será a elección del lector…

Los rastros de ese Grial provienen previamente del mundo hebreo, y éstos lo recibieron del asiático central. No he podido aún bucear más atrás y más lejos. Es una búsqueda geográfica, filológica, hermética… alquímica.

 Tras escribir una serie de notas describiendo esta búsqueda, quiero dedicar ahora las líneas que siguen a presentar, sin aparente orden ni concierto, un conjunto de piezas que, adecuadamente ensambladas, me han dado esta convicción. Les invito a compartirlas, repasándolas con, si se quiere, cierta liviandad curiosa. Misceláneas, “tips”, píldoras de historias que les invito a articular con su propia creatividad…

Castillo de Quéribus, último refugio cátaro (que no fue Montségur, como erróneamente se cree)

Castillo de Quéribus, último refugio cátaro (que no fue Montségur, como erróneamente se cree)

Ascendiendo al castillo

Ascendiendo al castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Otras vistas del castillo

Paisaje desde el castillo

Paisaje desde el castillo

En Rennes-le-Chateau Saunière descubriò algo más importante que un tesoro monetario. Y nos dejó un “libro criptográfico” en la aldea. Allí está la pila de agua bendita, con Asmodeo sosteniéndola. Y Asmodeo es el guardián del tesoro de Salomón.

 Además, Sauniére envió imprimir particulares “señaladores” para sus libros:

Señaladores para libros enviados a imprimir por Saunière

Señaladores para libros enviados a imprimir por Saunière

 Donde eligió reproducir el símbolo de la “Puerta Alquímica”, que en esta foto de nuestro amigo Sergio Chorro podemos ver (sita en Villa Palombara, en las afueras de Roma, 1655):

Puerta Alquímica

Puerta Alquímica

 Que a su vez se encuentra en esta obra del alquimista ADRIAN VON MYNSICHT (cortesía de Cristina Gargiulo: http://www.facebook.com/messages/cristina.gargiulo.73)

Texto alquímico

Texto alquímico

 Iglesia de los Santos Justo y Pastor, en el barrio gótico de Barcelona. Algunos piensan que esta imagen representa a la Virgen María (por la paloma sobre su cabeza), pero de hecho no tiene nombre y, claro, de haber sido entronizada como la madre de Jesús no habría habido ningún problema en rotularla. El hecho que no lo haya sido hace suponer a nuestro amigo José Luis Giménez que en puridad se trata de María Magdalena… ostentosamente embarazada. En efecto: nombrarla y caracterizarla como una mujer en estado de embarazo generaba preguntas incómodas. ¿Embarazada de quién?. Y esa paloma que no remitiría al Espíritu Santo sino al propio Jesús. Pero ya hemos advertido que dentro de la propia estructura –jerárquica o llana- de la Iglesia se ha movido una verdadera “orden secreta” legando conocimientos crípticos esotéricos a las generaciones futuras, con la venia disimulada del Vaticano o, pienso mejor, a espaldas de un Vaticano aislado e ignorante que bajo sus narices se perpetuaba en términos muy sutiles un Conocimiento Prohibido.

¿María Magdalena embarazada?

¿María Magdalena embarazada?

 Por cierto, en esta iglesia los templarios dejaron su huella. Por ejemplo, la torre octogonal, adaptada como librero privado del templo pero al que entramos subrepticiamente, como pueden ver en este video:

 Por cierto, muy próximo se encuentra la iglesia templaria de la calle Ataúlfo (donde hallamos entronizada una Virgen Negra), a metros de la puerta original de la encomienda templaria de Barcelona y próxima, a su vez, a la iglesia Colegia de Santa Ana, donde próxima a la pila de agua bendita con la cruz de los Caballeros del Santo Sepulcro (orden iniciática que existió entre el siglo XIV y el siglo XIX, pero, ¿quiénes eran los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro sino los Caballeros de la Orden del Temple, es decir, los Templarios?. Esa orden, precisamente, se crea como alternativa de “falsa bandera” ante la persecución de los templarios) hallamos la tumba de un caballero templario tardío.

Virgen negra en la iglesia citada

Virgen negra en la iglesia citada

Puerta original de la encomienda templaria en Barcelona

Puerta original de la encomienda templaria en Barcelona

Catafalco templario

Catafalco templario

Catafalco templario

Catafalco templario

Pila con la cruz del Santo Sepulcro (también "de Caravaca")

Pila con la cruz del Santo Sepulcro (también “de Caravaca”)

Señalando señales?

 Hilando fino, quizás. En nuestro Grupo CAI debatimos esa mano de Asmodeo, tan antinatural. Quizás sujetaba algo por su posición pero, por cierto, la postura misma es antinatural: traten ustedes de imitarla. Si bien se sabe que un laico agredió a golpes dicha imagen hace unos cuantos años deteriorándola y es posible que ese brazo haya sido restaurado, de todos modos el artista que la reconstituyó respetó la posición original y, por cierto, tan antinatural como la mano es la posición de las piernas que, al decir de nuestro buen amigo Josep Bello, no debe ser precisamente por una malformación artrítica. Creemos que las posturas son “signos” absolutamente herméticos, como lo es la manera de dar la mano de los masones al encontrarse.

El Asmodeo de la pila de agua bendita

El Asmodeo de la pila de agua bendita

La mano de Asmodeo

La mano de Asmodeo

 En Empurias, la estatua del enigmático Asklepios:

Asklepios

Asklepios

 Y su mano:

Observen el anormal largo del dedo cordial, y su postura

Observen el anormal largo del dedo cordial, y su postura

 Fíjense el largo de ese dedo cordial… ¿error de un artista perfecto en todos los demás detalles?.

 Todo esto sirva como introducción a lo observado en la iglesia de Saint Sulpice, en París. Sí, la misma donde transcurren escenas de la película “El Código Da Vinci”, aquella iglesia del “gnomon” con la “línea rosa”, la línea de cobre que fuera construido en 1743 para mediciones astronómicas pero, como es sabido, señala en su proyección la capilla Rossline en Escocia, y, hacia el sur, se dirige hacia Barcelona…. Pasando por Rennes-le-Chateau, como indica Jean-Luc Robin en su libro “Rennes-le-Château: el secreto del abad Sauniére”) ¿Casualidad?.

Allí estábamos, fotografiando y observando la “línea rosa”, que atraviesa la nave central casi en diagonal. Haciendo caso omiso del personal de la iglesia que nos observaba con el ceño fruncido: Saint Sulpice tiene, desde el “boom” de la película, la afluencia de visitantes que jamás supo tener pero, claro, casi todos seguramente poco piadosos y con mucho de herejes, al punto que han colocado a un lado del gnomon un cartel, en francés e inglés, refiriendo que toda relación de ese gnomon con un “inexistente” Priorato de Sion” (en los vitraux se ven repetidas las letras “P” y “S” pero, se aclara, por los santos Pedro y Sulpicio, a los cuales está consagrada la iglesia) es fruto de la fantasías de un escritor, tan fantásticas como sus vínculos con María Magdalena, vínculo sobre el que no hay –sigue el cartel- evidencia científica e histórica alguna.

