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Ovnis, Civilizaciones Desaparecidas, Parapsicología y Esoterismo.

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EL EGIPTO DESCONOCIDO (4): CLAVES DEL ESOTERISMO EGIPCIO

Posted by Gustavo Fernández en 02-06-2017

Textos del Libro de los Muertos, escritos en las paredes de una Casa de la Vida

No puedo precisar con certeza cuándo comenzó mi pasiòn por Egipto, aunque sin duda fue de la mano de aquellas lecturas infantiles en la revista “Billiken” que llegaba a la casa paterna todos los sábados por la mañana. Le siguieron otras lecturas más extensas y profundas en la adolescencia. Llegó luego Erich Von Däniken y “Recuerdos del Futuro”, y su propuesta de la intervención extraterrestre en las megalíticas construcciones.

Pero no fue hasta allá por 1977, cuando mi ingreso en la Orden Hermética y Pitagórica, cuando comencé a escuchar, primero con racionalista escepticismo y luego con el corazón, sobre las claves esotéricas que el maestro Pitágoras había recibido en ese Egipto tan cercano entonces (siglo VI A.C.) a su propia ancestralidad, cuando aún la colonización

Isotipo de la Logia “Ad Lucem Per Voluntatem” de la Orden Hermética y Pitagórica

helénica no había matizado y ensombrecido los evos arcanos. A partir de entonces, certezas y suposiciones, conceptos anotados unos, practicados otros, hasta que el fluir de la vida me permitiera comenzar –porque todo es un eterno comienzo- a revisar las fuentes en el terreno. De ese andar habla este artículo, siendo el objetivo introducirles en el Esoterismo Egipcio. Pero, ¿cómo compartir, sin violar la discreción de un Conocimiento que –como desde siempre se enseña- debe ser dado a quien se decida a buscarlo?.

Decidí, entonces, compartir algunas grageas, algunas píldoras de esta Sabiduría. Presentando unas breves, otras más extensas, unas imbricadas con otras, algunas aisladas.

Los secretos del corazón son los bienes más preciados para actuar en inteligencia con la armonía del mundo. Ése es el metalenguaje del “juicio al corazón” expresado en el Libro de los Muertos, alimentando la convicción que si el mundo visible no cae en el caos o la inercia y se destruye, es gracias a su conexiòn con la fuente invisible de la vida.

El Cristianismo toma de la sabiduría egipcia las ideas de un Santo Sepulcro, la Divina Concepciòn, la Pasiòn y la Virgen.

El error de los materialistas es creer que lo sagrado es una fase en la historia de la conciencia, sin comprender que es un elemento en la estructura de la conciencia. El acto simbólico es creador de identidad..

Horus pierde un ojo en su lucha contra Seth, pues éste se lo hace estallar en sesenta y cuatro fragmentos. Precisamente, sesenta y cuatro, como hexagramas tiene el I Ching.

Ojo de Horus

El “ojo” es protector por su significado simbólico, que significa que sólo sirve (es decir, se activa) para quien conoce ese significado. En términos jeroglíficos, “ojo” (“Udjat”) corresponde al verbo “ver”, pero también, “crear”. Para crear, hay que “ver” qué se desea crear, y sólo quien tiene la “visiòn” de ver lo que aún no existe pero creará, tiene el “poder” de estar protegido del mal, ya que éste, siendo oscuridad, es sólo la ausencia de la luz. Si somos víctimas del mal, es que hay zonas en nuestra vida aún no iluminadas por la luz de nuestra voluntad creadora. La voluntad –conciente, concreta, manifestable; no como mera expresión de deseos o de un ego sobrevalorado- protege del mal porque ante ella aquél retrocede. Cuando los judíos, en el Antiguo Testamento –deudores del aprendizaje de sus sabios durante su período de sometimiento en el Nilo- redactaron el comienzo del Génesis como un acto voluntario de creación de la deidad, conservaron la idea simbólica que la Luz se “hace” como manifestación de ese acto, llamando (llamándonos) a recordar el potencial de nuestra Luz Interior. Ésa es nuestro “Aj”, durmiendo en nuestro “Dwat” (Cielo Interior). Porque el Dwat es como símbolo el “cielo” de las deidades, pero expresión macrocósmica del “Dwat” microcósmico en cada uno de nosotros, donde, otra vez, duerme la Luz, el Aj, a la espera de despertar.

Mudra de bendición

El miedo y la angustia existencial, como vacío interno, sólo pueden ser superados por quien es capaz de vencer a la adversidad en su propio terreno. Gracias a la imaginación activa, nutrida con lo simbólico, el ser humano inspirado por Toth (es decir, por la Sabiduría) se sitúa en el centro de la contradicción, en el centro de los opuestos, y los hace complementarios.

Por eso, la práctica de la magia tradicional no busca efectos o milagros, sino establecer una correspondencia, una relaciòn de simpatía entre las partes y el todo para que interactúen en armonía. Se trata, finalmente, de procurar y mantener la armonía entre la Tierra y el Cielo. Eso implica un gran trabajo interior para conocerse, dominarse y transformarse en un auténtico canal de las leyes que dirigen el Cosmos.

Hoy, en este siglo XXI, diríamos que ese proceso de Autococimiento puede tener distintas vías: trabajar operativamente en una Orden Iniciática, terapia, psicoanálisis, meditaciones… pero es indubitable que el cambio, como Transformaciòn (en un sentido alquímico: pasar de algo inferior a algo de orden superior) no es posible mientras que el Autococimiento no sea una cotidianeidad palpable y objetiva. Y quien, estando o sintiéndose aún en una fase “inferior”, “argumente” porqué el cambio no depende de eso sino seguramente de otros factores, haría bien en mirar con ecuanimidad cómo está su vida, luego cómo está la vida de quienes hacen esta propuesta, y sacar algunas conclusiones…

En Luxor

La entrega de ofrendas son también la expresión material de un simbolismo. Cuando se ofrenda trozos de lapizlázuli, por ejemplo, se representaba la reconstrucciòn del Ojo Perdido de Horus. En ese acto, el ofrendante expresaba su intenciòn de reconstruir aquellas cosas perturbadas o desgastadas por el mal o por el paso del tiempo. Cuando ofrendaba plumas, éstas significaban la liviandad del peso del alma y, como ofrenda a Maat, diosa de la Justicia, expresaba con ellas el ofrendante hacerse cargo de lo que habitaba su espíritu, aceptando las consecuencias de ello, es decir, haciéndose responsable –diríamos hoy- de su Karma. Porque sólo quien se hace cargo de su Karma tiene la posibilidad de transmutarlo.

La práctica de ofrendas grupales expresa otra idea: la de que una sociedad sin vivir lo “sagrado” no es más que un conjunto de individuos que vivirán juntos, pero jamás reunidos (es decir, re-unidos)

La Merkaba

Todo hombre es un Osiris en potencia, por eso enfrenta a lo largo de su vida múlñtiples oportunidades de “osirificarse”, es decir, de llegar al estado de héroe que acepta el combate para renacer. Si lo evade a lo largo de la vida, indefectiblemente tendrá que enfrentarlo en el más allá; pero los numerosos combates contra Seth –simbolizado por las numerosas batallas de Horus contra Seth- serán cada vez más duras.

No podía hacer este viaje sin acercarme a una palabra muy popular en los ámbitos seudo espiritualistas de Occidente: la palabra Merkaba, Mer – Ka – Ba o Mer – Kha – Bha, como gustan escribir algunos, seguramente porque eso de ponerle unas cuantas “h” en el medio suena más sesudamente intelectual. Lo cierto es que la última traducciòn medianamente confiable que tenía era la expresiòn “vehículo ascensorial de luz”. Esto había llevado a que en el terreno de la Geometría Sagrada, las canalizaciones y otras cosas se discutiera si era tanto una nave espacial etérea como una técnica de meditaciòn. Y en Egipto, las veces que chequeé la expresiòn, con más o menos extrañeza, la respuesta fue siempre la misma: “el cuerpo, como receptáculo del alma y la mente”·

Pero –siempre hay un pero- no el cuerpo de cualquiera, sino el cuerpo del hierofante. Que es como decir, el Sacerdote Iniciado. Y en Karnak, me señalaron el jeroglífico, muy poco común, casi muy extraño, que lo representa: esa especie de triángulo de lados curvos, con un vértice apuntando hacia los cielos…

 

La profunda fuerza del culto a Isis

 Isis no sólo pervivió a través de los siglos transformándose en la Virgen como expresión de la Fuerza Femenina. Lo fue también por la riqueza de su simbología. En las representaciones antiguas se ve siempre detrás de Osiris, no refugiándose ni delegándose a un segundo plano, sino protegiendo su espalda. Según los egipcios, el fluido vital de cada ser recorre la columna vertebral (el “shushuna” de la India, con su Kundalini en ascenso), lo que hace de la espalda el lugar más expuesto a peligros. Cuando presenta alas, es porque activa, aleteando, esa vitalidad. Y su “culto” implica tres pasos:

  • “Reconstituir el cuerpo de Osiris desmembrado por Seth”, que significa reunir en un Todo armónico las fuerzas de nuestra vida dispersadas por las experiencias contradictorias.
  • “Clasificar e inventariar todo lo que contiene la Casa de la Vida y el sarcófago”, es decir, analizar y poner en orden nuestra mente, nuestros sentimientos y nuestro espíritu, disciplinando nuestra inteligencia.
  • “Adorar los misterios del Cielo”, es decir, comprender y respetar las enseñanzas que se reciben, y aplicarlas de manera conciente y sostenida.

La actitud hacia el Mal, cuando aparece en la vida, debe ser de Transmutaciòn. Es decir, de emplearlo para catalizar –en el sentido químico de la expresión, “una sustancia que acelera la transformación de otra”-. Y eso se logra comprendiendo que lo “bueno” del Mal es que aquello que éste no destruye con su acciòn, será inmortal. Eso se simboliza con las “pruebas” que supera Osiris.

