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Ovnis, Civilizaciones Desaparecidas, Parapsicología y Esoterismo.

UFÓLOGOS MIRÁNDOSE EL OMBLIGO

Posted by Gustavo Fernández en 28-08-2014

-orangeland-invaders-1440x900-hd-wallpaperTal como he comentado en otro artículo (“Ufología argentina: ¡qué bonita vecindad!”. Lo de “bonita vecindad”, por si algún distraído no se dio cuenta, es una referencia al Chavo del 8), percibo con una mezcla extraña de hastío y melancolía como la Ufología (u “Ovnilogia”, si así lo prefieren) se precipita irremediablemente a ser un mero pasatiempo de jubilados. En parte, porque quienes formamos las “filas activas” de los años ’70 y ’80 avanzamos gallardamente hacia la sexta década de nuestras vidas (cuando ya no se la ha franqueado), ya sea porque la naturaleza misma de la actividad nos transforma más en un “club social” que en francotiradores contestatarios de lo académicamente aceptado. Legiones de colegas que siguen acumulando fichas de avistajes en la comodidad de sus computadores (lo que les ahorra a sus eventuales señoras el incordio de esas pilas desprolijas de carpetas acumulando polvo), chupando un frío de órdago en interminables “noches de observación OVNI”, “alertas OVNI”, “cacerías OVNI” que en el mejor de los casos suma algunas fotos o videos de sugestivos puntos luminosos moviéndose en lontananza;  simposios, congresos, encuentros y mesas redondas donde el código de barrio de la amistad impera a la hora de confeccionar la lista de oradores invitados y el “dernier cri” de la moda ufológica “pret à porter”: los cafés ufológicos. Cálida idea para reunirse en helados inviernos o verano tórridos (dependiendo del aire acondicionado) donde cada uno, cada una, expone algunas ideas que son oídas con educación y discreción por los demás, que en honra de la urbanidad y el compañerismo nunca se debaten con la profundidad que merecen, para pasar ipso facto al relato de anécdotas y alguna casuística relevada -¿investigada?- personalmente, intercambiar mails y tarjetas y despedirse con un amable abrazo. Congresos que en general no son tales, porque lo que define a un congreso debe ser su carácter deliberativo, y no una sucesiòn de conferencias y exposiciones (y una “mesa final” donde se firma un “manifiesto” de circunstancias no es deliberaciòn alguna). Actividades que se organizan para la foto, para avasallar Facebook con posteos de imágenes que quieren presuponer una “intensa actividad desplegada”, recordar el año que transcurre y sonreír pensando en cuántas cosas se hicieron…
Pero, como siempre, una cosa es la cantidad, y otra la calidad.
Quizás allá a principios de los ’70 –cuando uno mismo se iniciaba en estas lides- no estuviéramos haciendo las cosas mucho mejor. Pero se conserva el recuerdo de la intensa interactividad entre investigadores y grupos de investigación. Se intercambiaban los tímidos boletines hechos por duplicación o mimeografiado, y se leían. Alguien dictaba una conferencia, y allí asistíamos, donde el encontrarse y departir con otros que caminaban las mismas sendas era la oportunidad colateral y agradable porque, claro, íbamos a ver qué aportaba el otro. Y, por supuesto, cuando alguien “del palo” lanzaba un libro, corríamos a comprarlo y devorarlo porque sabíamos que eso sumaba.

Hoy, no es necesario siquiera tomarse el tiempo de desplazarse hasta el evento de alguien, o abrir la billetera en la librería (o la tarjeta de crédito en Amazon) porque muchísimo material “del otro” está allí (aquí) disponible: la Internet. Pero casi nadie lee a casi nadie. Escribimos, posteamos, pregonamos a los cuatro vientos lo que hacemos y de casualidad nos enteramos lo que el ufólogo de la otra cuadra está haciendo en este momento. Y cito dos ejemplos personales: cuando decidí relanzar el Instituto Planificador de Encuentros Cercanos, supuse que resultaría una propuesta interesante para otros investigadores. Esperaba ideas, sugerencias, aportes de emprendimientos, críticas –de las que siempre se aprende- Estaba decidido a salir a trabajar al terreno con gente y propuestas, metodologías y equipamiento, de manera “agresiva”. Debo decir que, excepto un referente histórico como Fernando Diz (reputado ufólogo de Capilla del Monte, Córdoba, Argentina) y un puñado de gente que dijo ¡presente!, nadie se dio por enterado. Creamos un blog para dar lugar a cualquiera a presentar sus actividades y trabajos. Seguimos esperando. Propusimos temas para debatir (como este “Aporte para un paradigma espiritual en la investigación OVNI”) y las opiniones son de los queribles y previsibles lectores de siempre. Y en una “lista de correo” donde hace unos días se discutía someramente el “lado espiritual” del tema OVNI, intervine sugiriendo repasar algunas ideas de este trabajo que había difundido en esa misma lista una semana antes. Sólo un miembro lo había leído. Y dos amablemente me respondieron que lo dejarían para más adelante “por su extensión”…

