ENTRE CURAS SANADORES, PENTECOSTALES, CURANDEROS…

            Un hecho anecdótico, si se quiere pueblerino, me ha de servir como excusa para extrapolar algunas reflexiones e incentivar ciertos debates. El martes 28 de agosto pasado se realizó en nuestra ciudad de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, Argentina, una reuniòn sumamente “discreta” en la sede oficial del la Curia, convocada por el Arzobispo local, Juan Alberto Puiggari. A la misma asistieron los principales referentes parroquiales de esta ciudad, la mayoría de ellos enrolados en la corriente conocida como Renovaciòn Carismática Católica (Diego Rausch, Miguel Velazco, Leonardo Tovar, Agustín Hertel, Alfredo Nicola, Javier Marheim, Walter Minigutti y Orlando Mattiasi) aunque también asistieron personajes como el sacerdote José María Pincemín –que no tiene empacho en realizar exorcismos públicos en plenas escalinatas de la Catedral local) o el español Luis Martín García, perteneciente a la cuestionada orden Legionarios de Cristo. Pero la “estrella” del día lo fue sin duda Ignacio Peries Kurukulasuriya, nacido en Sri Lanka, radicado en la ciudad de Rosario desde 1980 y masivamente conocido como “el padre Ignacio”, epítome del “cura sanador” en nuestro país y limítrofes, superior de la congregación Cruzada del Espíritu Santo.  El objetivo central de esta reuniòn, como deslizaron luego a la prensa local, era coordinar estrategias para las cada vez más demandadas “misas de sanación” y ordenar la designaciòn de sacerdotes encargados de realizar exorcismos.

             La agenda de esta reuniòn me ha sumido en algunas reflexiones que quisiera compartir con mis lectores. Por un lado, más allá de lo que uno (yo) piense de la Curia, sus intereses, motivaciones y objetivos, nadie puede  negarles –especialmente a sus directivos más conspicuos- inteligencia e ilustración. En ese sentido, que a la cuestiòn de los exorcismos –por extrapolación, a la aceptación de la existencia de entes espirituales, en este caso “negativos” o perturbadores que interactúen con el ser humano- se le destine una importancia medular me resulta aleccionador porque ratifica una vez más que en el ámbito de intelect6os pulidos el aceptar la existencia de aquellos concurre a reunir evidencia y argumentos en contra de explicaciones facilistas como “supersticiones de ignorantes”. Debo decir que me resulta divertido, cuando algún crítico racionalista, por ejemplo,  sostiene esa lectura desvalorizadota de, por caso, mis hipótesis sobre entidades extradimensionales, hacerle esta observación respecto a dignatarios de la Iglesia, sumiéndole así en el desconcierto de tener que evadir la cuestiòn con comentarios del tipo “esa es una cuestiòn de fe” y no teniendo resoluciòn ante el hecho que si el motivo de una creencia es aceptable para un intelecto preparado, es que ese intelecto ha construido el razonamiento para comprender el fenómeno que el intelecto del escéptico ha sido incapaz de entender.

             Pero por otro lado, esa reuniòn, verdadero “brainstorming” para debatir tácticas y estrategias alrededor de las “misas de sanación” obliga a dos consideraciones.

            Una, que ratifica una vez más mi presunciòn, planteada muchos años atrás ya, que el movimiento de Renovaciòn Carismática es la respuesta política de la Iglesia Católica al avance de las iglesias evangélicas en general y pentecostales en particular en el mundo hispanoparlantes. En efecto, esencialmente giran, si no doctrinariamente, fenoménicamente alrededor de los “eventos” que capturan la emociòn de la gente: facultades de curar, hablar en lenguas, estados catatónicos producidos por contacto del oficiante. La manpiulaciòn de masas a través de ritos religiosos, ya lo he señalado en otros trabajos, es parte de la Matrix en que se nos hace vivir. Y, aunque sto será muy poco “popular” y exige un esfuerzo de estudio y reflexiòn al que pocos se animan, darnos cuenta una vez más que la Iglesia Católica ha estado cambiando las cosas que no debía cambiar, y no ha cambiado las que sí debería.

