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Ovnis, Civilizaciones Desaparecidas, Parapsicología y Esoterismo.

Archive for the ‘Ovnis y militares’ Category

OFICIAL: LOS CHEMTRAILS EXISTEN

Posted by Gustavo Fernández en 16-04-2017

“Es paranoia”, nos decían. “No tiene sentido fumigar la atmósfera con químicos”, nos decían. “No tiene validez científica” nos decían.

Y ahora, según informa el periódico inglés “The Guardian”, ocurre que, oficialmente, sí existen.

Los profesores de Harvard, David Keith y Frank Keutsch quieren fumigar el cielo con óxido de aluminio y otros químicos para “experimentar” con geoingeniería. Lo llaman Solar Radiation Management (SRM), Gestión de Radiación Solar, ya que el propósito de estas fumigaciones es tapar el sol para supuestamente combatir el cambio climático.

Tal como informa el periódico británico, The Guardian:

 

“Científicos americanos realizarán pruebas de inyección de aerosoles en la estratosfera de la tierra, a una altura de 20 km, en el mayor programa de geoingeniería solar hasta la fecha con el objetivo de estudiar el potencial de una solución tecnológica para paliar el calentamiento global.

El proyecto ha recibido 20 millones de dólares y en unas semanas será puesto en práctica con la intención de valorar si la tecnología puede simular de forma segura los efectos de enfriamiento provocados en una erupción volcánica por si en un futuro fuese necesario su uso para proteger el planeta.Los científicos afirman que el planeta podría ser recubierto por un escudo solar por 10 billones de dólares al año.

La propuesta llega por un plan de las Naciones Unidas llamado “Iniciativa gubernamental de geoingeniería” y de otra propuesta del Carnegie Council llamada “Iniciativa gubernamental de Geoingeniería Climática Carnegie”. Igualmente, el director de la CIA, John Brennan, ha propuesto que se fumiguen los cielos con el programa Solar Radiation Management (Gestión de Radiación Solar) para combatir el cambio climático”.

Por supuesto, ahora nos dirán que estos Chemtrails no tienen nada que ver con la teoría de la conspiraciòn que supone tanto la modificaciòn del clima (pero no con fines benéficos y huminarios, sino, por el contrario, para desbalancear economías), el control de la conducta humana, etc.

Si ya mintieron una vez, ¿podemos confiar que no seguirán haciéndolo?

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“Los OVNIs y el futuro de la Humanidad”: Conferencia en Estados Unidos

Posted by Gustavo Fernández en 06-04-2017

Allá vamos!

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Illuminati & Extraterrestres: la conexión Rockefeller

Posted by Gustavo Fernández en 17-12-2016

Estimados lectores:

Recomendamos la lectura de este trabajo en nuestro blog hermano, http://www.institutoplanificador.wordpress.com :

https://institutoplanificador.wordpress.com/2016/12/16/illuminati-extraterrestres-la-conexion-rockefeller/

 

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TERROR EN LA MONTAÑA DE LA MUERTE

Posted by Gustavo Fernández en 24-03-2015

“A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos.”

(Howard Phillip Lovecraft)

Entre los centenares de casos extraños, enigmáticos, que he investigado y conocido a través de los años, pocos tienen el misterio, el terror y las incógnitas del llamado “caso Dyatlov”, ocurrido en Siberia, en 1959.
picture04Un grupo de nueve personas –ocho estudiantes de Geología y su profesor- deciden atravesar el Paso Dyatlov, al pie de la montaña llamada Otorten, (en los Urales) territorio de la etnia “mansi” (el paso sería llamado así precisamente luego de ese desastre, en recuerdo del apellido de su líder). En dialecto mansi (la etnia originaria de la región), precisamente, esa montaña, mal traducida en los mapas como “Montaña de la muerte” tiene un nombre mucho más sugestivo y espeluznante. “Otorten” significa, precisamente en mansi, “no vayas allí”.