Me conformaría suponer que se trata, simplemente, que soy un absoluto desconocido en ámbitos ufológicos. Pero ocurre que no. Muchos de esos colegas ponen “me gusta” en cuanta publicación mía en Facebook, me siguen en Twitter (ah, por si les interesa: es @gusAFR), nos cruzamos en alguna Feria del Libro o algún Congreso donde soy invitado (o donde lo “era”, antes de estos comentarios) y por allí andan las inevitables fotos, sonrientes y abrazados. Pero de debate, en el sentido más respetuoso y civilizado de la expresión, nada.

Y luego están, cómo no, los canalizadores, los contactados, los Icke y los Parserisa, los que “no necesitan” investigar porque tienen conexiòn con la Fuente Cósmica o decodificaron sus genes atlantes. Entiéndase bien: no instituyo un Instituto Planificador de Encuentros Cercanos para burlarme de quienes alimentan estas vertientes: lo hago, precisamente, para sentarnos juntos a sumar. Qué más quisiera yo que un canalizador derribe con su evidencia los muros de mi resistencia. Pero llegados a ese (este) punto, hasta ahora, las respuestas son siempre las mismas: un consejo, mezcla de buen amigo de café y resumen dominical de Paulo Coelho, una sugerencia que a cada uno le “resuena” lo que le tenga que resonar.
Y es que, precisamente, mi idea era que ese canalizador y ese “investigador de tuercas y tornillos” se sienten juntos a intercambiar. No como se hace hoy por hoy en algunos congresos, donde se les invita y, claro, allí están las cámaras y allí está el público sonriente y allí están los organizadores que los quieren juntitos y consensuados. No. Hablo de reunirnos casi en anonimato, donde la foto es lo de menos, para debatir, para intercambiar, para proponer mutuamente, para salir al campo, uno con su equipo el otro con su espíritu y cruzar después las mutuas experiencias.
No sé siquiera si es una buena idea. Por lo pronto publico esta nota aquí, en “Al Filo de la Realidad” y no en el blog del IPEC con la fútil esperanza de más lectores. Pensándolo bien, no sé siquiera si es una idea original. Pero es, cuando menos, una propuesta de acciòn. Menos favor le haremos a la Ufología quedándonos, simplemente, mirándonos el ombligo. Aunque sin duda es lo que algunos (por intereses creados o por simple ceguera intelectual) es lo que preferirían que sigamos haciendo. Eso, o permanecer de pie, mirando al sudeste…

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13 comentarios to “UFÓLOGOS MIRÁNDOSE EL OMBLIGO”

  1. Tal vez hayan grupos que si se reunan, tal vez no; pero de lo que estoy convencido es que si no hay dinero de por medio no se reunirán.
    Claro que tu como cualquier otro investigador tiene que vivir, asi que participar en congresos o vender libros y DVD’s no es un pecado, pero de alli a limitarse a compartir conocimiento solo si hay dinero de por medio hay un mundo de diferencia. Tu y unos pocos otros difunden lo que pueden y como pueden, te sigo ya algunos años y gracias a tus podcasts o videos he aprendido mucho.
    Hay otros que solo transmiten su conocimento a traves de “delegados” o “certificados”, ya me imagino lo que se hubiera forrado si Jesus hubiera hecho lo mismo.