Saint Sulpice

Saint Sulpice

Junto al "gnomon" de Saint Sulpice

Junto al “gnomon” de Saint Sulpice

Claro. Justo ahora viene la Iglesia a invocar evidencias “científicas” e “históricas”. Justo ellos, con una creencia tan “lógica” y “empírica”. Y con una “historia” que no sobreviviría a cualquier indagación en serio. Pero eso es harina de otro costal.

El gnomon

El gnomon

La línea de cobre

La línea de cobre

El asunto es que se me ocurrió preguntarme qué pasaría si seguía a la “línea rosa” fuera de la iglesia, proyectándola imaginariamente. Pasé al exterior por una puerta lateral, y busqué en el muro exterior el hipotético “punto de salida” de la línea. Exactamente allí, esta estatua de Moisés –así, a mi pregunta en francés troglodítico, respondió el sacristán- con un dedo extendido, señalando…. ¿qué?.

Fuera de la iglesia

Fuera de la iglesia

¿Hacia dónde?

¿Hacia dónde?

¿Al centro de la misma calle?. ¿Habría que organizar una expedición clandestina para excavar?. ¿A algún pasadizo o cripta subterránea allí soterrada?. ¿O a mí mismo, allí de pie, observándole, como quien te dice “estás en lo correcto”?. Y como si fuera poco, alguien mutiló, alguna vez, “ése” y sólo ese, dedo.

Esa mano…. En esa iglesia. La que alguna vez tuvo también convento –hasta principios del siglo XX- y donde se educo y formó Alphonse Louis Constant, nombre verdadero de quien pasara a la posteridad como Eliphas Levi, genial ocultista y mago autor de numerosos libros referenciales, entre ellos, “Dogma y Ritual de Alta Magia”….

 (Continuará)

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NAZIS A LA CAZA DEL GRIAL EN ARGENTINA

Posted by Gustavo Fernández en 23-06-2012

Nota introductoria: Originalmente, este trabajo es del año 2004. Lo republicamos en esta ocasiòn porque entronca directamente con nuestra investigaciòn sobre Templarios y el Santo Grial en España y Francia, siendo necesario, para quienes ya lo conocían, repasar algunos conceptos, y para lectores recientemente llegados, interiorizarse a fin de una mejor comprensiòn del contexto global de la investigación.

Toda luz existe siempre y cuando en algún lugar se produzca una sombra. Pero podríamos invertir los términos de la ecuación y sostener que, si algún lugar es cubierto con una sombra, es porque desde otra parte hay una luz que la produce. Y así podríamos liberar nuestra conciencia, amante de las bellezas paisajísticas y energéticas del Valle de Punilla, en la provincia de Córdoba, Argentina, del escozor percibido cuando comenzamos a profundizar algunos enigmas de la región.

         Trashumantes inveterados, exploradores de lo misterioso que jalona la ya mítica Capilla del Monte, San Marcos Sierras, Ongamira, Los Terrones, Los Gigantes y tantas otras bucólicas localidades adormecidas sobre las faldas de los cerros, nuestro deambular profesional nos ha llevado a convivir durante largas y enriquecedoras jornadas con los habitantes de la zona. Así, invertimos los ocios sobrantes no solamente en gastar suelas recorriendo las bellezas de la región, sino conociendo sus “otras” historias, celosamente eclipsadas por el piadoso manto de la vergüenza o el temor. Y en largas semanas de tales menesteres, comenzamos a descorrer el velo de relatos que merecen ser conocidos y compartidos desde estas páginas.

         No es ninguna novedad que desde antes –y más acentuadamente después- de la Segunda Guerra Mundial la zona, junto con la paradisíaca San Carlos de Bariloche, en el sur argentino, fue elegida por una colonia de inmigrantes alemanes para establecer sus vidas. La mayoría de ellos laboriosos trabajadores que contribuyeron, y siguen haciéndolo, a una Argentina merecedora quizás de mejores destinos. Pero otros –y a ellos se refiere este trabajo- fueron y son, como sus adláteres locales, oscuros sicarios de una esotérica historia.

         Nadie, tampoco, ignora la pasión que el Ocultismo –o, deberíamos precisar, un ocultismo de negras raíces- despertó en los jerarcas y subalternos del nazismo. Sus estandartes, sus proclamas y cosmogonías están plagadas de referencias y connotaciones que remiten a una extraña y mítica edad de dominaciones arias –como si “arios” fueran únicamente los germanos- intentos de conquistar el Cielo por asalto, alianzas entre poderes espirituales en las sombras e instituciones terrenales, armas consagradas en rituales sangrientos. Y quienes con una sonrisa socarrona arguyan que ello poco le sirvió a Hitler para la victoria, ignoran peligrosamente lo cerca que estuvieron de la misma, y las no menos poderosas fuerzas que, desde el bando aliado, se pusieron en juego para contrarrestarlas. Algún día, espero, se escribirá sobre este lado cuidadosamente ignorado de la historia “oficial” de esa gigantesca e inhumana masacre.

         Entre las pasiones hitlerianas, la búsqueda de objetos sagrados, para infundir a sus tropas de poderes desconocidos, no es seguramente la menor. Durante el desarrollo del conflicto, la Annenerbe , siniestra organización más conocida por sus experimentos dudosamente científicos con las víctimas de los campos de concentración, enviaba expediciones de arqueólogos y lingüistas a distintas partes del mundo ya sea para rescatar del polvo olvidadas ciudades, ya sea para realizar arcaicas liturgias en puntos geográficos de legendario poder, ya para reunir valiosas antigüedades a las que se les asignaban energías ocultas. Más aún; es un secreto a voces que estando Berlín sitiada por los aliados, en un último y desesperado intento lograron introducir en la destruida ciudad a un grupo de lamas tibetanos y sus “chelas” para evitar el inminente final.

         Su presencia no era en vano. Desde hace centenares de años, circula la versión de que en algún lugar del Tibet y el Nepal se encuentra el acceso, ora físico, ora astral, de dos reinos del espíritu. Agharta, con su capital Aghadir, y Shamballa, con su ciudad Shampullah. De la primera, etérea, las milenarias tradiciones orientales dicen que es el asiento del “Rey del Mundo”, avatar cósmico que vela por los caminos del Bien en la Tierra. De la segunda, subterránea, se afirma con igual convicción que parten las huestes del Mal que negocian con los poderes tras los gobiernos títeres del mundo. Aún se comenta en cenáculos neonazis que Hitler habría pactado con esos antros que, de alcanzar el poder temporal, dejaría a su albedrío la dominación espiritual.

         ¿Simple leyenda o verdad no revelada?. Quién sabe. Lo cierto, lo que hace al espíritu de este trabajo, es que entonces y después miles de seguidores de la svástica levógira [1] creyeron fervorosamente esta historia y a esa creencia subordinaron sus esfuerzos y recursos. No es ocioso recordar aquí que durante el asedio a la ciudad de Nuremberg por parte de divisiones del ejército norteamericano, estos encontraron una inusitada resistencia por parte de comandos especiales de las SS en el Banco Alemán de esa ciudad. Desobedeciendo las órdenes de rendición, los SS lucharon furiosamente hasta el último hombre, y cuando los americanos accedieron al edificio, seguros de encontrar en sus bóvedas posiblemente enormes reservas de dinero o áureas que justificaran tamaño sacrificio, se sorprendieron al hallar, dentro de las mismas, una respetable pero para nada anormal cantidad de efectivo, efectivo que por imperio de la derrota poco valía ya, algunas obras de arte y una extraña caja forrada en plomo, de aproximadamente 1,40 metros de largo por unos veinte centímetros de lado. Abierta por expertos en arte e historia, en su interior hallaron otra caja, pero ésta de madera casi totalmente putrefacta, y en su interior un oxidado asta de hierro unido a restos aún más descompuestos de madera. La subsiguiente investigación certificó que lo hallado era la tal vez mitológica lanza (en realidad, un “pilum”, una lanza de mango corto) usada por el centurión Longinus, aquél que según el bíblico relato lo clavó en el costado del Cristo crucificado. De ser cierta esta especie, ello dotaba al objeto de un poder, un significado espiritual inestimable.