index_Dyatloff_IgorY seguramente el grupo tendría que haber hecho caso de este consejo quizás centenario, pues desde siempre en la regiòn abundaban las leyendas de desapariciones misteriosas, extrañas luces y no menos extraños humanoides. Pero el aguerrido y juvenil grupo (fogueado en muchas otras expediciones montañesas) no iba a hacer caso, en esa Rusia comunista de pensamiento pragmático y materialista, de monsergas de ancianas.
El grupo estaba integrado por Igor Dyatlov, líder del grupo, 23 años, Zinaida Kolmogorova, 22 años, Liudmila dubinina-y-tiboDubinina, 21 años, Aleksandr Kolevatov, 25 años. Rustem Slobodin 23 años. Yuri Krivonischenko 24 años.Yuri Doroshenko 21 años, Nicolas Thibeaux-Brignollel, 24 años, y Alexander Zolotarev, 37 años. Yuri Yudin fue el único sobreviviente: sintiéndose afiebrado, decidiò quedarse en el campamento-base del pueblo, el 1 de febrero de ese año, en que el resto de sus camaradas emprendiò la que sería su última travesía.
Durante una semana no se tuvo noticias del grupo de jóvenes, hasta que las autoridades locales, preocupadas por su demora, exigidas tanto por Yuri como por las familias que desde lejanas ciudades llamaban en busca de noticias, salió en direcciòn de sus pasos. Y lo que hallaron aún hoy estremece.

9e721581578eLos nueve habían muerto, de una manera que se supone horripilante. Algunos, con todos sus huesos destrozados, como si hubieran caído de gran altura –pero fueron hallados en un claro del bosque, en terreno completamente llano- Otros, tenían enormes tajos en sus cuerpos. Otros más, horriblemente, parecían haber sido parcialmente devorados o cuando menos arrancadas sus carnes. Otro más, le había saido extraída la lengua. Una de las mujeres tenía el cuello roto con la cabeza girada en ciento ochenta grados, y la otra, en lo que parece ser el epítome de la extrañeza, presentaba terribles quemaduras, sólo compatibles con una violenta exposiciòn a radiación. Incidentalmente, tres de los hombres también presentaban huellas menores de radiaciòn superior a la media normal.
¿Qué había ocurrido?.
6a719aa1fa841fef183905e2cd146803Huelga aclarar aquì que aún hoy el caso permanece insoluble para investigadores civiles y militares, pese a haberse destinado ingentes esfuerzos y recursos para explicarlo. Quedó claro, sí, que el grupo viviò horas de terror antes de su trágico final. En la carpa donde se cobijaban aparecían profusos cortes a cuchillo. Unos, horizontales y cortos, del lado que miraba hacia el bosque: posiblemente hechos con sigilo y aprensiòn para observar y vigilar algo que les perturbaba en esa direcciòn. Pero otros eran en todas direcciones, enormes, hechos evidentemente en un estado de paroxismo. Hechos para huir, para escapar frenéticamente de algo que se acercaba. Todos los cuerpos excepto uno estaban descalzos, lo que probaba que en el terror habían escapado de la carpa sin tomarse siquiera tiempo para calzarse.

Claramente distinguibles los cuidadosos cortes horizontales (para observación) y los frenéticos verticales (para huida)

Claramente distinguibles los cuidadosos cortes horizontales (para observación) y los frenéticos verticales (para huida)

Las simples cámaras fotográficas de entonces tenían algunas sorpresas. Las primeras fotos muestran un grupo divertido y relajado, acostumbrado a compartir vivencias al aire libre y paseos. A medida que se avanza en los carretes, las fotos son más esporádicas y más “funcionales”: perspectivas del bosque, de la montaña. Y recientes estudios han hallado que la anteúltima foto muestra lo que parece un enorme ser bípedo, humanoide, emergiendo del bosque. Cualquier duda que pudiera tenerse respecto a lo que muestra la imagen se desvanece cuando se lee que en su libreta de notas, con trazo tembloroso y como frase final, uno de los estudiantes escribiò: “El hombre de las nieves existe”.