 

Mudras

Atrás, en la pared, el jeroglífico de los puños enfrentados. Frente a él, lo reproducimos

 En lo personal me fascina seguir descubriendo como trozos de Sabiduría Universal se repiten (no podía ser de otra forma) en distintas geografías y épocas. Por caso, los “mudras” aquellos gestos y posturas que simbólica y energéticamente son herramientas para manifestar un proceso conciente de transformación. Ya escribí en su momento cuando los encontré –obviamente con otro nombre- entre los Toltecas, en el actual México. También estaban presentes en los antiguos egipcios.

Por ejemplo, esa postura de todo faraón de presentarse con la pierna izquierda adelantada. Eso era porque era la más cercana al corazón. Expresaba que el faraón pondría todo su sentimiento, todo su amor, toda su pasiòn en buscar el “adelanto” (el paso al frente) de los suyos. Por ello, también, era una “postura mágica”; se enseñaba al Adepto que adoptar la postura de pie izquierdo adelante como rutina en la vida facilitaba dirigir sus energías emocionales a favor de su prosperidad.

O la postura llamada “ka” –sí, como el Ka, el cuerpo energético diríamos hoy, de ambos brazos levantados a ambos lados de la cabeza: postura para “ser uno con el Todo”.

“Deret” era el gesto de “bendiciòn” –para llevar paz a terceros- luego perpetuado a través –nuevamente- de los cristianos.

En el centro, el mudra de “ka”, en el dintel de una Casa de la Vida

Mientras tanto, “Nini”, era una reverencia con las manos como cuenco al frente; simbolizaba a la diosa Hathor dejando fluir de sus manos las generosas aguas del Nilo, y garantizaba la prosperidad, bajo el concepto que lo que tenemos es, en puridad, lo que nos es devuelto multiplicado por lo que entregamos al Universo.

O caminar hacia atrás un trecho, moviendo frente a sí los brazos de manera ondulante: significaba a quien barre una habitación saliendo de ella, expresando que el lugar estará de nuevo “puro e incorruptible”, es decir, favorecer nuestra Regeneraciòn.

Respetaban los ciclos cósmicos como vivos, por lo cual entendían que debían “dormir”. Ése era el sentido de los “días epagómenos”, o “Días Olvidados”, los último cinco del calendario de 365 que ya tenían, donde las actividades se reducían al mínimo indispensable para que nuestras energías vitales (nuevamente, reflejo microcósmico de lo Macrocósmico) tomaran nuevo impulso. Además y por esa misma razón, son días peligrosos, en los que deben extremarse los cuidados. La existencia de estos días (y por ende, este calendario) es, cosa interesante, de los conocimientos más antiguos que se han conservado, ya que forman parte de los afamados “Textos de las Pirámides” y aparecen en Heliópolis citados en un calendario fechado… ¡en el 4.241 antes de nuestra era!.

En el centro, el jeroglífico de “heka”

Pero de lo que no se habla es de lo que deberíamos hablar: descubrir que uno de los rituales más antiguos era el de la “piel – cuna”: mucho, muchísimo antes, milenios antes que comenzara a practicarse la momificaciòn se celebraba con los difuntos este rito. En contra de la opinión instalada, que la elaborada momificación en la “Casa de los Muertos” es la evoluciòn de la simple momificaciòn natural por exposición a los elementos (el Sol, la arena, la sequedad ambiental de Egipto), ésta deviene de la costumbre mortuoria de colocar a los difuntos dentro de la piel de un animal –generalmente un chacal-  para que Anubis lo llevar a Sirio, ya que la primitiva religión egipcia era un religión estelar, donde el “más allá” era, concretamente, la continuidad de la vida del cuerpo astral –el Ba– sobre otro cuerpo planetario.

En la vida –enseñaba el visir Ptahhotep- “debemos renacer permanentemente y no estancarnos bajo ningún concepto. Debemos aspirar a ser “unen nefer”, “el-perpetuamente-renovado” (“Máximas d ela palabra cumplida, papiro del 3.000 A.C.)

Cada obstáculo de la existencia es una prueba, jamás una barrera. Ella contiene la energía y el poder que debemos integrar en nosotros mismos, y para ello debemos “romper su cascarón” y alimentarnos: eso pasa cuando superamos la prueba. En sus “Máximas”, Ptahhotep enseña:

  • “Quién no escucha es ignorante y agitado, quien entiende y comprende, establece e inspira confianza”
  • “La energía creadora se encuentra en todas partes, tanto en lo animado como en lo no animado. El sabio debe aprender a servirse de ella, sabiendo que nunca será su dueño”
  • “No provocar en los demás acciones de furor u hostilidad, pues éstas perturban nuestra energía”
  • “Dar y no tomar. Así se actúa en compañía del Poder divino, confiere al actuante una fuerza auténtica”.
  • El amor nutre la energía; ella nutre al amor”
  • “Lavar el vientre y purificar el corazón para no contaminar la enseñanza”.
  • “El ser perpetuamente descontento de todo es una desgracia para su entorno”.
  • “Una condiciòn del éxito: siempre proponerse llevar a cabo cosas elevadas”.
  • “Quien sigue a un hombre mediocre, deviene mediocre”.

Entre los secretos egipcios, está la doble funciòn de las palabras. Veamos una: “Heka”, significa “magia” pero también el uso conciente (mágico) de un cierto instrumento. Heka se compone de “he”, nudo y “ka”, energía. Y remite al hecho que hay gente que sabe “hacer el nudo” pero no pone vida y energía. Otrtos saben proyectar su energía, pero su acciòn es dispersa y confusa. Por eso, Ptahhotep enseña: “Sumergir el corazón y ordenar la boca” (hace runa instrospecciòn para verter los pensamientos adecuados a través del Verbo, que es energía creadora).

 

Cenotafios y parapsicología

Los egipcios crean el “cenotafio”, tumba sin cuerpo, que es la tumba para el alma. Pero su naturaleza no era la de un simple monumento “recordatorio”, sino un instrumento para ser impregnado de una esencia. La esencia del individuo que trascendía su unicidad, y que me da pie a esta teoría.

Más allá de lo que los papás de uno pensaban cuando por sobre la cuna miraban a ese rozagante bebé que años después se transformaría en quien esto escribe, todo se complota en convencerme que nacemos con ciertos destinos prefijados. Que aunque, por ejemplo, uno sueñe con ser un intelectual más del montón, razonablemente tolerado por sus congéneres, las cosas ocurren para demostrarnos que ni siquiera somos dueños de nuestras ideas. Es el tipo de cosas que suelen pasarme: no puedo evitar la compulsión, a lo largo de los años, de volcarme a actividades o proponer cuestiones que despierten el sarcasmo, la burla escéptica o el escándalo. Me pasó cuando decidí ser parapsicólogo, me volvió a ocurrir cuando, en vez de apoltronarme en la comodidad conceptual de una parapsicología científica, opté por volcarme al Ocultismo, o cuando viajé en busca de extraterrestres en el pasado argentino por toda nuestra dilatada geografía, o cuando no tuve mejor idea que irme de paseo a hacer experiencias parapsicológicas a la cumbre del Aconcagua, o cuando fui en busca de extraños seres en la Caverna de las Brujas, o cuando tras una improbable, gigantesca serpiente acuática hice decenas de kilómetros en una temblorosa piragua por el río Pilcomayo, o las noches cuya cuenta he perdido en cementerios a la caza de fantasmas, o….

O cuando, como ahora, mientras leía atrasados artículos sobre los últimos experimentos sobre clonación, una idea se filtró en mi mente y, aún en contra de mi voluntad, creció hasta convertirse en una teoría. Una teoría que, debo reconocerlo, empieza a gustarme. Y que me parece absolutamente dictada “desde afuera”. Es feo eso de sentirse un instrumento pero, en fin, si el destino es ser canal de algún metafísico registro akhásico, no será un servidor quien se resista. Así que con la tranquilidad que da creerse entonces poco responsable de lo que uno dice, aquí va esta propuesta.

Que consiste básicamente en repasar –y concatenar- tres instancias: una biológica y genética –la clonación– otra esotérica –la reencarnación- y una parapsicológica –el así llamado “punto de anclaje”-. Y, si me apuran, una cuarta: lo extraterrestre –a través del conocimiento legado por visitantes en la antigüedad-. Repasemos algunos conceptos y aclaremos posturas frente a los mismos.

De la clonación no hay mucho interesantemente nuevo que pueda decir –perdón, escribir-. En mayor o menor grado, todos han escuchado de ese sistema novedoso –o no tanto, ya que sus fundamentos figuran en manuales de divulgación científica de sesenta años atrás- que consiste en copiar seres vivos –incluso humanos- reproduciendo el patrón genético de un sujeto en células soporte de otro individuo. Sobre este apasionante campo se ha generado una discusión más filosófica que técnica y de una dudosa moralina. En efecto, las iglesias han cuestionado la ética de clonar seres humanos, por aquello de la biodiversidad y que cada fulano que camina sobre el planeta es único e irrepetible; considero, sin embargo, que no sólo se ha enfocado erróneamente la cuestión, sino que incluso se ha informado malamente a la población, acudiendo a cuestionables golpes bajos emocionales (¿”qué pasaría si se clonaran muchos Hitler”?, es la tontera más habitual) para responder a oscuros intereses. Y nunca mejor empleado lo de “oscuros”. Lamentablemente, por estrechez mental o por maquiavélicas razones, muchas de las religiones dominantes hoy en día se han opuesto durante siglos al avance del conocimiento en todas sus formas. Antes, se quemaba a sus responsables. Hoy, se les cubre de ridículo, lo que es todavía peor, ya que el ridículo jamás ha creado mártires. Aún más, se les sindica de amorales, y la razón es sencilla: sólo se domina a la gente a través del miedo, y el miedo es hijo dilecto de lam ignorancia. Para controlar a las masas, no hay que dejarles pensar ni informarse sanamente. De donde podríamos inferir lo que vamos a llamar (si les parece bien) la Primera Ley de Fernández: “Toda estructura religiosa o pseudorreligiosa necesitada de bienes y recursos materiales y apoyo político crece numéricamente de manera inversamente proporcional a la masa de información y del buen uso que del raciocinio hagan sus feligreses”.

