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Ovnis, Civilizaciones Desaparecidas, Parapsicología y Esoterismo.

Archive for the ‘Arqueología Revisionista’ Category

Ocho videos breves sobre el Pucará del Uritorco y el Castillo Esotérico de “Pueblo Encanto”

Posted by Gustavo Fernández en 21-08-2016

Queridos amigos:

En nuestro canal en Youtube hemos subido ocho breves videos donde nuestro Director, Gustavo Fernández, nos introduce en los enigmas del castillo del conde Estévez en Pueblo Encanto, Capilla del Monte, y nos explica los secretos del cercano Pucará del Uritorco. Para accesarlos, éstos son los enlaces:

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Podcast AFR Nº 171: Chavín, escuela de chamanes

Posted by Quique Marzo en 02-08-2016

Escuchá AFR, con Gustavo Fernández

Para ir a iVoox, clic en la imagen.

En este episodio de Al Filo de la Realidad…

  • Comentario sobre las calaveras de cuarzo mexicanas. Recorriendo Chavín. El mito de las sociedades antiguas militarizadas al son de cultos solares masculinos. ¿Los antiguos eran tontos? La meditación frente al Lanzón y los sueños lúcidos. Los sitios ceremoniales están VIVOS.

 

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Meditando con símbolos de Chavín

Posted by Gustavo Fernández en 18-07-2016

Friso en una de las columnas del portal de las Falcónidas

Friso en una de las columnas del portal de las Falcónidas

En mi artículo ya citado sobre Chavín (https://alfilodelarealidad.wordpress.com/2016/07/17/chavin-escuela-de-chamanes/) he citado el aporte que mi amigo Josep Bello, de España, ha hecho en relaciòn a esta investigaciòn. Comparto aquí una reflexiòn que nos ha hecho llegar, para dar paso al porqué de estas ilustraciones:

“Sin querer me he encontrado recordando, otra vez, a Dion Fortune, que decía que los maestros podían “escribir” en símbolos, y no importa cuantos siglos después, meditando en dicho símbolo, podíamos recuperar estos conocimientos. ¿Sería esto lo que te sucedió con El Lanzón? Refiriŕndote a tus sueños lúcidos, dices:
“Desde la meditaciòn, breve, frente a El Lanzón y durante unos diez días fueron cotidianos.” (…) “Pero si esta es la consecuencia de meditar una hora frente a El Lanzón quisiera saber cuál es la consecuencia de hacerlo varias horas. O varios días.”
La forma única y tan característica de El Lanzón, ¿no sería, en parte, para facilitar a los “alumnos chamanes” poder meditar en él como símbolo, para ir recuperando, por lejos que estuvieran, y a medida que los fueran necesitando, los conocimientos guardados?”
Le respondí que, ciertamente, me pondría a meditar periódicamente con/sobre El Lanzón, a ver qué pasa. Y se me ocurriò también esto, que comparto con ustedes. Las figuras que acompañan están tomadas de distintos puntos relevantes de Chavín. ¿Qué pasaría si algunos me acompañan imprimiéndolas, pintándolas -como si de mandalas se tratase-, meditase sobre ellas y me comparten sus impresiones?

Desarrollo plano de la imagen de El Lanzón

Desarrollo plano de la imagen de El Lanzón

Dintel de Las Falcónidas

Dintel de Las Falcónidas

Portal de las Falcónidas

Portal de las Falcónidas

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CHAVÍN: ESCUELA DE CHAMANES

Posted by Gustavo Fernández en 17-07-2016

Foto con gran angular del sitio

Foto con gran angular del sitio

Al César lo que es del César y al amigo Josep Bello, de España, lo que es de Josep. En una “charla” coloquial vía mail en nuestro ya arcaico pero siempre cálido y amistoso “Grupo CAI” de correos (www.egrupos.net/grupo/grupoocai ) fue este inefable y querido compañero de aventuras intelectuales de tantos años ya quien propuso la

El "pórtico de las Falcónidas"

El “pórtico de las Falcónidas”

expresión “escuela de chamanes” para definir a Chavín de Huántar, en Perú. Josep, que no lo ha visitado pero ha leído y observado mucho sobre el tema, nos contaba que es lo que le “sugería” el lugar. Y a pocos días de haber regresado de allí, después de mucho caminar y meditar en sus ruinas, debo coincidir plenamente con esa hipótesis.

Que, por cierto, no está muy alejada de la “historia oficial”. Ésta dice que el lugar, al que se define como “cultura Chavín”, aparece alrededor del año 1.500 antes de nuestra Era en esta regiòn del actual departamento de Ancash. La principal funciòn del sitio arqueológico era evidentemente ceremonial, y el poder y la influencia de los sacerdotes de Chavín era tal que a las celebraciones concurrían grupos numerosos provenientes de una amplísima regiòn del Perú. No redundaré aquí lo que cualquiera puede obtener “googleando”: pero se ha señalado con insistencia que los popes del lugar ordenaron construir el sitio con sus particularidades para provocar un intenso “efecto emocional” en los visitantes que reafirmara su poder.

Descendiendo a la Galería del Laberinto

Descendiendo a la Galería del Laberinto

Dos son los ejemplos citados hasta el cansancio: El Lanzón, monolito de 4,5 metros de altura que se encuentra en la cruceta de dos galerías subterráneas adyacentes a la “pirámide” o templo central, detrás de la “plaza circular”. Dice esa “historia oficial” que los aspirantes a sacerdotes eran introducidos en otras galerías (el actualmente llamado “Laberinto”, ubicado bajo el templo principal, hoy en día con accesos exteriores independientes pero en aquél entonces todos conectados entre sí) donde consumían enteógenos (hablaremos en detalle de esto). Cuando se estimaba que comenzaban a hacer efecto, eran obligados a desplazarse en la casi absoluta oscuridad por los pasajes laberínticos buscando la salida, hasta que repentinamente se topaban con El Lanzón. Bajo los efectos alucinógenos, éste, tenuamente iluminado por la luz, o bien de antorchas o bien del lejano Sol que penetraba por grietas hechas ex profeso en la construcciòn, aparecería como un “dios” amenazante, con mucho de felino y serpiente. Y se dice que superado el traumático encuentro, el futuro sacerdote emergìa a la salida listo para su consagración como tal.

Vista frontal de la pirámide con la plaza cuadrangular

Vista frontal de la pirámide con la plaza cuadrangular

No me extenderé aburridamente aquí en la descripción arquitectónica del sitio, ya que entiendo que mis lectores están más interesados en conocer mis vivencias, reflexiones y repreguntas. Permítanme, entonces, resumir en este artículo las anotaciones de mi libreta de viajes.

Desilusiòn. Una sola. El lugar no era tan “silvestre” como a la distancia lo había imaginado. Si bien colinda con el pueblo de Chavín de Huántar, pequeño, arcaico, pintoresco (cosa que sabía), el flujo de turistas (pocos, por cierto, apenas un puñado, pero diario) y la inevitable presencia de los sempiternos puestos de artesanías frente al acceso resultó un tanto deprimente. Por cierto; desde hace décadas, el lugar es sistemáticamente explorado entre arqueólogos norteamericanos y peruanos (un convenio con la Universidad de Stanford bajo la direcciòn del arqueólogo John Ricks aporta dinero, tecnología y la mayoría del personal) lo que sumado a la guardia permanente de seguridad me lleva a preguntarme cómo habrá sido posible que algunas personas escriban –si hemos de creerles- que “pasaron alguna noche meditando allí”. Por lo que he averiguado in

Ingresando a la galería de El Lanzón

Ingresando a la galería de El Lanzón

situ, eso es imposible, salvo que se infiltraran subrepticiamente en la noche, exponiéndose a un balazo. Por cierto; el acceso a la galería que lleva a El Lanzón tiene una fuerte reja que se cierra a media tarde…

 Tecnología de la manipulación. Si hemos de creer la “historia oficial”, los sacerdotes de Chavín se valieron de medios de manipulación y “efectos especiales” para crear en el pueblo un temor cerval a sus “poderes”. Por ejemplo: el sitio está construido sobre una explanada contigua al río Monsa. Detalle no menor: como el espacio disponible en la quebrada entre montañas era exigüo, sus arquitectos desviaron el río para levantar luego una explanada artificial gigantesca: catorce hectáreas (de las cuales, se ha explorado sólo el 25 %. Todo lo demás permanece aún bajo tierra, y aún en lo sondeado el despeje, como se ve en las fotos, no es completo). Luego, sobre la cima de una pequeña montaña, construyeron un estanque artificial, que mediante una canalizaciòn descendía hasta la explanada y pasaba por túneles de piedra subterráneos para morir en el río. Se dice que, en las concentraciones de multitudes, se ordenaba abrir una esclusa Frente a El Lanzóndel estanque a intervalos regulares, y el agua que descendía rápidamente y pasaba por debajo del suelo smejaba el rugir de un tigre desde las entrañas de la tierra, con el teror y sorpresa que uno imagina eso pudiera generar.

Otro ítem es la iluminación ya comentada de El Lanzón. Tal como dije, ésta se producía por grietas cuidadosamente calculadas en la construcción. Tan cuidadosamente calculadas, que por razones que aún no terminamos de explicar la coloraciòn que cae sobre el monolito es tornasolada, rosada (puede deberse seguramente a que el mismo está tallado en pórfido o granito rosa) y azulado –sin que medien cristales de colores-.