    Un saludo fraternal,

    Lucho Gutiérrez Rojas

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  2. patocai said

    Gus: tu planteo es cierto e irrefutable; ahora, vale pensar un poco el por qué de esta “reacción” (o “no reacción”) si cabe el término. Como en todo suceso, este debe analizarse desde diversos ángulos.
    1.- Leer-no leer, aportar-no aportar. Este aspecto depende del interés que suscite el tema, pero también de la capacidad de interpretar lo escrito; eso hará la diferencia entre llegar o no al final del artículo, algo que no depende de su longitud. Suponiendo que eso suceda, queda el tema de aportar algo; a veces, uno no es “entendido en el tema”, o no tiene vivencias personales que contar y eso marcaría la diferencia entre aportar algo o no. En mi caso, he leído todos los artículos del blog, pero como no tengo actividades ni trabajos específicos del tema, no me siento idónea como para aportar algo útil; simplemente leo y me informo; porque hay temas donde la opinión es irrelevante y lo que cuenta es si uno ha investigado o no, si es entendido o no; en el caso específico del IPEC, uno siente que debe dejar lugar al aporte de “los que están metidos en serio en el tema”, a diferencia de este blog o tus perfiles del Face. Ahora… por qué -si lo leen- no aportan otros ufólogos… no tengo idea. Yo esperaba justamente un campo rico de discusión entre gente que está en el tema, fotos, contraejemplos, etc… pero no. De todos modos, en mi caso tus artículos me generan miles de pensamientos que van enriqueciendo mis propias ideas sobre el tema.
    2.- Reunirse: Alguien mencionó lo económico: este aspecto tiene una doble faz: primero, para reunirse, hacer campamentos, viajar (vivimos en puntos dispares…), munirse de cámara, equipaje, etc…hace falta disponer de dinero y de un tiempo que no interfiera en tus actividades. Vuelvo a lo mismo: un ufólogo rara vez vive de esa actividad y tiene otro trabajo del cual vive. No va a dejar ese trabajo por viajar a investigar… a menos que eso le reporte alguna ganancia con la que afrontar los gastos de la “expedición”. eso pasaría también con un arqueólogo o un científico de cualquier área: o viaja con los gastos pagos por una “beca”, o hace algo durante el viaje que le genere ingresos (charlas, conferencias, venta de algo)… o se queda en casa. A menos que su situación económica le permita darse ese gusto. Suena “materialista” pero lo real es que todo cuesta plata que no siempre uno tiene.
    3.- Vamos a algo más sutil: desde el ángulo de “los entendidos en el tema” (y esto abarca a cualquier disciplina)… existen celos y rivalidades internas que hacen que las personas se resistan a abandonar la propia prepotencia intelectual y escuchar al otro (sobre todo eso) para unir conceptos o compartir experiencias y así armar algo juntos. No me incluyo en esta postura, pero sé que predomina en mucha gente. Me pasa a mí como docente cuando intentamos conciliar posturas en lo que respecta a nuestra actividad. (imaginate con los ufólogos…).
    4.- Otro aspecto bastante sutil también: el tema en sí. Si bien muchas ramas de la ciencia o del arte podrían encontrar “sponsors” o becas, o formas gratuitas de desarrollarse (gratuitas para los interesados, me refiero), te puedo asegurar que en lo que a la ufología respecta no vas a encontrar ningún gobierno ni empresa ni mecenas ni NADA que lo quiera promover. Y menos si tu intento es justamente desmoronar lo establecido para crear un movimiento que revolucione las ideas, abra la mente y una a la gente. Simplemente… no “conviene”… No sé si me explico, pero a buen entendedor…
    5.- Para terminar, no sé si recuerdas, pero algo parecido me pasó a mí cuando recién ingresé al grupo CAI. Hubo un par de mensajes iniciales donde quise JUNTAR nuestras “habilidades” (por así decirlo), nuestros conocimientos, para justamente crear un grupo de poder (o contrapoder, bah…) que pudiese revivir la magia y accionar contra el sistema. Nada. Ojo que me encanta sumarme a debates y charlas, compartir cursos libros y películas, pero de ahí no salimos. El sistema nos sigue manteniendo atados con sus invisibles y poderosas cadenas, las mencionadas en los puntos anteriores… y muchas más.
    Un abrazo y no aflojes…