Porque si se hace un clon de Hitler tendremos un tipo bajito, de cabello chuzo y bigote cortito, gesticulante y pocaspulgas, pero lo realmente importante, es decir, todo lo demás, lo que es mentalmente, espiritualmente, emocionalmente, moralmente, no es producto de la clonación: no existe –eso los científicos lo saben muy bien- un gen del crimen. El ser humano es más que la suma de sus partes biológicas. Los factores ambientales, familiares, culturales, modelan la personalidad, sus virtudes y defectos. No cometamos el error de hablar de una moral de la clonación que necesariamente, para contradicción de las iglesias, sólo es defendible si se niega el espíritu; que no está en el ADN. Mil fulanos fotocopiados físicamente van a ser muy distintos psicológicamente, y esa es la única biodiversidad que cuenta.

¿Hablamos de reencarnación?. No es necesario: si usted está leyendo estas líneas es porque, crea o no en ella, la conoce. Si no, ¿no se habrá equivocado de publicación?.

Pero sí dediquemos algunas líneas a un concepto parapsicológico ni siquiera muy difundido entre los especialistas: el “punto de anclaje”. Llámase “punto de anclaje” a un lugar, objeto o persona que, por la intensidad emocional que conlleva, resulta la única referencia cognoscible para un “paquete de memoria”. Este término (“paquete de memoria”) fue propuesto por el biólogo francés Jean Jacques Delpasse para definir a lo que vulgarmente se denomina “fantasma”, es decir, el residuo psíquico superviviente de una persona fallecida.

El “paquete de memoria”, luego de la destrucción biológica del cuerpo que le contuvo, tiende a “adherirse” a aquello que más significado emocional tuvo durante su vida física. En el estado pseudosonambúlico y desconcertante que atraviesa post mortem, el “paquete de memoria”, quizás no comprendiendo su nueva situación y condición, busca desesperadamente –si en vida ha carecido de la evolución espiritual necesaria para comprender lo que le ocurre y evolucionar a planos superiores de manifestación, “despegándose” así de esta realidad- aquella referencia que le es conocida.

Como está privado de medios sensoriales, su forma de orientarse es el sentir, ya que sólo puede valerse de lo único que tiene porque es lo único que es: psiquismo residual y emocionalidad. Y así como cuando nos perdemos en una ciudad desconocida buscamos puntos de referencia conocidos –una iglesia, el hotel donde nos alojamos, una plaza central o la terminal de ómnibus- el “paquete de memoria” se “fija” –se “ancla”- a lo más importante que jalonó su vida: sus seres queridos, su casa, un objeto muy apreciado o ambicionado, sus propios restos mortales. Ello se transforma, entonces, en el “punto de anclaje”. Los puntos de anclaje explican las viviendas con “presencias”, por ejemplo. Los objetos “malditos”, o las entidades detectadas en cementerios, también.

Bien. Supongamos por un momento que los antiguos egipcios conocieran el efecto “punto de anclaje”, lo que no es extraño, por otra parte, a su religión. Desde que se inició en las tinieblas de la prehistoria, sus prácticas rituales obligan a conservar no sólo el cuerpo, momificado, de sus difuntos, sino sus vísceras en vasijas ad hoc, además de sus tesoros (un buen motivo para “aferrarse” en esta vida), efectos personales de todo tipo y, en ciertas épocas, seres queridos que eran sepultados junto a ellos en sucesivas generaciones. Ellos mismos, en textos de todo tipo, papiros y petroglifos especialmente, señalan la importancia de estas prácticas para que, mientras el espíritu del difunto pueda ascender a los cielos, el “ka”, o doble astral, diríamos ahora, permanezca “vigilante” junto a los restos. De hecho, ellos entendían que la naturaleza humana se dividía en tres planos: “ba”, o cuerpo astral, “ka” o psiquismo, y “aj” o espíritu, como una versión microcósmica y adelantada en siglos al judeocristianismo de una Trinidad a escala humana.

Siempre me he preguntado el porqué de esa obsesión en querer conservar la materia carnal en las mejores condiciones el mayor tiempo posible. La suposición de la ortodoxia arqueológica en el sentido que lo hacían porque, en su ingenuidad supersticiosa, creían que en el futuro “resucitarían” carnalmente, me parece cuando menos una ofensa a la inteligencia que a los propios egipcios le atribuimos considerando sin ir más lejos su arquitectura, su astronomía o su arte plástico. Por otro lado, me parece mucho menos supersticioso que las creencias cristianas contemporáneas que esperan esa misma resurrección “en cuerpo y alma” aún cuando el paso de los siglos, qué digo, de los milenios, reduce a inveterado polvo hasta el más resistente de los huesos. Pero a esto hoy le llamamos, displicentemente, “devoción” y “fe”, y convivimos culturalmente con esa creencia que tantos –universitarios, políticos, intelectuales- consideran lógica. En cambio, cuando suponemos que los egipcios conservaban la materia para que los “dioses” en el futuro le devolvieran la vida al ser, sonreímos sardónicamente y nos reímos de su “ignorancia”. En fin, si eso no es soberbia vana, no sé qué lo es.

Así que mi teoría es simple. Aceptemos una presencia extraterrestre en el antiguo Egipto. Aceptemos que esa presencia fue intelectualizada como “dioses” por el primitivo pueblo violentamente arrancado de su oscurantismo y proyectado como la nación más poderosa de la Tierra en pocos años. Aceptemos que algunos egipcios, particularmente inteligentes, fueron iniciados en los “misterios” de la ciencia extraterrestre. Aceptemos que esos extraterrestres conocían y manejaban la clonación. Y así aceptaremos, entonces, la transmisión, generación tras generación, del dato fundamental que cuando más del cuerpo –especialmente de alguien dominante- se conservara en las mejores condiciones, podría ser clonado –reproducido, revivido- en algún momento futuro.

¿Y qué tiene que ver el “ka”, el “paquete de memoria”, el “punto de anclaje” y toda esa parrafada con esto, dirán ustedes?. Simplemente, que se me ocurre que, aunando ambas posibilidades, los antiguos faraones, los antiguos sacerdotes, nobles y jerarcas militares, conocedores, directa o indirectamente de los grandes secretos científicos traídos por los extraterrestres, sabían como resucitar no sólo en cuerpo, sino también en alma: si el “paquete de memoria” era obligado a permanecer junto a los restos mortales, y si de esos restos podía, en algún momento del futuro, obtenerse un “duplicado”, sólo bastara que el “paquete de memoria”, “anclado” en la tumba, ingresara en el nuevo individuo (el clonado, digo) mediante posesión para que, tres, cuatro o cinco mil años después, Ramsés II, Tuth-Ankh-Amón, Nefertari, Menes o el que fuera regresara a la vida (¿necesito repetirlo?) completamente en cuerpo y alma.

Se me ocurre una –una de tantas, quizás- objeciones que harán ustedes. Pero si el paquete de memoria está “anclado” en la tumba, ¿cómo hará para encontrar ye incorporarse (poseer) su nuevo cuerpo?. Podría decir que, simplemente, a un paquete de memoria la ubicuidad en el tiempo y el espacio no le afecta como a nosotros, prisioneros de la carne, con lo cual tal vez le sería fácil encontrar, deambulando sobre la faz de la Tierra, su nuevo receptáculo. Pero se me ocurre algo más simple y, si se quiere, obvio. Supongamos que algún día los científicos perfeccionan in extremis el arte de la clonación. Supongamos que ceden a la tentación –y la curiosidad- de clonar seres humanos completando las cadenas genéticas, necesariamente deterioradas, de hombres muertos milenios atrás. Supongamos que uno de esos experimentos se hace con tejido de la momia de un faraón, admirablemente conservado. ¿Hace falta mucha imaginación para suponer que el individuo, así clonado y quizás en algún momento consciente de su origen, no podría evitar la tentación de visitar la tumba y los restos de quien, en definitiva, sería su “padre”?. Si cualquiera de ustedes descubrieran que son clones del Tuth-Ankh-Amón, ¿resistirían la tentación suprema de viajar a Egipto para visitar su tumba?. Y allí, esperando, estaría el paquete de memoria…

Es muy personal este comentario, pero debe ser sincero: entre considerarse que los egipcios eran históricamente una masa de cretinos hábiles para obras de ingeniería que nosotros no podríamos reproducir pero imbéciles que creían en una mágica resurrección de tejidos deteriorados a los cuales, por otra parte, deben haber rastreado durante sus milenios de historia ajenos a cualquier resucitación vaticinada, y aceptar una teoría que nos muestre maestros extraterrestres preparando a los habitantes del Nilo en un plan cósmico cuyas consecuencias últimas hoy también nos siguen evadiendo, me quedo con esto último.

Oh, pero no nos preocupemos. Todo esto –seguramente alguien dirá- es sólo el delirio de una mente febril. Quizás.

 

Lo dicho hasta aquí, después de todo, no es más que levantar, un poco más aún de lo que ya ha sido hecho en los siglos pasados, el velo de Isis.

Continuará

Tercera parte: El Egipto Desconocido (3): El sendero Templario

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Finalizó un nuevo Retiro de Alquimia Espiritual en Piriápolis (Uruguay)

Posted by Gustavo Fernández en 04-04-2017

Una vez más, viajamos con uno de nuestros grupos a la mística ciudad fundada por el alquimista y esoterista Francisco Piria donde, como ya es tradicional, visitamos los distintos “centros de poder” -integrados magistralmente a la urbanizaciòn por ese increíble personaje que fue su fundador) junto al experto local en Geobiología y Templarismo Carlos Rodríguez. Así, el cerro de la Virgen, la Fuente de Venus, el cerro el Toro, el palacio de Piria, la Iglesia Negra, el Argentino Hotel, la Comunidad del Drago, el castillo Pittamiglio fueron testigos de un verdadero recorrido iniciático, con prácticas de meditaciòn, armonizaciones energéticas y “navegaciòn espiritual” incluidas.

También nos desplazamos a la ciudad de Punta del Este, donde en su Iglesia de La Candelaria y el Templo a Cielo Abierto de la Rosa de los Vientos realizamos las prácticas de rigor.

Un grupo entusiasta, proactivo y dinámico, co-coordinado por la amiga y referente en Uruguay Giselle Erba (sin cuyo esfuerzo esto no hubiera sido posible), para compartir cuatro días plenos de aprendizaje y buena energía.