Ahora bien, quiero hacer aquí una aclaraciòn sobre la que abundaré más adelante: se sostiene que esa capacidad tecnológica para la manipulación exhibida por los sacerdotes explica que no existan fortificaciones defensivas, ni se

El "altar de Las Pléyades"

El “altar de Las Pléyades”

haya encontrado armas, ni restos de víctimas sacrificiales o reos ejecutados (pese a que una de las galerías se llama “De los Cautivos” pero por motivos más bien espúreos, como se verá), en síntesis, no hay evidencia de sistemas represivos, ejército, siquiera una “fuerza de policía”. Y se explica diciendo que era el miedo que inspiraban a los ingenuos asistentes elemento suficiente para su control. Me detendré aquí a romper una lanza frente a ese argumento.

Es reiterativo (al punto que se aplica a numerosos horizontes culturales de la antigüedad con igual liviandad) acudir al argumento que estos ancestros eran supersticiosos, crédulos, ingenuos, casi esclavos de sus miedos irracionales. Ahora bien; estamos hablando de pueblos que realizaron maravillas arquitectónicas, algunas de las cuales serían difícilmente imitables en la actualidad. Que realizaron complicadísimos cálculos matemáticos y astronómicos, aún más difíciles si se atiende que no contaban con instrumental adecuado, sin medra de su exactitud. Que practicaron operaciones quirúrgicas finísimas y de alta complejidad: extirpación de tumores, cataratas, etc. Todos estos casos son prueba contundente de una sola cosa: gran inteligencia. Pensamiento analítico, racional, crítico.

Reconstrucciòn de la pirámide y plaza

Reconstrucciòn de la pirámide y plaza

Científico, en síntesis. Bien, pero a esos mismos genios les tratamos luego de poco más que imbéciles a la hora de creerles sujetos a creencias “pueriles”. Lo que estamos diciendo es que eran “inteligentes” en términos técnicos y tontos en términos “religiosos”. ¿Es esto sensato?.

Yo creo que no. Que verlos de esa manera no es más que una extrapolación del condicionamiento cultural vigente hasta el siglo pasado que decía “cuanto más antiguo es el hombre, menos inteligente”. La inteligencia (no la “cultura”, o la información acumulada) se basa en el (correcto) uso de funciones lógicas, racionales, analíticas, de nuestro cerebro. Que, como sabemos, es el mismo hoy que el que era en ese entonces.

Así que los veo como capaces de cuestionamientos religiosos o espirituales, también. No dudo que habría permeables a los temores seudo religiosos. ¿No los hay en abundancia, hoy, acaso?. Que había fanáticos. (¿estamos libres de ellos, hoy?). Pero estoy seguro que habría, muchos, que se harían preguntas. Que cuestionarían. Que, incluso, se rebelarían.

La plaza circular

La plaza circular

Así que concluyo que el estereotipo de ancestros crédulos manipulados por una casta de hábiles sacerdotes me parece no sólo una simplificación absurda. Me parece una falta de respeto a su inteligencia (que no tiene nada que ver con su ubicación en la “escala social”, fuera la que fuese entonces).

Escuela. El concepto de “escuela de chamanes”, con toda la prevenciòn que la palabra “chamán” implica y que he desarrollado aquí, es para mí de importancia superlativa. Porque ilustra que la condiciòn de Chamán no es resultado de un “don” o de exclusivas (y excluyentes) predestinaciones, sean éstas astrológicas o kármicas, sino que esa condición es latente y potencial en todos los seres humanos y bajo ciertas condiciones de vivencias y aprendizajes, ésta puede desarrollarse. Aquí, algún lector preguntará con equidad porqué, entonces, algunos chamanes pontifican que sus condiciones son “especialmente innatas” y no pueden duplicarse, y me haré cargo de la respuesta: porque les preocupa la eventual pérdida de clientela si proliferaran quienes estuvieran en igualdad de condiciones de asistir al prójimo. Todos somos chamanes en potencia, y es el trabajo que decidamos hacer con esa potencialidad lo que hace a la diferencia. En consecuencia, si uno toma en conjunto la particularidad de

Reconstrucción de la plaza circular

Reconstrucción de la plaza circular

la arquitectura de Chavín, con sus “etapas de iniciación” donde el efecto tiene que ver con la progresión de un aprendizaje, se comprende porqué puede considerarse “escuela de chamanes”.

Alucinógenos. Está comprobado que en algunas instancias de este proceso los participantes consumían distintas variaciones de enteógenos, especialmente el abundante –en el lugar- cactus San Pedro, el “floripondio rosado” (que aún se sigue cultivando en la regiòn con esos fines) o la ayahuasca y la chakruna traídas desde el no tan lejano Amazonas. Pero aquí hay una disquisición importante que debemos hacer. Mientras que la arqueología oficial considera que las “visiones”, en puridad, alucinaciones, producidas por los enteógenos era lo que se “argumentaba” a los aspirantes como manifestaciones de hipotéticas deidades, la Sabiduría Ancestral aún perennne nos dice otra cosa. Concretamente, que la naturaleza de las sustancias consumidas buscaba otros efectos.

Tomemos el caso del floripondio rosado. Pude averiguar, en mi investigaciòn in situ, que no se trataba tanto de tener

Floripondio rosado

Floripondio rosado

“visiones” en sentido lato (eso tendría más que ver con el estado receptivo del consumidor que con el efecto neuroquímico en sí) sino con otro objetiuvo: como se efecto inmediato es la dilataciòn de las pupilas, permitía ver en la oscuridad con claridad meridiana y permitía observaciones astronómicas mucho más detallistas. Pero para que produjese esos efectos (y no otros distorsionantes) el individuo tenía que tener un grado de equilibrio interior superlativo.

El punto de las observaciones astronómicas se vería corroborado en Chavín por el llamado “altar astronómico”, una piedra en el ángulo sudoeste de la plaza cuadrangular, tan parecida a la que se encuentra frente al  Palacio de Quetzalcoatl en Teotihuacán, donde siete orificios o “morteros” en su superficie replica la disposición de Las Pléyades, las que seguramente se reflejaban en los mismos llenos de agua.

El Lanzón y las Calaveras de Cuarzo. El lector consecuente recordará que la razón por la que me lancé a esta

Cactus San Pedro

Cactus San Pedro

aventura en Chavín comenzó en febrero de 2013, como he comentado aquí y aquí. Resumiendo: en Puebla, México, en ocasiòn de tomar conocimiento y contacto con calaveras de cuarzo en custodia de conocidos en esa ciudad y experimentando con ellas, “recibo” (mentalmente, obvio) frases al contacto con ellas. Quiero señalar dos, por ser relevantes con esta experiencia. Una, de la que creo percibir la frase “no dejarás la Toltequidad”. Y la inmediata siguiente, “busca El Lanzón”. Mediaron poco más de tres años para asegurarme que ese “lanzón” era El Lanzón. Éste. Y encontré las respuestas a aquellos susurros.

 Las respuestas. Como escribí, tanto por la información reunida “in situ” como por el subjetivo pero vivencialmente significativo “sentir” en el lugar, estoy convencido que Chavín era “escuela de chamanes”. Bien, aquella frase, “no dejarás la Toltequidad” (que reflejaba muy bien cierto estado de ánimo mío entonces, harto de tanto disfrazado de chamán que prostituía el Conocimiento Ancestral y, entonces, con ciertas ganas de enviar todo… a paseo) no sólo se ratifica en el tiempo pasado (donde mi trabajo tanto personal como al frente de la Agrupaciòn Difusora de Sabiduría Ancestral “Casa del Cóndor”, llevando la Medicina Tradicional del Temazcal a tantas latitudes, formando temazcaleros en tres continentes, etc., demuestra que, efectivamente, no la dejé) sino que, al imbricar con la siguiente (“busca El Lanzón”) cobra sentido al revelarme que –lo tomo como algo personal, por supuesto- el Camino está en crear “escuelas de chamanes”. Por eso estoy trabajando para que “Casa del Cóndor” evolucione a ese estatus.

Las famosas "cabezas clavas". Una sola permanece en su lugar, de los centenares que existieron.

Las famosas “cabezas clavas”. Una sola permanece en su lugar, de los centenares que existieron.

Permítanme ahora comentar e interpretar una experiencia en particular. Estuve meditando en completa soledad frente a El Lanzón poco menos de una hora. Antes, aproveché para tomar algunas imágenes y mirarlo con detenimiento. Fue en ese momento en que el gigantesco monolito de cuatro metros y medio, comienza a moverse de lado a lado, a ondular… Apenas había desayunado un café y un par de panes ciertamente, y me inquietó la visiòn (me imagino qué habrán experimentado los que habían consumido enteógenos en el pasado, al llegar a ese punto) hasta que me di cuenta que esos movimientos era un juego de luces y penumbras provocado en la luz que penetraba por las grietas ex profeso de la construcciòn frente al paso de nubes que cubrían circunstancialmente al Sol. Y no pude evitar una interpretación simbólica, casi lacaniana: el dios se “mueve” en las entrañas de la Tierra. El dios está vivo, por eso se mueve, en el centro del laberinto bajo la pirámide. La sabiduría, las creencias, están vivas en lo profundo del inconsciente, y uno, al descubrirlo, debe desandar el laberinto para traerlas a la luz…

Hubo otro efecto espectacular: desde la misma noche del día que medité frente a El Lanzón, hasta casi hoy mismo, todas las noches (y alguna siesta que he dormido, también) tuve excluyentemente “sueños lúcidos”. El sueño donde uno sabe que está soñando y por ello, sin despertar, puede modificar el contenido y curso del mismo. Escribí hace

Perfecto corte y pulido en escuadra de las piedras

Perfecto corte y pulido en escuadra de las piedras

unos días en Facebook de manera ruiseña sobre uno de ellos, donde soñaba que organizaba unos Juegos Parapsicológicos Mundiales. Certamen de Telepatía, Clarividencia, Premonición y Retrocognición con Cartas Zenner. Competencias individuales y en equipos de Telekinesis y Psicokinesis. Torneos abiertos de lecturas de Tarot…Aún más, en un momento la ensoñación planteaba que los juegos fueran nacionales y recuerdo que le decía a mi mujer“ya que estoy soñando, que sean mundiales”. Y todavía recuerdo que en el sueño pensaba cómo, al despertar, redactaría el comentario en la red social.