            Pero por otra parte, en esa reuniòn Puiggari advirtió sobre la necesidad de “cuidarse de no mezclarse con los curanderos” y “evitar caer en lo mágico”. Esto último es cuando menos gracioso. ¿Significa que para el dignatario, entonces, sus procederes son “científicos”?. Me hace recordar el comunicado del Vaticano de hace un par de años acusando a las prácticas vinculadas a la Nueva Era, las terapias holísticas y demás como “sin fundamentos científicos”, como si sus liturgias fueran experimentables en laboratorio. Aquí podemos obviamente deducir otra cosa: que “curanderos”, parapsicólogos, movimientos espiritualistas, terapeutas holísticos le están quitando un número si no masivo, cuando menos creciente de fieles seguidores a la iglesia. O lo que es peor, temiendo perderlos, sin comprender (o desconfiando) que el creyente puede seguir siéndolo aunque comience a descansarse más en otros orientadores, si no espirituales, cuando menos, metafísicos. De esto deduzco, sospecho, una escalada creciente de “marketing” religioso para estimular al público necesitado (que es mucho) el “consumo” de estos ámbitos, de estas posibilidades. De estas misas.

 Es aquí donde ya he escuchado muchas veces el comentario bien intencionado, pero superficial: “Pero mientras a la gente le sirva, ¿qué problema hay?”. El problema es el mismo que el de la (in)seguridad: lo que parece una soluciòn inmediata, urgente o momentánea a mi problema, es también parte del problema, sobre todo si esa necesidad ha sido creada artificialmente por ingeniería social para que después la gente necesite consumirla. Cada vez que le decimos a alguien “si a vos te hace bien ir allí, andá”, estamos inconsciente aplicando psicología negativa, porque NO le estamos diciendo que en verdad NO necesita ir a ningún lado, porque, después de todo, si Dios está en todas partes está también, aquí y ahora, en vos y con vos. Si le decimos que vaya y pida la “bendiciòn” o “sanación” del cura –o del pastor, o de lo que fuere-, le estamos diciendo que ese caballero es un “instrumento de Dios”. Designado el mismo, así, como comisionista de la Divinidad, como bucrocrático intermediario de Lo Alto, estaremos entregándole no sólo nuestro albedrío, sino también nuestro propio poder de sanación. Porque, como escribì hace poco, Al reconocer la diferencia entre “sanar” y “·curar” diste un paso adelante en ser dueño/a de tu vida. La “curaciòn” es un proceso terapéutico; viene “desde fuera” y depende de otros. La Sanaciòn es un proceso de autorregulaciòn, y sólo existe de adentro hacia afuera. Por ese mismo proceso, sólo se sana cuando se comprende, cuando se acepta, cuando se decide y cuando se hace, porque sólo comprendiendo lo que se acepta decidir hacer con nuestra vida es cuando nos movimos de lo que “no queremos” hacia lo que “queremos”. Luego, ahí afuera te ofrecerán herramientas de curaciòn, que podrás elegir, o no. Si aceptás acudir al médico, al psicólogo, aceptás libremente ser “curado”. Pero si crees que tu necesidad de Cambio se dispara “desde” lo Espiritual, ganarás tiempo y  esfuerzo buscándolo dentro de vos mismo/a.

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15 comentarios sobre “ENTRE CURAS SANADORES, PENTECOSTALES, CURANDEROS…

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  1. Excelente comentario, como estudioso del tema, creo poder decirlo, no se puede quitar un ápice a lo manifestado en su nota, pemitame humildemente felicitarlo Sr. Gustavo Fernandez….
    Lic. en religioens Comparadas Nicolás. S

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  2. Amigo Gustavo:

    Recibe mis felicitaciones por tu brillante exposición acerca del contradictorio mundo de la Igesia Católica, que ahora apela a la ciencia porque “la fe” le esta siendo usurpada por otras “sectas”, que justamente, ahora, son aceptables para las “aspiraciones milagrosas de los seguidores de las actuales leyendas urbanas”; las mismas que reciben a muchos “des.fe vorizados” a causa de las andanzas del Vaticano y su “programación secular” para el dominio de las masas.

    Tu argumentación es completa, es algo así:

    “Como la coca cola ya no es la única bebida del desierto, entonces todas las bebidas son buenas, con tal de ser científicas”.

    Donde esta muy claro que “científicas” solo significa que poseen la licencia o franquicia (tipo Mc Donalds) de la “matrix” del Vaticano (La Vaticueva del engaño).

    Recibe mis saludos afectuosos,

    Edgar Daniel Salazar Cano

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  3. Muy interesante nota, solo agregaría el respeto por el camino
    de crecimiento de cada uno. Todos…, de alguna manera y según
    la referencia, estamos más atras y/o adelante en el camino.
    ¿quien tendrá la vara; yo preferiría que no me toque
    Roberto M.
    Abrazo

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  4. Lo felicito, muy interesante su artículo, perfecto, palabras precisas. Me gustó en especial, la diferencia entre curar y sanar. Saludos!! Liliana

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