Un nuevo objetivo cumplido. ¡Gracias a Patricia Sahades, Graciela Enrico, Estela Díaz Mainero, Sara Pirez, Rosa Puglia, Jorge Guaraglia, Carlos Rodríguez!

Si querés conocer más sobre los misterios del lugar, te invitamos a acceder a los siguientes enlaces:

https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2016/02/04/los-misterios-alquimicos-de-piriapolis/

https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2013/08/13/el-castillo-de-un-alquimista/

https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2011/12/13/una-correspondencia-radiestesica/

https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2011/04/16/afr-n%c2%ba-73-los-misterios-de-piriapolis-y-la-alquimia-interior/

https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2016/12/13/alquimia-llego-el-momento-de-experimentar/

https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2013/08/08/montevideo-esoterico-2/

Crédito de la foto: Giselle Erba

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¿SOMOS MARIONETAS ESPIRITUALES?. Explorando la Consciencia fuera de lo humano

Posted by Gustavo Fernández en 28-03-2017

Éste es quizás uno de mis artículos más “reflexionados”. Pero con frío escepticismo le profetizo pocas lecturas y algunos “me gusta” de cortesía porque, claro, buscar videos en Youtube es más entretenido. Pero no sería consecuente conmigo mismo si, pese a ello, no lo pusiera por escrito, y seguramente también en un podcast. En Youtube, es un trabajito editorial que no me place pero allá alguno de ustedes si se les despierta creatividad sobre estos conceptos. En cuanto al artículo en sí, es denso, acepto. Pero puede disparar algunas ideas al lector.

Es grotesco pero desagradablemente cierto que si a una gallina se le ubica, cerca pero inmóvil, una comadreja disecada, después de cierta reacciòn de sorpresa el plumífero queda absolutamente indiferente frente a su natural depredador. Pero si se toma una bolsa cubierta de piel y se le fijan dos botones brillantes donde en un animal deberían ir los ojos (una verdadera caricatura de comadreja) pero mediante un cable s ele imprime un sentido de movimiento, la gallina se desespera por huir. El estímulo – señal, codificado genéticamente tiene valores primitivos y esenciales, donde no importa tanto el aspecto sino otras variables como, precisamente, el sentido de movimiento, a pesar que no se parece casi en nada al agresor. Con los correspondientes estímulos – señales se ha demostrado que esto también es válido para toda la escala animal, incluido el ser humano. Cuando se descubre cuáles son los estímulos específicos todos se dejan manipular de manera previsible con los estímulos fabricados, en última instancia, gracias a ellos mismos. La reacciòn se produce no sólo de manera previsible, sino infalible. Los seres biológicos son totalmente incapaces de escapar al efecto desencadenante de tales estímulos.

La composición del estímulo clave desencadenante en base del menor número de características válidas para todos los enemigos de la gallina que entran en consideración, es la única solución imaginable del aparentemente casi utópico problema que consiste en almacenar genéticamente una imagen que refleje todos los enemigos que puede llegar a encontrar algún día porque efectivamente existen en el mundo real. Lo que ha realizado aquí l evolución es nada menos que una “generalización y abstracción”, una generalización que prescinde sistemáticamente de la diferencia de detalles individuales. Así pues a la gallina como organismo biológico, el conocimiento congénito sobre el mundo le proporciona una información óptima, exacta, útil. Y como su existencia se limita a la esfera biológica, para ella el caso queda así solucionado de manera satisfactoria.

Algo distinto se presenta el asunto para nosotros. Con respecto a la facultad cognoscitiva de la gallina, nosotros nos encontramos en una esfera superior, casi podríamos llamarla una “metaesfera”. Examinada desde ese “plano metafísico” para la gallina, la situación descrita en su totalidad gracias al sistema cerrado que provee el programa de comportamiento congénito con patrón desencadenante incorporado, por una parte, y la constelación de señales objetivas como estímulo desencadenante por otro adquiere una cualidad muy distinta. Extrapolando, nada impide suponer que la constelación de percepciones espirituales de la humanidad (revelaciones sobrenaturales, mensajes cósmicos, voces angelicales, ovnis, manifestaciones fantasmales y cuanto etcétera pudieran ustedes imaginar) pueden ser reducibles a estímulos – señales básicos, y de ellos el OVNI puede ser el estímulo clave desencadenante. Esto explicaría varias cosas: por un lado, el amplio espectro de intereses que paulatinamente van adquiriendo los aficionados a estas temáticas, desde una curiosidad monotemática hasta una inquietud universalista. Y por otro lado, las “modas” cíclicas que lo “sobrenatural” presenta en distintos momentos de la historia humana. Y finalmente, los sustratos comunes tanto a los fenómenos ufológicos como los paranormales.

Pero pueden inferirse dos conclusiones aún más importantes: una, que entonces el hecho que en laboratorios se pueda recrear (de manera bastante pobre, debemos admitir) “sensaciones de presencias espirituales” mediante el expeditivo método de someter al sujeto de la experiencia a estímulos físicos (con lo que se busca una reducciòn al absurdo de toda fenomenología paranormal a la categoría de alteraciones sinestésicas) sólo nos estaría diciendo que es posible recrear estímulos clave, y no que éstos no existan (como el hecho que pueda generarse un “agresor fantasma” en el cerebro de la gallina no quita que las comadrejas hagan de las suyas en el mundo real). Además, sólo indicarían las áreas corticales que entran en el proceso, pero no el origen del proceso en sí. Y en segundo lugar, que así como la gallina tiene una percepción del enemigo superior a la de una garrapata (para poder poner sus huevos en mamíferos, ésta necesita identificarlos de los reptiles y para ello sólo necesita un estímulo: ser sensible al ácido butírico, infaltable en todo sudor) siendo mde todas formas que a sus fines –y a su grado evolutivo- la percepción del mundo que tiene la garrapata es correcta (pero inferior a la de la gallina), antológicamente advertimos que la concepción del mundo de la gallina también es correcta, pero limitada. Por consiguiente, y viéndose que la evoluciòn ni con mucho ha cesado, nuestra percepción del mundo, siendo correcta, también comparte con aquellas su “limitidad”. Y los propios experimentos etológicos van más allá: como la gallina reconoce a sus pollitos por el piar y no por el aspecto, se ha colocado la famosa comadreja disecada dentro del nido de una gallina, eso sí, con un minúsculo altavoz que reproducía un piar de polluelos, observándose como aquella trataba de protegerla y cubrirla, mientras que si se le cubrían los oídos, atacaba a picotazos a sus propios pollitos circunstancialmente alejados del nido. Extrapolando, de aquí a manipular a la especie humana –aún en contra de las escalas de valores que consideramos lógicas o éticas- con una manipulación de las ideas, hay un solo paso.

Llegados aquí, deberíamos preguntarnos que si después de todo desde los propios argumentos de la ciencia pueden elaborarse estas especulaciones, cuál es el porqué de la generalizada resistencia de los científicos a lo espiritual.  Las ciencias d ela naturaleza son las ciencias de la estructura y cambio d elos sistemas materiales así como del reparto espacial de diversas formas de energía (según Helmutt Von Ditfurth). En su trabajo el científico se limita a la posición del monismo materialista. Esta limitaciòn forma parte de la definición de la disciplina a la que se ha consagrado. La investigación científica de sistemas vivos nos es otra cosa que el intento de ver adónde se llega cuando uno se esfuerza por explicar la estructura y el comportamiento de estos sistemas sólo gracias a sus particularidades materiales. Esto es legítimo y, en lo que respecta a las posibilidades de investigación práctica, el único método fructífero. Sólo que no debe perderse de vista que se trata una vez más no de una afirmación sobre la realidad, sino sobre una autolimitación metodológica; y muchos científicos lo han olvidado hace tiempo. El resultado es una enfermedad ideológica profesional que, como demuestra la experiencia, puede conducir a la grotesca convicción de que, en realidad, no existen fenómenos espirituales.

El propio Konrad Lorenz escribiò: “El proceso filogénico que conduce al origen de estructuras apropiadas para la conservación de la especie se parece tanto al aprendizaje del individuo que no tiene porqué extrañarnos demasiado que a menudio el resultado final de ambos sea casi igual. El genoma, el sistema de cromosomas, contiene nun tesoro de información de una riqueza francamente incomprensible. Este tesoro se ha ido formando mediante un proceso que a lo que más se parece es al aprendizaje gracias al ensayo y error”.

Si consideramos la cronología genética de la relaciòn que existe entre ellos y las actividades que tienen lugar de manera consciente en nuestra cabeza y que caracterizamos con las mismas palabras, se nos cae la venda de los ojos. Entonces vemos con que con nuestra acostumbrada manera de considerar la situación nos volvemos a encontrar aferrados al prejuicio antropocéntrico que en toda ocasión quiere convencernos que nosotros mismos son el punto de partida de toda la cadena causal. Pero como también en otros campos tenemos la tendencia a basar nuestros juicios en nuestras propias experiencias como si fueran un patrón, la naturaleza nos parece condenada a la falta de ingenio, ya que no somos capaces de descubrir en ella ningún cerebro pensante. En una conclusión precipitada identificamos la indiscutible carencia de cerebro de la naturaleza con la no existencia de inteligencia,  fantasía, capacidad y todas las demás potencias creativas que en nosotros van unidas a la existencia de un sistema central  nervioso. Como durante demasiado tiempo hemos hecho del propio caso el fundamento de nuestros juicios estamos convencidos que es nuestro cerebro quien con todas esas capacidades y posibilidades lo concluye y resume y por consiguiente, sin nuestro cerebro no existirían. Un parte no menor de nuestro asombro e incomprensión de los “misterios de la naturaleza” tiene sus raíces aquí. Que una parte no poco importante de nuestra admiración por la naturaleza se debe a un enigma demasiado palpable: el asombro por lo que ha podido llevar a cabo esta naturaleza que tiene que arreglárselas sin cerebro y que con ello a nuestros ojos carece de todas las facultades creativas que para nosotros comporta el hecho de tener un cerebro. Como si la creatividad y la capacidad de aprender no hubieran aparecido en este mundo hasta nuestra llegada, cosa que naturalmente plantea la cuestiòn de cómo ha podido conseguir llegar hasta este punto la naturaleza en todos los eones previos.