No he tenido muchos sueños lúcidos en mi vida, antes. Que recuerde, apenas un puñado. Pues bien, desde la meditaciòn, breve, frente a El Lanzón y durante unos diez días fueron cotidianos. Ahora, comienzan a “espaciarse”, y supongo que en unos días más desaparecerán. Pero si esta es la consecuencia de meditar una hora frente a El Lanzón quisiera saber cuál es la consecuencia de hacerlo varias horas. O varios días.

Acercándome a la pirámide

Acercándome a la pirámide

La Dualidad cósmica. Un rasgo sobresaliente de Chavín era el verdadero “culto a la Dualidad” que se evidencia. Desde la escalinata que de la plaza cuadrangular llevaba al Pórtico de las Falcónidas (llamado así porque en el dintel transversal estaban representados ocho halcones, aunque la denominación tiene reminiscencias más congruentes con la península helénica que con tierras sudamericanas) donde la mitad izquierda era de color negro y la otra mitad blanco, así como las columnas circulares, una de cada color, todo apunta a señalar que la autoridad, como fuese que se constituyese en el lugar, estaba conformada por una pareja, un eco de la “dualidad ometeoica” que en el Anahuac, en tiempos prontamente posteriores, se advertiría.

 Las preguntas. Está demostrado, como dijimos, que no tuvieron ejército, armas, fortificaciones defensivas. Ya expliqué porqué me parece ridículo suponer que el “miedo” es no solamente lo que ponía límites, sino lo que “convencía”. Además, otros centros de la época y aún anteriores –como Caral, también en Perú- eran igualmente “pacíficos”. ¿Es que en aquél remoto pasado la “natural beligerancia” que algunos le aplican a los pueblos antiguos era solo un mito y, finalmente, el humano era entonces esencialmente pacífico?.

Galería "de los Cautivos"

Galería “de los Cautivos”

¿Cuál era el fin último de tantas galerías subterráneas?. Se ignora. Ya mencioné la llamada “De los Cautivos”. ¿La razón de su nombre?: Tremenda estupidez. En esas galerías existen unos pilares que salen de las paredes un pequeño tramo a cierta altura. Entonces, a algún cráneo intelectual se le ocurriò que podrían hacer sido empleados para tener colgados de las manos allí a cautivos, y de ahí el nombre. No hay una sola evidencia física que abone esa teoría. Pero el nombre (y la seudo explicación) quedó.

¿Dónde llevarán las “otras” galerías y túneles, incluso aquella que se sabe se dirige al este, pasa por debajo del río Monsa y penetra en la montaña que está del otro lado de su cauce?. ¿Qué habrá en el 75 % de la superficie no explorada todavía?.

¿Porqué Chavín es el único sitio ceremonial en todas las Américas que presenta una portada con columnas cilíndricas?.  Y, sobre todo, ¿a quién, o a qué, representa El Lanzón?.

Vista lateral de mi réplica de El Lanzón

Vista lateral de mi réplica de El Lanzón

Dicen los arqueólogos que “posiblemente”, esos rasgos felinos, con colmillos extendidos y trazos serpentinos quieran simbolizar a un hipotético dios llamado “huari” (que luego, incluso, le da nombre a todo un horizonte cultural). Observo mi propia, pequeña réplica de El Lanzón en piedra que me traje de allá y me digo que esa explicación es tan buena como cualquier otra. Alguien también ha supuesto que es como una “aguja de acupuntura” en las placas tectónicas y pienso que si así fuera, viene fallando espantosamente, como con el terremoto de 1970. Más me intriga el porqué de esa forma, precisamente, y no otra (si bien el pórfido, o granito rosado de que está hecho, es muy duro, no creo que se haya tratado de aprovechar un trozo de ese aspecto y trabajar sobre él ya que tomando en cuenta su técnica realmente estaban en condiciones de cortar y trabajar lo que hubieran deseado de la manera que más les hubiera agradado. Entonces, esa forma particular debe tener también su “porqué”, y ésa es otra pregunta de las muchas que el lugar seguirá atesorando.

Una callejuela del pueblito de Chavín de Huántar

Una callejuela del pueblito de Chavín de Huántar

Galería del Laberinto

Galería del Laberinto

 

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¿Un “Stonehenge” en México?

Posted by Gustavo Fernández en 20-06-2016

Sobre la pirámide, el dolmen

Sobre la pirámide, el dolmen

Apareció casi de golpe, al doblar una curva en la senda peatonal del centro arqueológico de Xochitecatl. Me detuve, pasmado, y un hormigueo que hace tiempo no corría por mi columna vertebral volvió a decir “presente”. Merecería ser un oopart (1). Porque ese “trilito”, ese tipo de monumento con forma de dintel y formado por una piedra horizontal montada sobre dos verticales, podemos encontrarlo en Europa, en Asia, pero… ¿en América? Quizás –mucho más enigmática, por cierto– rememore la Puerta del Sol, en Tiwanaku, Bolivia. Pero (otra vez), ¿en México?


Allí estaba. En lo alto de una pirámide. En puridad, de un “teocalli”. No pude evitar gritar con infantil entusiasmo un “¡Allí está!” eufórico. Allí estaba. Había visto una foto que no le hacía ningún homenaje en Internet, mientras preparaba mi recorrido de esos días. Tlaxcala, Cacaxtla, Xochitecatl... mientras luchaba con mi lengua trabándose en tantas “x”, no había asimilado la información de esta extraña conjunción. Dolmen + pirámide. Único. Fascinante. Inexplicable.
La visita al pequeño museo local me ilustró sobre la naturaleza femenina del culto llevado a cabo allí. Las mujeres; eran las mujeres las responsables de un culto extraño y asaz único. En un pequeño “cenote” –pozo– frente a la pirámide arrojaban su ofrenda de flores rojas y blancas. Ofrendas que, como documenta la foto, aún se realizan en el

El dolmen

El dolmen

presente, evidencia de un culto que ha sobrevivido al paso del tiempo. Reverenciando la

El cenote

El cenote

feminidad, lo matriarcal… ¿Un culto a la Diosa en el Anahuac? Tonantzintlalli, la Madre Tierra. Recuerdo un artículo distribuido a mis lectores hace días y pregunto: ¿no es el culto a Tonantzin, a Pachamama, más genuinamente sucedáneo del culto a la Diosa ancestral que la aggiornada Virgen católica? A fin de cuentas, ¿sería el dolmen, con su eco europeo donde las sacerdotisas de ese culto fueron señoras que a su sombra reverenciaron su poder, un símbolo al futuro para recordarnos una liturgia extendida por todo el orbe en aquellos tiempos remotos?

Pero había aún más. Cuando ascendí a la pirámide, algunas grandes piedras semienterradas que se abrían en semicírculo alrededor del dolmen me mostraron que éste no era un monumento único. Que formó parte de una construcción mayor. Y no se necesita mucha imaginación para completar el semicírculo con la mirada e imaginar

Más monolitos caídos sugieren un "cromlech"

Más monolitos caídos sugieren un “cromlech”

un cromlech, un círculo de piedras enhiestas y cubiertas con

Ofrendas femeninas

Ofrendas femeninas

dinteles, también de piedra. Y de allí a visualizar un reducido Stonehenge local, sólo un paso.

Minutos antes, la experiencia, la vivencia espiritual del día. Son las pequeñas cosas que jalonan mi existencia y que alegran mi espíritu, pues no he perdido la capacidad de asombro y sorpresa, y aún río y me exalto como un niño cuando estas cosas me suceden. Ocurre que antes de ascender a la pirámide, prometiéndome dejar lo mejor para el final, observo a mi derecha un edificio de baja altura. Me lanzo a ascenderlo, sin ver, sin buscar, la infaltable estela explicativa. Una vez dentro de él (sobre él, en realidad) me encuentro con una tinaja de piedra de gran tamaño y dentro de ella, un monolito. Me detengo a observarlo, y sentí un impulso visceral: ante el rostro de la imagen, desdibujado por el tiempo, tuve la necesidad de tomar mi botella con agua y derramar, en reverencial concentración, una buena cantidad sobre la misma. Para disimular, supongo, mi incomodidad por lo que pensé un acto irracional, simplemente agradecí a lo que fuera la oportunidad de estar allí. Y bajé de regreso.

Batea con estela sobre la que tuve el impulso de arrojar agua

Batea con estela sobre la que tuve el impulso de arrojar agua

    Al descender la explanada, descubro, a un costado, la estela explicativa. Y leo, atónito, la explicación: que ese edificio era llamado “de la serpiente” (Coátl era, después de todo, la imagen de la batea de piedra) donde los ancestros concurrían a hacerle sus ofrendas de… agua.

Xochitecátl se encuentra muy cerca de Cacaxtla, donde bajo un techo protector se levantan las ruinas admirablemente bien preservadas de un centro ceremonial. Frisos impactantes, aún con sus colores originales. Y una vez más, soportar las explicaciones conformistas (para la historia académica) de los guías turísticos, con sus descripciones agotadas (y agotadoras) de sacrificios humanos y sed de sangre. Me costó retener el impulso de manifestar en voz alta mi disconformidad. Pero de eso he escrito en otro lugar.