La última foto, desenfocada, tomada de noche a lo que parecen ser extrañas luces en el cielo, arroja más preguntas que respuestas. Fue pocos minutos antes del trágico desenlace.

¿Qué ocurrió?

Muchos investigadores estamos de acuerdo que la muerte de este grupo de personas se debiò al ataque demencial de tentun “alma”, palabra que en “mongol” significa “hombre salvaje” y es como se conoce al “yeti” o “abominable hombre de las nieves” en Rusia. No debe extrañar al lector su dilatada geografía: antropoides gigantescos, mitad humanos, mitad primates, han sido reportados no solamente en Asia sino en Estados Unidos (“sasquatch”), Australia (“Yowuie”) y Argentina y Bolivia (“Ukamar Zupai”). Ciertos estudiosos creen que se trata del “eslabón perdido”, o supervivientes de alguna especie homínida que no logró desarrollarse y extenderse en el globo. Otros –entre quienes me incluyo- tenemos fundadas razones para suponer que se trata más bien de una entidad extraterrestre o proveniente de una dimensiòn o mundo paralelo, por fantástica que esta posibilidad parezca.
Las extrañas luces que aparecen en el cielo en la última fotografía (y que en algún momento fueron interpretadas como “OVNIs”) resultan ser coincidentes, según las investigaciones, con un experimento balístico que precisamente en esas fechas llevó a cabo la ex URSS: el primer lanzamiento de un misil de varias etapas, que debía caer y desintegrarse, precisamente, en la noche del 4 de febrero de 1959 en el monte Otorten.
Hubo una falta de coordinación de las autoridades. Mientras los militares creían que en la regiòn no había nadie, las autoridades civiles del pueblo no sabían del experimento militar y por eso no pusieron reparos a la expedición de los dyatloff_group_poxod_arhiv_alerseya_koskina_51estudiantes. Pero no fue la caída del cohete lo que los mató.
Se sabe hace tiempo que aquellas extrañas criaturas –a las que genéricamente llamaremos aquí “yetis”- tienden a ser retraídas y rehuir el contacto humano. Pero algo ocurre cuando se sienten acorraladas y amenazadas: sobran los testimonios que demuestran que experimentan un cambio aterrador en sus conductas, volviéndose demencialmente furiosas y asesinas y, concretamente en Rusia, hay varios asesinatos de leñadores o viandantes que han tenido lamentables encuentros con estas criaturas. En esa línea de pensamiento, entonces, es muy posible suponer que el yeti y los jóvenes coexistían en esa regiòn del bosque, quizás el primero acechando y vigilando, sin atacar, al segundo (como demostraría la foto donde se le ve a la distancia). Pero cayó el misil, y el críptido (el yeti) enloqueciò.

Ahora bien, ¿porqué afirmar que se trata de entidades “no terrestres” en lugar de, simplemente, postular que es una especie animal desconocida?. En este caso particular, precisamente por el tipo de heridas atípicas descubiertas en los

La zona del campamento, en la actualidad y en verano.

La zona del campamento, en la actualidad y en verano.

cadáveres. ¿Qué animal, simple animal, por desconocido que sea, es capaz de provocar “quemaduras asimilables a radiaciones desconocidas”?. Esta sola prueba documental evidencia el origen no terrícola de la criatura. ¿Qué otra alternativa cabría?. Otra vez recordando a Lovecraft, entonces, uno tendría que pensar en extraños entes procedentes de otro lejano confín del Tiempo, del Espacio o de una Dimensión Paralela, que al materializarse, manifestarse en nuestro espacio y momento tridimensional adquirió características de horror que sólo el genio de Providence pudo haber entrevisto en sus pesadillas.

Monte Otorten. “No vayas allí”. Si tan sólo, detrás de las sonrisas, hubieran hecho caso…

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CONGRESO ARGENTINO DE INVESTIGACIÓN OVNI Y CONTACTOS EXTRATERRESTRES

Posted by Gustavo Fernández en 16-01-2015

 congreso1, 2 y 3 de mayo de 2015 – Centro Cultural Juan L. Ortiz, Racedo 250, Paraná, Entre Ríos.