         Esta anécdota pone de relieve el carácter mágico de la liturgia neonazi. Y nos introduce de lleno en la búsqueda desesperada que tras reivindicar espúreas raíces, los llevó a encontrar señales de la presencia de la Orden Templaria en todo el mundo, de cuyos caballeros teutones se creían herederos directos. Aquí, nuestra peregrinación entronca con la leyenda del Grial, la copa sagrada donde Jesús bebió en la Última Cena y donde también José de Arimatea recogió la sangre del Crucificado inmolado en la Cruz.

         Tras la crucifixión, la saga dice que José de Arimatea, posiblemente la misma María y Santiago el Menor, hermano de Jesús, huyeron hacia el Este, y después de muchas peripecias recalaron en lo que hoy conocemos como Francia y Gran Bretaña. Esto seguramente es más, mucho más que una mera leyenda, y de ello podríamos hablar en otra ocasión.

         Lo cierto es que muchos exégetas han reivindicado el carácter meramente simbólico del Grial. Quizás herejes contumaces o fieles discípulos de la verdad, esos autores sostienen que el Grial al que las leyendas se refieren no sería una copa, sino hijos del propio Jesús, tal vez nacidos de su matrimonio con la Magdalena. Recordemos las escenas de las bodas de Canaán, donde Jesús reparte el vino, el pan y la sal, atributos en la ortodoxia judía sólo del novio, y donde la familia de éste es siempre la encargada de servir las comidas, cosa que en el relato bíblico hace María con el concurso de otras mujeres. Pero no nos vayamos por las ramas; de todas maneras, si esta especulación es cierta y el hijo o los hijos de Jesús el Cristo “son” el Grial (en su sentido simbólico de “receptáculo de la sangre”) se explicaría el porque de la huída a lejanas y extrañas tierras casi inexploradas y hostiles, el porqué de que la dinastía merovingia reivindicara ser descendiente sanguínea del Mesías y las primeras iglesias cristianas de las que se conservan restos arqueológicos correspondientes al primer siglo D.C., cuando aún las mismas no sólo no existían en el resto del mundo romano sino que eran celosamente perseguidas.

         De los Templarios se ha escrito profusamente y no abundaremos aquí; baste recordar que se los suponía celosos poseedores de la Copa (En “Parsifal” y las leyendas artúricas, tan emparentadas con la esencia caballeresca que dio origen a la Orden del Temple pese en antecederle las segundas varios siglos, volvemos a encontrar el espíritu de ese deambular por el mundo buscando lo que en definitiva aparece sólo dentro de cada uno de nosotros) y no fueron pocos los detractores igualmente imbuidos de misticismo quienes sostuvieron que fue privándola al mundo cristiano, como monopólicos detentadores de un poder celestial, que los caballeros de la cruz de “ocho beatitudes” usufructaron sus cualidades para el enriquecimiento propio. Dueños de una magnífica fortuna que a la larga los condujo al desastre por ser la envidia del Rey de Francia y el Papa, sus ingentes cantidades de oro celosamente ocultas en las distintas “factorías” y “capítulos” de la Orden parecen señalar necesariamente en una dirección: América. Quizás no otro sea el origen del áureo metal templario, habida cuenta que los eximios servicios de espionaje de las naciones poderosas de entonces, tanto cristianas como musulmanas, nunca pudieron localizar en el mundo geográficamente conocido de entonces los yacimientos de los que se abastecían. Desde La Rochelle, su poderoso puerto de ultramar, los convoyes templarios partían durante meses, y actualmente existen confiables investigaciones 4 que demuestran que para estos intrépidos caballeros América era territorio de visitas cotidianas. Una vez más, debemos recordar la extraña estatuilla encontrada por el explorador inglés Sir H. Fawcett en Brasil, con su atuendo típicamente medieval, o las pictografías del Cerro Colorado en Paraguay, o las denuncias de la existencia de ruinas de un puerto y un barco “fenicio” (?) cerca de la ciudad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, Argentina, o el denominado “El Fuerte”, en Chubut, en plena Patagonia argentina, según ciertos estudiosos, últimos restos de un asentamiento templario, o…

¿O Capilla del Monte, provincia de Córdoba, Argentina?.

         No seremos redundantes aquí respecto de la magia, el misterio pero también las gratuitas leyendas exageradas que corren sobre el lugar. Queremos centrar nuestra atención en un fenómeno que hemos observado en la región, extendido además a todo lo que se conoce como Valle de Punilla, desde Villa Carlos Paz hasta Cruz del Eje, comprendiendo Bialet Massé, Parque Siquiman, Cosquín, Los Cocos, La Cumbre, La Falda, Valle Hermoso, Villa Giardino, San Marcos Sierras, Charbonier, Ongamira, San Esteban, Huerta Grande, etc. Me estoy refiriendo a la creciente presencia neonazi en la región.

         No se trata aquí de “cabezas rapadas” haciendo sus tropelías en la zona, no. Tampoco de abiertos desfiles de “camisas pardas” ondeando al viento sus estandartes con la cruz gamada. Se trata, peor aún, de un movimiento más solapado y sutil, que acude al reclamo esotérico, a invocar connotaciones pseudoespiritualistas en sus afirmaciones, alimentándose de manera parasitaria de la fascinación de esos lugares y sus enigmas.

         Puntualicemos. En Capilla del Monte existe una iglesia, la actual construcción fechada a fines del siglo XIX pero levantada sobre las bases de una anterior, de fines del siglo XVI –y de cuyo aspecto no se guarda memoria- que es llamada con bastante justicia la “capilla neotemplaria”. Ello, en consonancia a su planta octogonal, que en todo el mundo sólo existe en iglesias de filiación de la Orden, comprensible en una Europa respetuosa de sus monumentos históricos de mil años o más, pero desconcertante en una joven Argentina y una más joven aún capilla levantada en un apartado pueblito serrano. La pregunta es: si arquitectónicamente es un hecho que la planta octogonal es privativa de edificaciones templarias, y habida cuenta que el estilo edilicio de una iglesia no queda librada al mero sentido estético de un constructor sino que debe nutrirse de la adecuada aprobación eclesiástica que en sus altos estamentos no es ignorante de aquella filiación, ¿qué extraño avatar del destino llevó a que ésta fuera identificada con la caballeresca sociedad?. Para que no quede lugar a dudas, en el embaldosado –y original de sus primeros tiempos- piso se repiten dos símbolos, uno de ellos, ocho pequeños círculos dispuestos en octógono. El místico 8 templario, presente por todas partes.