(1) Oopart: Out of place artifact. “Artefacto fuera de lugar”. Dícese de la aparición de objetos incoherentes con su naturaleza y el lugar y momento en la línea temporal que ocupan. Clavos de hierro en estratos de rocas de millones de años de antigüedad, baterías eléctricas en la antiquísima Bagdad, batracios vivos en geodas que cristalizaron hace centenares de miles de años…

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En conexión con energías telúricas

Posted by Gustavo Fernández en 09-06-2016

Estamos en condiciones de afrontar un viaje. Un viaje en una doble dirección: hacia fuera, hacia ciertos lugares geográficos, y a la vez hacia dentro, al descubrimiento de potencialidades dormidas. Porque la invitación —una más, seguramente, de todas las motivadoras y estimulantes que a diario nos ofrece el mundo de lo espiritual, lo paranormal, lo alternativo; seguramente también no menos enriquecedora— nos llevará a descubrir los efectos de conectar con las tantas veces ponderadas, especuladas, aceptadas pero pocas veces experimentadas energías telúricas.

El omnipresente Uritorco

El omnipresente Uritorco

En numerosos ensayos he dejado constancia de dos certezas: que periódicamente se presentan ciertas deformaciones espacio temporales asociadas a entornos y lugares específicos que, circunstancialmente, conectan con lo que podemos llamar “otras dimensiones”, “mundos paralelos”, espacios y tiempos concomitantes con aquél en que nos desenvolvemos, origen y fuente hipotéticos de entidades y vectores que se manifiestan en nuestra Realidad cotidiana bajo una miríada de denominaciones, presencias históricas gestoras de religiones y mitologías, de conocimientos y literatura, de ensoñaciones y pesadillas. Pero así también, la existencia de potenciales energéticos, fuerzas asociadas a ciertos lugares. Cuando unos y otros coinciden, en latitud y longitud y en el almanaque, nuestra probabilidad de percibir esos planos y, casi como un regalo del Universo, experimentar transformaciones internas con efectos impactantes en nuestra vida cotidiana es inmediata e inevitable. Lo escribo porque lo he vivido. Porque así como desde pequeño nunca me gustó hablar de lo que no conociera o experimentara en una siempre retroalimentada curiosidad que aún hoy tiene mucho de adolescente, es igualmente visceral mi necesidad de compartir experiencias. Algo políticamente incorrecto, según como se mire. En efecto; eso me ha granjeado una dudosa fama de “esotérico” (hubiera preferido “esoterista”) en ámbitos ávidos de etiquetas academicistas.

Mapa de la región

Mapa de la región

En verdad, poco importa. Lo único, en un casi solipsismo intelectual, es que comparto lo que he percibido como real, y si eso es consecuencia de que los márgenes de mi Realidad a través de estos años han excedido los de algunos congéneres, no es mi problema. Pero también, ustedes saben, soy desconfiado del vacuo discurso del facilismo espiritualista, de la-apertura-de-su-portal-personalizado-en-la-comodidad-de-su-living-en-un-fin-de-semana. Como en la novela de Coelho (mal plagio de un cuento de Borges, malo por plagio y malo porque el brasileño necesitó toda una novela para expresar lo que don Jorge hace en un par de páginas) , el destino que buscamos allá está también aquí pero jamás lo habríamos descubierto sin haber partido antes aunque tengamos que regresar, porque el camino es la meta.

Limitaré estos comentarios a un exiguo punto de la geografía argentina que conozco en profundidad: los alrededores del cerro Uritorco y el pueblo de Capilla del Monte, en la mediterránea provincia de Córdoba (Argentina). Exigirán lectores de otras latitudes correspondencia con sus propios lugares sacros que, no dudo, compartirán o superarán en energía a éste. Pero hablo de lo que conozco y experimento, ya saben. Algún día (aunque la canción diga que “algún día nunca llega”) transitaré esas geografías y sobre ellas sabré escribir, como ya he hecho sobre algunas, que nunca son suficiente. Sirva esta tercermundista y vecinal experiencia sin embargo como excusa para hablar de otra cosa. Del impacto de lo macrocósmico de la Tierra en el microcosmos de este corpúsculo que llamamos ser humano.

Según el autor, éste es el verdadero “Valle de los Espíritus”

Según el autor, éste es el verdadero “Valle de los Espíritus”

Es interesante señalar que el “cómo” es mucho más infuso que el “dónde”. Es decir, cómo actúa ese impacto sobre cada uno es absolutamente aleatorio desde la minúscula perspectiva humana, y conforme a orden cósmico desde la omnipresente panorámica del Todo. A usted le afectará de manera distinta que a mí. Pero no tenga dudas que dejará su huella. ¿Que cómo me afectó a mí? Es personal, por lo tanto intransferible y obviamente privado, gracias por preguntar. Pero creo que he hecho una buena descripción en el “síndrome del pájaro pintado” . La experiencia aúna —si están actualizados con algunos de mis trabajos pero especialmente con la evolución de mi pensamiento, cosa no menor, ya que si mi pensamiento fuera fotocopiado del de años atrás, ¿de qué evolución podría estar hablando?— observaciones sobre Geometría Sagrada, Radiestesia y Radiaciones Telúricas. Tomando, como “laboratorio”, una particular “área energética”, que trascienden el mítico Uritorco y abarcan a El cerro Uritorco, el cerro Pajarillo y el cerro Colchiquí (o cerro de “La Maldición”, en Ongamira), El último de estos cerros —el Colchiquí o Colchiquín, alguna vez llamado Chalcareta— situado aproximadamente a 24 Km en dirección N-E del

Cerro Colchiquí

Cerro Colchiquí

Uritorco, ha sido desde el siglo XVI objeto de crónicas históricas por parte de los mismos colonizadores españoles que han referido legendarias concepciones mítico-religiosas por parte de los grupos comechingones, pre y post conquista española, otorgando no sólo al Cerro sino a sus próximas grutas (las Grutas de Ongamira) atributos de sacralidad que son reconocidos aún hoy. Enmarcado, pues, por estas tres formaciones, y conformando un triángulo, se emplaza la denominada popularmente Quebrada de Luna, singular planicie que muchos han dado en llamar Valle de los Espíritus o Valle de ERKS. Otros autores (no discutiremos aquí el punto) llaman “Valle de los Espíritus” a lo que primigeniamente se conocía como “Hondonada del Buey”, más genéricamente como “La Pampita” y que se refiere a un área plana próxima a la cumbre del Uritorco, en realidad, el añejo y desaparecido (y cubierto por depósitos sedimentarios) cráter de ese arcaico volcán que supo, hace millones de años, ser el cerro.

¿Energías?. ¿OVNI?

¿Energías?. ¿OVNI?

Serían innúmeras las experiencias a que podría remitirme. La fotografía de lo que en otro contexto sería interpretado como “ovni fortuito” pero aquí prefiero circunscribirlo a la idea de estas “energías”, como este documento, que siempre se obtiene en un vértice concreto del triángulo.
Pero allí no terminan las sorpresas: sólo en otro vértice, pero esta vez del triángulo, se obtienen siempre luces con comportamiento inteligente en el cielo nocturno. Esta fotografía, tomada por mí mismo, puede parecer pobre; la observación que la acompañó no lo fue, ya que esas “luces”, circunscriptas en el círculo amarillo, bailotearon durante… una hora, ante mi estúpido rostro sorprendido. Menos espectaculares, pero más intrigantes —cuando menos para mí— desde el punto de vista investigativo, fueron las prospecciones radiestésicas. Empleando un simple “péndulo de frecuencias” —cualquiera, a los que se le hacen divisiones proporcionales respetando la escala cromática, de hecho, en

Luces nocturnas no identificadas

Luces nocturnas no identificadas

forma convencional— se comprueba que si nos situamos en los vértices del triángulo[1], para comenzar mirando al Este, siempre girará sólo al alcanzar la frecuencia violeta, pero descenderá al añil al volver el rostro al Oeste, permaneciendo impertérrito tanto al Norte como al Sur. En

Péndulo de frecuencias

Péndulo de frecuencias

cambio, al ubicarnos en los vértices del triángulo [2], comenzando a mirar al Oeste girará sólo a alcanzar la frecuencia añil, y pasando al violeta cuando giramos hacia el Este, descendiendo al amarillo- anaranjado-rojo tanto al voltearnos al Norte como al Sur. Esto es muy extraño porque, si ustedes leyeron con atención, puestos en idénticos puntos el sentido de giro del péndulo dependerá de en cuál dirección estemos mirando, y no de ninguna otra variable (por ejemplo, el tipo de péndulo). Esto señala a gritos que la energía del lugar resuena en nosotros según nuestra orientación tanto con los campos geoelectromagnéticos como con las redes Hartmann, y abre un campo apasionante para la aplicación de técnicas Psicogeométricas en esos lugares. A título ilustrativo, digamos que son vértices del triángulo [1] los cerros Pajarillo, Colchiquí y la “capilla neotemplaria” ubicada en el mismo poblado de Capilla del Monte, y del triángulo [2], ésta, el cerro Uritorco y el cerro Colchiquí.