Es que la Vida tiene consciencia. Aprendizaje e inteligencia, la búsqueda de la soluciòn a los problemas y lasa decisiones tomadas ante el fondo de una escala de valores que representa el resultado de procesos de aprendizajes anteriores, todo esto existe también fuera de la esfera del cerebro. Todo esto son realizaciones que, sin estar localizadas en un lugar concreto (un cerebro o una computadora) pueden existir de verdad y actuar de verdad a nivel supraindividual. Esta afirmación no tiene nada de metafísico. Solamente contradice nuestra habitual manera de pensar. Sin embargo, nos describe más que hechos que existen de verdad en el mundo. Las funciones que acostumbramos denominar “psíquicas” son anteriores a todos los cerebros. No son productos cerebrales; al contrario, como todo lo demás, también los cerebros pudieron ser producidos al final por la evoluciòn sólo porque desde el principio esta fue dirigida por las funciones de las que he escrito. Nuestro cerebro no es la fuente de estos logros, es su resultado. Lo único que hizo es integrar esos logros en un individuo.

En consecuencia: sabiéndose qué sencillo es crear “estímulos de respuesta condicionada” en la “metaesfera” de la percepción humana conociendo el paradigma de la que es metafísica para los humanos, es inevitable pensar con qué facilidad, desde humanos con este conocimiento (que, si devenido de estas conclusiones es accesible para mí, lo es para cualquiera) y mucho más para las inevitables entidades que existen en ese Más Allá. Que confiaremos como “fraternas”, “solidarias” y “protectoras” sólo desde la relativa, daltónica y superficial mirada de las expectativas y necesidades humanas. Ya que, en puridad, ¿por qué debería ser “buena” una entidad espiritual, si no fuera como excluyente idealización de las angustias humanas?.

Estamos orillando aquí un tema “políticamente incorrecto” (en términos del “discurso espiritual”): ¿mayor evoluciòn equivale a mayor bondad?.

Imagino aquí largos posts y comentarios de lectores y lectoras en total desacuerdo con este cuestionamiento. Permítanme sólo argumentar que un argumento no es fundamento, y que un discurso bizantino de retórica no es evidencia. Más aún, cuando los hechos espirituales, si para argumentarlos necesitan ser extensamente intelectualizados.

Por eso, sospecho que no hay entidades “buenas” o “malas”. En todo caso, “aliados” o “enemigos”. Es decir, entidades con intereses afines y otras no.

“Aliados”. Qué curioso que sea tan propio de Castaneda el término que mejor me resuena…

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EL PROFETA INCOMPRENDIDO

Posted by Gustavo Fernández en 12-03-2017

El autor en la exposiciòn de Xul Solar

Uno de sus mejores amigos, nada menos que Jorge Luis Borges, escribiò: “Hombre versado en todas las disciplinas, curioso de todos los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitologías, huésped de infiernos y de cielos, autor panajedrecista y astrólogo perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad, Xul Solar es uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época. Hay mentes que profesan la probidad, otras, la indiscriminada abundancia; la invención caudalosa de Xul Solar no excluye el honesto rigor. Sus pinturas son documentos del mundo ultraterreno, del mundo metafísico en que los

Vista de la exposiciòn

dioses toman las formas de la imaginación que los sueña. La apasionada arquitectura, los colores felices, los muchos pormenores circunstanciales, los laberintos, los homúnculos y los ángeles

Bellísima “Los Siete Rishis”

inolvidablemente definen este arte delicado y monumental. El gusto de nuestro tiempo vacila entre el mero agrado lineal, la transcripción emotiva y el realismo con brocha gorda; Xul Solar renueva, a su modo ambicioso que quiere ser modesto, la mística pintura de los que no ven con los ojos físicos en el ámbito sagrado de Blake, de Swedenborg, de yoguis y de bardos.”

Oscar Alejandro Schulz Solari nació en Buenos Aires, en 1887. Murió en su casa del Delta del Tigre, sobre el rió Luján, en 1963, era hijo de inmigrantes ítalo-alemanes, en 1912 abandonó su hogar y se embarcó en un barco mercante visitando Italia, Inglaterra, Alemania y Francia. En 1920 expuso en la Galería de Arte de Milán junto al escultor italiano Arturo Martini. En 1924 regresó a Argentina, se asoció al grupo ” Martín Fierro ” en cuya revista aparecían sus trabajos . En 1925 expuso en el Salón de los

Horóscopo de Jorge Luis Borges

Independientes de Buenos Aires, y en los años 1926 y 1928 en los Amigos del Arte junto a Pettoruti en la primera ocasión y junto a Antonio Berni en la segunda. En una época tan temprana como 1925, formuló un sistema pictórico de escritura, el “ Neocriollo”, que se basaba en el español, portugués y otras lenguas, reflejando sus estudios de filosofía, astrología, idiomas y notación musical. La obra de este místico y visionario evolucionó a lo largo de toda su vida. Así mientras que sus primeras pinturas sobre todo acuarelas y témperas, son una muestra de fantasía y de humor, a partir de los años treinta su

Una de sus obras pictóricas

pintura se vuelve más esotérica, representando paisajes imaginarios y ciudades futuristas, frecuentemente realizadas de forma monocroma. Pasando los años sesenta retorna al uso del color, pero reduciendo sus imágenes a signos y formas.

En 1977 se celebró, en el Musée d’Art Moderne de la Ville de París, la primera exposición antológica de su obra bajo el título de Xul Solar, 1887 – 1963. Las matemáticas no fueron ajenas a sus intereses. Xul utilizaba un sistema basado en el zodiaco de carácter duodecimal. No es extraño que quisiera analizar la estructura astrológica de sus amigos y ocasionales visitantes. Era la forma de conocerlos realmente.

Una de sus cartas de Tarot.

Xul Solar vivió siempre austeramente, con humildad. Se definía a sí mismo como : ” recreador – no inventor – campeón mundial de un panajedrez y otros serios juegos, padre de una panlengua que quiere ser perfecta y padrino de otra lengua vulgar sin vulgo, autor de grafías plastiútiles, exegeta de doce ( más una total ) religiones y filosofías.”

         Por si el dato suma: Xul era primo de Benjamín Solari Parravicini, el “Nostradamus argentino”. Parece que el gen profético estaba en esos tiempos particularmente activo en la familia. Miembro esoterista de la Orden Martinista, y de un “grupo esotérico de Montevideo” cuya filiación no se ha podido determinar.

Después de admirar, con la lejanía que imponen los libros, las revistas, los documentales de Internet y los blogs su monumental obra, pude asistir –satisfacciones del espíritu- a la casi totalidad de su obra expuesta temporariamente en el Museo Nacional de Bellas Artes, en Buenos Aires. Sus témperas, acuarelas, sus diseños urbanos (porque planificó “ciudades flotantes” y palacios para el arte y la cultura), sus títeres “para adultos”, sus idiomas increíbles,

El Dulcinote

su Tarot (por primera vez, cada carta, dibujada y pintada por la mano del propio artista, ahí, apenas distante un cristal… Para ver el juego completo, click aquí) Su Dulcinote, el instrumento afinado de acuerdo a los signos zodiacales para tocar en escala dodecafónica los “horóscopos” (es decir, para convertir en valores musicales las aspectaciones astrológicas de una Carta Natal). Y, por lo menos para mí, el epítome del genio: su Panajedrez. El increíble “juego” donde, a través de 64 piezas de madera, con sus diferencias, signos astrológicos, letras de su “panlengua” y colores, permite, mientras se juega, fijar un horóscopo, componer un poema en “neocriollo”, componer música. Donde no swe gana por “comer” piezas ajenas o conquistar territorio, sino por la elaboración de la composición (astrológica, musical o literaria) más elaborada. Como una versátil computadora interactiva, pero de madera.

El Panajedrez

Esa mañana en el museo será en mi recuerdo de las más imborrables. Por la magia, misterio, complejidad, universalismo y belleza conjuntas de sus trabajos. Pero también por mis propias reminiscencias. Porque, en quizás petulante suposición, entre todos quienes caminaban como yo, extasiados entre sus trabajos, seguramente era yo el único que tenía algo que preguntarme: ¿qué otros mensajes crípticos podría encerrar este Panajedrez, que un artista anónimo había reproducido como base de una maqueta de la también enigmática Renes Le Chateau, mínimo pueblito perdido en el sureste francés?.

Rennes Le Chateau, donde a fines del siglo XIX un cura oscuro, Bérenguer Sauniére, encontró un misterioso “tesoro”. Algunos dicen Templario. Otros, vinculado a María Magdalena. Que sea como sea, le permitió hacerse millonario de la noche a la mañana. Nunca lo reveló pero dejó en su iglesia, su cementerio y su villa crípticas señales que aún llevan a buscadores de misterios de todo el mundo (sí, yo también) a recorrer sus callejuelas.

 

La maqueta de referencia

La iglesia de Rennes Le Chateau tiene un museo. En ese museo, una réplica de la misma y sus alrededores. Y como base de la iglesia, de la maqueta de la iglesia… el panajedrez de Xul Solar. (la historia completa de ese lugar, haciendo click aquí)

Bien, entonces aquí teníamos también su panajedrez. Cierto, no contemporáneo a la época de Sauniére pero la pregunta flotaba: ¿qué llevó, qué quiso decirnos el desconocido artista que fabricó esa maqueta con ese “signo”?. ¿Porqué montarla sobre el pananjedrez?. Hay varias lecturas posibles: una, repasar la obra pictórica de este artista en busca de claves que “resuenen” con Rennes (no me consta que Xul haya pasado por el lugar, aunque ya había visitado Francia en 1912 –es decir, en vida de Sauniére-). Otra: sugerirnos su parentesco, y revisar las psicografias de Parravicini en la misma búsqueda. La tercera, la que me parece más factible: el panajedrez es,

Otra vista

simbólicamente, un juego en múltiples dimensiones (de hecho, para jugarlo aceptablemente bien, es necesario que el jugador piense en varios frentes simultáneamente) por lo que cabe la posibilidad que el maquetista insinuara que Rennes (o la iglesia y su entorno) fuera un “vórtice” de “n” dimensiones…

 

 

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LA GLOBALIZACIÓN EN UNA TIRADA DE TAROT

Posted by Gustavo Fernández en 01-03-2017

2017En diciembre de 2016, y como todos los fines de año, la prestigiosa revista “The Economist”, una patriarcal publicación inglesa (fue fundada en 1843) y que es hoy el “rostro público” de una de las familias más poderosas del planeta: los Rotschild, asombró al mundo (lego y especializado en economía) con una portada atípica: una tirada de Tarot, y una referencial tangencial al “planeta Trump”.