ORGANIZA: IPEC (Instituto Planificador de Encuentros Cercanos)

 

Conferencistas confirmados al 15/01/15:

– Adhemar Guevaerd

(Director revista UFO de Brasil)

– Adolfo Gadin Ocampo (Bs. As.)

Director UNIFA

– Daniel Postizzi (Bs As.)

grupo CICOA, Analista Fotográfico

– Fernando Diz (Capilla del Monte)

Periodista. Conductor de “Cielos Profundos”

– Dr Alberto Luis Reynoso (Rosario, Sta Fe)

Abogado, autor

– Claudio Calistro (Bs As.)

Periodista. Contactado

– Oscar Mendoza (Santa Fe)

Analista

– Eduardo Grosso (Bs As.)

Analista de “visitantes de dormitorio”

– Norberto Medina (Río Cuarto, Cba)

Investigador abducciones

– Andrea Pérez Simondini (Bs As.)

Investigadora. Desclasificaciòn documentos oficiales

Con sumo placer informamos formalmente de la realizaciòn de este Congreso, cuyo organigrama responderá al siguiente detalle:

Día 1: Por la mañana, recepciòn y alojamiento de Asistentes, Conferencistas e Invitados. Por la tarde: Reuniòn plenaria de ufólogos a puertas cerradas, de 14 a 20 hs (con receso). Cena de camaradería.

Día 2: De 9 a 12 horas: Reuniòn plenaria deliberativa. De 14 a 20 hs: Conferencias públicas.

Día 3: De 10 a 13 y de 15 a 20 hs. Conferencias públicas.

Participaciòn: Investigadores (independientes o que acrediten pertenencia a grupo privado). Gratuita. Los investigadores acreditados como tales tendrán alojamiento preferencial y otros beneficios en trámite.

Público en general (a los dos días de conferencias): $ 200

Al público asistente de otras localidades se les gestionará a su pedido alojamiento.

En sucesivos boletines iremos dando mayores precisiones de conferencistas, temarios, asistencia al visitante, etc.

Mayores informes: gusfernandez21@yahoo.com.ar

ipec.argentina@yahoo.com.ar
Saludos cordiales.

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UFÓLOGOS MIRÁNDOSE EL OMBLIGO