Las entidades, en círculos

Las entidades, en círculos

Entonces, ¿cómo no recordar aquellas dos “entidades”, humanoides y vestidas íntegramente de blanco, que aparecieron inopinadamente en una fotografía tomada por nuestros colaboradores en una ascensión a las cuevas de Ongamira. Están dentro del círculo amarillo. Ustedes alcanzan a ver a una integrante del grupo llegando a la oquedad, una ermita con la imagen de una virgen (siempre me preguntaba por qué esa compulsión católica de colocar en cualquier punto imágenes de su hagiografía; hoy sospecho que con el tipo de experiencias que los lugareños han convivido históricamente debe haber servido, en su ingenua ignorancia, casi como un exorcismo).
Seamos redundantes: cuando revelo la fotografía es cuando aparecen… y nadie estaba allí.
Esto, sin entrar en detalles de puntos como Los Terrones, los Gigantes, La Posta del Silencio… Una región donde quizás la única nota frívola debe ser la famosa “calle techada” de la ciudad.
Precisamente hablando de esa “capilla neotemplaria”, conocida así por su configuración octogonal en su interior —experiencia que, huelga decirlo, tuve que realizar todas las veces a escondidas del párroco y sus fieles ayudantes, un poco hastiados de tanto cazador de anomalías y confundidos por las particularidades del templo que les tocó en suertes guardar y cuya Geometría Sagrada ignoran en absoluto, o hacen como que ignoran— precisamente hablando de ella, decía, es interesante señalar dos cosas: (a) un péndulo de frecuencias siempre girará en su interior sólo en la frecuencia violeta o añil, sin

La "capilla neotemplaria"

La “capilla neotemplaria”

excepción, y (b) cualquier meditación de Merkaba realizada en su interior provocará

El embaldosado del piso

El embaldosado del piso

percepciones insólitas. La más habitual: “presencias” perceptibles o visibles en la columna de luz que, durante el día, desciende por el rosetón que culmina la capilla. Que le da nombre al pueblo, claro. De paso, sería bueno atender a las baldosas que jalonan el piso. Todas muestran lo que muchos identifican con una swástica pero que creo más acertadamente un “triskelion”, un símbolo —como se ve en la gráfica que acompaña— absolutamente chamánico.

Escudo chamánico indígena, suele estar en los “kultrun”, tambores ceremoniales mapuches

Escudo chamánico indígena, suele estar en los “kultrun”, tambores ceremoniales mapuches

Al César lo que es del César… y a Guillermo Terrera lo que es de Guillermo Terrera. Cuando

El rosetón

El rosetón

allá por los ’80 el fenecido metafísico, antropólogo amateur, docente de la Universidad de Buenos Aires y abierto filonazi preconizaba la existencia de un “triángulo energético” en esta zona (que, pomposamente, bautizó como “triángulo de fuerzas de Terrera”) fuimos muchos — me incluyo— quienes lo consideramos un dislate. Pero no hace tanto tiempo escribí que algún día, en una caverna o la cima de alguna montaña, con un péndulo en una mano y un libro de geometría en la otra, iba a comenzar a encontrar algunas respuestas. Bien, creo que allí estoy, ahora. Porque relacionando las prácticas psicogeométricas con las áreas determinadas radiestésicamente dentro de perímetros bien definidos (el margen de aproximación para los vértices indicados es de +/- 2 kilómetros, disminuyendo la intensidad de las detecciones radiestésicas a medida que uno se aleja del punto “ideal”), queda demostrado, al reducirse todas las variables a precisas constantes, que son focos energéticos particularmente triang1intensos y precisos. Que el efecto que “resuena” en nosotros es triang2mensurable, al margen de cómo repercute en nuestra vida en los tiempos venideros.

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LA DOBLE MORAL DE LAS IGLESIAS: Redescubriendo la Diosa Primordial

Posted by Gustavo Fernández en 05-06-2016

A veces me pregunto cuántas veces será necesario repetir la misma aclaración. Y me respondo: todas las necesarias, quizás por siempre cada vez que regrese sobre el tema. Así que, resignado, ahí va: no olvide el lector que aquí hablaré de “Iglesias”, no de “religiones”. Ya sabe usted las diferentes etimologías. Aquello de “religare” (“unirse a sí mismo en Dios”, según los latinos) y “ekklesía”: helenismo para “reunión de hombres”. Es decir, lo institucionalizado). Dedico entonces estas líneas —y, sin duda, otras más esclarecidas que seguirán en el futuro— a reclamar la atención de mis lectores sobre lo demodé, lo poco espiritual y lo disfuncional desde el punto de vista del crecimiento personal de estas organizaciones eclesiásticas.

 Advierto con certeza que alguien defenderá la inserción social de las mismas, por ejemplo, en lo educacional, en lo contencioso, como estructura orgánica para vehiculizar asistencia a carecientes —si en forma barrial o global, es sólo anecdótico— y mi respuesta es que sí, que ello es innegable: sólo que sospecho que los gestos correctos de un individuo o una entidad no soslayan lo inmoral de las acciones que tenga en otro momento. Lo contrario sería proponer, en un balance, una especie de “resarcimiento compensatorio” donde sacáramos cuentas y sostuviéramos que, en un momento dado, a la Humanidad deberían resultarle soportables los errores de instituciones que se subrogan la autoridad moral sólo porque extienden una limosna. No ignoro también que hay pastores, sacerdotes, monjas, imanes y un largo etcétera de gente que honestamente cree en su accionar: sólo señalo que mis comentarios van más arriba, a los que entreveo aliados del Poder en las Sombras[1].

 Porque de lo que aquí deseo escribir es plantear cómo estas multinacionales de la fe son, en realidad, una herramienta más del sistema de manipulación, coerción y dominación —en este caso, mental y espiritual— de las masas. Acudiendo a aprovecharse de las estructuras psíquicas erróneas de la gente común —en algunos casos, culturales, en otros, familiares, acullá, personales— urgida por las necesidades cotidianas y sin tiempo ni ganas mentales de cuestionamientos profundos, ahogados en la mediocridad de un discernimiento eclipsado por la sensación de que el Mal está allí afuera y la autocompasión como chupete espiritual.

 La compasión de uno mismo es la más destructiva de todas las prácticas negativas, y bloquea el sendero a todo progreso y consecución. Quien se compadece de sí mismo reconoce, al obrar así, que es un fracasado y que las circunstancias son demasiado fuertes para él. Al compadecerse de sí mismo evidencia que no tiene fe en el poder interno que es más grande que todas las circunstancias adversas.

 Esta es muy a menudo la única causa del fracaso de algunas personas. No tienen fe, porque no tienen nada en qué creer. Tales necesitan darse cuenta que tienen un poder interno que es parte del Poder Infinito, Único, Omnipotente. En cuanto se dan cuenta de ello y buscan y confían en tal poder hallan que no hay dificultad que no se pueda vencer, ningún desastre que no se pueda reparar, ningún fracaso que no pueda convertirse en un peldaño a un éxito mucho más grande que jamás se creyó posible antes. Todas las limitaciones del ser humano son debidas a sus dudas o miedos, a su falta de creencia en el poder interno. El ser humano limita lo Ilimitable por sus pensamientos, por su falta de fe y por su perspectiva terrenal. Tiene el Infinito a su disposición; si se diera cuenta de esto hallaría que “todas las cosas” son posibles.

 Y aquí aparecen las Iglesias para negarle esa posibilidad. El Dios debe estar Allá Arriba, lejos del mortal común que estira el cogote cuando mira hacia el cielo esperando que el buen Dios repare en él, creyente que para hablarle al Padre Celestial se necesitan códigos que sólo una casta de elegidos conoce. Intermediarios con la Divinidad, comisionistas del Señor, consignatarios del Espíritu Santo.

 No es ocioso, entonces, que a través de los siglos de la “historia oficial” las Iglesias sistemáticamente hayan demonizado a la mujer, cosificándola y tratando de subordinarla —por la fuerza, en innúmeras ocasiones— al poder patriarcal y machista. Porque la mujer, en quien adivino la sutil sensibilidad y afinación néurica de los felinos que admiro, ha sido milenariamente la gran contestataria, defensora de la Vida —como procreadora de la misma que es— de la paz, del hogar, de la esperanza. Y si las Iglesias “modernas” querían hacerse con el poder, necesitaban alentar historias de odio, nacionalismo vengativo, beligerancia, fanatismo y discriminación. Observen, entonces, la historia: del hombre y la mujer, en síntesis cuantitativa, ¿quién ha sido más comúnmente exponente de esos defectos del espíritu?. El hombre, sin duda. Ergo, una religión femenina, de haber existido antes, no permitiría el avance de esos tumores de la moral. Era necesario, por tanto, desplazar a la mujer de su arcano papel protagónico. Con ella en la cúpula de las decisiones —desde domésticas cuestiones familiares hasta neurálgicas situaciones de Estado— la guerra sería raramente posible…

La “cosificación” de la mujer y la destrucción de la Antigua Religión matriarcal y lunar

 ¿Cuál era la naturaleza de la antigua religión que fue suplantada por el judaísmo?. Se trataba probablemente de una religión de la fertilidad, en la cual la adoración a la Luna desempeñaba un importante papel. Generalmente, una religión nueva suprime aquellos elementos de la religión suplantada que no es capaz de absorber. Y el hecho de la fama del número 13 y que haya sido sistemáticamente evitado en el Antiguo Testamento sugiere que ese número debía tener algún significado especial en la Antigua Religión. Trece es el número de Casas que tiene el zodíaco lunar —en el transcurso del año solar se producen trece lunas llenas— y por lo tanto representa un número de capital importancia en la adoración a la Luna.

 Algunos pasajes del Antiguo Testamento revelan que, paralelamente al judaísmo, se cultivaba una floreciente tradición de adoración lunar. En Isaías (Capítulo I, versículos 13 y 14, por ejemplo) Dios dice a través del profeta:

 

  • “No me traigáis más ofrendas inútiles; el incienso es para mí abominable, las Lunas Nuevas y los sabbaths, el convocar asambleas, no puedo tolerar todo eso; es algo injusto, aunque sea solemne”.
  • “Mi alma odia vuestras Lunas Nuevas y vuestras reuniones; son un peso para mí, estoy cansado de soportarlas”.