Diversos especialistas (o no tanto) en cuestiones herméticas han arrojado explicaciones tentativas de su significado. Navegando en Internet, uno encuentra muchas “lecturas”, algunas gratuitamente audaces, otras sugestivas. En unos casos, por estudiosos de este antiguo método oracular que es el Tarot; en otros casos, lisos y llanos “conspiranoicos” o vendedores de ilusiones buscando promociòn.

Querer hace una extrapolación geopolítica y macroeconómica nos excede, toda vez que no es nuestra formación. Pero como estudiosos del Esoterismo en general y el Tarot en particular, podemos tratar de inferir cuál es el “mensaje” enviado por los Rotschild a través de esta portada.

Y ello no es una afirmación gratuita. Todo apunta a señalar (yo mismo lo he volcado en numerosos trabajos) que esta poderosa familia se encuentra íntimamente ligada a lo que, simbólicamente, llamamos “los Illuminati”: un Poder en las Sombras, una organización, secreta y esotérica, que a través de los siglos (sin duda identificados con otro nombre porque, si ése fuera la denominación de esa sociedad secreta, ya no sería tan secreta), una alianza sanguínea y matrimonial de familias que manejan el mundo de manera que los “poderosos” visibles son apenas sus CEOs. Y continuando en esa línea, “The Economist” es “la voz” de los Rotschild, que es como decir entonces, la cara pública y “maquillada” de los Illuminati.

Algún exégeta podrá decir que la portada en cuestiòn es apenas una “licencia artística”, una forma un tanto “naif” de llamar la atención. Quien lo diga cometería el error de ignorar cómo proceden los Illuminati pero, más gravemente, de cómo procede “The Economist”. Y por si no fuera suficiente: la característica de esta revista es que sus artículos no son firmados, porque, todos, representan la opinión consensuada del Consejo de Administraciòn. Una vez más, de los Rotschild. Todo ello nos lleva a la conclusión que esta portada es un metamensaje, un mensaje críptico y simbólico no al “gran público” potencialmente comprador, sino a “quien tenga ojos para ver”. De allí, la importancia que asignamos a su interpretación.

Habrán observado que me he referido hasta aquí en primera persona del plural: “nosotros”. Porque éste no es un trabajo individual. Junto a Cristina Magno y Javier Paul, un servidor, en el seno del debate de la Logia “Ad Lucem Per Voluntatem” de la R . : Orden Hermética y Pitagórica a la que pertenecemos, sometimos a estudio, reflexiòn y meditaciòn (el triple arco de las herramientas iniciáticas) la mirada a esta Tirada. Y acercamos estas conclusiones proviusorias.

2017bLo primero que es evidente es que los ilustradores se inspiraron en el Tarot Raider Waite, de Oswald Wirth (1889), lo que no es un dato menor, pues el mismo pertenecía a la sociedad esotérica Golden Dawn a la que, por otras parte, habría pertenecido Walter Bagehot, yerno de James Wilson, fundador de The Economist, y director él mismo durante unos años de la publicación.

Luego, es aún más significativo que este Tarot ha sido modificado, señalándose estas observaciones:

-. La Torre parece indicar una clave: los intereses de los grupos económicos siempre sobreviven a las formas históricas que adquieran las estructuras sociales, políticas e institucionales sobre las que se sostengan. La imagen divide a la sociedad entre capitalismo y comunismo, o al menos, demonizando al comunismo, una forma moralizante de identificar a los “buenos” y a los “malos”.

– Sigue El Juicio con un Trump sentado en el trono como El Emperador, pero envestido de los atributos que corresponden a La Emperatriz. Una clara referencia a la defensa d elos propios intereses y el rol de “tercero en discordia” masculinizado aquí, que impone autoridad de manera expeditiva aún allí donde no se le pide, pero no sin antes “ordenar el frente interno” si es necesario con dureza. Empero, lo verdaderamente significativo es ese “Emperador” del mundo sobre la carta del Juicio que dice que el Emperador no sólo asume el poder mundano sino se arroga el poder moral. Y aún más, esta carta está inclinada respecto de la línea de cartas, lo que resalta su simbolismo: perversión, en el sentido de “desvío de lo correcto”.

– La siguiente, la Estrella, una carta habitualmente “espiritual” que aquí es degradada a condiciòn materialista por su sugerente similitud a los Oros de los Arcanos Menores y por su referencia numérica a la carta El Diablo. Los rostros anónimos podrían ser interpretados como la subordinación de lo personal a los intereses materiales.

– En las cartas originales de El Juicio y la Estrella los personajes aparecen desnudos, símbolo esotérico de verdades reveladas. Aquí no: vestidos, señalan que hay cosas que deben continuar permaneciendo “veladas”.

 – Entre estas dos cartas se desarrollan una serie de ideas secundarias que indicarían los medios necesarios para hacer efectiva una consigna: que el “valor económico” rutile en el cielo de la humanidad como único “valor”. Han cambiado las reglas del juego, pero el Juego seguirá siendo el mismo. El Bien y la Verdad corresponderán a las propias convicciones y los propios intereses, y cada vez se depreciará más el concepto de una “moral” y una “ética” como valores ponderables en sí mismos. En consecuencia, ya no será necesario el ocultamiento de las verdaderas intenciones, ya que estas terminarán no sólo siendo resignadamente aceptadas sino en un extraño giro del “síndrome de Estocolmo”, hasta deseables y admirables por parte de los sometidos. La rotura de acuerdos o alianzas ya consensuados que no se cumplirán (esto, de hecho, ha comenzado a ocurrir para cuando estamos redactando este artículo)  y vínculos que deberán interrumpirse en forma brusca sin importar las consecuencias.

– La carta de El Ermitaño muestra una “masa popular”, protestando, reclamando, pero inevitablemente conducidos por las estrechas márgenes de una quebrada o garganta: protestan buscando cambios, pero están condenados a moverse en una direcciòn prefijada. Desde la altura, el Ermitaño observa solitario la escena: sólo quien alcance la “luz” del discernimiento y se aparte del conjunto podrá tener una perspectiva objetiva de todo el escenario.

El Mago es todo un hallazgo: el Mago, manteniendo en alto el Cetro de Poder, “produce” en serie viviendas, mientras tiene la cabeza cubierta con un casco de… realidad virtual. El Mago es USTED, quien consulta esta tirada: su perspectiva de la Realidad es “virtual”, es Matrix, mientras creyendo ser “libre” (el Cetro en alto) oprime frenéticamente el botón de la maquinaria que da, a usted y los suyos, seguridad y estabilidad (¿hay alguna imagen más icónica –y engañosa a la vez- de seguridad que el “meme” de “la casa propia”?).

La Rueda de la Fortuna nos muestra a la Uniòn Europea y sus personajes prominentes, torturados y siempre al temor que “les parta un rayo”, sometidos al verdadero Poder, frente al cual, la “voz del pueblo” expresada en las urnas carece de significado alguno (obsérvese que los votos, en las urnas, están marcados con “X”, símbolo de anulaciòn).

El Mundo muestra, en esta “licencia”, libros abiertos y cerrados (el Conocimiento y el Saber será accesible a unos sí, a otros no) mientras en la tragedia de la vida (representada por los rostros de la Comedia y la Tragedia representados como máscaras), El Saber (universidad), la Religiòn (templo) y el Poder Oculto (pirámide) sientan las bases de los lazos que conectan e interrelacionan todos esos factores.

– Finalmente, esa Muerte, a caballo y acompañada de insectos (símbolo de Putrefacciòn) se acercan a un árbol que tiene mucho de hongo atómico. La Muerte, el temor a la Muerte Global, rondará, deberá hacerse rondar, pero no llegará.

Para concluir, de manera lineal: Es necesario acrecentar la divisiòn ilusoria de las ideologías, de la gente, para que amoralmente quien se haga de los “atributos” necesario imponga la “disciplina” del materialismo y los propios intereses, mientras férreamente se controla la información y la percepción de la Realidad, aceptando que siempre habrá “anomalías en la Matrix” (disculpen la inevitable referencia a la película homónima …. Si es que a ustedes s eles escapó el enorme simbolismo implícito en la misma). Todo ello deberá continuar a la sombra del Temor Permanente, buscando “entretener” al Mago (si el Mago está entretenido y distraído, olvida o desconoce sus poderes de Mago, es decvir, de quien puede cambiar “su” mundo a su sola voluntad) poniéndose la atención en mantener a la Uniòn Europea en un estado de zozobra constante, haciéndoles perder las oportunidad de recuperar un espacio de autoridad mundial que subvirtiera los intereses de… ya saben quiénes.

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“Un abordaje parapsicológico de la Canalizaciòn”

Posted by Gustavo Fernández en 12-02-2017

codexDisponible el número de febrero de la revista Codex VM Magazine. Incluye mi artículo “Un Abordaje parapsicológico de la Canalizaciòn”. conocela aquí: http://joom.ag/651W

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RETIRO DE MAGIA Y CONTRAMAGIA CEREMONIAL

Posted by Gustavo Fernández en 02-01-2017

18, 19, 20 y 21 de marzo de 2017

Capilla del Monte.

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Nuevamente Gustavo Fernández invita a nuevos Buscadores y Buscadoras del Camino de la Hechicera y el Mago. A quienes se intuyen Hermanos de una Ciencia sin Academias, una Filosofía sin Foros y una Cosmopercepciòn sin Iglesias.