         El actual párroco de la iglesia se molesta sobremanera cuando alguien –uno mismo, por caso- se aproxima a señalar tales detalles. Acude a argumentos tan infantiles como que “era una moda de aquél entonces” o “es lo que había”, insistiendo en ese sentido cuando, con mirada asaz suspicaz, paseamos nuestra vista por las paredes, evidentemente refaccionadas una y otra vez: aquí se extrajo un vitral como rosetón para poner en su lugar inocuas figuras santorales; allá, el perfil facetado del frontispicio y el ábside, en sus gigantescos y antiguos ladrillos originales, fue “matizado” con un primoroso revestimiento curvo a la cal. Acullá, los enormes portones originales fueron retirados para ser reemplazados por hermosas y gigantescas pero más discretas puertas. Elevo la vista, y allí está el magnífico rosetón de la cúpula, a través del cual me baña la luz del día. Pero la bajo también, y entonces, la otra sorpresa.

         Hablé de dos símbolos en el embaldosado del piso, pero sólo describí uno. Es el turno del otro: swástikas de brazos curvos. Miro con atención, comparo y ya no me quedan dudas: estamos ante una inacabable sucesión de cruces dextrógiras. ¿Qué hacen aquí?.

         Afluyen los recuerdos de tantas lecturas. Una vez más: la svástica no es un invento nazi. Una vez más: el cabo Hitler, desocupado, viviendo en una mísera pensión de las pocas monedas que obtenía con la venta de sus aceptables acuarelas paisajísticas, comenzó a frecuentar las tertulias de una sociedad de ocultistas e iluminados, conocida como “Última Thule”, de  la cual llegó a ser secretario de actas. Pero ya en esta sociedad secreta se cocinaba la supremacía del ario, la luego famosa “cosmogonía del hielo cósmico”, las alianzas espirituales con “otros” seres, y en la portada de sus publicaciones ya se distinguía el símbolo que sólo desde 1928, con la fundación del Partido Nacional socialista, se erigiría en un símbolo político.

         “Última Thule” supo ser filial –luego separada- de otra orden esotérica, esta inglesa, conocida como “Golden Dawn” (“Amanecer Dorado”), a la que pertenecieron, entre otros, Sir Arthur Conan Doyle, el poeta W.B. Yeats y Alestier Crowley, al cual nos hemos referido en extenso en otra oportunidad. Pero a su vez, era esta sociedad heredera directa de la “Sociedad del Vril”, una organización germano-británica que estaba a la búsqueda de un fluido vital universal (el “vril”) y su manipulación. Aquí seguimos la enseñanza de ese maestro de investigadores de lo insólito que es el argentino Héctor Picco, quien ha demostrado fehacientemente que ya a fines del siglo XVIII la incipiente Sociedad del Vril creía que la manipulación de esa fuerza cósmica les permitiría, entre otros logros, la conquista del espacio, en una época en que apenas los sueños de los Montgolfier apuntaban a los cielos.

         Picco ha escrito que a través de los años las sumatorias de científicos esotéricos y exotéricos permitió, en 1928 –casualmente, cuando queda constituido el partido nazi- la construcción del “Hannebu”, un primer prototipo de disco volador de usaba la fuerza del vril, y a fines de la Segunda Guerra Mundial, el “Andrómeda”, del cual asegura tener evidencias que habrían concretado algún viaje al espacio. No bastó, sin embargo, para evitar la caída del Tercer Reich y siguiendo esta saga, su uso se subordinó a la instalación de una base secreta en la Antártida donde emigraron la flor y nata de los científicos germanos mientras una elite escapó quien sabe con qué siderales destinos. Es bueno acotar que apenas finalizada la guerra, los americanos realizaron una expedición “científica” al Polo Sur, que incluyó la movilización de 8.000 soldados, dos portaviones y una incontable lista de avituallamientos y pertrechos militares, impropios de una misión de estudio por límite que fuera pero consonante con una “task force” en pleno teatro de operaciones…

         ¿Sería ocioso recordar aquí la cantidad de submarinos alemanes que fueron detectados –y algunos desembarcados- en costas patagónicas en esos meses?. Consecuencia, dicen, de una evidente neutralidad del entonces gobierno argentino devenido aliado en los últimos tramos de la contienda. La predilección de los alemanes por nuestras pampas no es historia reciente.

Regresemos a Capilla del Monte. Ominosamente, descubrimos en el exterior de la iglesia que alguien ha pintado una svástica hitleriana, como oscuro recordatorio que los nazis también están detrás de estas relaciones. Durante su apogeo, los miembros de la SS gustaban desfilar en Berlín con atuendo templario, pues se consideraban herederos directos de su mitología, historia y misión. Seguir los pasos del Temple a través del mundo, entonces, era una consecuencia necesaria y previsible.

         En Capilla del Monte existe, por otra parte, una subcultura de neto corte fascista, no oriunda del lugar sino “importada” por esoteristas provenientes tanto de la ciudad de Buenos Aires como de otras partes del mundo, incluso. Están radicados allí muchos seguidores del recientemente fallecido doctor Guillermo Terrera, un antropólogo, de vasta y multifacética cultura y abierto admirador del jerarca alemán, quien por ejemplo escribe en su libro “La Svástica; Historia y Metafísica”: “El Führer, en uno de sus grandes discursos, pronunciado por 1937, había expresado con toda claridad: “Que el gran talento que poseen los hombres superiores, consiste en simplificar los problemas complejos y reducirlos a sus términos esenciales”. Esa habilidad intelectual es propia solo de los grandes hombres, quienes están dotados de un poder de síntesis, de comprensión y de asimilación que los convierte en únicos, en maestros, en estadistas. Son verdaderos Sidas, dioses del conocimiento tanto físico como metafísico…”.

         Este libro en particular fue editado en junio de 1989 por la Editorial Patria Vieja, dependiente de la así llamada “Escuela Hermética Primordial de las Antípodas”, un grupo de reflexión y difusión no institucionalizado que opera fuertemente en la región, nucleando a pensadores de esa corriente. Durante un tiempo me pregunté a qué antípodas se refería, hasta que advertí que estos neonazis sostienen que el Valle de Punilla está en las antípodas del Tibet. Es sabido que, para esta particular concepción, las antípodas geográficas de un lugar sacro, o, deberíamos mejor escribir, un lugar “de poder” repite esa energía. Si esto es así lo ignoramos, pero, evidentemente, le da sustrato y fundamento al particular interés que estas facciones muestran por el lugar.

         Se dice que en algún lugar de la zona los Templarios en fuga ocultaron el Santo Grial. Se sostiene que hace unos sesenta años el metafísico Orfelio Ulises, a su regreso de un viaje al Tibet, descubrió, guiado telepáticamente por sus maestros, el “toqui lítico” o “bastón de mando”, una fina y larga piedra, posiblemente de basalto, de aproximadamente un metro veinte de longitud, un cetro de fuerza cósmica celosamente oculta durante milenios por los aborígenes comechingones, preámbulo para preparar a la Humanidad para la recuperación del Grial. La citada “Escuela” entonces, realizó numerosos seminarios, retiros espirituales, charlas y cursos, apadrinó la publicación de muchos textos de Terrera y alimentó, a su manera, la saga. Actualmente, las gestiones semioficiosas de la Municipalidad de Capilla del Monte para recuperar ese objeto (en manos del heredero directo de Terrera, su hijo) para “entronizarlo” como un objeto de cuasi veneración en la idílica localidad lo transformaría, entonces, en Meca de peregrinaje de personas afines a esa ideología y su sola presencia retroalimentaría aún más la tradición aria de la postguerra.