 Y en Oseas (Cap. 2, versículo 13) al hablar de la situación injusta del judaísmo, dice:

 

  • “Haré cesar toda su alegría, sus fiestas anuales, sus novilunios, sus sábados y todas sus solemnidades”.

 Volviendo a lo que en un principio parecen pruebas contradictorias, existe una importante relación entre el número 7 —que ocupa un lugar preferente en la Biblia— y el 13, que ha sido sistemáticamente evitado. El 7 se encuentra en el punto medio entre el 1 y el 13:

1 – 2 – 3 – 4 – 5 – 6 – 7 8 – 9 – 10 – 11 – 12 – 13

Los puntos centrales son extremadamente importantes en todo el pensamiento esotérico, como por ejemplo, la medianoche, los solsticios, el mediodía, el Medio Cielo (Médium Coeli) astrológico. El origen de esta preocupación por los puntos centrales se encuentra probablemente en el solsticio de invierno (¿volverá el Sol a revivir este año?) y en la medianoche (¿volverá el Sol que se ha escondido?).

El punto medio entre 1 y 7 es 4:

1 – 2 – 3 – 4 – 5 – 6 – 7

Al multiplicar entre sí los dos números centrales y el 13, es decir, 7 x 4 x 13 se obtiene 364, que es casi el número de días de un año completo. Necesitamos el 365 y por esto los antiguos cultos y leyendas se refieren no a “un año” sino a “un año y un día” (esta costumbre sobrevive en la jurisprudencia, donde las raíces de la lex romana permanecen no sólo en el espíritu sino en ciertas “supersticiones” —en el sentido etimológico de la palabra, es decir, “lo que sobrevive”— de dictar penas y sentencias de x años y “un día”). Este punto lo ha fundamentado el formidable historiador Robert Graves[2]. Es más: el número de fases de la Luna es 4 x 7 = 28 y 28 es la duración media del ciclo menstrual de la mujer, punto clave de todo lo relacionado con la fertilidad (y que si una “religión patriarcal” deseaba erradicarla nada mejor que invertir los valores, asignándole a algo sagrado, como el ciclo menstrual, la característica de “impuro”, algo propio del judaísmo y otras religiones).

 Las más antiguas tumbas egipcias, de alrededor del 3.000 AC, contienen curiosos utensilios mágicos o “tableros de ajedrez”. En estos tableros hay solamente espacio para las piezas, pero no para moverlas. A cada lado del tablero hay siempre 7 o 13 piezas (49 o 169 en conjunto) y, lo que es más significativo, estas piezas tienen siempre forma de media luna. Osiris, a cuyo culto pertenecen estos elementos, fue un ejemplo de “dios con cuernos”. Pero Robert Graves cuenta que, originariamente, Isis no era la hermana de Osiris sino su madre, y que la figura de ella prevalecía sobre la de él.[3].

Friso de Beit Alpha

Friso de Beit Alpha

 El investigador norteamericano James Vogh, conciente de que podía haber un zodíaco lunar más antiguo que el conocido zodíaco lunar, se dispuso a buscar el treceavo signo del zodíaco lunar. Encontró que se trataba de Aracne, la diosa araña cretense. Una de las pruebas más evidentes de su hipótesis fue un mosaico que representaba el zodíaco de una sinagoga gnóstica judía, Beth Alpha, en el valle de Jezrael, en Israel. Está claro que éste había sido modificado y que contaba con un espacio zodiacal de más. En el centro se hallaba una figura en forma de araña, Aracne, con 13 elementos en sus vestiduras y la Luna Creciente sobre su hombro izquierdo.

 Vogh también quedó fascinado por el gran número de antiguas leyendas en las cuales se utilizan los hilos para retirar a la gente de los laberintos y por su relación con las telas de araña. Uno de los más importantes laberintos del mundo antiguo fue el de Cnosos, que surgió con la civilización minoica alrededor del año 2500 AC. Se creía que en el centro del laberinto vivía una extraña criatura híbrida, conocida como el Minotauro, hijo de un toro y de Pasifae —la esposa de Minos, rey de Creta— que a su vez era hija de la Luna. Vogh analizó el nombre “Minotauro”, lo desglosó e invirtió el orden. El resultado fue “taur” y “min”; la “o” restante, según Vogh, podría representar la Luna.

 De éstas y otras evidencias anuncia en su libro “Aracne; el treceavo signo del zodíaco”, 1977, que el signo de Aracne debía encontrarse originariamente entre Tauro y Géminis.

 Personalmente, sostengo otra teoría, adecuada al criterio enunciado por la astróloga argentina Norma Palma y su hipótesis de las “Eras astrológicas”, que sostiene que períodos de aproximadamente 2.000 años están caracterizados por religiones, sistemas ideológicos, costumbres, etc., simbólicamente asociables al signo que lo caracteriza. Como el zodíaco retrograda, tenemos:

 4000 DC – 2000 DC: es ésta, llamada por eso la Era de Acuario.

2000 DC – 0 DC: Piscis (signo primitivo de los antiguos cristianos, religión y sistema filosófico y político dominante en esta era).

0 DC – 2000 AC: Era de Aries, el carnero, símbolo característico del judaísmo entre otros.

2000 AC – 4000 AC: Era de Tauro, época en que crecen las religiones taurinas en Creta, celtas, Etruria.

4000 AC – 6000 AC: Era de Géminis, la era del dios bifronte, los dioses hermafroditas y andróginos, las “parejas divinas”.

6000 AC – 8000 AC: era de Cáncer (¿comienzo de la religión lunar?).

8000 AC – 10.000 AC: Era de Leo (recordemos que las modernas investigaciones ubican temporalmente la construcción original de la Esfinge de Giza con su rostro de león alrededor del 9.000 AC).

Etc.

 Según nuestra apreciación, el símbolo-leyenda del Minotauro puede encerrar el dato del comienzo del conflicto entre lo solar y lo lunar, entre los patriarcados y los matriarcados, entre Tauro y Géminis en cuanto eras astrológicas, es decir, alrededor del 4.500 a 3.500 AC.

Varias pruebas de distintos orígenes sugieren que la Diosa Araña, la diosa Luna y la universal Madre Tierra —que al parecer apareció algo más tarde que las dos primeras— son una misma cosa.[4]. Pero tal vez lo más importante es otra sugerencia de Vogh: en su opinión, muchas de las cruces precristianas constituyen en realidad arañas estilizadas. La variante de la cruz que llamamos swástika es quizás la que más directamente sugiere la imagen de una araña; y Vogh ha localizado varios amuletos-araña procedentes de la América del Norte precolombina que tienen dibujado sobre la reverso un círculo con una cruz en su interior.

 Numerosos estudios científicos han demostrado que la Luna está directamente relacionada con el ciclo menstrual de la mujer, una mujer que tiene la menstruación es una mujer fértil, y pocas cosas había más importantes para los pueblos antiguos que un nacimiento regular de niños para asegurar la continuidad del clan o la tribu. Las mujeres, durante la menstruación, parecen más sensibles a los ensueños que en otros momentos, y en todo caso las relaciones entre menstruación y misticismo son muy numerosas. Robert Graves dice que “el maléfico rocío lunar de las brujas de Tesalia” era la primera sangre menstrual de una joven recogida durante un eclipse lunar. El sabbath y el aquelarre fueron originariamente la fiesta de la Luna, diosa de la menstruación. Todos los pueblos primitivos creían que la tierra roja que se encuentra esparcida por el mundo era sangre que manó de la diosa Luna cuando ésta dio a luz el planeta Tierra. En todas partes se considera esta tierra como una sustancia mágica. Algunos autores han considerado como una extensión de esta idea la ceniza del miércoles de Cuaresma y la “piedra filosofal” que podía transformar los metales poco nobles en oro o plata.

 Parece más probable, sin embargo, que esta creencia constituya un confuso recuerdo de la sangre de los sacrificios y de la sangre menstrual, así como de la diosa que cada año convertía el campo muerto del invierno en el radiante campo de la primavera y el verano. La plata y el oro, que los alquimistas llamaban metales nobles, tienen además la correspondencia con el Sol y la Luna.

 En resumen, al parecer persiste un recuerdo confuso y distorsionado de una religión muy antigua, una religión de la fertilidad en la cual el culto lunar ocupaba un lugar predominante.

 Dirijamos ahora nuestra atención a una serie de leyendas y cuentos de hadas. Por ejemplo, el de la Bella Durmiente: un poderoso rey invita a doce hadas buenas al bautismo de su hija. Cada una otorga un don a la niña. Pero otra hada, maligna y treceava, que no había sido invitada, se presenta allí y le lanza una maldición: “Morirá si alguna vez se pincha un dedo”. A pesar de todas las precauciones tomadas ello ocurre, y la joven cae en un sueño eterno. Todo a su alrededor queda como muerto. Pero un día un valiente caballero logra penetrar en el castillo, y en cuanto besa a la princesa ella y todo su reino vuelven a la vida.

 El rey Arturo de Britannia tiene en su castillo una mesa redonda alrededor de la cual se sientan él y sus doce caballeros más ilustres (13 en total). Todos son leales, excepto el rebelde y traidor Mordred. Mientras Arturo está ausente, Mordred le usurpa el trono y se casa con Ginebra, esposa de Arturo. A su regreso, él y Mordred luchan infligiéndose mutuas heridas mortales. Sin embargo, el rey Arturo no habría muerto, sino caído en un sueño eterno del que algún día despertará para volver a gobernar a su pueblo.