Posted by Gustavo Fernández en 28-08-2014

-orangeland-invaders-1440x900-hd-wallpaperTal como he comentado en otro artículo (“Ufología argentina: ¡qué bonita vecindad!”. Lo de “bonita vecindad”, por si algún distraído no se dio cuenta, es una referencia al Chavo del 8), percibo con una mezcla extraña de hastío y melancolía como la Ufología (u “Ovnilogia”, si así lo prefieren) se precipita irremediablemente a ser un mero pasatiempo de jubilados. En parte, porque quienes formamos las “filas activas” de los años ’70 y ’80 avanzamos gallardamente hacia la sexta década de nuestras vidas (cuando ya no se la ha franqueado), ya sea porque la naturaleza misma de la actividad nos transforma más en un “club social” que en francotiradores contestatarios de lo académicamente aceptado. Legiones de colegas que siguen acumulando fichas de avistajes en la comodidad de sus computadores (lo que les ahorra a sus eventuales señoras el incordio de esas pilas desprolijas de carpetas acumulando polvo), chupando un frío de órdago en interminables “noches de observación OVNI”, “alertas OVNI”, “cacerías OVNI” que en el mejor de los casos suma algunas fotos o videos de sugestivos puntos luminosos moviéndose en lontananza;  simposios, congresos, encuentros y mesas redondas donde el código de barrio de la amistad impera a la hora de confeccionar la lista de oradores invitados y el “dernier cri” de la moda ufológica “pret à porter”: los cafés ufológicos. Cálida idea para reunirse en helados inviernos o verano tórridos (dependiendo del aire acondicionado) donde cada uno, cada una, expone algunas ideas que son oídas con educación y discreción por los demás, que en honra de la urbanidad y el compañerismo nunca se debaten con la profundidad que merecen, para pasar ipso facto al relato de anécdotas y alguna casuística relevada -¿investigada?- personalmente, intercambiar mails y tarjetas y despedirse con un amable abrazo. Congresos que en general no son tales, porque lo que define a un congreso debe ser su carácter deliberativo, y no una sucesiòn de conferencias y exposiciones (y una “mesa final” donde se firma un “manifiesto” de circunstancias no es deliberaciòn alguna). Actividades que se organizan para la foto, para avasallar Facebook con posteos de imágenes que quieren presuponer una “intensa actividad desplegada”, recordar el año que transcurre y sonreír pensando en cuántas cosas se hicieron…
Pero, como siempre, una cosa es la cantidad, y otra la calidad.
Quizás allá a principios de los ’70 –cuando uno mismo se iniciaba en estas lides- no estuviéramos haciendo las cosas mucho mejor. Pero se conserva el recuerdo de la intensa interactividad entre investigadores y grupos de investigación. Se intercambiaban los tímidos boletines hechos por duplicación o mimeografiado, y se leían. Alguien dictaba una conferencia, y allí asistíamos, donde el encontrarse y departir con otros que caminaban las mismas sendas era la oportunidad colateral y agradable porque, claro, íbamos a ver qué aportaba el otro. Y, por supuesto, cuando alguien “del palo” lanzaba un libro, corríamos a comprarlo y devorarlo porque sabíamos que eso sumaba.

Hoy, no es necesario siquiera tomarse el tiempo de desplazarse hasta el evento de alguien, o abrir la billetera en la librería (o la tarjeta de crédito en Amazon) porque muchísimo material “del otro” está allí (aquí) disponible: la Internet. Pero casi nadie lee a casi nadie. Escribimos, posteamos, pregonamos a los cuatro vientos lo que hacemos y de casualidad nos enteramos lo que el ufólogo de la otra cuadra está haciendo en este momento. Y cito dos ejemplos personales: cuando decidí relanzar el Instituto Planificador de Encuentros Cercanos, supuse que resultaría una propuesta interesante para otros investigadores. Esperaba ideas, sugerencias, aportes de emprendimientos, críticas –de las que siempre se aprende- Estaba decidido a salir a trabajar al terreno con gente y propuestas, metodologías y equipamiento, de manera “agresiva”. Debo decir que, excepto un referente histórico como Fernando Diz (reputado ufólogo de Capilla del Monte, Córdoba, Argentina) y un puñado de gente que dijo ¡presente!, nadie se dio por enterado. Creamos un blog para dar lugar a cualquiera a presentar sus actividades y trabajos. Seguimos esperando. Propusimos temas para debatir (como este “Aporte para un paradigma espiritual en la investigación OVNI”) y las opiniones son de los queribles y previsibles lectores de siempre. Y en una “lista de correo” donde hace unos días se discutía someramente el “lado espiritual” del tema OVNI, intervine sugiriendo repasar algunas ideas de este trabajo que había difundido en esa misma lista una semana antes. Sólo un miembro lo había leído. Y dos amablemente me respondieron que lo dejarían para más adelante “por su extensión”…

Me conformaría suponer que se trata, simplemente, que soy un absoluto desconocido en ámbitos ufológicos. Pero ocurre que no. Muchos de esos colegas ponen “me gusta” en cuanta publicación mía en Facebook, me siguen en Twitter (ah, por si les interesa: es @gusAFR), nos cruzamos en alguna Feria del Libro o algún Congreso donde soy invitado (o donde lo “era”, antes de estos comentarios) y por allí andan las inevitables fotos, sonrientes y abrazados. Pero de debate, en el sentido más respetuoso y civilizado de la expresión, nada.