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  3. J.W. Sofía said

    El proceso social y mental en los estadios de relacionamiento de lo inherente a Anomalías y Eventos, como a otros asuntos que le son comunes o derivados de ellos, es retributivo.
    El intercambio de ideas y letras, y eventualmente de palabras en las pocas comunicaciones persona a persona, tiene que ver con el pensamiento propio de quien expone pero tambien tiene que ver con la carga de quien recibe esa exposición; muchas veces la saturación de mentiras, engaños, calumnias e historias inventadas sobre tal o cual vienen a deformar su expresión final en la opinión de un tema o los resultados de una tarea.
    Muchos sabemos esto por experiencia propia y el asunto es que esto no está limitado a las Anomalías y Eventos, es una constante en la vida cotiadiana de Argentina; desde los niños en primaria que golpean a sus compañeros porque “es un traga” hasta la política donde prima el “ojo con ese que no es del palo” esto esta presente en el minuto a mnuto.
    Esto silencia a la sociedad, la conduce a una introspección personal e individual para evitar la angustia, enojo y malestar físico que ocasiona la constante corriente de “mala onda” que tiene al pueblo argentino como lo tiene.
    Leí con detenimiento la nota de 2012 y leo esta ahora, tres años casi y es lo mismo, o tal vez peor pues el Tiempo nos arrasa y envejece inevitamente llevandose nuestras mejores ideas que a veces es imposible compartir por la mediocridad general que en todos los ámbitos se declama pero que en poco se ata y sella tratando de vencerla.
    Te escribí Fernando, compartiendo ideas y a más de un breve mensaje y el compromiso de contacto aún espero, pero no es un reclamo en efecto pues todos somos libres de exponernos en nuestro contacto comunitario, o no, es solo una coincidencia que a todos les pasa en este tema de las Anomalías y Eventos, y lo más triste es que en todos los costados del país esto le pasa a quienes tienen vivencias verdaderas y que terminan desilucionados por el silencio profundo de quienes “investigan”.
    En mi caso personal, si tomo un caso lo sigo meticulosamente hasta concluirlo aunque ello me lleve años; pero no pretendo que todos se comporten igual y mucho menos que piensen igual.
    La experiencia se acumula, la buena y la no tanto, y ella dicta el cómo somos y el qué hacemos, a pesar de ello muchos no nos dejamos guiar por el “susurro en el oido” muy común en este mundo de Anomalías y Eventos.
    Elegir es dificil, siempre lo es, elegir bien lo es mucho más.
    Tus ideas son claras y directas, y me gustaría que dicten nombres propios para que la gente sepa quien es quien al cual uno se refiere. Esto debería ser una norma pues para todos a quienes nos interesan estos temas.
    Mis respetos.

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  4. eva said

    recuerdo los años 2004 al 2009 cuando tomabamos mate debajo de un arbol en un negocio ceca del uritorco y en esas reuniones estaba diz ……..diz !? reputado ufologo de capilla del monte !!?? que risa me dio leer esa ridiculez elevada a la decima potencia diz ufologo desde cuando ?? si en esas reuniones difamaba a todos los que hablaban de ovnis los trataba como negros ignorantes que solo servian para venderles piedras de colores o pedazitos de cuarzo del calabalumba , se mofaba de cualquiera que hablaba de ovnis o de que vio algo volando en los terrones o puerta del cielo , diz ufologo ?? jajaja que risa como cambia la gente la ultima vez que lo vi en el 2009 era un payaso que jodia gente en una radio de capilla hoy es un reputado ufologo jaja como dice el filosofo jorge rial ..¡ ARGENTINA PAIS GENEROSO !!

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  5. Eva, en este blog tendemos a la libre expresiòn. Pero cuando se acusa la reputaciòn de alguien, debe ser con argumentos, pruebas y, sobre todo, no desde el anonimato. Seguramente ignorabas esto (que no es respetado en otros blogs donde cada uno postea lo que se le ocurre) y por ello esta respuesta, pidiéndote la construccion de un argumento sostenible. En lo personal, soy amigo de Fernando desde el 2002, en que ya se le conocía en el ambiente ovnilògico como investigador, con un programa radial que lleva, si no me equivoco, 14 aos en el aire, y en un pueblo chico nadie sostiene tanto tiempo una actividad sin fundamentos o, por el contrario, nadie “jode gente” sin que salten a acusarle muchos. Y sé que en el ambiente es mucha la gente que lo aprecia. Insisto, se respeta tu opiniòn, pero será más creíble con un lenguaje más mesurado y bien fundamentado. Y con identidad clara, porque hasta el servidor de tu email, “utlook”, no existe. Saludos.

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