 En la mitología escandinava, la historia de la muerte de Balder, el más querido de los dioses, es como sigue: En el Wahalla tiene lugar un banquete al que han sido invitados 12 de los dioses. Cuando la fiesta se halla en su punto álgido, Loki, el espíritu de la rivalidad y la perversidad —que no había sido invitado— se presenta como el huésped número 13. Da al ciego Höder una flecha de muérdago y logra que éste la dispare; Balder cae muerto[5]. En la versión sajona de esta historia, Balder resucita y empieza la edad de oro de la humanidad.

 Cristo conduce un grupo de 12 discípulos (haciendo 13 en total). Es entregado por un débil y traidor miembro del grupo, Judas[6], y ejecutado. Sin embargo, dos días más tarde resucita. La muerte y resurrección de Cristo constituyen para la humanidad un signo de redención y promesa de vida eterna.

 El paralelismo entre estas historias es obvio. En todas ellas el ser más querido muere por la acción de un malvado o débil miembro de un grupo de 13; muere y provoca gran desconsuelo y anarquía, pero recobra la vida y retorna la felicidad. Parece claro que estas historias representan metafóricamente los ciclos del año. Se trata siempre de la historia del Sol, al que cada año la Luna mata y resucita de nuevo para que nos traiga otro resplandeciente verano. El año lunar consta sólo de 12 ciclos lunares completos y medio. El treceavo mes lunar es corto y débil, y es durante este mes “débil” cuando muere el Sol.

 La confirmación de esta interpretación nos llega a través de la versión sajona de la historia de Balder, donde Balder y Höder mueren luchando por la mano de la virgen Luna. Además, en la mitología escandinava Balder representa el “dios Sol de medianoche”, mientras que Höder representa “la oscuridad y el invierno”.

 Cualquier análisis sensato del Nuevo Testamento pone de manifiesto que el papel de María Magdalena ha sido sensiblemente modificado —precisamente para ser funcional a ese plan milenario de “cosificación” de la mujer[7]— pero también es posible que ella fuera el símbolo de un culto de adoración a la Luna y la historia de la crucifixión de Jesús quizás sea la historia de un sacrificio ritual, reliquia de tiempos en que se creía necesario sacrificar al rey para asegurar la continuidad de la fertilidad del país. El Priorato de Sión[8] custodia hasta la actualidad esta antigua tradición de culto a la Luna.

 Por algún extraño mecanismo que todavía no comprendo, sectas cristianas fuertemente machistas mantienen costumbres interesantes desde nuestro enfoque: el caso de los llamados “adventistas” por ejemplo, que observan la sacralidad del sábado, no del domingo, al igual que los judíos. Sábado viene de “sabbath”, la importante festividad hebrea —esto no asombra a nadie— pero pocos saben que este término deriva a su vez del acadio shabattu o shapattu que se traduce como “festival de la diosa de la Luna que menstrúa”.

 ¿Por qué en los milenarios cuentos de hadas —recordemos que los Grimm de todas las épocas son dudosamente originales, ya que acudieron a miles de relatos transmitidos oralmente por ancianos aldeanos— la bella y virginal muchacha a ser rescatada es siempre rubia (símbolo solar) y la bruja malvada de pelo negro (símbolo de la noche o lunar)?.

Visto desde la Tierra, Venus realiza un perfecto pentáculo

Visto desde la Tierra, Venus realiza un perfecto pentáculo

 Pero la Antigua Religión, feminista —o mejor aún, andrógina— y lunar conocía otras particularidades cósmicas que incorporaba en su culto y que, de alguna manera, se han perpetuado al presente bajo la forma de conocimientos herméticos, creencias populares y datos perdidos en las enciclopedias. Por caso, y aquí es necesario conocer el componente astrológico necesario de esta observación, ya sabían que el planeta Venus trazaba un pentáculo perfecto en la Eclíptica cada ocho años. Tan impresionados quedaron los antiguos al descubrir ese fenómeno, que Venus y su pentáculo se convirtieron en símbolos de perfección, de belleza y de las propiedades cíclicas del amor sexual. Como tributo a la magia de Venus, los griegos tomaron como medida su ciclo de cuatro años para organizar sus Juegos Olímpicos. En la actualidad, son pocos los que saben que el hecho de organizarlos cada cuatro años sigue debiéndose a los medios ciclos de Venus. Y menos aún los que conocen que el pentáculo estuvo a punto de convertirse en el emblema oficial olímpico, pero que se modificó en el último momento (las cinco puntas pasaron a ser cinco aros formando intersecciones para reflejar mejor el espíritu de unión y armonía del evento, aunque sospecho que esa modificación quizás se debiera o bien a que los fundadores de la época moderna de estos juegos sabían de sus connotaciones filosóficas, que quisieron evitar, o, más próximamente en el tiempo, no desearon que se relacionara con el símbolo en rojo de la naciente Unión Soviética[9]).

virgen-de-lujan Y es oportuno señalar aquí, como un índice de la perpetuación de la creencia mistérica lunar Virgen_de_guadalupe1—aunque ahora en un sentido negativo— que las imágenes de muchas advocaciones de la Virgen presentan a la misma pisando una media luna (en algunos casos, ésta simplemente está equilibradamente puesta al pie del conjunto alegórico; en otras, directamente María apoya su pie sobre la misma). Con el antecedente de otras representaciones marianas donde el pisar la serpiente significa metafóricamente (pero contundentemente, de cara al lábil inconsciente colectivo de los creyentes) la supremacía del culto católico sobre el pagano, no es forzado descubrir que aquí también se ha transmitido un mensaje simbólico: la victoria del culto mariano (y católico, por extensión) sobre el lunar. De la misma manera, en otras representaciones María está de pie sobre doce estrellas.

"Venus" prehistórica

“Venus” prehistórica

Finalmente, recurramos a las evidencias arqueológicas que demuestran que en la Prehistoria la

"Venus" prehistórica

“Venus” prehistórica

Divinidad era definitivamente femenina: la exclusiva representación de figuras femeninas en el arte mobiliar y rupestre durante los últimos 45.000 años de la Prehistoria, antes de la Edad del Bronce y por tanto reflejo de que se adoraba al Principio femenino y sólo habría representantes del mismo género (incluso desde hace medio millón de años, ya que se ha encontrado en África la más antigua manifestación artística humana: la “Venus de Tan-Tan”, objeto de piedra de unos seis centímetros de largo encontrado en 1999 cerca de la ciudad de Tan-Tan, Marruecos, entre 500.000 y 300.000 años, de mayor antigüedad que la Venus de Berekhat Ram, Palestina, que hasta ahora había sido considerada la obra de arte de mayor antigüedad (datada en 250.000 a 280.000 años). Es decir, son exclusivamente femeninas las figuras antropomorfas del  Paleolítico, como lo evidencian las cerca de 200 “Venus” exhumadas y otras muchas “Venus” grabadas o pintadas en paredes de piedra o en plaquetas de hueso o piedra, o dibujadas en paredes de arcilla. Como comenta Lorblanchet: “Los prehistoriadores empiezan a admitir que «mujeres de Gönnersdorf» pueblan las paredes de otras cuevas.”

 Durante todo el Neolítico persistió similar representación exclusiva de figuras femeninas en todas las culturas del universo, hasta que aparecieron las masculinas al final, cerca de la edad del Bronce. Delporte lo confirma de la cultura de Canaán, Palestina e Israel: “Es interesante señalar que en la cultura de Beershéba, más reciente que las que hemos observado más arriba, las estatuillas femeninas se presentan acompañadas por algunas figuraciones masculinas; este hecho es relativamente normal en las culturas de Oriente Medio, a partir de la fase final del Neolítico, correspondiendo quizá a las modificaciones del sistema socioeconómico, particularmente referidas a la organización de la familia”; e imágenes femeninas que representaban a la Diosa, la más antigua Divinidad que adoró la humanidad, o a las Sacerdotisas, Magas, a su servicio. Asegura Atienza: “Las primeras manifestaciones de carácter claramente religioso que se conocen, procedentes de aquellas remotas edades, tienden a la divinización de un elemento generador femenino primordial, representado por vulvas más o menos esquematizadas y por figuras femeninas de atributos sexuales extremadamente marcados: pechos, caderas y órganos externos.” Pirenne: “En torno de la diosa madre, antes de la restauración del régimen patriarcal, parece haberse formado el primero de estos sistemas. Representaba a la vez la tierra y el cielo, la diosa madre es el universo entero, la diosa principal.” Confirmado por la cita aportada por Delporte de Saccasyn Della Santa del arte mueble antropomorfo paleolítico: “Figuran magas, sacerdotisas o vestales.” Y sólo al final del Neolítico (según lo ilustra el arte) empezó el varón a compartir con las Sacerdotisas, representantes de la Madre Naturaleza, el culto. Y para ello, como representante castrado del paredro castrado de la Diosa Madre, se convertía en eunuco. De ahí que al final del Neolítico aparezcan imágenes de humanos itifálicos cayéndose o heridos: reflejan el momento antes de la castración (y a la vez reflejan el paredro de la Diosa que moría castrado antes de resucitar). Son ejemplos: el personaje itifálico del pozo de la Cueva de Lascaux (que sería pintado al final del Neolítico igual que los similares de España: de la Cueva de los Moros de Cogull, Lleida, datado hace VII milenios y el de la Cueva de la Pileta de Benaoján, Málaga; similar al pintado en Adjefou, Tassili, Argelia, también del Neolítico; y el grabado en Noruega ya en la Edad del Bronce en Leirfall, Hröndelag del Norte). Y varones castrados que participaban en el culto junto a las Sacerdotisas, a partir de la Edad del Bronce en culturas de Egipto, Etiopía, Sudán, Mesopotamia, Asiria, Canaán / Israel y Palestina, Elam / Persia, Anatolia / Asia Menor, Suiza, Italia, Grecia, La India, China…, antes de que la religión evolucionara hacia el patriarcado y los Sacerdotes / Chamanes les quitaran a las mujeres el protagonismo en el culto. Por lo que se deduce que las imágenes antropozoomorfas paleolíticas de las que existe duda en cuanto al género, difícilmente pueden ser consideradas masculinas, porque no es coherente con el 99 % de las restantes (unas 250 femeninas) y porque el sacerdocio masculino no existía ni en el Paleolítico ni en el Neolítico. Y desde luego, estas figuras antropozoomorfas / híbridas o zoomorfas / animalísticas, son reflejos de la Diosa Madre y sus máscaras animalísticas, que podían ser de la fauna con cuernos como los bóvidos, o con colmillos como los félidos, o con pico y alas como los pájaros, acorde a lo afirmado por Laviosa: “Así la madre no sólo se identificaba con el toro sagrado, con la serpiente, con las palomas, con los pájaros, etc., cuyo aspecto tomaba, sino también con el árbol, con las plantas, en las que está implicada la divinidad.”