Este Retiro es una apertura del Portal, la entrega en mano del Mapa de un Camino que el Aprendiz deberá seguir según el dictado de su corazón, su espíritu y su intelecto. Es ser guiado de la mano para colocar sus pies en un sendero que a partir de allí, solo, sola, de nuestra mano o de otras manos deberá continuar. Por eso al Aprendiz se le entregará una serie de Ejercicios Espirituales y Recomendaciones que sugerimos hacer durante los nueve días previos al encuentro, a fin de acondicionar aquellos sus tres planos a estas jornadas. Asimismo se indicará los elementos que optativamente pueden llevar a efectos de ser consagrados.

Celebraremos el Equinoccio, ofrendaremos en un cálido y lúdico marco de hermandad a los Elementales de la naturaleza y trabajaremos los mecanismos más profundos de la Ley de Atracciòn Universal para que sus beneficios se precipiten en la vida nuestra de todos los días.

Asimismo, quienes así lo deseen podrán ser Iniciados en la Respetable Orden Hermética y Pitagórica.

Los organizadores se reservan el derecho de reordenar las actividades en funciòn del ritmo que se lleve o cuestiones climáticas.

Cronograma de actividades:

Sábado 18: Recepciòn en Capilla del Monte. Traslado y Alojamiento en cabañas de Pueblo Encanto (donde se llevará a cabo el Retiro). Desayuno de bienvenida. Distribución y entrega del material de trabajo (Varas de plata, Grimorios, sahumadores y elementos de sahumar y túnicas)

Almuerzo grupal

Por la tarde: Cátedra teórica, de 16 a 18 hs. Preparaciòn de rituales personales de peticiones a los Elementales.

Encendido del Fuego Sagrado. Ceremonia de Fraternidad. Caminata Espiritual desde el Fuego al Laberinto de Cuarzo. Trabajo de meditaciòn personal en el mismo.

Por la noche: Ofrenda personal a los Gnomos del Bosque Encantado.

Domingo 19:

Desayuno.

Ceremonias rituales de Apertura de Caminos.

Almuerzo.

Descanso.

Por la tarde: Cátedra teórica sobre Principios Pitagóricos. Qué es la R . : Orden Hermética y Pitagórica. (de 16 a 18 hs). Ritual de Tenida (Blanca)

Ofrenda a las Sílfides en la cima de Villa de Luz (excursión)

Lunes 20

A la Salida del Sol, quienes deseen ser Iniciados en la R. : O . : H . : y Pitagórica asistirán a su Ritual de Paso.

Desayuno.

Preparaciòn de Amuletos y Talismanes personales (para ser consagrados en Ceremonia de Equinoccio). Teoría y Práctica.

Almuerzo.

Descanso.

Ceremonia de Equinoccio. Consagraciòn de Amuletos y Talismanes.

Noche libre.

Martes 21

Desayuno

Enseñanza de Ceremonias de Contramagia Ritual (teoría y práctica).

Almuerzo

Preparaciòn de Rituales Personales de Magia Mimética (a elecciòn: Plano Material, Plano Fisiológico, Plano Afectivo, Plano Espiritual)

Ofrenda a las Salamandras en el Fuego Sagrado.

Noche libre.

Miércoles 22

Desayuno de Despedida. Retorno a sus localidades de origen.

A los asistentes se les entregará:

  • Túnica ceremonial
  • Vara de plata (vara de membrillo con punta de plata, para trabajos en el Occultum)
  • Grimorio (libro encuadernado en tapa dura con Recetarios, Formuleos y Enseñanzas)
  • Materiales de Trabajo personal (velas, velones, velas de forma, aceites y resinas, sahumador)
  • Certificado de Cumplimiento y Asistencia

INCLUYE:

Traslado in y out Terminal de Capilla – Pueblo Encanto. Cuatro noches de alojamiento en cabañas (compartido). Cinco desayunos. Cuatro almuerzos. Grimorio. Vara de plata.. Túnica. Toda la Formaciòn. Materiales de Trabajo (velas, velas de Forma, aceites, resinas, hierbas, etc.) Certificado de Cumplimiento y Asistencia.

NO INCLUYE:

Traslado desde y hacia su localidad de origen. Elementos – Soporte para Amuletos y Talismanes (medallas, rosarios, escapularios, yantras, símbolos, que a elecciòn propia traerá el Aprendiz según indicaciones que se le brindará anticipadamente). Más eventuales días de estadía (si el asistente desea llegar antes o permanecer después, podrá hacerlo en Pueblo Encanto pero a su cargo queda ese costo). Inscripciòn en la Orden (de desearlo)

Único arancel: $ 9.000 (nueve mil pesos)

Límite de inscripciòn: 10 de febrero de 2017 (o cuando se completen las 20 vacantes),.

Importante: se comprenderá lo anticipado del cierre de inscripción teniendo en cuenta que hay que preveer la preparación de los materiales (túnicas, varas, grimorios) en funciòn del número de asistentes.

Formas de pago: con el 50 % del total (saldo al llegar a Capilla del Monte) a;

Mediante depósito en:
Banco de la Nación Argentina
Caja de Ahorro Nº 2650-3907270516 (Sr. Alberto Enrique Marzo)
Transferencia electrónica:
CBU: 01103906 – 30039072705165
CUIL: 20-21512438/0

o bien

Nuevo Banco de Entre Ríos S.A.
CBU 3860001003000029467852
(Gustavo Mario Fernández)

CUIT: 20-12154716-4

o bien

Por Western Union a:

Apellido: Fernández
Nombres: Gustavo Mario
DNI: 12.154.716
Paraná, Entre Ríos., Argentina
(notificar junto con sus datos personales, el número de depósito o transferencia).

Informes: por inbox o por mail a: gusfernandez21@yahoo.com.ar

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ALQUIMIA: LLEGÓ EL MOMENTO DE EXPERIMENTAR

Posted by Gustavo Fernández en 13-12-2016

Mi ejemplar del libro de Stelardo

Mi ejemplar del libro de Stelardo

Tuve mis resquemores a la hora de escribir este artículo. Uno deambula tanto tiempo en estos menesteres que aquello de “Osar, Poder, Saber, Callar” se encarna, y uno se pregunta si no estará violando algún código ético universal al revelar —o, mejor aún, al proponer— ciertos secretos. Pero las dudas, cuando menos en mí, suelen durar poco. Ésta es la Era de Acuario. Y uno —yo— hace tiempo que aprendió que el Dharma de su vida es revelar lo no revelado. Así que inspiremos hondo, y aquí vamos.

Tal vez resultaría cómodo escudarme en que el Secreto lo revela un secretista. Julio C. Stelardo era su nombre, uruguayo de nacimiento y fallecido, si la memoria no me falla, hace unos once años. Supe de él en una “gira” por ese hermoso país. Pero sirva esta nota como homenaje a un casi desconocido para el mundo que, sin embargo, supo sentar escuela en esas tierras.

Reproduciré a continuación algunos párrafos de un difícilmente hallable libro de Stelardo, titulado “La Alquimia y el Grial en el Río de la Plata”. Personaje curioso este Stelardo. Sus mismos discípulos hacen un gesto de extrañeza mezclado con admiración cuando a él se refieren, señalando grandes virtudes a la par de algunos “dislates”. ¿Serían tales, o simples maniobras de un espagirista acostumbrado a lidiar con un exoterismo académico pertinaz pero insuficiente para transmitir otras verdades?

Me apasionan ciertas implicancias. Mis conocimientos de química son menos que cero. Así que, sin opinar sobre esto (rompiendo mi vieja regla de no enseñar lo que yo mismo no he probado pero, ¡qué tanto!, a veces las reglas se hicieron para romperlas) simplemente transmitiré lo que Stelardo enseña: a convertir plata en oro. Esto, según él mismo propone, no es metafórico: es literal, real. Así que invito a la comunidad de lectores entre los que sé muchos con fuerte formación profesional, a experimentarlo. Si fuera realidad, y juguemos sólo con esa posibilidad, las implicaciones son fenomenales, y la comunidad de “Al Filo de la Realidad” habrá sido la primera en resucitar la Alquimia.

Una de esas consecuencias es que si esto es posible, es posible también que afirmaciones más audaces de Stelardo sean igualmente ciertas, y aquí dudo. En efecto, el maestro propone algo de una audacia rampante: que hace unos cincuenta mil años, una raza previa a la atlante vivía en lo que hoy es el territorio uruguayo, desarrollando conocimientos increíbles hasta que mudó al Tíbet. Vimanas y Grial, un río de los “Urunagas” (o “adoradores de los Nagas”) que sería el gentilicio de la región y no el idioma avañeé de los guaraníes, Shambala y Agharta, túneles y cerros manipulados por la megaingeniería de esos antecesores jalonan su teoría.

Julio C. Stelardo

Julio C. Stelardo

Invoca, nada menos, que a H. P. Blavatsky, quien en “La Doctrina Secreta” y su Glosario dice que: “la voz Uragas nace en Uruguay creada por los indios por apócope del vocablo Urunagas (…) Son los Nagas del Potala, los maestros antípodas sudamericanos establecidos por milenios en la actual República Oriental del Uruguay. Serán los propios Urunagas al retirársela valle sagrado de los Incas y al Nepal quienes llevarán el fonema Uraga con ellos (…) Estos últimos desde Nepal transmitieron el término y su significado al Tíbet y a la India y a su debido tiempo se incorporó al sánscrito con su aceptación actual: Uraga significa Serpiente Estelar”.

Pavada de linaje.

Esto es interesante en cuanto alimenta la leyenda de la “Escuela Universal de Las Antípodas”[1], la convicción de la creencia en todo el Valle de Punilla de nuestra provincia de Córdoba —con el inefable Uritorco como señal preclara— en la continuidad cuando menos energética y transmitida por maestros milenarios uniendo lugares tan distantes del globo. Stelardo sostiene que la orografía de su país fue en parte modificada en tiempos muy pretéritos por estos maestros; concretamente, los particulares “cerros chatos” del Uruguay habrían sido el resultado de operaciones propias de la mudanza de monasterios. Y escribe: “La ribera occidental del río de los Urunagas (hoy río Uruguay) no era habitable en esas edades por ser una gran sabana, inundable, pantanosa y cenagosa. Pasarían milenios antes que las aguas del río y sobre todo el gran caudal del Paraná aportaran las tierras de aluvión suficientes para darle nivel y consistencia a las actuales provincias argentinas de Entre Ríos y Buenos Aires, y redujeran a un mero estuario el ancho mar allí existente en esos tiempos. En cuanto a los cerros chatos de la actual República Argentina, tienen otro origen y otra historia”.