         El asunto, sin embargo se complica ante las versiones cada vez más firmes de que dicho “bastón de mando” sería en realidad un fraude perpetrado para darle identidad a una conspiración. Nuestro amigo Fernando Diz, periodista e investigador porteño radicado hace muchos años en el lugar, nos adelanta que ha logrado el testimonio de quienes estuvieron en su momento vinculados a la elaboración del mismo, prometiéndonos entrevistas exclusivas que no dudaremos en su momento en difundir.

Einstein en su visita al Hotel Edén

Einstein en su visita al Hotel Edén

El libro de Terrera mencionado

El libro de Terrera mencionado

 Fernando Diz (izq.) nuestro amigo, colaborador en Capilla del Monte e investigador del “fraude” del “bastón de mando” junto a nuestro Director, Gustavo Fernández (derecha)

Acceso a la “capilla neotemplaria”

Acceso a la “capilla neotemplaria”

Frente del Hotel Edén

Frente del Hotel Edén

Una vista de La Falda

Una vista de La Falda

Embaldosado del piso de la capilla “neotemplaria”. Son visibles los octógonos y las svásticas.

Embaldosado del piso de la capilla “neotemplaria”. Son visibles los octógonos y las svásticas.

Típico rosetón templario en la bóveda de la capilla, con una versión deformada de la “cruz de ocho beatitudes”

Típico rosetón templario en la bóveda de la capilla, con una versión deformada de la “cruz de ocho beatitudes”

La Falda: la caja chica de Hitler

          A unos catorce kilómetros al sur de Capilla del Monte se levanta, bellamente recostada sobre la ladera de los cerros, la ciudad de La Falda. Sus catorce mil habitantes reciben un masivo turismo que prácticamente no ha decrecido desde la época de oro de los años ’40. Pero sus tortuosas callejuelas ocultan “otra historia”, a medias conocida.

         A fines del siglo XIX –concretamente, en 1897- se levantó, a cierta distancia de lo que hoy es el casco urbano, un fastuoso hotel, verdadera joya del Nilo en ese entonces agreste paraje: el hotel Edén. Su imponente construcción y sus para entonces avanzadísimos detalles de confort atrajeron a lo más granado de las élites nacionales e internacionales, presidentes, escritores y actores de renombre, filósofos de toda laya disfrutaron del paisaje y de su esmerada atención. Pero algo caracterizó al Edén –desde sus inicios, de propietarios alemanes- a partir de fines de la década del ’20: la filiación pronazi de sus titulares. En efecto, Roberto Blacke e Ida Eichorn, que compraron la propiedad a sus constructores originales alrededor de 1920, tenían amistad personal con Hitler: no sólo hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial aún podía apreciarse en su frontispicio el águila rampante llevando en sus garras la svástika, sino participaron de manera asaz activa en el movimiento nacionalsocialista: está escrito en la historia del pueblo que el primer Mercedes Benz que paseó al Führer no fue un obsequio de la fábrica alemana sino que ésta entregó, por cuenta y orden de Blacke y Eichorn, el vehículo al jerarca. Más aún, el 15 de mayo de 1935 Hitler en persona, en salones del Reichtag, entregó a Ida Eichorn un diploma agradeciéndole su aporte económico que facilitó el ascenso de aquél a la Chancillería, en 1931. El dinero de marras provino de la venta de las fracciones de tierra, propiedad del Hotel Edén, sobre las cuales hoy se asienta la ciudad de La Falda. Cuando uno departe con sus habitantes y gana su confianza, muchos de ellos murmuran que parece pesar sobre la localidad una extraña maldición alimentada en mil y una leyendas locales; algunos, suponen, es la consecuencia kármica de aquellas nada inocentes transacciones comerciales.

Existen, de hecho, dos ciudades. Una, la turística y comercial, abierta a todo público. Pero en los alrededores del Hotel –alrededores que sus taciturnos habitantes aún persisten en llamar “Villa Edén”, para diferenciarse formalmente del resto de La Falda- los nombres germanos de las calles y las residencias, sus cotos cerrados y la mirada inquisidora de sus pobladores señalan claramente a quienes, casi todos de ascendente alemán, se sienten diferentes al resto.

         Cuando a poco de comenzada la Guerra en la boca del Río de la Plata el comandante Lagüendorf decidió hundir al acorazado de bolsillo “Graf Spee”, suicidándose luego en un hotel de Buenos Aires, sus tripulantes fueron “internados” (en realidad, huéspedes de honor) hasta el fin de la contienda en el Hotel Edén. Luego, muchos de ellos se radicaron en nuestro país, algunos en ese lugar, otros en la no menos germana Villa Belgrano –siempre en la provincia de Córdoba- y otros más en la sureña Bariloche. La anécdota es que en el largo tiempo que estuvieron confinados, y seguramente para amenizar las semanas que devenían aburridas unas tras otras, los militares alemanes, todos los domingos, organizan desfiles, con uniformes y estandartes, por lo que hoy se llama “avenida Edén” en el pueblo, hasta culminar en las cercanías de las vías del ferrocarril, donde se aposentaba un busto del doctor Salomón Maudi, uno de los fundadores del pueblo de confesión judía. Uno a uno, los soldados pasaban desfilando frente al busto y los cubrían de escupitajos, domingo a domingo, todo ello ante las miradas complacientes de las “fuerzas vivas” de la ciudad.

         Terminó la guerra y aparentemente el nazismo desapareció. El hotel Edén tuvo distintos dueños y terminó abandonado, saqueado y a merced de todo tipo de depredación. Hoy en su planta baja apenas alberga un reducto jazzístico, pero en sus alrededores crece toda una mitología pronazi que lo ensalza como otra estación en el Vía Crucis germano local. Es innecesario remarcar que en La Falda la actividad de aquella Escuela Hermética Primordial de las Antípodas ha encontrado otro caldo de cultivo.

         Los estudiosos de la arquitectura local cuentan que constructores y posteriores propietarios alemanes se basaron no sólo en planos funcionales o estéticamente agradables, sino que tomaron en cuenta, en un sinnúmero de detalles –como las gárgolas que alguna vez jalonaron su frente- enseñanzas de tipo espiritualista. El mismo Einstein, aún sabida su postura antinazi, fue dilecto visitante del lugar, durante su visita a nuestro país y en extraña coincidencia con una crisis mística que sus biógrafos tratan de ocultar pero que él mismo refleja en sus escritos de la época. Tal vez sea casualidad, tal vez no; no puedo dejar de percibir los ecos del arcaico enfrentamiento entre Agharta y Shamballa cuando me entero que, pocos años después, un caballero de apellido Buitrago decide construir, no lejos del Edén, otro hotel (llamado “Petit Sierras”) basado estrictamente en arquitecturas sagradas hindúes., y demolido por un tal Jaime Lockman en 1963. (Todos estos datos pueden ser debidamente cotejados en el libro “El mundo y La Falda en el siglo XXI, Alberto Moro y Carlos Panizzo, 2001).