 

[1] Para más información acerca del Poder en las Sombras, vea la serie de artículos sobre los Illuminati.

[2] En su libro “La Diosa Blanca”

[3] Este es el momento de recordar que las más antiguas imágenes religiosas, en yacimientos de hasta 30.000 años atrás, son femeninas en todos los casos y, lo que es más, obesas damas conocidas como “Venus parturientas”.

[4] Un dato muy pero que muy sugestivo: Freud sostenía que la “aracnofobia” —repulsión a los arácnidos— se debía a conflictos reprimidos y no resueltos con la señora madre del o la paciente.

[5] Pero los dioses no pueden morir; por lo tanto, Balder ha de caer en —otra vez— un “sueño eterno”.

[6] En la versión oficial. En lo personal, como he escrito en otra oportunidad, creo que Judas actuó irresponsablemente pero que en realidad buscaba provocar una situación crítica para forzar a Jesús a hacer contra los romanos los milagros que había visto prodigar a su pueblo. No contaba, obviamente, con la férrea convicción, el trágico destino o la tozudez —depende como se vea— del Cristo en permitir que la historia siguiera su curso.

[7] Si una nueva religión no puede absorber algo de la antigua, lo destruye. ¿Qué mejor manera que destruir la reputación de la mujer que acompañó a Jesús y quizás fue su pareja para que, si la vida de Jesús se transforma en paradigma de lo que debe ser la vida de la Iglesia Católica —recordemos a franciscanos y dominicos discutiendo si el morral de Jesús “era o no era de él”, pues de demostrarse lo primero, esto avalaría las pretensiones de posesiones materiales por parte del Vaticano— la de la Magdalena estigmatizaría a toda mujer per secula seculorum.

[8] Que nada tiene que ver con “Los protocolos de los sabios de Sión”.

[9] Este es un buen momento para llamar la atención sobre la “casualidad” de que tanto la estrella roja de los soviéticos como la estrella distintiva en el uniforme y los equipos militares estadounidenses, ambos comparten el pentáculo como diagrama significativo.

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DE PIRATAS Y TEMPLARIOS EN AMÉRICA

Posted by Gustavo Fernández en 25-05-2016

Los  Templarios, en una maniobra milimétricamente calculada, en el amanecer del viernes 13 de octubre de 1307 en toda Europa fueron masivamente capturados, encarcelados, enjuiciados y pocos años después, masacrados en las hiogueras, por orden del rey francés, Felipe “El Hermoso” y su alianza con el Papa Clemente VII, dadas las enormes deudas que el primero tenía con aquellos y no podía pagar (y la ambiciòn de posesionarse de sus dominios y riquezas) y el segundo por lo incontrolable que la Orden resultaba para el Papado (y también por sus riquezas). Casi todos los Templarios cayeron, pero un grupo logró llegar al fortificado puerto de La Rochelle, donde tenían su flota y partir con sus navíos con rumbo desconocido. Seguramente América. Recordemos que ellos inundaron Europa con ingentes cantidades de plata que ingresaban con esa misma flota procedentes de lugares desconocidos, y muchos nos preguntamos si es ese lugar no era nuestro continente. Esa es la razón por la que las carabelas de Colón llevaban pintadas en sus avíos la “cruz pateada”, símbolo histórico de los Templarios: quizás con la intenciòn que si los mismos –o sus descendientes- las avistaban, no huyeran de su presencia o, mejor aún, atacaran (habida cuenta de sus innegables y legendarias dotes de estrategas militares que hubieran hecho desaparecer la escuálida expedición colombina en un santiamén).

"Mandiles" -pequeños delantales que forman parte d elos atributos-masónicos. El primero a la izquierda del segundo renglón es el de los Caballeros Templarios

“Mandiles” -pequeños delantales que forman parte d elos atributos-masónicos. El primero a la izquierda del segundo renglón es el de los Caballeros Templarios

Los Masones se constituyen en 1704. Designan a uno de sus máximos grados con el nombre de “Caballeros Templarios” y para ese grado adoptaban como símbolo una calavera sobre dos tibias cruzadas. Esto tiene una razón.

Cuando en 1312 se sustancian los procesos contra los Templarios en Francia, una de las leyendas que se exhuman como prueba de “necrofilia” son sus propios relatos, de puño y letra, que retrotraen a dos siglos atrás cuando un caballero de la Orden del Temple, enamorado de una doncella, ante la muerte por enfermedad de ésta no puede resistirse y exhuma el cadáver con el que tiene relaciones sexuales. Luego, para que nadie vuelva a mancillarla, decapita el mismo, y coloca su cabeza sobre sus piernas entrecruzadas. Años después, cuando oficiales del rey abren la sepultura, encuentran (¿adivinen qué?) el esqueleto desmembrado pero, ostensiblemente, las tibias cruzadas y sobre ellas, la calavera de la infeliz joven.

Esta crónica que peca de ingenua fue sin embargo una de las “evidencias” de sus “prácticas diabólicas”. A cualquier interesado en Hermetismo y Alquimia no se le escapará que en realidad tenemos aquì la descripción de todo un proceso de transmutación (suponer lo contrario sería como suponer que los textos alquìmicos medievales, cuando nos hablan de la “muerte tras los esponsales”, describen morbosamente un asesinato post nupcial…). El hombre que busca su evoluciòn espiritual debe aceptar el fin (la muerte) de sus creencias habituales (“inocente como una virgen”) para enfrentar y penetrar (“la consumación sexual”) lo desagradable de una verdad que, sobre todo, es Verdad: detrás de la Cruz (las tibias cruzadas) hay un secreto que no es apto para el vulgo (la calavera).

La "jollie" (bandera pirata)

La “jollie” (bandera pirata)

Y cuando a fines del siglo XVII y principios del XVIII los “piratas” comienzan a asolar el Caribe (en tiempos en que estaban gestándose las sociedades masónicas) algunos (no todos; como vemos, había distintos tipos de “Jollies Rogers”, denominación popular de las banderas piratas) eligen como símbolo, precisamente ése: porque era una señal críptica entre hermanos, a los que se buscaba o se les suponía en algún lugar de la geografía americana. La “Jollie”, sobre la que (y sus dueños) Borges escribió: “Te aguarda incorruptible tu tesoro: la vasta y vaga y necesaria muerte”

Pero esto último ya era sabido por algunos miembros conspicuos de la Curia católica (siempre hubo ocultistas que se sumaron a las filas vaticanas, ya sea por ser una protecciòn –la mejor- para sus entonces arriesgados estudios, ya sea porque en sus archivos encontraban el material que tanto necesitaban para trabajar), esoteristas de cuño que trabajaban de curas en horario laboral. Recordemos, sin ir más lejos, cuántos sacerdotes católicos resultaron ser, al paso de los años, masones. De hecho, sospecho que fue en el seno del propio Vaticano donde la Orden Templaria –cuando menos, sus enseñanzas,- se perpetuò con los más variopintos disfraces.

Catedral de Cuernavaca

Catedral de Cuernavaca

Y vinieron a “evangelizar” a América. Pero quizás, también, a establecer contacto con los viejos templarios que se sabía huidos a estas tierras. Y por eso, en algunos lugares, ya en 1535 inscribían, en frontispicios de catedrales como la de Cuernavaca (Morelos, México) en el lugar más visible posible, las tibias cruzadas y la calavera: porque sabían inevitable que a esos centros depositarios del saber y la política europeos, para hacer contacto o simple espionaje, los herederos de los templarios americanos habrían de acercarse…. Recordemos que es precisamente ésa, la zona central del actual México, donde proliferó la cultura Tolteca, la que en sus “Órdenes” de “guerreros – águila”, “guerreros- jaguar” y “guerreros- serpiente”, en realidad, sacerdotes y guerreros a la vez, tanto nos hacen acordar a los Templarios.

En estos contextos, no resultan tan extrañas las investigaciones del ingeniero argentino Fluguerto Martí y su gente quienes dicen haber hallado, en las patagónicas costas del Golfo San Matías, los restos de una “factoría templaria”,

Frontispicio

Frontispicio

ruinas simplemente conocidas como “El Fuerte” y sobre las cuales los arqueólogos no logran ponerse de acuerdo. O los trabajos del desaparecido Jacques De Mahieu, que hablan de presencia templaria en un Paraguay prehispánico….

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