¿Otro origen y otra historia? Aun ahora me sacude el recuerdo del escalofrío que me corrió por la espalda al leer estas líneas. Porque aquí caía una ficha perfecta de este alocado rompecabezas: un par de años atrás, en esta misma revista reflejamos un trabajo de nuestro amigo Gustavo Andrés Laphitz, de Misiones, cuando llamó nuestra atención hacia unos extraños “cerros” en la (casi totalmente) planísima provincia de Corrientes. Estos cerritos están, oh casualidad, en las cercanías del río Uruguay y mi tocayo siempre insistió sobre su “aspecto artificial”. Incluso, en su momento, pusimos a disposición de nuestros lectores un programita[2] diseñado por Laphitz donde se pueden observar imágenes y subsecuentes demoras me han impedido apersonarme in situ a investigar. Siempre tuve cierta resistencia, ¿dentro de qué teoría podían encajar estos “cerros”, de ser artificiales? Ahora, siempre y cuando menos en teoría, lo veo claro: en la de Stelardo, por ejemplo.

Ahora (siempre y cuando, claro, ustedes no tengan nada más interesante que hacer) vamos a fabricar oro.

“Hubo un tiempo en que sacerdotes de oro celebraban misa en cálices de madera. Hoy, sacerdotes de madera celebran misa con cálices de oro”. Julio C. Stelardo

“Vayamos, pues, adelante con una probada receta de los sopladores de carbones, receta que desde antes de la edad media se efectúa con positivos resultados.

Queda de antemano un interrogante: luego que puedas dar crédito a tus ojos y a la experiencia, luego que los resultados del análisis químico confirmen la transmutación de plata en oro, ¿qué harás? ¿Esperarás primero resultados y luego pensarás qué hacer?

Suele el hombre primero hacer y luego pensar. Este camino muy frecuentemente se lamenta el haberlo transitado. Sólo los pocos primero piensan y de éstos muchos menos cumplen lo pensado luego de los hechos.

Estás advertido: transmutarás oro. En sí misma es una rentable acción. Si eso buscabas pronto será el fin de camino, pero para pocos, muy pocos, serán el fin de la pista y elevarán vuelo, dejando a los otros y al oro en el suelo, pues con ese lastre se anda pero no se vuela.

Bien, ahora recuerda a Hermes y abramos nuestra caja de Pandora.

Hablaremos del más sencillo de los procedimientos arquímicos[3]. Consiste en manejar el resultado y las consecuencias de las violentas reacciones que tienen los ácidos sobre las bases. Durante esas convulsiones de la mezcla se logra la creación de cuerpos nuevos.

Así se logra partiendo de alguno de los metales próximos al oro, como el cobre, la plata, el plomo, etc., producir pequeñas cantidades de oro.

Desarrollaremos la secuencia espagírica partiendo de la plata, el amable lector lo podrá duplicar e incluso hacer partiendo de otros materiales. Este proceso tiene el éxito asegurado.

Veamos.

1) En una retorta de vidrio alta, de forma tubular, poner hasta la tercera parte de su capacidad Ácido Nítrico Puro (antes llamado “agua fuerte”) = NO3H. Atención: este ácido es muy corrosivo y su contacto con la piel genera gravísimas quemaduras. Haga esta experiencia con la participación de un químico experimentado con el manejo del ácido nítrico en el laboratorio. Utilice probetas y materiales de excelente calidad. Sobre todo, cuidado con las salpicaduras y los riesgos de rotura de la probeta, por falta de pericia y experiencia por parte del operador. Tenga muy en cuenta esta advertencia.

2) Luego adapte un recipiente (conectarlo) también de vidrio, que tenga tubo de escape.

3) Apoyarlo en un baño de arena y calentarlo suavemente sin llegar al grado de ebullición del ácido, pro que esté próximo a él.

4) Apagar el fuego, destapar la boca del tubo.

5) Introducir una pequeña porción de plata. Que sea plata virgen o plata de Copela que no tenga ningún vestigio de oro.

6) Entonces comenzará la emisión de peróxido de nitrógeno, o sea la emisión de nitrógeno con el máximo de oxidación que este elemento permite. Es uno de los óxidos llamados “singulares” pues los peróxidos son manantiales de oxígeno.

7) Se apreciará que la emisión de peróxido cesa cuando la efervescencia del ácido se detenga.

8) Volver una y otra vez a introducir plata (siempre en pequeñas dosis) y cada vez esperar a que la nueva ebullición cese.

9) Cuando sea visible la poca energía de la ebullición, o sea cuando los vapores rojos salgan más lentamente por saturación, hay que cesar de agregar trozos de plata.

10) Dejar quieto cuarenta minutos, inclinar lenta y suavemente la probeta trasvasando la solución (deberá estar aún caliente y su coloración será clara). Tener cuidado de no arrastrar el poso de sedimento.

11) En el fondo de la retorta habrá de verse un pequeño poso de apariencia de arena negra.

12) Lávese con agua destilada tibia y vuélquese en una pequeña taza de porcelana. Ensayos que se pueden realizar: (a) No se disuelve en ácido clorhídrico; (b) Sí se disuelve en agua regia; (c) Sí se disuelve en ácido nítrico. La primera de estas tres opciones no lleva a ninguna parte, aunque (por ello) da indicios de qué elemento se trata. La tercera nos retrotrae al proceso que iniciamos. La segunda es la que sugerimos y seguiremos.

13) Disolver el poso en agua regia y se obtendrá una hermosa solución amarilla de bello color, como el tricloruro de oro. Se conocen dos cloruros de oro: Cloruro auroso, AuCl, el protocloruro de oro y el cloruro áurico, AuCl3, el tricloruro de oro. El cloruro áurico o tricloruro de oro es la sal de oro por excelencia. Si se disuelve en éter se logra lo que en los libros antiguos se llamaba oro potable (¡no se le ocurra beberlo!). Pero no es esta nuestra finalidad, así que sigamos adelante.

14) Si añadimos a nuestra solución, a nuestro licor dorado, agua destilada y lo precipitamos por una lámina de zinc suavemente inclinada, se depositará un polvo amorfo, muy fino, color mate – marrón rojizo, idéntico a la coloración que da el oro natural que se reduce de esta forma.

15) Lavando y secando este precipitado polvoriento, si lo comprimimos contra un vidrio o mármol dará una lámina brillante de un bonito color amarillo por sus reflejos y de color verde por transparencia.

16) Hemos llegado, pues, al oro más puro, pero es muy pequeña la cantidad.

17) Entonces, aumentémosla. Tomemos la solución que nos quedó en el numeral 10 que era de color claro y estaba aún tibia. Llamémosla por su nombre: Nitrolunar, Nitrato de Plata, la sal de lata por excelencia. Agréguese el agua del lavado del numeral 12. Luego hagamos la reducción (consiste en quitar oxígeno agregando un metal ávido de él) como el nitrato responde a la fórmula NO3Ag, esto resultará. Introducir zinc o cobre, luego decantar en chapa de zinc y luego lavar en abundancia y desecar por calor.

18) Y así recuperaremos como polvo de plata aquella parte que no se transmutó de ella y la volveremos a usar.

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Comentarios y puntualizaciones sobre la Transmutación realizada

Hemos logrado oro joven, oro naciente. Tiene todas las características del oro común, salvo su densidad. Pesa más que la plata pero menos que el oro común. No es un estado alotrópico de la plata. Es oro. No es un compuesto inestable. Es oro. Puede por contracción mecánica llevársele a la densidad elevada del oro adulto.

Y una (in)necesaria aclaración del autor de este artículo: ya sé que lo realmente trascendente de la Alquimia no es la transmutación material, sino la espiritual que debe acompañarle. Ya sé que algún exégeta puede enrostrarme dirigir el foco de atención de mis lectores a un materialismo pragmático en lugar de reclamar sus esfuerzos espirituales en pos de una metamorfosis más metafísica. Pero reivindico esto: deberá haber —espero— quienes hagan este experimento y nos informen de sus resultados. Podrá ocurrir entonces que (a) sea un fiasco y, coherentes con nuestra línea editorial, de ello daremos cuenta, o (b) que resulte exitoso. Si fuera éste el caso, no sólo pondrá sobre el tapete de la atención pública esta ciencia milenaria y sagrada; fortalecerá el espíritu de búsqueda de muchos, así renovados en sus energías tras una Piedra Filosofal más feérica. Y no será poco.

“Yo alabo sobremanera el valor con el cual habéis combatido los discursos ordinarios de algunos espíritus, que creen que su honor está en juego si no califican de patrañas todo lo que no conocen, porque no quieren que se diga que otros pueden percibir o descubrir verdades para los que ellos carecen de toda comprensión”. Eudoxio, 400 A.C.

Nota complementaria: Fue allá en el año 2007 cuando publiqué una primera versiòn de este artículo en nuestra revista digital “Al Filo de la Realidad”. En ese entonces, ya teníamos más de diez mil suscriptos. Y sólo un lector -recuerdo que era un estudiante avanzado de Química, de la ciudad de Córdoba, Argentina- me escribiò para -claro- “refutar” la “imposibilidad” de esta transmutaciòn, invocando infusas leyes químicas. Porque, por supuesto, ni había hecho ni haría la experiencia por ser (¡cómo dejaría de ser evidente!) una pérdida de tiempo.

Nadie más escribió. Claro que me queda la esperanza que alguno, desde la comodidad de su riqueza transmutada en oro, siga leyendo este blog y sonría satisfecho…

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[1] Ver “Nazis a la caza del Grial”, en AFR N° 100.

[2] Puede descargarse desde nuestra web, sección Software, en: http://www.alfilodelarealidad.com.ar

[3] Stelardo hace una clara distinción entre “Espagiria”, “Arquimia” y “Alquimia”, a la que nos referiremos en otra oportunidad.

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