Archivos del hotel Edén: Facsímil del FBI, ¿Hitler en el Edén?

Archivos del hotel Edén: Facsímil del FBI, ¿Hitler en el Edén?

         Pueden ustedes suponer que estas especulaciones son simples brotes conspiranoicos . Pero pueden ustedes también concederme la pitanza de considerar que estamos ante el germen incipiente de una cruzada místico política que busca, ora nutrirse de las energías inherentes del lugar (alguien ha escrito: “El valle tiene una energía especial, eso es indudable. Pero es una energía que amplifica tanto lo bueno como lo malo de las personas”), ora sembrar en el virgen inconsciente colectivo de los pobladores de la región una identificación mitológica, casi sacra, con un pasado oscuro que se presenta como portador de la Luz. Como –ya lo dice la etimología de su propio nombre- nuestro viejo conocido Lucifer.

Una vista del Hotel Edén

Una vista del Hotel Edén

Cerro Uritorco

Cerro Uritorco


[1] La cruz svástica o “swastika” no es un símbolo originario del nazismo. Está presente en una abundante iconografía hindú y del budismo tibetano y mahayánico, como emblema del Bien, lo que resulta más comprensible cuando observamos que milenariamente rota hacia la derecha, hacia el Este, de donde sale el Sol físico, signo visible del amanecer espiritual. El movimiento nacionalsocialista, sugestivamente, no optó por ésta (“dextrógira”) sino por aquella que rota hacia la izquierda (“levógira”) dirigiéndose entonces hacia el Oeste, el ocaso…

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Podcast AFR Nº 97: El Regreso de Gustavo Fernández

Posted by Quique Marzo en 17-06-2012

Y volvió señores, desde el Viejo Continente a nuestra ciudad de Paraná, Entre Ríos, el conductor de este podcast, Gustavo Fernández. Y lo hizo con muchas inquietudes y reflexiones. Aquí una breve enumeración:

  • Reflexiones al regreso. El Grupo CAI y la lista de correo de discusión (no boletín). La camaradería. Las 13 ocas de la catedral de Barcelona y los Templarios. El arcano misterio de un cura millonario. Los árabes y la energía del medio ambiente (Feng Shui). Conferencia sobre chamanismo en Murcia. Los momentos mágicos, humanos, obligan a replantearse el podcast. Agradecimientos.
  • Y más agradecimientos. Cómo funciona la Ley de Atracción: anecdotario. EVA 4. La curva de la muerte. Avances de futuros temas a tratar.

Enlaces:

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EL SUBLIME ROMPECABEZAS DEL SANTO GRIAL

Posted by Gustavo Fernández en 12-06-2012

“Los Templarios vociferaban su presencia, su paso y su mensaje a través de un camino de espirales que comenzaba en París, hablándonos de un secreto vinculado al Conocimiento y la Sangre. Yo tengo la absoluta convicción que este Secreto era propiedad de los Cátaros, quienes lo recibieron de sus relaciones con las dinastías Merovingias, y tras el exterminio de los primeros fueron los Templarios los encargados de conservarlo quizás siendo esto parte de la precipitación de su propia caída. Seguiré en un futuro tras los rastros del “después”.” En cuanto al Grial (que, por donde pasa, deja señales en forma de velloncinos de oro, vírgenes negras e historias de inframundo), ese secreto habla por un lado de la Sangre de Jesús; su descendencia, tal como sostiene la “historia revisada” tan de moda gracias (o a pesar de) “El Código Da Vinci”. Y de Conocimiento: cómo era, cómo debía profesarse y practicarse el Cristianismo original, más cerca del Budismo que del Catolicismo. ¿Olvidaremos que los cátaros, que se llamaban en realidad “buenos cristianos” (uno de las interpretaciones de la  expresión “cátaro”, aunque sorprenda, es despectiva, y remite, en provenzal, a la calumnia de sus enemigos que afirmaban que los “albigenses” (como también se les conocía) besaban el ano de un gato, lo que hace eco todavia en la partícula “cat”. Otra interpretación, más romántica, la aproxima a un término en griego que significaría “perfectos” término éste con el que, después de todo, se nombraba a quienes trascendían la vida mundana dentro de la colectividad). Reencarnaciòn, pacifismo, matriarcado y vegetarianismo serían sus cuatro principales pilares. (del autor, en este mismo artículo)

 
 RECOMENDACIÓN IMPORTANTE: Hay un orden de lectura de trabajos previos que sugerimos para un mejor aprovechamiento de este artículo. A saber:

“Templarios y Gnósticos de Palestina a la Patagonia: la pista francesa”

“El idioma de los ángeles”

“El Grial de la Búsqueda”

“Venas del Dragón: ¿Camino de los ángeles”

“La extraña tumba de un asesino de Cátaros: la marca de la Diosa”

“La pirámide de cristal del Louvre: ¿Marca del Anticristo o mensaje al futuro?”

             Sergio se recostó relajado en el sillón mientras miraba, vaya a saberse buscando qué, en el fondo de su copa, donde el cognac (cuando todavía podía llamarse así y no “brandy”) “Terry” de 1943, verdadera delicia arqueológica –si tal maridaje fuese posible-  reflejaba con sus matices de caoba la tenue luz de las velas que nos rodeaban. E insistió, inclinándose hacia mí:

–         Tienes que ver ese caracol, Gustavo. Hay allí alguna señal, algún acertijo que se nos escapa.

 Acabábamos de cenar algo informal (apenas unos trozos de jamón ibérico, queso curado de cabra con almendras, unos espárragos “cojonudos” de Navarra, unos bonitos del norte en aceite de oliva y otras olivas, pero de Cieza) en la terraza de su hogar en Murcia, apenas a la luz de algunas velas y el pálido reflejo lejano de las luminarias de la calle. Nuestras damas se habían retirado a descansar y estábamos empeñados en un meduloso y por momentos bizantino debate sobre los temas que nos hermanaban y apasionaban: cátaros y templarios, Esoterismo y el simbolismo del Grial. Hacía pocos días que habíamos llegado a España y si bien ya acumulábamos muchos kilómetros y hallazgos, no había comenzado a ordenar en mi mente los datos que me permitieron, tiempo después, “conectar” algunos descubrimientos.

            De modo que, cansado del trajín de ese día y disfrutando la espirituosa bebida, mi perezoso cerebro quizás no interpretaba el entusiasmo de mi amigo. Era bueno estar allí, en la templada noche de primavera, disfrutando la amistad y el placer de estar vivo. Levantarse bien temprano para partir raudamente rumbo a Caravaca, el pueblo de la cruz milagrosa, no entraba en mis planes y me parecía un esfuerzo innecesario, aún más cuando luego deberíamos seguir viaje a Cartagena. Cartagena, el puerto de fenicios y romanos, de cartagineses y griegos, el puerto deseado por las tropas napoleónicas, el de la mirada que se pierde en el desierto africano, no visto pero hacia allí, hacia el horizonte, intuido.

Puerto de Cartagena. Mariela ante los dos pilares muy egipcios que reciben a lols navegantes y con clara connotaciòn masónica.