Y luego están, cómo no, los canalizadores, los contactados, los Icke y los Parserisa, los que “no necesitan” investigar porque tienen conexiòn con la Fuente Cósmica o decodificaron sus genes atlantes. Entiéndase bien: no instituyo un Instituto Planificador de Encuentros Cercanos para burlarme de quienes alimentan estas vertientes: lo hago, precisamente, para sentarnos juntos a sumar. Qué más quisiera yo que un canalizador derribe con su evidencia los muros de mi resistencia. Pero llegados a ese (este) punto, hasta ahora, las respuestas son siempre las mismas: un consejo, mezcla de buen amigo de café y resumen dominical de Paulo Coelho, una sugerencia que a cada uno le “resuena” lo que le tenga que resonar.
Y es que, precisamente, mi idea era que ese canalizador y ese “investigador de tuercas y tornillos” se sienten juntos a intercambiar. No como se hace hoy por hoy en algunos congresos, donde se les invita y, claro, allí están las cámaras y allí está el público sonriente y allí están los organizadores que los quieren juntitos y consensuados. No. Hablo de reunirnos casi en anonimato, donde la foto es lo de menos, para debatir, para intercambiar, para proponer mutuamente, para salir al campo, uno con su equipo el otro con su espíritu y cruzar después las mutuas experiencias.
No sé siquiera si es una buena idea. Por lo pronto publico esta nota aquí, en “Al Filo de la Realidad” y no en el blog del IPEC con la fútil esperanza de más lectores. Pensándolo bien, no sé siquiera si es una idea original. Pero es, cuando menos, una propuesta de acciòn. Menos favor le haremos a la Ufología quedándonos, simplemente, mirándonos el ombligo. Aunque sin duda es lo que algunos (por intereses creados o por simple ceguera intelectual) es lo que preferirían que sigamos haciendo. Eso, o permanecer de pie, mirando al sudeste…

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Primer Campamento OVNI en Capilla del Monte

Posted by Gustavo Fernández en 07-05-2014

Los días 20, 21 y 22 de junio, el Instituto planificador de Encuentros Cercanos (IPEC), una de nuestras organizaciones hermanas, realiza su Primer Campamento OVNI. Toda la info, aquí.

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¿Meteorito u… otra cosa?

Posted by Gustavo Fernández en 18-02-2014

Eran aproximadamente las 9.30 hs de la mañana de este martes 18 de febrero cuando todo el sur de la provincia de Santa Fe, especialmente las localidades de Las Parejas, Cañada de Gómez, Carcarañá, San Jorge, María Susana y Armstrong, y afectó a parte de los departamentos Iriondo, San Martín y Belgrano, se vieron conmocionadas por un fortísimo estruendo y un temblor que según todos los testigos “parecía provenir del cielo”.

Sin dudas, esto es... lo que no fue

Sin dudas, esto es… lo que no fue

No se registró la caída de objeto alguno, ni natural ni artificial, y consultados unos pocos especialistas –todos los medios repitieron hasta el hartazgo las declaraciones de dos de ellos, el Director del Observatorio de Santa Fe y el titular de Defensa Civil- adelantaron la “explicación” que se habría tratado de un “bólido” o meteorito que se habría desintegrado al ingresar a la atmósfera. Citando, también, como aval de sus dichos, el hecho astronómico que en la medianoche anterior pasó, a tres millones de kilómetros de nuestro planeta, un asteroide del tamaño de dos campos de fútbol, con lo que concluían que podía tratarse de “restos” dejados atrás por el cuerpo interplanetario.

El hecho es tan reciente que amerita una investigación más profunda. Empero, al comprobar que todos los medios nacionales y regionales parecieron “comprar” sin miramientos la “hipótesis oficiosa”, decidì hacerme cargo de esta pequeña trinchera para exponer algunas dudas razonables.
Como sabemos, la Astronomía y la Metereologìa son “ciencias duras”, basadas inexcusablemente en hechos. Toda conclusión, toda sentencia debe apoyarse en ellos. Y esto no es atributo exclusivo de esas disciplinas sino forzosamente de toda aquella que quiera llamarse “ciencia”. En consecuencia, lamento comunicarles que este proceder mediático no ha tenido nada de “científico”. Y que ninguno de los medios periodísticos que se hicieron eco de la noticia haya señalado este punto sólo indica (a) la superficialidad con que se ha tomado el tema, sólo como una anécdota de momento que ni siquiera tuvo una buena imagen para acompañar (por lo que, en una vuelta más de tuerca para confundir a la opinión pública, llevó a tantos medios, especialmente televisivos y gráficos, a acompañar las “explicaciones” con fotografías o videos de caídas reales de meteoritos pero que nada tenían que ver con este caso en particular, generando en el lector o televidente una asociación inconciente de ideas que refuerza el concepto disminuyendo aún más (si fuera posible) el umbral de duda racional, y (b) que esos científicos y funcionarios públicos citados prefirieron subirse a la ola mediática aceptando perder la objetividad que debería haber primado en sus declaraciones.

Porque los hechos, fríos, dicen que hubo explosiòn y temblor. Nadie reportó la caída de ningún objeto, ninguna cámara de seguridad (de las miles que están encendidas las 24 horas del día en todo el país) registró nada, ni observatorios ni torres de control de aeropuertos, ni pilotos aéreos, ni camioneros en las rutas, nadie vio nada. De modo que, hasta tanto se demuestre lo contrario, también es un hecho que no cayó nada. Con lo que la hipótesis del meteorito, en el mejor de los casos, se queda en eso: en una mera hipótesis pero, en ningún caso, la “conclusión” que medios periodísticos y “científicos” trataron de vendernos.
El proceso fue muy sencillo. Como un meteorito, al desintegrarse en la atmósfera, produce, sí, un fuerte estrépito y un temblor si es a baja altura, entonces a partir de ahí se concluyó que habìa sido una roca llegada del espacio. Con ese mismo criterio, pudo haber sido un trueno, o cualquier otra cosa.
De estas otras “cosas cualesquiera” es que debemos comenzar a hablar.
Porque, en primer lugar, tiene este fenómeno todas las características de aquello que científicos de todo el mundo ya llaman “The Hum”. No ha saltado a los grandes medios periodísticos, se me ocurre en parte porque algunos periodistas no ven el potencial interés e la noticia y quizás también porque desde instituciones científicas (y otras aún con más poder) se prefiere que no trascienda. Sobre todo, al no poder darse respuestas ciertas y temer que las posibles sean demediado preocupantes cuando, de ser correctas, ni el gobierno ni las fuerzas armadas pueden hacer nada.
“The Hum” (llamado así porque se asemeja en su fase inicial a la vibraciòn de los monjes budistas al llegar al final del mantram “om mani padme hum”) es eso: un zumbido que comienza siendo aparentemente infrasónico, cruza el umbral auditivo como una frecuencia muy baja y termina en una explosiòn seguida de un temblor provocado por el desplazamiento de ondas del aire que parecen caer del cielo. Viene ocurriendo desde hace unos años y cada vez más frecuentemente, y en días pasados se ha reportado que ocurriò en Chubut y Tierra del Fuego, sin ir más lejos. Llegaron esta semana noticias de España y México que también dan fe que ocurren. Y los investigadores arrojan dos teorías, ambas alarmantes:

a)    que se trata del impacto contra la atmósfera de “flares” (“llamaradas”) solares, dado que los picos de erupciones del Astro Rey han entrado en una fase creciente.
b)    Que se trata del movimiento geológico de placas tectónicas que no llegan (aún) al umbral de terremotos.

A todo esto, hay una tercera teoría que imbrica de alguna manera con las demás: el efecto colateral del Proyecto HAARP, un vasto y negado programa de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad norteamericana) para “guerra climatológica” a través de complejos de antenas en distintas partes del mundo y que estuvo, quizás, hasta detrás de las causas “naturales” de graves inundaciones en el litoral argentino en el pasado reciente.
Pero ésa, es otra historia.

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