Puerto de Cartagena. Mariela ante los dos pilares muy egipcios que reciben a lols navegantes y con clara connotaciòn masónica.

Anfiteatro romano en Cartagena

Anfiteatro romano en Cartagena

        Pero esos son los momentos en que se impone la educación familiar y, cómo no, se tiene la cortesía de complacer a un anfitriòn tan cortés, y especialmente tan sibarita, como mi buen amigo. De modo que acepté y me resigné a una brevísima noche de descanso para partir al amanecer. Pero me costó conciliar el sueño: de pronto, comencé a recordar otros caracoles que habían merecido mi atención.

Saliendo de la bahía de Cartagena, nidos de ametralladoras y cañones de todos los tiempos. Doblando el peñón, los "bunkers" de submarinos.

Saliendo de la bahía de Cartagena, nidos de ametralladoras y cañones de todos los tiempos. Doblando el peñón, los “bunkers” de submarinos.

 El laberinto en espìral

             Ya en mi artículo “El Grial de la Búsqueda” establecí claramente la relaciòn entre las trece ocas de la catedral de Barcelona , el plano de París y los templarios. Este deambular por la vieja Europa estaría plagado de huellas templarias tan significativamente simbólicas, y por lo tanto esotéricas, con grialescas connotaciones, donde sólo la lectura en perspectiva permitiría ir articulando las piezas de este rompecabezas.

             Seguimos, bajo la guía de Sergio Chorro, sumando “espirales”. Como la de la catedral de Murcia, donde en el paso de la sacristía a la nave central puede observarse, en el cielorraso, esta espiral:

Espiral en el cielorraso de la catedral de Murcia

Espiral en el cielorraso de la catedral de Murcia

Sobre el altar de la catedral de Murcia. Ecos del símbolo de la "Policía Astral"...

Sobre el altar de la catedral de Murcia. Ecos del símbolo de la “Policía Astral”…

Y por si alguien cree que es apenas una rareza arquitectónica sin otro significado, ahí está la imagen bajo la pila de agua bendita, con un caracol en espiral a sus pies:

Obsérvese el caracol al pie de la talla

Obsérvese el caracol al pie de la talla

Pero todo suma. Murcia es conocida por sus danzas en espiral. Danzas en Semana Santa, una escenificación sacral de Cristo como “Dóminus Daedali”. Éstas son alegorías de puertas hacia el Paraíso, laberintos protectores de Cristo o caminos-laberintos hacia la salvación espiritual. Son ejecutadas por los “armaos”, personas disfrazadas de soldados romanos, y se llaman “danzas del caracol”. En tanto que la espiral simboliza el camino hacia el Más Allá, y las pruebas que el espíritu probo debe superar para llegar a la Iluminaciòn en la vida material y la Unidad con el Todo en el plano metafísico, estas danzas son una alegoría del camino espiritual del Cristo.

Danzas en caracol

Danzas en caracol

            Si la espiral es un símbolo de la Transmutaciòn Ascendente del espíritu, los círculos concéntricos son un símbolo de la Unidad con el Todo, de la identificación de lo Microcósmico –el punto central- con el Macrocosmos –la circunferencia exterior: “dios es un círculo cuya circunferencia está en todas partes y su centro en ninguna”. La cita es de Descartes, si no me equivoco). Eso explica que en Oriente, los “mandalas” fueran lisa y llanamente instrumentos de meditaciòn para superar las limitaciones del Ego, y que en Occidente, en una umbría ignorancia sólo superada por élites, las masas fueran inducidas a una “despersonalizaciòn instintiva” al someterlas al efecto “mandálico” de los rosetones de las catedrales. Y recordemos que fue en la catedral de Murcia donde observé esa imagen de un “peregrino de Compostela” pero con el corte de pelo de los reyes merovingios (ver “El arcano misterio de un cura millonario”). Los Templarios vociferaban su presencia, su paso y su mensaje a través de un camino de espirales que comenzaba en París, hablándonos de un secreto vinculado al Conocimiento y la Sangre. Yo tengo la absoluta convicción que este Secreto era propiedad de los Cátaros, quienes lo recibieron de sus relaciones con las dinastías Merovingias, y tras el exterminio de los primeros fueron los Templarios los encargados de conservarlo quizás siendo esto parte de la precipitación de su propia caída. Seguiré en un futuro tras los rastros del “después”.

El rosetón de las catedrales góticas como "mandala"

El rosetón de las catedrales góticas como “mandala”

             Pero la cuestiòn no se agotaba con las danzas, o el caracol en el techo, o al pie de la pila: en el mismo patio de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia –que al día siguiente de esta fotografía me vería dictando en sus claustros la conferencia que allí me concitó-  alguien, con conocimiento de causa (o no, sólo una hoja arrastrada por el viento de las sincronicidades) decidiò que el amplio suelo mostraría este símbolo:

Espiral en la Universidad de Murcia

Espiral en la Universidad de Murcia

 En Caravaca

             Ya en el trabajo “Venas del Dragón: ¿Camino de los Ángeles?” hablé del enigma de la Torre templaria en las Fuentes del Marqués, junto al río Argos, y del templete de Caravaca, así como de la anécdota con el cura del lugar. De modo que permítame el amable lector centrarme en lo que me interesa señalar: los acertijos encarnados en la propia iglesia de Caravaca.

Frontispicio de la iglesia con pirámides

Frontispicio de la iglesia con pirámides

      Podría señalar, quizás como el menos significativo, la rica simbología de su frontispicio; sin ir más lejos, esas pirámides perpendiculares a la fachada y dispuestas en forma regular. ¿Por qué considero importantes esas “pirámides”?. Porque las creo una “marca de cantera” típicamente egipcia, como egipcia en la cuna de esos obeliscos en el puerto de Cartagena, y egipcia la raíz de las Vírgenes Negras, ya que éstas son trasposiciones de cultos a Isis. Y porque estando probada,. como referiré en otro trabajo, la relaciòn entre la iglesia copta egipcia y la cristiana primitiva irlandesa con fuerte componente celta, todo a espaldas de Roma, son por esas mismas razones el contexto documental donde el Grial, como Conocimiento, debe ser rastreado.  Pero prefiero enfocar la atención en estos dos detalles:

Caracol en voladizo

Caracol en voladizo

            Otro caracol, otra espiral, en un volado de un techo interno y de menor importancia que da al atrio. O no tan menor, pues a su inmediata izquierda –como marca de reconocimiento- señala la presencia de una extraña habitación circular, a la que es muy difícil acceder, y cuya finalidad es desconocida. Nada explica su presencia. Apenas tiene una pequeña ventana y en ninguna parte aparecen indicaciones sobre su funciòn o razón de ser. Y es aquì donde debo remitirme a otro amigo y compañero de estos caminos, el ya citado Josep Bello.

Desde el atrio, la habitaciòn circular

Desde el atrio, la habitaciòn circular

             Cuando  visitamos Vilajüiga y nos alojamos en su casa, comenzamos a desandar el apasionante recorrido de decenas de misterios en unos pocos kilómetros a la redonda. En efecto, tomando como centro de operaciones en bucólico pueblito de unos mil habitantes, con el buenazo de Josep viajamos hasta el Cap de Creus, donde los Pirineos se arrojan en brazos de la mar; Cadaqués, retiro de ese loco lindo que fuera Salvador Dalí, Port de la Selva, donde la luz angelical del sol mediterráneo nos recibiò en ese tranquilo pueblito de la Costa Brava para almorzar distendidamente, Empurias, donde pudimos darnos el solaz de un día de mar y playa, las ruinas de Empuries, donde junto a la amiga Fina Sánchez recorrimos un lugar que nos dejó maravillados. Pero, muy especialmente, el castillo de Quemançor, el monasterio de San Pedro de Rodas…. Y el enigma del monte Pani y la “curva de la muerte”, pero de eso hablaré en otra nota.

En Cap de Creus

En Cap de Creus

En Port de la Selva

En Port de la Selva

Iglesia, quizás románica, de Vilajuïga

Iglesia, quizás románica, de Vilajuïga

             Vilajüiga (qué extraño me resultaba que un pueblito tan mínimo pudiese existir desde tiempos medievales), “Villa Judía”, que tal su gentilicio, es parte del Camino de Santiago con su iglesia y un castillo en ruinas al cual ascendimos, Quermançor. De él se dice que tiene túneles secretos que llevan a cuevas ignotas donde una “cabra de oro” (según otras versiones, una “oveja de oro”, y aquì la inevitable vinculaciòn con el “velloncino de oro” argonáutico –ver “El idioma de los ángeles”– me estaba advirtiendo que tras las leyendas se esconde otra cosa) me permitía clavar otro alfiler en el mapa para reflexionar después. Pero, sin duda –cuando menos, así lo veo yo- esa leyenda es un guiño críptico al futuro para perpetuar en el canto de trovadores y juglares (luego, en el cuento de sobremesa de abuelas y tíos) un saber ancestral: el Grial pasó por allí. Y voy por más: por donde pasa el Grial, hay Vírgenes Negras e historias de inframundos. Creo que ambas, las Vírgenes Negras y las historias de mundos subterráneos, son transposiciones semióticas del recuerdo de un matriarcado original, de una Diosa Madre, de un cristianismo hermafrodita que actualiza hace dos milenios el poder de la energía femenina (y por eso la compulsión maníatica de la Iglesia de Roma es descastar a la mujer como género, a la Magdalena como individuo, y “someter” el culto mariano a ser un mero “escalón intercesorio” con Jesús, Dios y el Espíritu Santo que, como se sabe, son bien machitos.

Marca del Camino de Santiago en la iglesia Sant Feliú, en Vilajuïga

Marca del Camino de Santiago en la iglesia Sant Feliú, en Vilajuïga

Castillo de Quermançor

Castillo de Quermançor

 Deténgase el lector un momento, para ordenar algunas ideas pues no deseo confundirle, pero la interpretación del mensaje no es sencillo, simplemente porque sólo quien tiene ojos para ver, verá. Dije que para mí, el Grial es un Secreto de Conocimientos y de Sangre. De la Sangre de Jesús;: su descendencia, tal como sostiene la “historia revisada” tan de moda gracias (o a pesar de) “El Código Da Vinci”. Y de Conocimiento: cómo era, cómo debía profesarse y practicarse, el Cristianismo original, más cerca del Budismo que del Catolicismo. ¿Olvidaremos que los cátaros, que se llamaban en realidad “buenos cristianos” (uno de las interpretaciones de la  expresión “cátaro”, aunque sorprenda, es despectiva, y remite, en provenzal, a la calumnia de sus enemigos que afirmaban que los “albigenses” (como también se les conocía) besaban el ano de un gato, lo que hace eco todavia en la partícula “cat”. Otra interpretación, más romántica, la aproxima a un término en griego que significaría “perfectos” término éste con el que, después de todo, se nombraba a quienes trascendían la vida mundana dentro de la colectividad). Reencarnaciòn, pacifismo, matriarcado y vegetarianismo serían sus cuatro principales pilares.

 Pero regresemos a la habitación circular de Caravaca, que de ella estábamos hablando. ¿Porqué ese salto a Vilajuïga?. Porque en el monasterio de San Pedro de Rodas, que visitamos, existe una igual. Y Josep Bello nos cuenta de la misma, copiando el texto de un mail reciente: “Pues bien, esta alarma es referente a otra habitación circular encima de la iglesia de Sant Pere de Rodes. ¿Recuerdas el folleto que cogimos a la entrada de la visita? Me diste uno. ¿Conservas el tuyo (No, no lo conservaba, y Josep tuvo la amabilidad de escanearme el que estaba en su poder, del cual reproduzco un fragmento) ?. En la página en que explica el (18) Deambulatorio Superior, al final del párrafo, dice: “…Al lado de las escaleras del final de la girola, encontramos el acceso a una pequeña cámara circular, hoy llamada Capilla de Sant Martí, que habría hecho las funciones de sacristía de la capilla de Sant Miquel.”. ¡Es la habitación que a mí me produjo “claustrofobia” hace muchos años, y que tanto afectó a mi mujer el martes siguiente a tu visita! (Aquí, Josep nos remite a un comentario que nos hizo durante nuestro viaje, en el sentido que padeciò muy incómodas sensaciones en esa habitación, y que días después de nuestra partida visitó con su señora, a quien perturbó bastante.). Josep escribe esto pensando en un párrafo sobre la habitación circular de la iglesia de Caravaca que yo comenté en un trabajo anterior (y cito): “esa extraña e inaccesible habitación circular en lo alto de la iglesia de Caravaca, vacía de simbolismos y riquezas, ajena a la arquitectura convencional… con mucho de “occultum”, de lugar de práctica esotérica”. Mi comentario había sido motivado por el recuerdo de un párrafo de Eliphas Levi quien, en “Dogma y Ritual de alta Magia”, menciona que el occultum ideal debe ser circular… Y sigue Josep: “Evidentemente no podía usarse como sacristía con un acceso tan incómodo. Pero si, como dices de la de encima de la iglesia de Caravaca, se usó para prácticas esotéricas, ¿pudo quedar impregnada con tanta intensidad que mi mujer y yo, que nunca hemos participado en rituales de magia ceremonial, tuviéramos que salir huyendo?. Creo, amigo Gustavo, que en tu próximo viaje a Europa tendrás que hacer otra visita con más tiempo a Sant Pere de Roda. Y con mejor tiempo, subir al castillo de Sant Salvador de Verdera, no sea que tengan razón las leyendas que te linké ayer, y resulte ser, realmente, el Castillo del Grial.”….

 ¡Bingo!. Un nuevo castillo explícitamente vinculado al Grial (recuerden mis alfileres clavados en el mapa) y, que duda cabe, tendré que volver al monasterio… y buscar caracoles y espirales en el mismo. Hoy por hoy y hasta aquí, ¿es mucho para un solo día?. De acuerdo, seguimos en otro próximo artículo. Porque aún faltaba mucho, porque aún no lo sabíamos pero, desde París, un dedo remoto nos estaba señalando…

Monasterio de San Pedro de Rodas

Monasterio de San Pedro de Rodas

Gustavo y Josep en el monasterio

Gustavo y Josep en el monasterio

 

Posted in Arqueología Revisionista, Esoterismo, Psicología Esotérica | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 6 Comments »

 
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